Lo que hicimos en Iraq

Mal que les pese a los progres, vamos a publicar aquí un fragmento de un artículo de una revista de carácter militar. Vaya por delante que AME (Asociación de Militares Españoles fuera del servicio activo y editora de la revista MILITARES) no está vinculada a ningún partido político, así que no tiene interés alguno por ocultar hechos y verdades, como al parecer sí tuvo y tiene nuestro inefable Z. No tiene que agradecerle nada al PP. Recordemos que Federico Trillo tuvo que tragarse el sapo de inscribir a dicha asociación en el Registro de Asociaciones del Ministerio de Defensa. Lo peor de todo es que eso se lo ordenó el Tribunal Constitucional, nada menos. Y al P(SOE) tampoco tiene que agradecerle nada, especialmente al ex-ministro Narcís Serra, vulgarmente conocido en medios militares como «Serra el Malo». De Eduardo Serra, conocido como «Serra el Peor», tal vez hablemos otro día.

Con la difusión de este escrito esperamos contribuir a desbaratar la manipulación progre acerca de «lo que hicimos en la guerra de Irak». La del Prestige ya se ha desbaratado gracias a un informe redactado por una organización extranjera en el que se reconoce que la gestión de la crisis por parte del PP fue “perfecta”. Informe que, recordemos, la Xunta bipartita trató vergonzosamente de ocultar. El escrito tiene, además, el detalle de la inmediatez a la decisión presidencial de retirar las tropas de Iraq y constituye un inventario suficiente, en el cual no consta que nuestros soldados participaran en acción armada alguna, a no ser que así se califique la defensa propia ante los ataques de los terroristas de Al-Qaeda y fuerzas leales al tirano Saddam Hussein (al que los progres, por cierto, se olvidan de mencionar). El artículo fue publicado originalmente en el núm. 66, de abril de 2004.

Vuelven nuestros soldados de Iraq

Labor de nuestros militares

Los militares, como es habitual, no opinan. «Somos militares y cumplimos las órdenes del Gobierno», dijo en Diwaniya el teniente coronel Guillermo González-Novelles, oficial de Información Pública en Iraq. Días antes, el 9 de abril, El Mundo le publicó una carta en la que, entre otras cosas, detallaba la labor de nuestros soldados, que hasta esa fecha habían realizado 18.799 misiones, más de 2.400 patrullas a pie y 2.700 patrullas motorizadas, 3.200 puntos de control, 2.000 escoltas, 2.000 operaciones de seguridad, 431 incautaciones de armas, la destrucción de 45 toneladas de artefactos y explosivos, 54.000 registros de vehículos y 114.000 de personas; acciones que han supuesto recorrer cerca de 1.400.000 kilómetros, lo que supone una media semanal de 41.000 kilómetros. Se ha asegurado el transporte de 1,5 millones de litros de combustible diario, se ha asistido sanitariamente a más de 7.300 iraquíes, se han finalizado 308 proyectos en las áreas de agricultura, educación, energía, salud, gobierno, seguridad, saneamiento y obras públicas, y se han repartido más de 100 toneladas de ayuda humanitaria. Este «balance» es para estar orgulloso de los nuestros.

En MILITARES se ha escrito repetidas veces de esta misión en Iraq de las Fuerzas Armadas españolas, cumpliendo órdenes del anterior Gobierno. Como botón de muestra, recomendamos releer el artículo «Guerra no… ¿o sí?», de Manuel García Campos (N° 61, mayo 2003), en el que exponía su opinión desde el punto de vista jurídico y explicaba las condiciones que se debían dar para considerar esta guerra justa. O «Más soldados a Iraq», de Javier Fernández López, donde opinaba que si no era bajo bandera de la ONU, no debería haber ningún soldado español en aquellas lejanas tierras (N° 65, marzo 2004). En general, nos hemos manifestado críticos con el envío de fuerzas a Iraq, pero hoy creemos que la orden de retirada es precipitada y nos deja malparados ante los demás aliados. Creemos que España -no Rodríguez Zapatero- pagará un precio por este abandono, ojalá que nos equivoquemos o que no sea demasiado alto. Por lo menos, se debía haber esperado hasta el 30 de junio y a partir de esa fecha iniciar la repatriación de nuestras tropas si antes Naciones Unidas no se hacía cargo de la situación.

Hoy 27 de abril, día de cierre de esta revista, explicará el Presidente del Gobierno en el Parlamento su decisión personal de retirar las tropas de Iraq. Más democrático nos hubiera parecido un debate previo y no posterior a su orden. En estos días nuestras fuerzas en Iraq están siendo atacadas por los insurgentes con demasiada frecuencia, sin que hasta este momento se hayan producido bajas en nuestras filas. Deseamos que se sigan defendiendo con éxito y que regresen todos bien a casa.

Debemos acabar teniendo un recuerdo emocionado para los once militares que, en cumplimiento del deber, han dejado sus vidas en aquellas lejanas tierras.