Nostálgico

“El señor Guerra está triste, / ¿qué tendrá el señor Guerra?”. Bueno, lo que tiene es una diarrea monumental. Decir que lo que está ocurriendo en España es “parecido” a la disolución de la URSS tiene muchas narices. ¿Acaso quisiera el látigo de la derecha que España se pareciese en algo a la extinta URSS? Recordemos que la URSS quebró en pedazos en 1991, y que antes, en 1986, cuando nosotros entrábamos a la vez en la CEE y en la OTAN (¿se acuerdan de lo de de entrada, no?), un melancólico Gorbachov notariaba el acta de defunción del “paraíso de los trabajadores”. Por no decir que desde noviembre de 1989 los izquierdistas (?) del mundo entero se quedaron sin patria.
Ya quisieran los soviéticos de 1986 haberse parecido a los españoles de ahora, de 2006. Gorbachov hizo bien: liquidó un régimen podrido hasta la médula. Lo malo que después, probablemente debido a ese nivel de corrupción galopante, no supo o no pudo o no le dejaron liderar el país hacia un cambio democrático lo suficientemente estable para dar de comer a sus conciudadanos. Y ahí están que muchos viven por debajo del umbral de pobreza y, al menos desde fuera, la imagen que se da es la de un país carcomido por las mafias.
Pero claro, el señor Guerra es como el señor Ford de Un mundo feliz: para él y para otros y otras (seamos políticamente correctos) como él, la historia es una paparrucha. Por eso mismo pasan esos detalles por alto y esperan que todo el mundo haga lo mismo, mientras idean una reescritura de la Historia favorable a sus intereses. Pues mire usted, el de las “frases brillantes”, sobre todo ésas de “cuando nos vayamos, a España no la va a reconocer ni la madre que la parió” y “el que se mueva, no sale en la foto”. Resulta que es usted quien está colaborando en la demolición del Estado que tantos muertos costó levantar. Y resulta que es usted quien está dando codazos en todas partes para hacerse la foto con los nacionalistas.
Supongo que en 1977 no derramó una lágrima cuando tuvo que eliminar del programa y del ideario del PSOE toda referencia al marxismo (“el fin justifica los medios”), al efecto de que su partido encajara en la ley de asociaciones vigente. Así que no parece haber motivo para que mencione la extinta URSS para nada. Sinceramente, creo que le traicionaron a una el corazón y el inconsciente. ¡Qué gran Comisario de las Nacionalidades hubiera sido usted!