El Gobierno me miente y me toma por tonto

Me he tomado la libertad de copiar este post del blog Unidad y Libertad porque me parece excelente.

Tenía esta entrada pendiente de publicar por la cantidad de noticias de actualidad que se iban acumulando sobre la mesa, pero creo que ha llegado el momento.

El Ministro de Trabajo, Jesús Caldera, es conocido por sus autorectificaciones. Anda constantemente corrigiendo sus propias palabras. Un día lo hace sobre la inmigración, otro sobre el paro. La más famosa de sus correcciones fue la del Archivo de Salamanca. En 1995, Felipe González quiso hacer lo mismo que Zapatero. Entonces, Caldera, tan salmantino él, se manifestó por la unidad del archivo y dijo aquello de que no saldría ni un papel y si lo hacía, sería por encima de su cadáver. Cuando Zapatero le hizo Ministro y desgajó los fondos para pagar el apoyo nacionalista, Caldera olvidó sus palabras de golpe y defendió la devolución.

Leo en el ADN una entrevista al Ministro de Trabajo en la que le preguntan por una comentario suyo de hace algún tiempo en el que afirmaba que con mil euros se podía vivir bien en España. Atentos al nuevo escenario:

– Usted dijo: “Con mil euros se vive bien”. ¿Lo mantiene?

Dije que mil euros netos al mes con 14 pagas son 14.000 euros al año. Sí una pareja, porque la gente suele vivir en pareja…

– Bueno, no necesariamente.

La mayoría lo hace. Si hay dos ingresos son 28.000 euros al año. Es una cantidad que no me parece bien, es baja, y ojalá la gente ganara más, pero no es lo mismo que hablar de mil euros.

1.- El Gobierno me miente. Repiten por activa y por pasiva que la crisis económica no es tal. Pero los mil euros que servían hace algún tiempo, según el Ministro, para vivir bien, ya no valen. O sea que ha subido más la vida que los sueldos. ¿Qué porcentaje de la población española gana mil euros netos al mes?. Porque si el salario mínimo son 600…

Aunque haya elecciones, digan la verdad. Digan que se ha disparado el IPC, el déficit, la deuda, la morosidad, los precios. Digan que hace diez años uno salía una tarde con 5.000 pesetas y eso daba para ir al cine, cenar, ir de copas y volverse a casa en taxi. Y que hoy, 30 euros, el equivalente de aquellas 5.000 pesetas, apenas da para cenar e ir al cine. Que en esos diez años los salarios han crecido una cantidad ridícula. Que la subida de los mismos acorde al IPC es una farsa. Porque una subida del sueldo de un 4% tiene que hacer frente a 50 subidas de precios del 6-7%.

2.- El Gobierno me toma por tonto. Así que según Caldera, con mil euros se vive bien. Pero ahora viene la letra pequeña. Caldera dice que esos mil euros son netos. O sea, hablamos de 1.200 euros brutos de sueldo. ¿Cuántos ganan eso? Si es el doble del salario mínimo. Y en 14 pagas.

Pero no acaba ahí la teoría: encima debe ser en pareja. Porque según Caldera la mayoría vive en pareja. No sé qué mayoría conoce el Ministro. Pero sus palabras expresan lo que la calle dice hace tiempo, que es imposible comprar una casa si no es en pareja. Pero no vale una pareja cualquiera no, debe ganar también 1.000 euros netos, o sea, 1.200 brutos. Casi nada, como si los trabajos de 1.200 euros sobraran.

O sea que si él vive solo, no llega. Si él trabaja y ella estudia, no llegan. Si ella gana 1.200 y él 600, no llegan. Si se separan y no buscan pareja rápido, no llegan. Si enviudan, no llegan. Si tienen hijos, no llegan. Si uno se queda en el paro, no llegan. Si se meten en una hipoteca, no llegan. Si uno enferma, no llegan. Es decir, excepto que pidan un crédito o una hipoteca, no llegan nunca.

Según el Ministro de Trabajo de mi país soy un quejica. Si no llego a final de mes es porque no quiero ni me esfuerzo lo suficiente. Porque la solución es bien sencilla. Primero, tengo que dejar mi trabajo y buscar uno de 1.200 euros, que parece que hay muchos por ahí esperándome. Una vez que lo consiga, tengo que echarme novia. Y tengo que echarme una que gane 1.200 euros. Así que la pregunta en los pubs no es «si estudias o trabajas», no. Es «si tu nómina alcanza 14.000 euros al año». Y una vez que la encuentre, debo irme a vivir con ella deprisa y corriendo. Y luego he de mentalizarme que no podemos separarnos, ni tener hijos, ni quedar en el paro, ni enfermar, ni estudiar, ni cambiar de trabajo, ni comprar una casa ni nada. Bien fácil lo tengo, ¿verdad?

En cualquier otro país un señor así estaría en la calle. ¿Se imaginan al Ministro danés o inglés diciendo a los ciudadanos que pueden llegar a fin de mes en pareja con dos salarios de 5.000 euros? Y digo 5.000 porque en el resto de países el salario mínimo es mucho más de 600 euros.

Lo que me recuerda a cuando Castro se preguntaba cómo podía ser que los cubanos se quejaran de hambre con la de flores que había en el campo esperando a ser comidas…

Autor: Fin de los Tiempos.

Bilis

Para bilis, la que ha gastado o pasmo de Palas do Rei explicando por qué Z no ha ido al Congreso de las Víctimas del Terrorismo. Entre quejicoso y atacón, Pepiño ha justificado la ausencia de nuestro ínclito presidente por accidente más o menos porque «no iba a ir donde iba a ser abucheado».

Nosotros, que ya tenemos puesto un ojo contra el desgobierno de Z, nos preguntamos por qué iba a ser abucheado. La respuesta cae por su propio peso. Claro. El IV Congreso Internacional de las Víctimas del Terrorismo no es exactamente la Alianza de So-Mamones, donde él puede cantar sin peligro el Viva la gente y entre todos hacen la ola de la multiculturalidaz y del buen rollito. Por si fuera poco, asiste Aznar a dicho Congreso. Aznar el Maligno, Aznar, que ostenta el privilegio de haberse convertido en la nueva bête noire de la izquierda (Franco ya no puede serlo; además, resulta que si se escarba un poco, encontramos demasiados antecedentes franquistas en gentes que hoy en día berrean a todo el que les quiera oír que «son de izquierdas». Aznar es menos peligroso en ese sentido).

Pero la ausencia de Z es muy lógica, por mucho que nos pese. ¡Cuánto hubiésemos deseado los españoles que nuestro presidente hubiese luchado contra el terrorismo sin cuartel ni «proceso de paz» de ninguna clase! Sin embargo, en estos cuatro años nos hemos encontrado con Bambi, con ZP el gafe y ahora, con Z el mentiroso. Y en todo momento, con un radical de cuarta. Más o menos como lo fue en su momento Joan Gaspart para el Barça —tanto, que los propios aún tiemblan al recordar una época tan nefasta para el club de los amores de Z—. Z no puede, después de todo lo que ha hecho y dejado de hacer, mirar cara a cara a cada una de las víctimas. No puede ir a ese Congreso con la mirada limpia y ponerse al lado de las víctimas. Nadie le puede guardar sitio donde nunca estuvo. Y, sobre todo, no puede mirar a la cara a Aznar, a quien traicionó: mientras usaba una mano para firmar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, daba la otra a los etarras. De ésta se pudo escapar —como no se pudo escapar el 12 de octubre—.

Volviendo a o pasmo de Palas do Rei, él es de los que considera que la mejor defensa es un buen ataque. Siendo él quien debería pedir perdón por atacar tan desconsideradamente a quienes han perdido un ser querido en una acción terrorista, no sólo no pide perdón, sino que exige disculpas a la AVT, a la que considera un apéndice del PP sin matices sólo porque no está de acuerdo con la política antiterrorista del desgobierno de Z. Le enfada que Alcaraz se comiese literalmente al candidato progubernamental con brochetas de pollo en las últimas elecciones de la AVT. Qué se le va a hacer: la verdadera democracia tiene estos sustos y estos disgustos.

Así que le vamos a recomendar a Pepiño que tome menos oruxo as herbas y más tila, porque nos tememos que va a tener para un rato largo de reflexión después de vomitar su bilis (y sobre todo, a partir del 9 de marzo).