Alta traición (y II)

Como dirían en México, «ay, chingaooooooo». Que de lo que decíamos en aquel otro post, nada de nada. Que Rusia no tiene ningún interés estratégico en nosotros (aunque supongo que a Putin le divertirán de lo lindo las cabriolas de nuestro Zapo). Que los tiros van por otro lado.

Nuevamente hay que recordar a Rubalcaba diciendo con su voz campanuda aquella frase lapidaria de «Los españoles nos merecemos un gobierno que no nos mienta». Porque nos han vuelto a mentir. Podrían haber dicho que Flórez espiaba para Laos, por aquello de que ya nos conocen. Pero quiá… Después del lío que se armó, han preferido mencionar un país más cercano y con más tradición en eso del espionaje, como Rusia.

El caso es que nuevamente se cumple el dicho aquél de «se coge antes a un mentiroso que a un cojo». Y la verdad empieza a colarse en este verano caliente. Eso: que Rusia aquí, ni pinchó ni cortó. Ahora nos enteramos de que Flórez fue más fiel al ideario del Duque de Ahumada de lo que denunciábamos en el post anterior (es bueno corregirse y reconocer errores). Su nombre aparece ahora relacionado con ETA e Intxaurrondo, dos palabras que a muchos nos hacen poner cara seria.

No es ninguna novedad que el desgobierno zapateril aproveche cuanta ocasión se le presente para echar mierda sobre Aznar y sus ocho años de gobierno. Sólo que esta vez lo han hecho de la peor manera posible. ¿Qué pinta el director del CNI en una rueda de prensa? Y nada menos para hablar de uno de sus subordinados, que estuvo metido en la harina etarra. Algo raro hay y el señor Sáiz deberá comparecer —ahora sí— en el Congreso, al menos, para explicar qué relación tiene Flórez con todo el asunto y la de otros personajes que están aflorando (su mujer y un comandante retirado con el que se asoció para crear una empresa, según informa LD). No tardarán en relacionarlo con el 11-M (de hecho, aparece en los créditos finales de un reportaje de su mujer sobre las «movilizaciones» del 13-M).

Como decíamos al principio, éste va a ser un verano caliente…

Presunto talibán

Gran artículo de Arturo Pérez Reverte en XLSemanal

Me seduce lo fino que hila tanto tonto del culo. La última corrección política elevada al cubo nos la endiñaron hace unos días, contando que en Afganistán han trincado a uno de los que ponen minas como otros aquí plantan tomates. Han pillado al que mató a una soldado española, decía el informativo, citando al ministro Alonso. El presunto talibán, matizaba. Yo estaba a medio desayuno, con un vaso de leche en una mano y una magdalena de la Bella Easo en la otra, y casi me ahogo al escucharlo, porque me dio un ataque de risa muy traicionero, glups, y los productos se me fueron por el caminillo viejo. Incluso, muy serios, los periodistas le preguntaban al ministro si iba a personarse en el juicio.

Y es que yo imaginaba al individuo: un afgano de los de toda la vida, con barba, turbante, cuchillo entre los dientes y Kalashnikov en bandolera en plan Alá Ajbar, hijo de los que destripaban rusos en el valle del Panshir, nieto de los que destripaban ingleses en el paso Jyber, y con la legítima arrastrando el burka por esos pedregales. Presunto que te rilas. Lo suponía de tal guisa al chaval, como digo, sensibles como son los afganos a matices y titulares de prensa, querellándose contra los medios informativos españoles y contra el ministro de Defensa, después de leer El País, El Mundo o el Abc por la mañana y verse llamado talibán a secas y no presunto talibán, ya saben, la presunción de inocencia, las garantías jurídicas y todo eso. O semos o no semos. Y al juez Garzón, acto seguido, tomando cartas en el asunto. A ver qué pasa con el hábeas corpus en las montañas de Kandahar. Mucho ojito. Que también los afganos son personas, oyes. Con sus derechos y deberes, y con la democracia export-import marca ACME a punto de cuajar allí de un momento a otro. Todo es sentarse y hablarlo, y para eso llevamos una temporada convenciéndolos de que adopten, como nosotros, el mechero Bic, la guitarra y el borreguito de Norit. Lo de menos es que talibán no sea palabra peyorativa, sino que describa un grupo social afgano, armado y mayoritariamente analfabeto, con su manera propia de entender el Corán y de paso la guerra al infiel, etcétera. Aquí y allí todos debemos ser presuntos, oiga. Talibanes y talibanas presuntos y presuntas. Por cojones. Para hacer esta muralla juntemos todas las manos, los subsaharianos sus manos subsaharianas, los talibanes sus blancas manos. Etcétera.

Así que ya saben. Presunto talibán. Una guindita más para el pavo. Además, como todo cristo sabe, en Afganistán no hay guerra, sino presunta situación humanitaria, aunque incómoda, donde se disparan presuntas balas y se ponen presuntas minas y se tiran presuntas bombas. Allí, cuando a un blindado con la bandera del toro de Osborne le pegan un cebollazo o se cae un helicóptero, no se trata de acción de guerra, sencillamente porque ni hay guerra ni niño muerto que valga. Lo que hay es una coyuntura de pazzzzz presuntamente jodida, donde nuestros voluntarios para poner tiritas las pasan un poco putas, eso sí, porque no todos los afganos se dejan poner vacunas de la polio ni dar biberones de buen talante, y porque nuestra maravillosa democracia occidental a la española, los estatutos de la nación plurinacional, las listas de Batasuna, la memoria histórica y demás parafernalia se gestionan allí por vías más elementales. A un afgano le cuentas lo de De Juana Chaos y su presunta novia, y es que no echa gota.

En el presunto Afganistán tampoco hay guerrilleros, por Dios. Decir guerrillero tiene connotaciones bélicas, reaccionarias, con tufillo a pasado franquista. Lo que hay son presuntos incontrolados que presuntamente dan por el presunto saco. Nada grave. Por eso cuando allí a un presunto soldado de la presunta España una presunta mina le vuela los huevos –o le vuela el chichi, seamos paritarios– nuestro ministro de Defensa no le concede medallas de las que se dan a quienes palman en combate, que eso de combatir es cosa de marines americanos y de nazis, sino medallas para lamentables accidentes propios de misiones humanitarias y entrañables. Que para eso salen en los anuncios de la tele modelos y modelas buenísimos vestidos de camuflaje pero sin escopeta, diciendo: si quieres ser útil a la Humanidad y trabajar por el buen rollito y la felicidad de los pueblos, y dar besos metiendo la lengua hasta dentro, colega, hazte soldado y ven a Afganistán a repartir aspirinas, que te vas a partir el culo de risa.

Presunto talibán, oigan. Hace falta ser gilipollas.

Una genialidad

«Siempre que se den las condiciones, cada Gobierno deberá intentar la vía del diálogo con ETA».
Mariano Fernández Bermejo, Ministro de Justicia.

Pero vamos a ver: ¿este tío es tonto o es que se ha dado un golpe en la cabeza? ¿O ni una cosa ni otra y juega a tomarnos por tontos? Porque soltar a estas alturas esta idiotez tiene delito, ¿eh? Ya hemos visto lo que ha dado de sí el «diálogo», el «talante» y, sobre todo, «la pazzzz».

¿Dialogar con ETA? Fracasó Suárez, preso del mito del «consenso». Problema: Suárez no jugaba al mus y no supo aguantar el órdago a la grande que jugaron Arzallus y Garaicoechea. Fracasó Felipe, que sí conocía la aguja de marear, pero que vio que aquella gente no era de confianza y trató de torearlos todo lo que pudo, cediendo lo menos posible (y aún así, montó el GAL). Fracasó Aznar (le acusan ahora de «acercar presos», que es lo único de lo que le pueden acusar). No fracasó Aznar en la política antiterrorista: en 2003 tenía al PNV en un puño de hierro y a la ETA consumiéndose por falta de recursos.

Lo que ha hecho Zapo es tirar por la borda esa herencia, a cambio del necesario apoyo del PNV. Ha liberado al PNV de ese puño de hierro y ha favorecido la vuelta de ETA a las instituciones (no importa bajo qué siglas), de las que el PP, recordemos, la expulsó. ETA vuelve a tener a su disposición fondos públicos. ETA vuelve a tener listados del censo electoral. ETA vuelve a poder imponer su ley allí donde tenga la llave de la gobernabilidad. Vuelven el miedo, el silencio, la huida, la muerte.

No hay nada que dialogar con ETA, ministro. No hay por qué repetir el error histórico de los presidentes precedentes (con la excepción de Aznar ya señalada). Con unos asesinos y mafiosos no se dialoga: se les detiene, se les juzga y se les mete en la cárcel. Eso es lo que debe hacerse en un Estado de Derecho. En los países comunistas no tendrían tanta piedad. Se lo digo yo.

El bucle melancólico

Se ha escrito mucha tinta sobre el nacionalismo, particularmente sobre el vasco. Sobre éste hay un excelente libro, que ya he citado en algún otro post. Se trata de El bucle melancólico, de Jon Juaristi. Afortunadamente no es un libro difícil de encontrar (como sí lo es Sacra némesis, tal vez continuación de éste que estamos reseñando). En él se disecciona la anatomía del sentimiento nacionalista vasco con una precisión como creo que nadie antes lo ha hecho, sin perder la amenidad y haciéndose accesible a quienes, como un servidor, no somos vascos.

La intención o propósito (o «principio y fundamento», que diríamos en términos jesuíticos) se revela precisamente en el capítulo introductorio. Que no es otra que explicar la función repetitiva y actualizadora de la melancolía en el nacionalismo vasco. Transcribo unas líneas de esta introducción, que para mí contienen una de las ideas fuerza del ensayo:

«La melancolía nacionalista, como la melancolía imperial, es una variante derivada de la melancolía por la pérdida de la patria, pero hay una importante diferencia entre ambas. Al contrario que los afligidos por la pérdida del Imperio, los nacionalistas no lloran una pérdida real. La nación no preexiste al nacionalismo.»

Como bien menciona Juaristi, el nacionalista llora por algo que no ha perdido. O más exactamente, llora por algo que jamás podrá recuperar: Unamuno y sus compañeros de la generación de 1879, por el Bilbao anterior al asedio de los liberales durante la tercera guerra carlista; Sabino, por el jardín de Abando; Txillardegi, literalmente, por la casa del padre. La Patria, con mayúsculas, se convierte en una especie de sueño edénico. Lo cual, ampliando a Juaristi, ya no es un trasunto saturnino (melancolía), sino neptuniano (conexión a la fons et origo), con todas las implicaciones religiosas que ello comporta (la doctrina como religión, la autoinmolación por la patria soñada e incluso, como el propio Juaristi menciona en el ensayo, la cristificación o transferencia de sacralidad a la religión política que es el nacionalismo).

Qué duda cabe que es Sabino quien, a partir de la pérdida del jardín de Abando (su edén particular), desarrollará una fobia patológica primero hacia los maketos y el baile agarrao y posteriormente lo ampliará contra todo lo español. Aversión que irá creciendo con el paso de los años, entre las generaciones de nuevos nacionalistas, hasta llegar a los tiempos actuales, en los que se llega a justificar la «guerra contra España», la acción violenta, la ekintza.

Juaristi explica perfectamente cómo unos mitos y leyendas recogidos con intención de ser poco más que una guía de viaje contribuyen a la formación de la leyenda de una patria soñada (no real, recordémoslo); y de cómo esa ensoñación o mito, revestidos por el odio a la realidad de la invasión del Edén (el tránsito de una situación de plenitud a otra de derrota y sacrificio del héroe) se transmite de generación en generación, que queda así atrapada en la rueda del eterno retorno nacionalista. Vuelvo a citar a Juaristi en su introducción:

«La estrategia global del abertzalismo es victimista, y por ello tiende a evitar por todos los medios la invalidación del arquetipo narrativo, pero precisa actualizar continuamente los significantes del mismo para que la narración no devenga tediosa incluso para los aristócratas del masoquismo (tanto sufrimiento repetido termina siendo una murga). Así que cambia continuamente la forma del relato a fin de que el contenido se mantenga inmutable.»

Falta un último elemento, tal vez: las voces ancestrales. Esas voces que operan como cantos mitológicos de sirena y que nunca dejará de oír quien alguna vez estuvo expuesto a ellas. Juaristi se equipara así a Ulises, atado al palo mayor de su nave, oyendo dichos cantos de sirena, rabiando por desasirse y sabiendo, no obstante, que la única forma de no caer es seguir atado.

Otros no han tenido tanta suerte. Otros han sido inmergidos en ese océano de voces ancestrales y ya no han podido escapar de su embrujo, de tal manera que con el tiempo han actualizado el arquetipo nacionalista, convirtiéndolo en una extensión más de su persona. No hay nadie en casa: sólo esas voces ancestrales, que como los coros de la tragedia griega, exigen víctimas de sangre para reparar la pérdida de la patria (¿es muy aventurado equiparar a «la vieja que pasó llorando» con Hécate, la Vieja de la diosa lunar en tríada?). Sólo que, para variar, ahora no son ellos quienes se inmolan, sino los demás (masoquismo que deviene en sadismo, en una especie de extraña transmutación).

No quisiera alargarme más, sino únicamente recomendar la lectura de este libro a aquellos que quieran entender el cómo y el por qué del nacionalismo vasco. Es una lectura interesante para este verano.

1500

El número hace referencia a la cantidad mensual de euros que el Gobierno planeaba pagar a los etarras reinsertados, para evitar, al parecer, que se dedicaran al trapicheo con la droga tras dejar las armas. Existe otro plan en el cual algunos empresarios vascos, colaborando con el Gobierno, darían trabajo a etarras reinsertados. Esta broma nos puede costar 300 millones de euros, a repartir en 10 años.

Me parece indignante. Sí, es cierto que «Aznar también exploró esa posibilidad». Sin embargo, y esto es lo importante, no lo llevaron a cabo. Pero «pagarles para que no maten más» es otra vía que ETA puede aprovechar para chantajear al Gobierno. Y desde luego, una vía ideal para que aquellos que militan en esa banda terrorista puedan irse de rositas.

No recuerdo yo que en Alemania se ofreciera pagar dinero alguno para que la banda terrorista Baader-Meinhof dejase de matar. Se acabó con ellos y punto. Y del caso irlandés, con el que los nacionalistas vascos tienen una fijación enfermiza, tampoco tengo noticia alguna de que a los sinnfeiners se les ofreciera dinero alguno a fondo perdido por dejar de matar.

Por otra parte, definamos «reinsertado». ¿Es el etarra que simplemente deja de matar y así lo declara, convencido de su propósito? ¿O es el etarra que ya ha pagado completamente sus delitos con la cárcel y se dispone a enfrentar una nueva vida? En cualquiera de los dos casos, todos recordamos lo que le ocurrió a Dolores González Kataraín, Yoyes. ¿Guardará el miedo la viña, como siempre?

Valiente programa «social». Es decir: hay dinero para «financiar» a ex-etarras y no lo hay —de forma sangrante, además—, para que las viudas tengan unas pensiones dignas que sobrepasen esa miseria de 400 euros promedio. El contraste es evidente: las viudas no pondrán una bomba-lapa en el coche del Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales si éste no atiende esta justa reivindicación. Que a quien me puede hacer daño le doy todo lo que me pida e ignoro a quien no me afecte. Lo de siempre, vamos.

El nacionalismo en su conjunto es una inmensa boca, que cuanto más le dan, más quiere. Y no se conforma con menos que la independencia. No importa que con esa hipotética independencia la región se vaya al carajo. Fiat independentia et pereat mundus, que hubiese dicho Kant de haber vivido en nuestro tiempo. En un próximo post nos referiremos a eso. Por el momento, me bastaría que el Gobierno —éste y los que vengan detrás de él— entendiese que a ETA no hay que darle ni agua. Y al PNV, recogedor de nueces, tampoco.

Bastaría con eso, de veras.

INJURIAS DE ANASAGASTI A LA CORONA

Tomo nuevamente prestado del amigo Decentes este post. Yo no lo hubiera podido expresar mejor…

Ha dicho Anasagasti en su blog:

“Se ha organizado una buena a cuenta del dibujo de El Jueves. Y la verdad es que todo ésto es de risa. La mitad de la mitad de lo que ocurre en Gran Bretaña y allí la Casa Real lo aguanta todo porque viven en un verdadero sistema democrático. No son intocables. Aquí si. Aquí se ríen de nosotros a cuenta de los derechos históricos y resulta que el derecho histórico de una pandilla de vagos, eso es intocable.

Se me dice que es mejor eso a que el presidente sea Aznar y les contesto que si lo fuera Aznar sería por el voto popular y a éste lo puso ahí Franco, un general asesino y golpista y que al cabo de cinco años a Aznar se le mandaría a casa y a éstos a lo sumo, solo se les puede hacer una caricatura…

Ese es el verdadero escándalo de esta semana. No la caricatura que está muy bien sino que toda la familia con el presupuesto público veranee de gorra dos meses, Marichalar incluido.”

Estas declaraciones son susceptibles de ser perseguidas penalmente. El Fiscal general puso el liston del delito de injurias muy alto y ahora debe respetarlo. Si no lo hace, habrá delitos de injurias de primera y de segunda en funcion de los autores del delito.

Ha dicho Anasagasti que los Reyes son unos vagos. Lo dice un senador que empezó sus vacaciones en Julio y y que las termina en Septiembre y cuyo coste cae de cuenta de todos los españoles. Dice tambien que el Rey no es legitimo por ser heredero del franquismo. Se olvida interesadamente que la monarquía fue sometida a votación en la comisión constitucional del Congreso en mayo de 1978, y que durante el proceso constituyente se debatió libremente su utilidad y justificación políticas. Es cierto que la institución no fue objeto de un referéndum singularizado como pretendían algunos, como tampoco fueron sometidas individualmente al escrutinio popular otras muchas decisiones institucionales de igual o mayor trascendencia como la adhesión de España a la Comunidad Europea sin que ello haya sido objeto de crítica. Si el Rey es Rey por el franquismo, Anasagasti y su partido existen por la Edad Media y por ETA. La Edad Media es la que “otorga” algunos de los derechos historicos de la CC.AA Vasca que ellos y ETA reclaman.

Se olvida tambien interesadamente Anasagasti que las mayores democracias en Europa (Suecia, Belgica, Dinamarca…..) son monárquicas y que las republicas actuales no son dignas de ejemplo. ¿Alquien sabe cómo se llama el presidente de la Republica de Italia?.

Si este recogedor de nueces entiende que el Rey incurre en el ejercicio de su cargo en determinados delitos debe plantearlo ante los Tribunales. Si no lo hace,que se calle y que siga rentabilizando la existencia de ETA.

De cómo la derecha social derrotó a Bush (I)

Transcribimos aquí un artículo de Oscar Rivas publicado en Minuto Digital. No tiene desperdicio.

El pueblo estadounidense le ha dado sopas con ondas a su Presidente. So pretexto de reformar la ley de inmigración, Bush pretendía amnistiar a los 12 millones de inmigrantes que residen ilegalmente en el país. Para ello, la Casa Blanca no estaba sola. Todos, republicanos y demócratas, o al menos sus principales cabezas pensantes, coincidían en la necesidad de transformar radicalmente el “statu quo” de la inmigración.

Tanta prisa tenían, tal era su interés en acometer la reforma que la propuesta concedía al Gobierno el inaudito plazo de 24 horas para investigar a los indocumentados. De la noche a la mañana, como aquél que dice, Estados Unidos tendría doce millones más de ciudadanos. La cuestión de la inmigración, gentileza del Tío Sam, sería cosa del pasado. Eso, al menos es lo que trataba de hacer creer el Gobierno.

Sin embargo, las élites que idearon la propuesta cometieron un error: subestimaron a sus ciudadanos. Pensaron que si unían sus fuerzas, conciliando sus minoritarios, sus exclusivos intereses, no tendrían dificultades para que el pueblo los aceptara como suyos. Supusieron que, tramitando el proceso de aprobación del proyecto a marchas forzadas, hurtándole á aquél el obligado debate que una proposición de tal magnitud requería, la sociedad civil no sería consciente del engaño. En tal contexto, sin la presión de sus votantes, los senadores acatarían sin reparo los dictados de sus líderes y votarían a favor de la reforma. Pero se equivocaban.

Siempre atenta, la derecha social norteamericana no tardaría en sacar a la luz las oscuras ambiciones de sus elites. Evidenciando cómo la reforma del Gobierno, lejos de redundar en beneficio de los intereses del pueblo, los perjudicaba ostensiblemente, la sociedad civil fue desmontando una a una las tramposas razones gubernamentales.

A la argumentación según la cual los inmigrantes se limitaban a ocupar los trabajos que los nacionales no quieren, éstos oponían otra realidad: lo que no aceptan los estadounidenses son los salarios de miseria con los que los inmigrantes transigen.

Otra razón era que la reforma contribuiría a mejorar la seguridad de las fronteras. Pero tampoco el pueblo lo entendió así. Más allá de disminuir la inseguridad, la aprobación de la “amnistía” provocaría un efecto llamada que invitaría a nuevas masas de inmigrantes a cruzar ilegalmente las fronteras. La inseguridad fronteriza se incrementaría y, en poco tiempo, el país se encontraría con millones de nuevos ilegales.

Ni siquiera la invocación gubernamental de un lugar común como la solidaridad con los desfavorecidos, lograron conmover la firme voluntad de un pueblo, el estadounidense, que no veía en la reforma sino un premio para quienes habían infringido la ley y que los colocaba en pie de igualdad con quienes se atuvieron a ella. Era evidente que de aprobarse el proyecto de Bush, los inmigrantes legales serían uno de los sectores más perjudicados.

Finalmente, el Senado accediendo a los deseos de los norteamericanos, rechazó el proyecto de reforma ideado por sus líderes. El Gobierno de Bush había sido derrotado y con él las componendas de los dirigentes republicanos y demócratas. Lo paradójico del caso es que el fracaso de Bush vino propiciado por la misma derecha social que le había reelegido presidente.

Hoy las élites, despechadas, tachan de racistas y xenófobos a quienes atizaron el fuego de la derrota. Pero el desenlace no podía ser otro. Tal y como ha hecho notar el brillante intelectual conservador Thomas Sowell, la ley de reforma integral de la inmigración fue de principio a fin un insulto a la inteligencia de los norteamericanos. Sólo que los estadounidenses no resultaron ser tan tontos como presuponían sus élites. Por eso salieron en defensa de sus propios intereses. Por eso lograron quebrantar las espurias intenciones que subyacían tras una ley tramposa.

No creo preciso señalar las similitudes entre la amnistía que proponía Bush con la que nuestro Parlamento aprobó en esta legislatura, otorgando la ciudadanía a más de un millón de ilegales. Pero entonces, ¿por qué Zapatero lo tuvo tan fácil?

Alta traición

¿Quién dijo que la guerra fría había terminado? Volvemos a los ochenta. Creíamos que espías como los que habíamos conocido sólo quedaban en el ámbito empresarial, espiándose las patentes o metiéndose virus unas a otras (el pato, como siempre, lo pagamos los demás).

Pero esto es diferente. Un señor espía de verdad, que espía para una potencia extranjera y que además, lo hace como agente doble. Hollywood podría sacar una suculenta tajada del asunto y a mí me haría mucha gracia si no fuera porque la víctima es… España. O sea, nosotros, aunque Zapo está empeñado en que nosotros no seamos nosotros. Hay más: el topo que teníamos en el CNI espiaba para Rusia.

Eso es precisamente lo sorprendente. Por más que uno se estruja la neurona, no entiende qué interés estratégico podríamos tener para Rusia. Si ese interés estaba justificado, fue en los tiempos de la República y guerra civil. De haber ganado la contienda el bando «rojo» sí hubiésemos caído en las garras de Rusia, aunque hubiera sido por 6 meses (en marzo de 1939 terminaba nuestra guerra civil y en septiembre del mismo año comenzaba la guerra mundial).

Quizá por las rémoras del pasado, uno asocia «Rusia» y «espías» con «Estados Unidos», «las dos Alemanias» y otros mitos de la guerra fría. Uno se imagina al FSB (sucesor del KGB, que cualquier día recupera este nombre, visto lo visto) espiando a los importantes de la UE y dándose de tortazos con el MI-5, el Quai d’Orsay, la CIA, y los sucesores del SD y el Abwehr. El panorama es conocido, sí… ¿pero qué pintamos nosotros en él? Sólo me cabe una explicación: la necesidad de Putin, antiguo espía, de saberlo todo de todo el mundo.

En cuanto al espía, es digno de estudio. Dicen que lo hizo por dinero. No sé por qué, pero a mí esa excusa no me cuadra. La antigua URSS se valió, por lo general, de espías idealistas que nunca cobraron por su innoble trabajo. Ahí están los casos de Richard Sorge o Klaus Fuchs (también está el caso a contrario de Kim Philby). Ahora bien, el espía en cuestión es miembro de la Guardia Civil. A él habría que preguntarle en qué momento se le olvidó esto:

«El honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recupera jamás».

(Duque de Ahumada)

El viejo Duque se revolvería en su tumba si tuviera noticia de lo que ha hecho este señor: no solamente ha manchado su honor (si es que éste le importó alguna vez), sino el del Cuerpo en el que formaba y que tantos y tantos méritos tiene a sus espaldas.

Parece que existen otras razones secundarias. Por sus propios motivos, Rusia se opuso a la guerra de Irak y por tanto, se convirtió en «país enemigo». El señor Flórez, a sueldo de los rusos, levantó el velo del CNI para ellos. No sabemos si los rusos se guardaron esa información o se la vendieron al mejor postor. Pero lo cierto es que en 2003 seis agentes del CNI fallecieron en un atentado terrorista y que él pudo haber facilitado información que directa o indirectamente ayudase a quien los asesinó a preparar el atentado.

Y ahora estamos esperando la respuesta española. Que muy probablemente, como en el caso del Yemen, será la callada oficial. Sería verdaderamente novedoso que Zapo levantara la voz a Putin por este acto de deslealtad entre «amigos». ¿Imaginan la escena?

ZAPO (tembloroso): O-o-o-ye… este… Vladimir… que lo que has hecho de… este… e-e-espiarme no está bien, ¿s-s-abes?

PUTIN (Mostrando una media sonrisa y sin mover un músculo de su rostro): Da.

ZAPO (no sabiendo si enfadarse o no pero poniéndose más nervioso): ¿C-c-cómo que «da»? ¿No te han dado ya bastante información? ¿Qué más quieres que te dé? (Zapo resopla, para calmarse). Mira, vamos a arreglar esto tranquilamente, ¿vale?

PUTIN (sin inmutarse): Da. (Le ofrece un vaso de vodka). Vodka?

ZAPO: Spassibo (es lo único que sabe decir en ruso y lo aprendió en el avión. Se bebe el vaso de un trago. Le sienta. Lanza un rugido de gusto. Putin sigue sonriendo. Zapo, exaltado, levanta el puño izquierdo). ¡Viva la Revolución! ¡Viva Stalin! ¡Larga, larga vida al proletariado! ¡Muerte a los fascistas! (Empieza a cantar la Internacional) ¡Arriba, parias de la…! (Cae, como fulminado por un rayo. Al rato se le oye roncar).

Putin se levanta tranquilamente y da indicaciones de que le dejen dormir la mona. Mueve la cabeza y entre dientes dice algo más. Su secretario cree que es algo así como Job tvojemad, pero no dice nada por si acaso el FSB lo despacha al infierno vía Siberia.

Cualquier parecido con la reacción de Gran Bretaña ante las actuaciones de Putin es pura coincidencia.

Complots

Media Barcelona lleva ya varios días sin luz y los barceloneses están ya más que soliviantados. No se pueden duchar, no pueden comer caliente ni beber frío (o a la inversa). La causa física parece ser el incendio de dos transformadores de la empresa suministradora, avería que al parecer tardará algunos días más en solucionarse. Las pérdidas en establecimientos de comestibles y similares Ante esta perspectiva los barceloneses, cacerola en mano, se han sublevado y salen por las noches a protestar.

El diario Avui —criatura mantenida con respiración artificial, angelico mío– y El Periódico, que de estas cosas parecen saber mucho, ya han apuntado la causa final del mega-apagón: ha sido un complot de Madrit, naturalmente. Y dentro de Madrit, pues han de ser los de la FAES, Aznar y Pizarro los muñidores del tal complot. Lo explica bien José García Domínguez en su artículo de hoy en LD. Que al final resulta que sí, que la culpa es de Madrit, pero del Ministerio del señor Cerrado, no de los mesetarios de turno. Más valiera que esos rotativos dejaran de lado su victimismo de pa sucat amb oli y se dedicaran a otros menesteres más edificantes.

Pero ya puestos a imaginar complots (como si no tuviésemos nada mejor que hacer: ociosos los señores del Avui y de El Periódico), situémonos ahora en la meseta castellana, presuntamente culpable del apagón barcelonés. Están luchando contra una plaga de nada menos que 500 millones de topos (a estas fechas). Los agricultores están desesperados, porque los miserables roedores (ciegos, pero no tontos) se reproducen a una velocidad supersónica y se lo comen absolutamente todo. De momento la Consejería de Agricultura no ha tomado medidas «radicales» contra la plaga, evidentemente superada por la rapidez de los acontecimientos. Lo que ya intuimos algunos es que la cosecha de este año, de lo que sea que produzca Castilla-León, se va «concretamente a la mierda», que diría nuestro Boadella.

La pregunta es tanto o más acuciante que en Barcelona: ¿quién ha sido? Puestos a malpensar, imaginemos que el Norte de Castilla, el diario más leído de la región, presentara un editorial incendiario culpándonos a los catalanes. «¡Han sido esos cabrones de catalanes! No les gustó lo del boicot a su cava y a otros productos y ahora se vengan», vociferaría el presunto editorial. Tal vez corriese la afirmación como un reguero de pólvora entre los agricultores desesperados, empobrecidos y cabreados por la plaga. Cualquiera que resulte ser «el culpable» de la plaga, va a verse condenado al fuego eterno por los perjudicados.

Quizá a través de la investigación se pueda rastrear el origen, aunque ya me figuro que eso es dificilísimo. Un hecho es cierto: una pareja de topos no aparece en un lugar como Castilla si nadie la pone allí.

Y quienquiera que lo hizo, ya sea ecologista, moro, etarra o independentista catalán arrendado por Giscard, quedó bien lucido y entiendo que merece cualquier calificativo menos el de inocente. Si lo que quería era empobrecer Castilla (y de rebote España), desde luego que ha conseguido lo que pretendía. El trigo que se produce en Castilla habrá que buscarlo en otros lares (no en Cataluña, por supuesto: aquí se predica mucho y no se da un grano de trigo) a precio de oro. La cosecha de vino de Rueda, creo que también se irá «concretamente allí» si Dios y la Consejería competente no lo remedian. Y así todo. Un buen ejemplo de terrorismo sin bombas, vaya que sí.

Más vale que a quien (o a quienes) se le(s) ocurrió esta genialidad no lo(s) encuentren o ponga(n) tierra de por medio. Porque si no…

Actualización 29 julio 2007.- Parece que los ecologistas se opusieron en noviembre pasado a que la Consejería de Agricultura tomara las medidas necesarias para erradicar lo que se veía venir como una plaga. “Pobres topillos”, decían. ¿Dónde están ahora esos “ecologistas de vía estrecha”?

Memoria histórica (de la buena)

A mis manos llega hoy un escrito de un señor llamado Pedro Frisnian (que firma un artículo en el suplemento catalán de la revista «Milicias», de las Milicias Universitarias) aportando datos a la memoria histórica de la fetén, que dirían los castizos. Son datos que raramente se publicitan y el socio-nacionalismo que nos gobierna tampoco se esfuerza por mostrarlos al común de las gentes porque eso, como bien dice el señor Frisnian, desmontaría el argumentario machacado por algunos políticos y tomado por la grey de éstos como «verdad revelada». Concretamente, los datos se refieren a nuestra contienda civil. A riesgo de «crispar» y de aparecer como «guerracivilistas», vamos a los datos:

  1. Las mejores y más condecoradas unidades combatientes durante la última guerra civil fueron las catalanas:

    1. Del famoso Tercio de Montserrat hay que contar lo siguiente: 368 muertos, 85 mutilados y 922 heridos. 60 oficiales provisionales y Laureada colectiva.
    2. 4ª Brigada de Navarra (reconstituida por catalanes después de ser diezmada): 227 catalanes muertos en el Ebro y Medalla Militar colectiva.
    3. IV Bandera de la Legión: 60 soldados catalanes muertos. La mayor parte de la oficialidad era catalana.
    4. 1ª Bandera Catalana de Falange: 45 Oficiales provisionales catalanes.
  2. Los enlaces del Cuartel General de Franco eran prácticamente todos catalanes, que aportaron a título particular su motocicleta. En el Ejército «nacional», en suma, formaban 80.000 catalanes (en particular, catalán era el 30% del Ejército del Aire). De esta manera Cataluña se convierte, junto a Navarra, en la región que más soldados aporta al Ejército nacional.

El señor Frisnian aporta algunos más, pero como muestra valen éstos. El mito de la «Cataluña roja» se desluce un poco a la luz de estos datos. No es de extrañar que los nacionalistas catalanes (incluyo en ese rubro a los nacionalistas verdaderos y a los de conveniencia, o sea, socialistas) se afanasen tanto en presionar a la menestra Calvo por lo de los papeles de Salamanca. Algún día hablaremos con más detenimiento de eso. De momento, sirvan estos datos fidedignos para desmontar las falsedades sobre la Cataluña roja que nos quieren vender algunos.