MAZP MAX II



¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es la capota de Rigodón?

¡¡NO!!

¡Es… MAZP MAX, que inicia su Segundo Año Triunfal!

Si todavía crees en la libertad, únete a nuestro Capitán TRISTE ROMEO. Prepárate a RESURGIR Y RESPONDE A LOS GILIPROGRES antes de que ESTE PAÍS SE VAYA A LA MIERDA.

¡VIVA EL MAZP!

¡VIVA LA FUNESTA MANÍA DE PENSAR!

Infraestructuras «de primera»

Pues en Cataluña estamos de enhorabuena. Zapo allá que se ha ido cual raudo corcel, y aparte de entonar un falso mea culpa, ha prometido infraestructuras «de primera» a los catalanes. Qué bien. Los catalanes saldremos adelante «al paso alegre del progreso», con unos trenes que nunca descarrilarán, que siempre llegarán a su hora, cuyos maquinistas nunca harán huelga. Tendremos un país en el que por siempre brillará la luz (eléctrica), donde nunca se pondrá el sol (eléctrico también, no faltaba más). Los catalanes vamos a ser la perla de la corona (huy no, que a Juanito el día menos pensado le van a dar la patada), y aquí se atarán los perros con longaniza y…

A ver, espera un momento. Empiezas a padecer una alarmante falta de contacto con la realidad. En primer lugar, de todas las cosas que dice Zapo tener la culpa, son verdad. Recuerda al pobre John Kerry, dedicado a tiempo completo a crear nuevas mayonesas y que no quiere saber nada de Zapo. Luego lo que él hace o dice tiene influencia en los Estados Unidos. En segundo lugar, si no hubiese mencionado a la selección española de baloncesto en su «alocución», probablemente ahora estaríamos disfrutando del oro y no de la plata. La de voleibol, mira tú por dónde, sí se alzó con el oro, porque Zapo se olvidó piadosamente de ella.

Está fuera del entendimiento humano cómo una selección española en la que militan Gasol, Navarro o Calderón se ha de contentar con la plata al enfrentarse a una selección rusa que no incluye en sus filas a los temibles Sabonis, Homicius o Kurtinaitis (de hecho, al viejo Gomelski le hubiese dado un soponcio al comprobar que en las filas rusas juega un estadounidense, Holden). Si, como es de ley, los nuestros se han dejado la piel en la cancha, el desastre sólo puede explicarse por la presencia de Zapo apoyando (palabra clave) a la selección. Apoyando como apoyó a Ségo. A Schröder. A Sebastián. A Puras. A Maragall. Al Barça. Hombre, hubiese sido un feo apoyar en público a la selección rusa; pero a los efectos prácticos seguro que nos hubiese ido mucho mejor. Espero que ahora no se le ocurra decir que «va a promocionar el deporte», porque seguro que eso es lo primero que se irá al garete. O mejor aún: pedirle que no esté presente cuando las selecciones españolas jueguen un partido importante.

Pero volvamos a Catalunya. Zapo promete infraestructuras «de primera». Lo malo es que él parece ignorar que sabemos dos cosas: la primera, que se le agota el tiempo; la segunda, que se le agotan los conejos en la chistera. Ya pueden tronar las marmolejas de turno que esto es «propaganda facha pepera». Pero lo cierto es que se le acaba. Ya puede desgañitarse Chaves prometiendo pisos gratis (el súmmum de la demagogia: desde lo de los «800.000 puestos de trabajo» de Felipe no habíamos oído una tontería semejante).

Ahora bien: lo peor no es eso. Lo peor es que la gente de la calle está empezando a notar los efectos del desgobierno zapateril. Las hipotecas son más caras y eso que Zapo dijo que el Euribor no iba a afectar. Pero claro, cuando quien te corrige a las pocas horas es Trichet y tú has presumido de unos conocimientos en economía que no tienes, hay que callarse. También la bolsa de la compra es más cara: algunos productos suben de forma estratosférica. Y para colmo de males, Argelia nos cierra el gas y se lo da… a Francia. No debe de ser por nuestra «peligrosa amistad» con Marruecos, puesto que hasta el tato sabe hoy que Marruecos siempre pudo acudir al cher ami français cuando tuvo problemas. Algo más ha tenido que haber para que esto ocurriese, aunque no nos enteraremos enseguida, claro.

Mientras tanto, Zapo sigue vociferando a diestro y siniestro que «jugamos en la Champions League de las naciones». Si fuera eso cierto, estaríamos en el G-13 (la ampliación del G-8), codeándonos efectivamente con la élite mundial y nuestro inefable tendría alfombra roja allá donde fuese. Pero da la casualidad de que no estamos en ese selecto club. No sólo no tenemos alfombra roja, sino que hasta se le nota a Condoleezza Rice que cuando viene a Madrid preferiría estar en una sala de conciertos interpretando a Brahms que aguantar impertérrita las bobadas solemnes de nuestro inefable. Lo que indica bien a las claras que no estamos en la Champions de las naciones sino jugando, tal vez, en Tercera Regional…

En fin, con este panorama, ¿cómo quieres que Zapo no prometa «infraestructuras de primera»? Tiene que hacernos olvidar el desastre del básquet, la subida de la cesta de la compra (eso es difícil, pero seguro que lo intenta), la subida estratosférica de las hipotecas, lo del gas (que ahora, como probablemente vendrá de Rusia, será bastante más caro y también eso será difícil de ocultar)… Pero fíjate: en realidad, no hace falta que prometa eso. Bastaría que las infraestructuras fuesen «decentitas» y que funcionasen medio bien. Bastaría que no fueran unas infraestructuras de-primentes. Incluso diré más: no estaría mal que la mediación de Zapo sirviese para cancelar el contrato de ACESA que permite a esta empresa cobrar por transitar en autopistas catalanas… Que total: eso lo podría prometer. Para llenarse la boca de palabras y después no cumplir lo que dice, según su costumbre, no le cuesta nada.

A nosotros sí, pero eso a él le da igual. Y lo que nos queda hasta marzo… y lo que te rondaré, morena…