Inocentes (y II)

Continuando el post anterior y para hacer algún tipo de crítica constructiva… empezaremos por mencionar la entrevista que La Razón del sábado pasado hace a Jaume Cañellas, psicólogo y extrabajador de una clínica abortista. Lo que cuenta en ella pone los pelos de punta. Y el hombre se declara ateo y de izquierdas. Pero aún le queda conciencia: no le ha sido arrebatada por el discurso progre en boga. Pero esa entrevista me ofrece otro detalle: el hecho de que se necesiten psicólogos en esas «clínicas-mataderos» demuestra, a mi entender, lo antinatural del acto de abortar.

La entrevista pone de manifiesto dos puntos relevantes también: que «sólo los grupos cristianos y la derecha» se han preocupado de este tema, que a la izquierda no le ha interesado saber qué ocurría en estas clínicas. Y que no hace falta ser «ultraconservador» para ser humano. También —y éste es otro dato muy importante—, el silencio y el vacío que halló en la Conselleria de Sanitat cuando quiso denunciar estos hechos. Lo cuenta así (la negrita es nuestra):

–¿Denunció estos hechos?

–Yo quería contar lo que había visto. Pero yo soy una persona que me gano la vida, no tengo dinero para litigar contra la mafia del aborto, no soy un «Don Quijote». Por eso acudí a la Conselleria de Sanidad de la Generalitat. Los inspectores que me enviaron me hicieron un interrogatorio como si el delincuente fuera yo. Después pasé meses sin recibir respuesta. Acudí al Defensor del Pueblo y al Síndic de Greuges [defensor del pueblo catalán]. El único que me contestó fue el primero, Enrique Múgica. Me envió una carta en la que me explicaba que se había interesado por mi denuncia y que estaba dispuesto a tomar cartas en el asunto, pero que el Síndic le reclamaba las competencias. Harto de que no me contestaran, me puse a llamar a la Conselleria y al final me respondieron que no había irregularidades, que sólo advirtieron a la clínica que tuviera «más cuidado con las historias clínicas». Eso fue lo único que encontraron, cuando me habían llegado a pedir que me llevara yo los test psicológicos a casa, que es ilegal.

Entonces, ¿qué está pasando aquí? En la práctica, nos encontramos con que la realidad bendice el aborto libre, previo pago de una (muy) respetable cantidad de dinero. En otro punto de la entrevista el señor Cañellas habla de «mafia del aborto». Y ciertamente, una mafia digna de tal nombre tiene contactos en las altas esferas, cuando no es que ella misma forma parte de esas altas esferas. La Generalitat sólo encuentra «pequeñas irregularidades» cuando va de inspección. Está claro que se pasan por el forro de… el arco de triunfo la Constitución (art. 39 y, sobre todo, art. 15)…

Art. 15, pfo. 1: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.

Art. 39

1. Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.

2. Los poderes públicos aseguran asimismo, la protección integral de los hijos, iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación, y de las madres, cualquiera que sea su estado civil. La ley posibilitará la investigación de la paternidad.

3. Los padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en los que legalmente proceda.

4. Los niños gozarán de la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos.

Pues eso: que, al menos en Cataluña, ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero. ¿Y por qué ocurre esto? En mi opinión, esto siempre formó parte de los programas de la izquierda. Si la Iglesia Católica (recordemos que aquí la izquierda no es laica, sino anticatólica) defiende «el derecho de nacer», la izquierda defenderá lo contrario, es decir: el aborto libre y a las feministas recalcitrantes de «el vientre es mío» (deberían alegrarse de que sus madres no hubieran pensado igual cuando estuvieron embarazadas de ellas). Que además y para esta legislatura, dicha permisividad forme parte de un pago por el apoyo que dichas asociaciones es algo «discutido y discutible». Nuevamente, en mi opinión, no es algo ajeno e independiente (al igual que la muy injusta Ley integral contra la violencia de género, parida por las asociaciones feministas y que conceptúa al hombre, por el solo hecho de ser hombre, como maltratador potencial).

Finalmente, ¿hay esperanza? Sí, la hay. Hay alternativas a ese asesinato legalizado que es el aborto (incluso dentro de los tres meses hoy legales). Entendemos que la adopción es una de ellas. Respetando siempre la decisión de aquellas parejas que van a buscar el niño a Pekín, a Harare o a Lima, entiendo que sería más fácil encontrar un bebé adoptable aquí (y tal vez más económico) que en esos otros lugares. Me gustaría que mucha gente que está pensando en adoptar entendiese que tan «solidario» es adoptar un bebé boliviano como adoptar uno español. Tengo que confesar mi desconocimiento de si existe una estructura adecuada para esta demanda de la sociedad (desde luego, para los abortos parece que estaba perfectamente organizada). Si existe, debería haber más información al respecto. Si no, es un asiento más en la cuenta del debe de ZP.

En fin. ¡VIVA LA VIDA!