La mentira

Dicen que el tiempo es sabio, que acaba poniendo las cosas en su lugar y a las personas en su sitio. Así le ha pasado a Z: tal día como ayer, reconoció ante Pedrojota que mintió y además, que sostuvo la mentira contra viento y marea durante un año. Y el contenido de la mentira no es baladí: dijo que el Gobierno no había vuelto a mantener contactos con ETA desde el atentado de la T-4. Viniendo del Presidente, es todo un reconocimiento de hechos y además, un desmentido a Rubalcaba, que fue quien dijo, «en nombre del Presidente», que el proceso estaba roto. Si recuerdan, en ningún momento de su primera comparecencia dijo Z que el proceso estuviese roto.

Bueno, ¿y ahora qué? Claro que no es ésa la única perla que deja caer Z en su entrevista-mítin; pero por desgracia, hay que recordar aquí al pobre Rubalcaba, que afirmó petulantemente la noche del 12/03/2004 aquello de «Los españoles nos merecemos un Gobierno que no nos mienta, que diga siempre la verdad».

Vaya por delante que el que crea en la total pureza de algún Gobierno ya puede esperar sentado. En la práctica política de los Gobiernos suele funcionar en asuntos «sensibles» la raison d’Ètat. Es, por ejemplo, la que se suele esgrimir para proteger la intimidad de los políticos o la de la familia real. Que eso nos plantearía otro debate: ¿se imaginan ustedes a, un suponer, a la Voguemomia soportando el mismo grado de acoso periodístico que Paris Hilton? Claro que a la niñata le encanta que le hagan fotos, pero seamos amplios en el ejemplo. No lo soportaría. Cuando se miente por razón de Estado, se hace normalmente para evitar asonadas populares espontáneas, para evitar alterar en demasía, en suma, el orden público.

Sin embargo, Z ha mentido por puro interés político. Aznar ya demostró que era inútil cualquier tentativa de diálogo con los terroristas. Sin embargo, Z repite. ¿Por qué? ¿Realmente «había que intentarlo», o sólo era por hacer lo contrario que Aznar y contentar al PNV, que siempre ha recogido las nueces de la «negociación»? Creemos que el apoyo del PNV estaba condicionado a eso precisamente: a que hubiese nueces para recoger, lo cual sólo se iba a conseguir sentando al Gobierno y a ETA en la misma mesa a «negociar».

Pues bien: no «sólo» porque el famoso proceso de pazzzzz ha sido una mentira mantenida durante un año (y fracasando); no sólo porque, entre otros, ha costado la vida a dos ecuatorianos y a dos guardias civiles; no sólo porque el proceso de pazzzzzz ha servido para ignorar a las víctimas del terrorismo acusándolas de «connivencia con el PP» y para echar mierda sobre su presidente (desde la «lotería» de Sorrocloco hasta las «informaciones contrastadas» que le tachan poco menos que de nazi), pasando por los intentos de dividirlos (la «vía Peces-Barba») y de controlarlos (la «vía elecciones»), que no les han salido bien…

… no sólo por eso, decimos, debe Z dimitir. Recordemos que en una democracia más avanzada que la nuestra, la americana, a Clinton no se le abrió un impeachment (proceso de destitución) por el quítame allá esas manchas de la Lewinski, sino porque negó los hechos. En una palabra: porque mintió. En España esto es, tras treinta años de democracia, inconcebible. No existe el delito de perjurio en el Código Penal; ¿cómo, pues, se va a exigir a los políticos moralmente que digan la verdad? Ésa es la lógica del P(SOE), al menos respecto de los que no son de su partido. Los propios, como siempre, tienen bula.

Así, pues: váyase, señor Z, váyase.

Actualización 21/01/2008.- Estoy acollonado. Acabo de leer un artículo de Martha Colmenares en su blog que me deja pensando. ¿Será verdad que Z ha hecho esta “pequeña” confesión para evitar tener que confesar otras mentiras mayores? Y, en ese caso, ¿cuáles serían esas otras mentiras “mayores”? Tiemblo de pensarlo…