Venezombia

Venezombia es un territorio más surgido de la calenturienta mente del MicoMandante. Aún no lo ha dicho, claro está. Pero estamos seguros de que no le disgustaría echar un buen mordisco a la hermosa tierra colombiana, aunque sólo fuera para «exportar su revolución». No es de extrañar que Chávez haga tan buenas migas con Tirofijo Marulanda, quien le ayuda a desestabilizar el país vecino. Tampoco sería de extrañar que, en su alucinado delirio, Chávez se viese como la reencarnación del Castro de 1959, bajando a todo trapo de Sierra Maestra. Tirofijo no iba a ser menos y tomaría el papel del Che Guevara (sí, ése que los indocumentados y los fanáticos llevan en sus camisetas sin saber o sin importarles lo bestia que fue). Y Castro El Verdadero podría irse tranquilo al otro barrio, sabiendo que tiene un «continuador».

Castro sabe bien que cuando él se vaya, Cuba volverá a la «apestosa» democracia. Sabe bien que la gente está harta de pasar hambre por amor a la Revolución y no le hará ascos al vil metal capitalista de la gusanera de Miami. Y que si no se anda con cuidado, a su superviviente hermano Raúl las cosas se le pueden poner muy feas. Por eso se esmera tanto en cuidar a Chávez, que faltando él, será un «digno» sucesor.

Pero volvamos a Caracas. Tenemos a Chávez paseando arriba y abajo en el Palacio de Miraflores, como un mono enjaulado. Está ideando una acción conjunta con Tirofijo. Tiene la mente puesta en Bogotá y el ceño fruncido. Por supuesto, no es tonto. Sabe perfectamente que no puede invadir así, por las buenas, al vecino. No tiene tanto poder militar como Hitler ni los medios que tenía éste para una agresión con éxito inicial. Por eso tiene que contar con Tirofijo, escondido —emboscado, más bien— allá en la selva amazónica. En Colombia las FARC son un problema de tamaño XXXL; ni siquiera Betty la fea, que paralizaba el país durante sus emisiones, pudo con él. Pero es lo que tiene ser guerrillero: después de un cierto número de años, la guerrilla deja de ser un ideal para convertirse en un trabajo (lo hemos visto en España con la ETA).

Chávez, ya lo hemos dicho, no tiene un pelo de tonto. Y necesita algo para distraer la atención del país, que como diría mi amigo Daniel muy gráficamente, «se va a la mierda» (como el nuestro, pero más rápidamente). El Mico Mandante se pasa las garantías constitucionales por el forro de… el arco de triunfo. Lo dijo muy claramente un cómico venezolano que vi en la tele (a veces la tele no es tan mala, después de todo). Fue algo más o menos parecido a esto: «La policía española, antes de hacer nada, pregunta «¿Qué ha pasado?», te pide la documentación y te lleva ante un juez. La policía venezolana, no. La policía venezolana llega, te pega cuatro hostias de reglamento sin más y luego pregunta: «¿Qué ha pasado?». Y no te lleva ante un juez». Con un agravante: el PIB de Venezuela (formado por petróleo y misses) cotiza a la baja. Las misses se le van y el petróleo ya no le sirve para hinchar pecho ante sus colegas presidentes en la OEA, que además, le van botando de todos los demás organismos de la zona. Así que tiene que inventarse algo, si no quiere llegar a la guerra civil.

De entrada, las carantoñas a las FARC no le gustan nada a Álvaro Uribe, el presidente de Colombia. El señor Uribe no sabe si Chávez hace eso para tocarle las narices o como estrategia de desestabilización del país (dicho en otras palabras: para descabalgarlo de la presidencia). Está nervioso. Probablemente Bush le ha prometido ayuda; pero como por ahora no hay «hostilidades dignas de mención» y el amigo americano está muy ocupado tratando de salir lo menos tocado posible de los arenales de Iraq, a Uribe no le queda sino esperar y rezar a Diosito para que la ayuda prometida llegue, aunque sea pronto.

Suena el teléfono en el Palacio de Miraflores un día cualquiera. Chávez, al oírlo, se pone en pie y se cuadra.

CHÁVEZ (con la voz de llevar firmemente el timón del país): ¡Aló presidente!

TIROFIJO: Buenos días, señor Chávez. ¿Cómo le amaneció?

CHÁVEZ: Ah, es usted. (Se vuelve a sentar, más relajado). Llevo unas noches que no duermo bien. Tengo pesadillas.

TIROFIJO (sonriéndose de oreja a oreja): Mala cosa es eso, m’ijo. ¿Será que no tiene la conciencia tranquila? Si me necesita ya sabe. Le despejo la agenda de pesadillas al tiro.

CHÁVEZ (un tanto sofocado): No juegue con esas cosas, carajo, que son serias. (Carraspea para aclararse la voz). Pues verá, he soñado esta noche pasada que venía a verme el presidente Zapatero para darme apoyo, acompañado de dos señoras, la Elenita Valenciano, que es buena amiga mía y una chica rubia, Lerele o Leire Pajín creo que se llama.

TIROFIJO (mostrando interés): ¿Cuál es el problema, presidente? ¿Quiere que se las secuestre?

CHÁVEZ: No, no (alarmado ante los expeditivos métodos de su interlocutor). Sólo era un sueño, carajo. No sé por qué, pero no me dejan dormir. Me entró un temblequeo sólo de pensar que ese hombre quiere apoyarme. (Aterrorizado). ¿Y si viene también esa vicepresidenta? Si será fea que en su país la llaman La Momia. Eso sí que me para los pelos.

TIROFIJO (después de un corto silencio): Mire, presidente. Creo que usted la pasa en su palacio, encerradote allá, con sus ministros. Demasiado tiempo y demasiados pensamientos. (Confianzudo) ¿Por qué no viene a la selva a visitarme y platicamos, ah? Además, compartiré con usted el capítulo de Betty. Le hice llegar a Uribe que si no reponían esa novela las acciones de mis hombres se iban a incrementar al triple. Uribe es muy complaciente y ha ordenado que la repongan.

CHÁVEZ (admirado): ¿De veras ha conseguido eso? Pues fíjese que yo, siendo Presidente, nunca conseguí que esos huevones de RCTV repusiesen para mí Mi gorda bella. ¡Y se llevaron los videotapes! Claro que ahora ya tienen lo que se merecen. (Lanza una risita malvada). Espero que la serie que usted me dice sea buena. Ya le mandaré recado de que voy.

TIROFIJO: De acuerdo, presidente. Le diré una cosa más. Procure que no se entere de la visita una tal Martha Colmenares. En la selva no tenemos Internet, pero las noticias llegan igual de rápido. Y he sabido que esa metiche de periodista tiene contactos por todo el mundo, ¿lo oyó? ¡En todo el mundo!

CHÁVEZ (despreocupado): Bah, no tiene que preocuparse. Esa dizque periodista tenía un blog que me molestaba mucho sobre presos, derechos humanos y otras carajadas. Se lo cerré con un parpadeo de ojos. Y no sabe cuántas ganas le tengo al de ahorita. Me vigilan mucho y no puedo hacerle como la otra vez. Ni modo; pero como se despiste, se lo cierro.

TIROFIJO: Bien. Acuérdese de lo que me prometió, presidente…

CHÁVEZ (intentando recordar qué huevada le prometió): Claro, claro.

TIROFIJO: Se la recuerdo pa’ que no se le olvide, m’ijo. Me prometió hacerme Delegado de la Revolución Bolivariana de Venezombia, región ex-colombiana.

CHÁVEZ (aliviado y preocupado a la vez porque su interlocutor sí recuerda la promesa): Claro, claro. (Poniéndose en pie y cuadrándose) ¡Arriba la Revolución Bolivariana!

TIROFIJO (con sorna): Arriba, arriba, pero cuanta más platita, mejor. Le espero pronto. Bye, presidente.

CHÁVEZ (que ya se ha ensimismado con lo de Venezombia y la Revolución Bolivariana): Okey, adiós, adiós.

Dejemos a Chávez preparando su viaje a la selva colombiana. La llamada de Tirofijo Marulanda no le ha solucionado gran cosa. Eso sí, sigue soñando con Venezombia. Tiene un retrato del Libertador en su despacho. Pero hoy, hasta el Libertador parece decirle: «Estás arrastrando mi legado por el fango». Y Chávez piensa: «Al menos a éste le puedo dar la espalda, porque él no puede dármela a mí». El MicoMandante suspira resignadamente y le da la espalda.

Esperemos que al MicoMandante no se le ocurra en serio lo de invadir Colombia. Nos quedaríamos sin café. ¿Y cómo se puede empezar el día sin un cafecito caliente, que te devuelva al mundo de los vivos? Sencillamente, no se puede. No se puede siquiera hacer la revolución bolivariana.

Los progres no crispan

Como estoy experimentando algunas dificultades para acceder a «Libertad Digital», he decidido darme un garbeo por otros blogs, que también suele ser un ejercicio interesante. De todo lo que he visitado, éste me ha parecido un buen post, que a la vez puede servir como argumentario cuando el progrerío rebuzne las consignas habituales. Tomado del amigo Smith, de Batiburrillo.

Los progres no crispan. Qué va… Tan sólo responden a las provocaciones de la «derecha extrema» y de la «extrema derecha». Que toda una Vicepresidente de la República coronada de España va y dice que «A ellos, todo mi desprecio», en alusión a los diez millones de españoles que votaron al PP, pues a fastidiarse, que eso no es crispar. En cualquier caso, crispa el PP, que se deja insultar por De la Vega.

Los progres no crispan. Que se les meta bien en la cabeza. Que un progre como Anasagasti, que por muy clerical-fascista que sea no deja de ser un progre cuando le viene en gana, va y dice que «Nada más parecido en su comportamiento a un exaltado del PP que uno de HB», eso tampoco es crispar. Da igual equiparar a víctimas y a verdugos porque, en cualquier caso, los que crispan en el País Vasco son los del PP, que están empeñados en hacer cumplir las leyes, empezando por la Carta Magna.

Los progres no crispan. No nos dejemos llevar por la propaganda fascista. Que un viejo progre, un progre de tiempos de las checas y la NKVD, va y dice que ETA es más responsable que el PP, eso no es crispar. Crispa el PP, que no tiende la mano a los asesinos de ETA, que no escucha a esta organización histórica, con medio siglo de lucha por las libertades vascas a sus espaldas.

Los progres no crispan. Afirmar tal cosa sería entrar en el juego del extremista Losantos y sus adláteres informativos. Cuando el comunista Ricardo Royo Villanueva exige que «hay que ilegalizar al PP, entrullar y torturar a sus dirigentes, enviar sanciones administrativas de todo tipo sus militantes y mandar brigadas de la Policía de la Verdad y la Decencia con órdenes expresas a abroncar a sus votantes», eso no es crispar. Crispa el PP, que no ha entregado a Mariano Rajoy atado de pies y manos a la Checa de Izquierda Unida de Madrid, como muestra de buena voluntad.

¿Se dan cuenta cómo no crispan los progres? Paparruchadas de la derechona autoritaria de siempre…