35.000

Va de números. Éste, en concreto, es un número muy doloroso. Es el número de hectáreas que a estas horas han quemado en las Islas Canarias. Pero vamos por partes.

Es sabido que durante el verano el riesgo de incendios en España es sumamente elevado. Cada año se queman unos cuantos miles de hectáreas y la Administración toma nota de ello, como si solamente fuera un dato estadístico. Suelen achacarlo a la desidia de algunas gentes o dicen que son «provocados» sin más.

Afinando más, un incendio puede ser provocado por varios motivos:

  1. Por venganza entre vecinos de un mismo pueblo o de pueblos cercanos.
  2. Por intereses económicos (papeleras, inmobiliarias, madereras), aunque la posibilidad de aprovechamiento económico ha sido muy limitada con la reciente legislación estatal y autonómica.
  3. Por descuido: ése fue, al parecer, el caso de Guadalajara. Una barbacoa mal apagada, una colilla mal apagada, etc.

En el caso canario podríamos señalar, al parecer, la primera de las causas. Lo curioso es que es un caso en que ya se ha encontrado al presunto culpable: un guarda forestal cuya intención, al prender fuego al bosque, era «que el Cabildo le renovara el contrato». La cuestión es que ha conseguido todo lo contrario: quedarse sin trabajo él y dejar sin trabajo a los demás compañeros, al menos durante 20 o 25 años (que es lo que como mínimo tardará en parecerse la superficie quemada al paisaje anterior al incendio). Habrá que esperar a que la investigación del siniestro nos diga si actuó definitivamente solo o hubo más personas implicadas.

El otro punto verdaderamente importante de este siniestro se desdobla en dos preguntas:

  1. ¿Se tomaron las medidas de prevención necesarias? Por ejemplo, eliminación de matorral bajo, que suele actuar de yesca en estos casos; u otras medidas de prevención que se pudieran tomar.

  2. ¿Con qué medios se contaba para hacer frente a un incendio? Esta pregunta, desgraciadamente, se responde por sí sola a estas horas: los medios eran, en todo caso, insuficientes. No se trata de caer en el lugar común de «nos tienen abandonados». No se contaba con hidroaviones (el más cercano, en Málaga, a 1.500 kms.) y los equipos eran (son) más bien exiguos, según ha denunciado la prensa.

En estas circunstancias y contando con unas condiciones meteorológicas favorables (fuerte viento), lo lógico es que el fuego se extienda como un reguero a lo largo y ancho de las islas. Por otro, lado, la descoordinación entre Administraciones ha sido también marca de la casa. Lo fue en Guadalajara, en donde los servicios competentes se negaron a recibir ayuda de la Comunidad de Madrid (y hay nuevos datos que podrían cambiar el deslinde de responsabilidades). En el caso presente, al parecer, la lentitud de actuación ha corrido en contra de los ciudadanos, que han visto cómo se quemaban sus casas (hay 5.000 personas alojadas provisionalmente en albergues).

¿Y qué hacer? Por de pronto, al presunto culpable habría que juzgarlo y encarcelarlo. Y que Dios le ampare si se produce alguna desgracia personal: podría pasarse de 12 a 20 años en prisión. De los daños es mejor no hablar: el daño ambiental es sencillamente incalculable y de las indemnizaciones a las personas que perdieron su hogar se encargará el Estado, como siempre. Pedir más coordinación y más medios es lo atinado. Lo malo es que ahora en Canarias queda poco que proteger.

Tampoco estaría de más —aunque esto pueda sonar un tanto ofensivo— que se sometiera a los guardas forestales y a los bomberos a algún tipo de evaluación psicológica. Recordemos el caso de Galicia, en que resultó que el pirómano era un miembro del cuerpo de bomberos. En el caso presente no sabemos si sería atinado, pero parece claro que el presunto culpable no midió las consecuencias de su acción (si las midió… ya estaríamos ante un psicópata, a mi modesto entender).

Ya ha empezado el pim-pam-pum de los políticos. La menestra Narbona no gana para sustos este verano. Primero fue lo de las desaladoras, de las que nunca máis se supo. Luego, lo de Guadalajara, que aún colea: todo el mundo recuerda a la Vogue teniendo que hacer frente a una multitud de vecinos enfurecidos. El año pasado fue Galicia la que ardió por los cuatro costados. Y este año… ay, este año: lo del Don Pepe en Baleares, que dicen que «ya está controlado» (pero la temporada turística se ha ido «concretamente a la mierda», que diría nuestro Boadella), lo de Cerro Muriano, en Córdoba, que también va por unos cuantos miles de hectáreas… y lo de Canarias… Por lo menos, los canarios tendrán la «suerte» de que Zapo dará la cara en primera persona, no como en Guadalajara. Y estoy como bastante seguro de que no le recibirán cantando esto

Vergel de belleza sin par

Son nuestras islas Canarias,

Que hacen despierto soñar.

Jardín ideal siempre en flor,

Son las mujeres las rosas,

Luz del cielo y del amor…

Mi condolencia a las familias que han perdido su hogar y mi solidaridad con todos los canarios por la pérdida de sus amados bosques.

La ocasión la pintan Calvo

Pues sí. Creíamos que ahora la ex-menestra se dedicaría a cantar lo de «I will always love you», a dúo con Whitney Houston. Pero parece que no quiere tener vacaciones y que puede seguir trabajando. Digamos que por la tarde se dedicará a sus gorjeos amoroso-culturales. ¿Y por la mañana? La ex-menestra Pixidixi echará las mañanas en el Congreso, de vicepresidenta. Eso suena como muy importante, vamos; como que se es segunda de a bordo de uno de los grandes poderes de la nación.

El caso es que, según hemos visto a su predecesora, otra Carmen (en este caso sin «n», porque ahora hasta los socialistas catalanes quieren tener pedigree), la función de la vice es repartir juego: o sea, decir cuándo y cuánto puede hablar cada señoría que suba al estrado. Claro que no es una tarea tan fatigosa como repartir subvenciones a los titiriteros de la cosa. Y tiene además una ventaja, eso sí: no hay que hacerlo de tapadillo, como lo de las subvenciones. Que eso de las subvenciones, como es una millonada, no puedes agarrar micrófono y decir que das a los titiriteros «5.000 millones de las antiguas pesetas» por la cara. ¡Cómo se hubiera puesto la derecha! ¡De soponcio, vamos! Por eso había que disfrazarlo de ley y darle un título genérico, así como «del Cine», para que por lo menos los tontos dijesen «hay que ver cómo promociona este Gobierno la cultura». Menudo paripé había que montar para que pareciese legal. La verdad que era cansado aquello. Y aún así, no se lo agradecieron. ¡Miserables roedores…!

Ah, pero ahora de vice ya no hay que hacer paripé ninguno. Bueno, sí, lo hace la Maritere, pero es que ser vice del Gobierno comporta esa responsabilidad. Como cuando tuvo que defender que se seguía manteniendo la paridad y eran nueve de un lado y siete del otro. La ex-menestra de Al-Kurturah no tendrá ese problema. Simplemente tendrá que decir: «Ahora hablas tú» o «Espérate, que a ti no te toca aún». Eso no tiene peligro ninguno de meter la pata. No hay que hacer paripé ninguno. Y no es difícil imaginar cómo disfrutará el día que un señoría le suelte un latinajo, tal que así: «De minimis non curat lex», que ella traducirá como «A la mínima te mando al cura» y responderá al señoría: «Oiga, que yo soy muy socialista y no quiero saber nada de los curas, ¿vale? Y me habla usted en cristiano».

Y bueno, como eso de repartir juego y soportar los latinajos de sus señorías es un trabajo tan cansado, qué menos que un buen sueldo, ¿no? Por eso los 11.000 leuros (que diría mi admirado Carlos Herrera) son una justa retribución a trabajo tan penoso. Aunque tengo entendido que no son todos para ella: el partido le puede pegar un buen mordisco a esa retribución. Porque así es como se financian los partidos: a base de las cuotas de los militantes (poquita cosa), la parte alícuota en el caso de los cargos del partido (por un estilo) y las donaciones oh-pacas (sobre todo). De todos modos, que le quede un sueldo de 6.000 leuros tampoco es moco de pavo.

Y si encima te hacen un pleno extraordinario de bienvenida, en medio del verano (les partes las vacaciones a los señorías, aunque no vengan todos), ¿qué más se puede pedir? Lástima que quedara un poco deslucido por la muerte de Gabriel Cisneros (ese señor podía haber palmado otro día, ¿no?). A ver quién se acuerda ahora del pleno veraniego. Bueno, como diría el nuevo presidente del Congreso: Ejque la política ej así.