Respuesta a nocheluna

Ante la necesidad de extenderme más de lo conveniente en la respuesta a un comentario de la usuaria nocheluna abro este post.

Aunque a mi entender te vas un poco por los cerros de Úbeda… intentaré ir por partes “troceando” un poco tu último comentario.

a) Sobre el tema de los valores evangélicos, nos estamos refiriendo a su aplicación y transmisión en la familia, no en general. Eso es lo que hace que una familia pueda ser definida como cristiana. Y la familia que no transmite esos valores, no lo es. Por otro lado, partimos desde el punto de vista de que el matrimonio es un sacramento, no un contrato, para definir a la familia cristiana.

b) En cuanto a «poner las mejillas», dos cosas. La primera es que sólo tengo dos, así que si me dan más de dos veces me defenderé siempre que me haga falta y con todo lo que tenga a mi alcance. Y lo segundo es que Jesucristo dijo que fuésemos «hermanos», pero no primos. Rechazo el «buenismo zapateril» en ese punto (buenismo que, encima, sólo enseña los dientes a la derechona).

c) «Cabemos todos». Muy bien. Es lo que dice Jesusito Caldera y lo que berrea el progrerío cantor. Pues yo opino lo contrario. Opino que cabemos los que cabemos… y que si quieren entrar más, que lo hagan con sus papeles en regla, con un orden. Lo que no se puede hacer es gritar alegremente “¡Eaaaaa! ¡Papeleh pa tó er mundo!”. Que también eso es una fuente de problemas, del estilo “el que venga detrás, que se j…”. Que de la relación entre inmigración y delincuencia también se podría hablar largo y tendido, e incluso de las instrucciones que se dan desde el Gobierno para minimizar el impacto de las noticias ante la opinión pública…

d) Si te hablo de la deriva totalitaria de este gobierno que se dice “socialista”, es porque tengo motivos para pensarlo. Te puede bastar como muestra un botón: el intento de censurar blogs “desafectos al régimen” o el pago del canon digital. Para lo primero, puedes preguntar al amigo Caballero ZP. Para lo segundo, los berridos de Pepiño, López Garrido y Chaves intentando quitar importancia a la manifestación convocada el pasado 30, que les ha escocido y mucho. Hablan de libertad, sí… pero para ellos y para nadie más. Te añado una tercera: si son tan «defensores de la libertad», ¿por qué intentan acallar por todos los medios a Pío Moa? Aunque fuese mentira lo que dice, que no lo es, ¿no es más democrático dejarle decir lo que tenga que decir, aunque sea la verdad? Y en cambio, le han intentado agredir, desacreditar e incluso llevarlo ante la Justicia por no se sabe qué horrendo crimen que ha cometido (como no sea el de contar la verdad…)

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e) «Cristianos chalaos». ¿Conoces a alguien que lo sea, en la actualidad? ¿Hay algún cristiano en la actualidad que se plantee extender su fe a bombazo limpio? Porque de los otros, sabemos que Al-Qaeda tiene “franquicias” repartidas por todo el territorio árabe y que han atentado incluso contra españoles. Y ésos, además de locos, son muy peligrosos. De los cristianos, que se sepa, no hay equivalente. Y lo demás (y perdona que te lo diga así) es anticlericalismo barato y rancio, de ése que saca ahora el PSOE a pasear a falta de argumentos mejores para defender su gestión.

f) «España no es mi cortijo particular». Asumo, por las referencias que haces a una respuesta anterior mía, que eres militante socialista. Corrijamos en todo caso la afirmación: «la casta socialista dirigente se ha comportado desde 1982 como si España fuese su cortijo particular», para que tú no te veas incluida en el paquete. Sólo un partido que quisiera convertirse en un remedo del PRI mexicano y haber aguantado hasta el 2000 podía haber manejado con tanta «liviandad» (por no decirlo de una forma más dura) la cosa pública. De hecho, algunos asuntos de aquel entonces colean todavía en la Justicia.

g) «Estamos en el siglo XXI, hoy solo conquista y coloniza Estados Unidos, bueno y alguno de sus secuaces (entre los que afortunadamente España, por ahora no está). El musulmán, como el tío del saco, no nos va a hacer pupa». Éste es el antiamericanismo barato que toda la vida ha vendido la izquierda. ¿Habremos de recordar que en 1981 la izquierda toda gritaba «OTAN NO, BASES FUERA»? ¿Habremos de recordar a renglón seguido lo que pasó en 1986 o mejor no te hablo del famoso referéndum? Eso sin contar la porrada de millones que los USA dejaron en Europa gracias al Plan Marshall. Por otro lado, nadie te ha hablado, al parecer, de un país no muy grande, cuya población nos dobla y que se llama Birmania, ¿verdad? Es una colonia china (en sentido económico y político, porque su dictadura militar está sostenida desde Pekín). Ah, pero es que China es comunista y además, un mercado acojonante. Mejor no la mencionamos, ¿no? Pues vale.

h) Finalmente, lo de ser «ciudadana del mundo» es muy «progre» y muy «solidario». Pero yo a eso opongo dos cosas: la primera, que la caridad bien entendida comienza por uno mismo (por decir eso mismo, trataron a Le Pen en Francia como a un hijo putativo). Si nosotros ya tenemos problemas, ¿no será más lógico que arreglemos nuestros problemas antes de ofrecer solidariamente nuestra casa? ¿No es lógico que, por ejemplo, si vas a recibir a personas que van a quedarse en tu casa, la limpies, la asees y la abrillantes? Lo demás es alergia progre al uso del nombre de ESPAÑA.

La casta progre desgobernante ha decidido, con el aplauso y beneplácito de los nacionalistas de todo tamaño y pelaje, que el sentimiento patriótico español es facha y franquista y no sé cuántas cosas más (malas todas, supongo). Yo me fijo en otros países de nuestra área cultural y en ninguno de ellos se da ese «odio a la nación» como se da aquí. Ingleses, finlandeses, alemanes, italianos… todos ellos escuchan y cantan su himno con la emoción propia de los hijos agradecidos a su madre patria. Aquí parece más bien que España es la madre soltera de todos nosotros, incluidos aquellos que desde sus minúsculas patrias atizan el fuego de la discordia y la disensión acusando a los demás de lo que ellos hacen.

i) Y del 11-M… puede que a pesar de haber recaído sentencia no se haya dicho la última palabra. Así que, por esta vez, no hablaremos de ese tema.

Con todo cariño,

Aguador