Mentira y error

Hoy no tenía intención alguna de escribir nada, hasta que se me prendió una lucecita ahí dentro y me guió hasta un comentario del amigo Caco en el blog de Cerrajero. Quizá resulte un poco al estilo Koko, de Barrio Sésamo, pero en fin: es lo que tienen los ejercicios tipo siete diferencias. Pues eso: que hoy vamos a aprender la diferencia entre mentira y error.

Empezaremos primero por lo más suave. El error es la consecuencia del desconocimiento de la divergencia entre aquello que se dice y la realidad. Uno puede tener información incompleta y/o equivocada y, por lo tanto, es muy fácil que se equivoque. Así lo dice la RAE (la cursiva es nuestra):

Vicio del consentimiento causado por equivocación de buena fe, que anula el acto jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto.

Pongamos un ejemplo, que además a los progres les va a «encantar»: el 11-M. Probablemente no lo recuerden, pero el P(SOE) presionaba salvajemente al Gobierno Aznar para que diera información inmediata, prácticamente. Estamos de acuerdo en que la enormidad del suceso superó a Acebes y éste pudo haber cometido errores en la información que facilitó; pero está claro que si la información que le facilitaban sus subordinados no era correcta o era incompleta, Acebes no podía hacer otra cosa que equivocarse, puesto que desconocía la falta de identidad entre la información que él recibía y la realidad de los hechos.

Diferentemente, la mentira es (nuevamente, cursiva nuestra)

la expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.

Eso es algo que hemos podido comprobar muy bien con Z, Rubalcaba y su mal llamado proceso de paz. Decían que «estaba suspendido» o «roto», cuando se ha demostrado s que no sólo no estaba roto, sino que se siguió negociando. Con los resultados conocidos: ETA (que ahora sí dice el Pravda que ANV y PCTV son ETA), echada de las instituciones públicas por el Gobierno Aznar, ha vuelto a ellas. Con lo cual, vuelve a disponer de dinero público, o sea, dinero mío y de todos aquellos que jamás aceptaremos diálogo alguno con los terroristas y que sólo por eso ya nos hemos convertido en su objetivo. Como dice ese precioso bolero de La mentira (estupendamente cantado por Ana Belén, en quien el estado de su laringe no se corresponde con el de sus ideas)…

Se te olvida

que nos mientes mucho más de lo que dices,

y a muchos nos tienes hasta las narices,

no es posible, basta ya…

Así es cómo podemos considerar el debate. Mucho más cuando Rubalcaba, Vicementiroso Mayor del Reino y muñidor de todas las mentiras gubernamentales e infragubernamentales, nos decía con voz engolada el 13-M (saltándose él la jornada de reflexión también para que los de debajo de él tuvieran alguna justificación al hacerlo también) aquello de «Los españoles nos merecemos un gobierno que no nos mienta, que nos diga siempre la verdad». Y de los servicios prestados y premiados ya hablaremos otro día, porque parece ser que la cosa trae cola.

P.D.- No he mencionado adrede lo de las armas de destrucción más IVA, porque parece ser que sí las hubo. Según cuenta el diario estadounidense New York Sun el general llamado Georges Sada, segundo de a bordo de las fuerzas aéreas iraquíes, afirma que sí las había, pero que fueron secretamente trasladadas a Siria. La información es de enero de 2006, pero vale la pena tenerla en cuenta por ser quien es quien lo dice y porque, quién sabe, de Siria pueden haber pasado a las manos de Hezbollah, «el partido de… ¡redióssss!», que diría Albert Pla (como lo decía en Airbag, tan convencido). Por lo tanto, si la información es cierta, Aznar no mentía; y si es falsa, sus «socios de las Azores» no le contaron toda la verdad, con lo cual estaríamos en el ámbito del error, no de la mentira. Y con lo que queda desmontada la «acusación» del P(SOE) contra Aznar.