El proyecto socialista

Acabo de leer un artículo en Libertad Digital de Agapito Maestre. En él critica a algunos medios autocomplacientes de la derecha que hablan despectivamente de la «falta de proyecto del PSOE». Y pone de manifiesto que no es así. Que, al igual que Martin Luther King, «el PSOE tiene un proyecto». Y mientras la derecha «centrada» habla de la falta de proyecto del PSOE, éste va imponiendo lentamente su proyecto, que se traduce en consecuencias nefastas para la nación. Un somero repaso nos puede empezar a dar idea de la magnitud del desastre:

  • Los datos económicos, que indican una desaceleración económica sin capacidad de innovación (datos recogidos por el Financial Times).
  • El constante y fuerte flujo de inmigrantes, que ha distorsionado las relaciones laborales y está creando crecientes tensiones sociales. Flujo, además, facilitado por la irresponsable política migratoria del mudo de Béjar.
  • La constante revisión a la baja de los planes de Educación. La tribu progre que rige los destinos educativos de la Nación está emperrada en crear ovejas en vez de personas; propósito aún más evidente en aquellas comunidades «históricas», que además se emperran en hurtar la realidad histórica y sustituirla por su propia mitología.
  • La entrega con armas y bagajes de una empresa del sector estratégico (energía) a los paisanos de Don Corleone y Don Lucchesi.
  • El constante adelgazamiento del Ejército, que dentro de poco impedirá repeler agresiones a nuestras fronteras y al que este Gobierno (no sólo, pero también) quiere convertir en una especie de ONG de interposición.
  • La mala gestión del «cierre del grifo agrícola»: ya se sabía que en 2007 se acabarían las subvenciones vía PAC, y se está gestionando de la peor manera posible.
  • Y finalmente, los pactos con ETA, que siguen o parecen seguir fielmente una «hoja de ruta»: la Juani, ANV, Navarra…

Aceptando la tesis de que «el PSOE tiene un proyecto», falta la siguiente pregunta: ¿a quién beneficia? Cui bono fuit?, que tronaba Cicerón en el foro romano. ¿A quién beneficia la destrucción de la organización territorial, de los valores, de la educación, de la industria, etc.? Dudo mucho que a nadie de este país beneficie esa destrucción. Ni siquiera a los propios socialistas les ha de beneficiar, puesto que río revuelto es pan para hoy y hambre para mañana. Así que lo que cabe suponer es que hay otros intereses entremezclados, que difícilmente saldrán a la luz. Sería interesante saber de quién provienen estas «instrucciones».

O lo podríamos plantear de otra forma: la desgracia de un país suele beneficiar a sus vecinos. En nuestro caso, señaladamente, dos: Marruecos y Francia. No debemos olvidar que Chirac siempre fue un cher ami de Mohamed VI. Resonaría aquí el eco de los tiempos de Carlos V, en los que a Francisco I, rey de Francia, no le importaba aliarse con la morisma para tratar de fastidiarnos. Sólo que, según parece, la balanza se inclinaría del lado de Francia.

Por ahora, Francia es un enigma en lo que a nosotros respecta. En cuanto a Marruecos, a mí se me revuelven las tripas cada vez que veo que Mohamed VI recibe a Zapatero con una sonrisa de pasta dentífrica y ante mapa de Marruecos en el que se incluyen el Sáhara, Canarias, Ceuta y Melilla.

En fin, es para reflexionar…

Erecciones generales

El 27 de mayo es el punto de partida de un annus electoralis que, por el bien de España, espero que no sea muy horribilis. Correrá ese día la feria isidril en los madriles y Esperanza Aguirre parece que lo tiene fácil, con una oposición que, como no tiene dónde agarrarse, se aferra a los «detallitos» (¿era o no era del hospital la incubadora?). Mientras, el candidato socialista Miguel ¿Qué? «desaparece» un par de días y Simancas, que ha aprendido la lección de su jefe Zapo, promete la luna a los grupos de presión marxistas-ladrillistas que le apoyen sabiendo que después no tendrá que pasar factura (no espera ganar).

El país se despereza (sí, el Pravda también) del letargo de estos tres años de legislatura. El mayor «argumento» que tiene el PSOE es el insulto, como el que le ha espetado la Menestra del Fermento a Esperanza Aguirre nada menos que en el Senado, apóstrofe digno compañero del de la «afusiladora a lo Grandes». También la mentira, con la que Miguel ¿Qué? trata de tapar sus vergüenzas haciéndolas pasar por «falsas imputaciones» del PP. Por de pronto, se verán las caras ante la Justicia…

Asistiremos indiferentes e impávidos a la catarata de insultos, montajes o vídeos que los unos lanzarán a los otros y los otros asestarán a los unos.

Sarko victorioso

Los franceses votaron el pasado domingo. Y votaron por la «renovación». No querían más socialismo, no querían engordar más al Estado, un Estado-mastodonte intervencionista que para su supervivencia como tal necesita poner grilletes a los votantes, intercambiando trabajo por voto.

Francia ha votado por un proyecto sólido, que devuelva a Francia a sus dimensiones reales. Ni tan pequeño que no haya que reconocer su influencia en la política mundial, pero tampoco tan grande que a los demás nos atufe la insoportable grandeur francesa, que ha sido la norma desde De Gaulle. El socialismo ha sido derrotado. En la teoría y en la práctica, desde 1989. Con la caída del muro de Berlín. La vieja Europa se halla ahora en la búsqueda de una identidad y una Francia fuerte y generosa puede ayudar enormemente a ello.

Los españoles de bien no olvidamos la aportación de Sarkozy cuando era Ministro del Interior a la lucha contra ETA. Gracias a su colaboración con los homólogos españoles ETA estuvo contra las cuerdas, hasta que llegó el masón Zapo. Esperamos que cuando Rajoy llegue a Moncloa se produzca el mismo fenómeno de colaboración y así quede otra vez ETA contra las cuerdas y el PNV, su ínclito protector, sin más excusas para protegerla.

No sorprende la reacción de los violentos del PSF. Pierden las elecciones y no se les ocurre otra cosa mejor que organizar una kale borroka para protestar y no aceptar los designios de la mayoría de los franceses. No sería nada de extrañar que algo así ocurra cuando Rajoy llegue a la Moncloa. Para entonces, espero que Rajoy haya aprendido la lección de Aznar y «no pase página».

Del revés

Es difícil hablar de Zapo a estas alturas sin repetirse. Pero en lo que llevamos de legislatura, una de las claves de su desgobierno ha sido leerlo al revés. Hemos descubierto al Zapo gafe, al Zapo sonrisas, al Zapo-pá-del-corrá… y ahora nos toca descubrir al Zapo-del-revés.

Este «Zapo-del-revés» es el que hace exactamente lo contrario de lo que dice. No se toma la molestia siquiera de disimular la verdad, como hacía Felipe. A estas alturas, uno ya sabe que cuando Zapo dice «No vamos a permitir que De Juana Chaos se salga de rositas», eso es justamente lo que no va a ocurrir. La Juani se pasea libre como un pájaro «por prescripción facultativa» después de un sainete famélico-huelguista que tendría más cabida en una república bananera que aquí, que nos llamamos europeos y ciudadanos «del primer mundo».

Zapo ya nos dio un primer aviso: «Vamos a sacar las tropas de Irak». Y sí, las sacaron, pese a que allí los españoles no fuimos a tirar tiros. De paso, se puso a malas con Bush. Al poco, Zapo volvió a mandar tropas a Afganistán, donde sí tiraban tiros, donde había guerra de verdad (dicen que para congraciarse con Bush, después de haberle hecho el feo de irse e invitar a los demás a hacer lo mismo). Pese a todo, a la soldado que murió no le dieron la medalla con distintivo rojo para no tener que reconocer que aquello era una guerra.

Pero los avisos siguieron: «Vamos a derrotar a ETA». Y Zapo negoció con ETA, pero no su rendición, sino la entrega de Navarra, la presentación de una candidatura abertzale en las elecciones de mayo y la concesión de diversos beneficios penitenciarios. Zapo promete aplicar la Ley de Partidos «en su letra y en su espíritu»; pero resulta que gracias a sus fieles aliados en el tercer poder, Cándido (que de cándido no tiene nada) y Baltasar (entre otros), se están hurtando al cumplimiento estricto de esa ley.

«Endesa seguirá siendo una empresa española». Y Endesa, tras otro culebrón que le ha costado la cabeza nada menos que al presidente de la CNMV, ha acabado por ser engullida por los paisanos de Don Corleone y Don Lucchesi, ése que decía que «las finanzas son un arma y la política, el arte de saber cuándo disparar ese arma».

«Vamos a mirar hacia adelante». Y Zapo y sobre todo los postcomunistas de la Izquierda Hundida hurgan en la memoria histérica para ver si, por un lado, pueden acallar las voces que dicen que la República no fue ni mucho menos el mejor régimen de los posibles y, por otro, a ver si pueden arañar alguna indemnización más (derecho que no se concede a los particulares, por cierto). Siguen mirando hacia adelante y pretenden «juzgar a Aznar como criminal de guerra».

«Vamos a hacer una campaña tranquila». Y no hay día en que no salgan Pepiño o la Vogue insultando a quienes no piensan como ellos, al «enemigo».

«Vamos a escuchar la voz de la calle». Se presentaron millón y medio de firmas contra la Ley del Matrimonio Homosexual, tres veces más de las que se necesita para una iniciativa legislativa popular. Salieron dos millones de personas a la calle para protestar por la política antiterrorista del Gobierno. La provincia de Cádiz está en pie de guerra por el cierre de una empresa que daba trabajo a muchas familias. ¿Ha hecho caso Zapo a la voz de la calle? No.

España se está cayendo a cachos, debido a los denodados esfuerzos de las minorías que han prestado apoyo a Zapo. Menos mal que no dijo: «Vamos a mantener a España unida». Si llega a decirlo, hace tiempo que se hubiera caído el edificio institucional…