Los tolerantes

No se llamen a engaño ustedes acerca de quién es el filósofo de cabecera de ZP y de la cúpula zapaterista. No es Philip Petit (sobre todo porque su alcance es más bien petit). Mejor empezar con una cita del teórico comunista italiano Antonio Gramsci, al que por lo visto tendremos que leer con más atención si nos queremos enterar de las verdaderas intenciones del P(SOE) y sus sucursales territoriales (la cursiva es nuestra):

“Según Gramsci, el comunismo había de ser la religión de la nueva sociedad civil, del mundo secularizado. Parodiando la célebre frase de Marx, cabría decir que el comunismo es la religión de un mundo sin religión. Los sacerdotes de esa nueva religión –los fabricantes de la opinión pública– serían los intelectuales orgánicos, cabeza del bloque histórico. Ahora bien, la burguesía neocapitalista, que lo corrompe todo, ha corrompido al bloque histórico, cuya descomposición ha empezado por la cabeza. De este modo, los intelectuales orgánicos, en lugar de predicar la fe en el comunismo, han pasado a ser los intelectuales orgánicos de la llamada industria cultural, agentes del nuevo conformismo de la negación de valores sobre un vago fondo de utopías rojas. El caso de Pasolini es ejemplar por los cuatro costados. Militante del vicio nefando, murió por así decir en acto de servicio, y la sociedad permisiva le rindió honores fúnebres de héroe y de mártir”. (Aquilino Duque, El suicidio de la modernidad. Citado en Y yo que me la llevé al río).

Es innegable la actualidad de estas palabras. Y uno se lamenta, con una perspectiva histórica más o menos amplia, al comprobar que lo que ha ocurrido en España en estos 30 años no ha sido sino un cambio de régimen: pasamos de una «Dictablanda de derechas» a una «Dictablanda de izquierdas» (ésta última en lo intelectual, por ahora). ¿Negará alguien la condición de «fabricante de opinión pública» a Juan Luis Cebrián, por ejemplo, que durante tantos años ha tenido línea directa con Moncloa?

No está de más recordar también otra frase o idea de Gramsci: que la hegemonía política se sustenta en una hegemonía cultural. Y eso es lo que ha logrado el P(SOE): esa hegemonía cultural que le ha permitido aplicar el ideario progre («el nuevo conformismo de la negación de valores sobre un vago fondo de utopías rojas») mientras ha gobernado y bloquear cualquier intento de sustitución de dicho ideario cuando ha estado en la oposición. Ideario progre que primero entró por la Universidad y la cultura (como forma de lucha antifranquista, no se olvide)… y ha acabado en el cine y en la televisión, que al parecer es lo que ve el 80% de los españoles.

Así, pues, los que nos resistimos a formar parte del rebaño progre nos hemos visto obligados a emigrar a la Red. ¡Qué contentos estaban los progres cuando recibían un artículo en sus diarios contrario a ese ideario! ¡Con qué alegría lo censuraban, sin explicación alguna o murmurando piadosamente lo de «exceso de líneas»! Sin embargo, esa etapa dorada se acabó con la llegada de los blogs, a los que Carmen Rigalt dedicó una filípica en el Mundo el 1 de febrero de 2005.

¿Y por qué? Pues porque la Red es sencillamente un espacio libre donde, por ahora, existe libertad de expresión y en donde los progres no pueden mostrar hegemonía ninguna, de acuerdo con el postulado Gramsci. Sí, es cierto: descalifican, berrean o insultan; pero no pueden controlar la blogosfera. Y no pueden hacerlo sin quitarse la careta buenista y mostrarse como lo que son: neoestalinistas, totalitarios de nuevo cuño que pretenden decirle a todo el mundo lo que debe leer, pensar, sentir o escribir. Y que no permiten que nadie lea, piense, sienta o escriba algo que se aparte del ideario progre. Claro que sería un «desastre» que hasta el más lerdo se diese cuenta del detalle, de acuerdo con el criterio de la visibilidad («lo que no se ve, no existe»).

Para ejemplo, tomemos la música pop (y me refiero al mainstream). Estamos inundados de “canciones de amor”, “baladitas” o “cosas incalificables” como el chiki-chiki. Prácticamente, estamos rodeados. Lo sorprendente es que no haya “trovadores de la realidad”. Ésa categoría está reservada a los “grandes”: por ejemplo, a un Joan Manuel Serrat (P-SOE), a un Joaquín Sabina (ex-comunista y últimamente zejatero) o a un Ismael Serrano (comunista). ¿Son posibles otras lecturas de la realidad en el mainstream? La respuesta es no. Para encontrarlas, hay que ir a los circuitos alternativos.

Y no está de más recordar una entrevista que le hizo Amilibia en La Razón a un “triunfito” (no la he logrado encontrar en el formato electrónico: creo que fue allá por noviembre). Vagamente recuerdo que el periodista le preguntaba algo parecido a “en qué se inspiraba para componer sus canciones”. Y él dijo algo así como (no cito textualmente): “En el amor, naturalmente. Para hablar de la realidad tengo que tener mucho cuidado“. Por supuesto: ¿qué es más bonito (y rentable) que hablar de “amor”? Las productoras no arriesgan un céntimo con quien pretende tener capacidad de pensar e interpretar lo que ve de forma distinta a como lo hacen las citadas vacas sagradas.

Pues bien, he aquí el caso de Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia. Una ONG en principio de buena intención. Pero resulta que el señor Ibarra, que es más progre que nadie, y que al parecer su mayor habilidad resulta la de cobrar subvenciones para su ONG, se ha arrogado el derecho de decidir quién es más tolerante o no. Y entre los que ha decidido que son «intolerantes» están los muchachos de Aforo Completo, que según el señor Ibarra son de «extrema derecha». Música que suena ya a conocida, pues se lo han dicho también al PP, cuando habrá blogs que no estén vinculados al PP por mucho que su pensamiento pueda ser tildado de derechista (entre ellos el de un servidor de ustedes).

El señor Ibarra (o alguno de sus becarios) es experto en el copypaste. Y lo que demuestra con ello es que no se ha tomado la molestia de leerse los blogs que ha colocado en su lista negra (¿un tolerante fabricando listas negras tipo «los blogs que todo buen progre no debería leer»? Quiá…). En particular, los que muestran reservas u hostilidad contra el Islam. El caso de nuestro colega Crispal puede ser de los primeros. Ha viajado a Arabia Saudí y conoce de primera mano lo que allí ocurre. Habla, pues, de lo que conoce, al contrario que el señor Ibarra, que se permite tacharlo de intolerante sin haber salido de España. Por eso, toda nuestra solidaridad con el amigo Crispal, a quien deseamos que por mucho tiempo nos siga deleitando con sus post acerca de la realidad que tan bien conoce…

La actuación del señor Ibarra no es más importante que la de un chivato que señala cuál es el enemigo a batir. Por supuesto, no los islamistas radicales, sino aquellos que en España, en Inglaterra, en Holanda o en Dinamarca denuncian la progresiva y silenciosa islamización de Europa. Todas esas denuncias son consideradas por este señor como «ideología racista y xenófoba». Es la manera que tiene el P(SOE) de intentar acallar las voces discrepantes con su política de inmigración y con sus compadreos aliancistas. Lo de siempre: «calumnia, que algo queda». Pero eso mejor se lo cuenta Rossini

Una de Unamuno (vasco, liberal y republicano)

Hay otro problema que acucia y hasta acongoja a mi patria española, y es el de su íntima constitución nacional, el de la unidad nacional, el de si la República ha de ser federal o unitaria. Unitaria no quiere decir, es claro, centralista, y en cuanto a federal, hay que saber que lo que en España se llama por lo común federalismo tiene muy poco de federalismo de The Federalist o New Constitution, de Alejandro Hamilton, Jay y Madison.

La República española de 1873 se ahogó en el cantonalismo disociativo. Lo que aquí se llama federar es desfederar, no unir lo que está separado, sino separar lo que está unido. Es de temer que en ciertas regiones, entre ellas mi nativo País Vasco, una federación desfederativa, a la antigua usanza española, dividiera a los ciudadanos de ellas, de esas regiones, en dos clases: los indígenas o nativos y forasteros o advenedizos, con distintos derechos políticos y hasta civiles. ¡Cuántas veces en estas luchas de regionalismos o, como se les suele llamar, de nacionalismos, me he acordado del heroico Abraham Lincoln y de la instructiva guerra de secesión norteamericana! en que el problema de la esclavitud no fue, como es sabido, sino la ocasión para que se planteara el otro, el gran problema de la constitución nacional y de si una nación hecha por la Historia es una mera sociedad mercantil que se puede rescindir a petición de una parte o de un organismo.

Aquí, en España, este problema se ha enfocado sentimentalmente y sin gran sentido político, por el lado de las lenguas regionales no oficiales, como son el catalán, el valenciano, el mallorquín, el vascuence y el gallego. Por lo que hace a mi nativo País Vasco, desde hace años vengo sosteniendo que si sería torpeza insigne y tiránica querer abolir y ahogar el vascuence, ya que agoniza, sería tan torpe pretender galvanizarlo. Para nosotros, los vascos, el español es como un máuser o un arado de vertedera, y no hemos de servirnos de nuestra vieja y venerable espingarda o del arado romano o celta heredado de los abuelos, aunque se los conserve, no para defenderse con aquélla ni para arar con éste.

La bilingüidad oficial sería un disparate; un disparate la obligatoriedad de la enseñanza del vascuence en el país vasco, en el que ya la mayoría habla español. Ni en la Irlanda libre se les ha ocurrido cosa análoga. Y aunque el catalán sea una lengua de cultura, con una rica literatura y uso cancilleresco hasta el siglo XV, y que enmudeció como tal en los siglos XVI, XVII y XVIII, para renacer, algo artificialmente, en el XIX, sería mantener una especie de esclavitud mental el mantener el campesino pirenaico catalán en el desconocimiento del español – lengua internacional -, y sería una pretensión absurda la de pretender que todo español no catalán que vaya a ejercer cargo público en Cataluña tuviera que servirse del idioma catalán, mejor o peor unificado, pues el catalán, como el vascuence, es un conglomerado de dialectos.

La bilingüidad oficial no va a ser posible en una nación como España, ya federada por siglos de convivencia histórica de sus distintos pueblos. Y en otros respectos que no los de la lengua, la desasimilación sería otro desastre. Eso de que Cataluña, Vasconia o Galicia, hayan sido oprimidas por el Estado Español no es más que un desatino. Y hay que repetir que unitarismo no es centralismo. Más es de esperar que, una vez desaparecidos los procedimientos de centralización burocrática, todos los españoles, los de todas las regiones, nosotros los vascos, como los demás, llegaremos a comprender que la llamada personalidad de las regiones -que es en gran parte, como el de la raza, no más que un mito sentimental- se cumple y perfecciona mejor en la unidad política de una gran nación, como la española, dotada de una lengua internacional. Y no más de esto.

(Miguel de Unamuno, El Sol, 14 de mayo de 1931)

Visto en Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil.

Comentario nuestro.- O salió don Miguel profeta, o es que conocía demasiado bien a sus paisanos nacionalistas… y por extensión, a los catalanes y gallegos.

Comedia de errores

Permítaseme la referencia un tanto jocosa en un asunto tan serio y tan grave como éste. Pues sólo así puede calificarse el arrêt Mari Luz Cortés, la niña onubense de 5 años de la que abusó un vecino (¡!) y que está además acusado de haberle dado muerte. Una maldita «comedia de errores».

El asunto no tendría «nada de especial» si no fuera porque ha puesto de manifiesto discontinuidades desastrosas en el conjunto del sistema de protección ciudadana, relacionadas con la cantidad y calidad de información que fluye entre sus diferentes componentes. Desinformación entre la policía y la judicatura. Desinformación entre diferentes órganos judiciales, que ha segado la vida de una niña inocente. Condenas pequeñas, que han supuesto que el delincuente no entrara en prisión durante todo este tiempo.

Hoy se rasga todo el mundo las vestiduras. Hoy todo el mundo se pregunta «¿cómo ha sido posible?» y se piden —casi se exigen— las más duras medidas contra el delincuente: «Nada… ¡cuatro tiros hay que pegarle!», «¡Hay que castrarlo!», «¡Hay que… (cualquier barbaridad que se les ocurra a ustedes)!». Los españoles, incluso los que dicen que no se sienten tales (que luego escarbas y resulta que tienen raíces al otro lado del Segre o de Santa María de Garoña o más abajo de Despeñaperros), somos de sangre caliente y reaccionamos con furia ante estos hechos. Eso, naturalmente, sirve mucho para desviar la atención del verdadero problema, que no es otro que el funcionamiento normal de la Justicia. Pero, hombre de Dios: si por ese concepto hasta se puede pedir indemnización en este país…

Por otro lado, ¿a quién habría que pedir responsabilidades por un retraso de cinco meses en sustituir a la funcionaria que según el juez Tirado tendría que haber tramitado las informaciones correspondientes? ¿Y quién es responsable de todos los demás fallos?

No se comprende cómo es posible que ya en pleno siglo XXI el funcionamiento de la Justicia siga siendo el del siglo XIX. A lo mejor en Estados Unidos (me resisto por completo a llamar «América» a esa nación, puesto que los mexicanos serían también americanos sensu stricto) las cosas son distintas. A lo mejor allí es verdad que los policías poseen un aparato conectado a la intranet correspondiente y pulsando un botón aparecen todos los delitos de los que se tiene constancia ha cometido el presunto, hasta las multas de tráfico. Por lo menos, así parece en las películas de Jólibus. Y eso que aún no hemos asistido a la sugerencia de que la policía se transforme en PreCrime, Inc.

Pero no se preocupen ustedes: no hay peligro de que eso ocurra en España. No se insinúa que todos los Juzgados funcionen igual de mal, ni mucho menos. Seguramente hay titulares de Juzgados que consiguen que su Juzgado dé bien en las estadísticas a fuerza de horas y horas de honrado trabajo. Sin embargo, no es menos cierto que las consecuencias de un error judicial (o de una concatenación de ellos) pueden ser terribles, como es el caso presente.

Y se habrán fijado ustedes en otro detalle. Será coincidencia o no, pero mientras bullía y estallaba la indignación popular por el caso de Mari Luz, se han dictado dos sentencias que de no haberse producido el fatal desenlace del caso Mari Luz, hubiesen tenido mucha mayor repercusión mediática: por un lado, la sentencia del caso Gescartera, que ha tardado nada menos que ¡siete años! y que ha permitido que Pilar Giménez Reyna y los otros bergantes hayan dado con sus huesos en la cárcel, una vez demostrada su culpabilidad. Por otro, la sentencia del caso Juan Antonio Roca, que resulta que no va a la cárcel porque le han impuesto de fianza la calderilla de un millón de euros. A saber qué se ocultará tras esa fianza de calderilla

Es curioso que ambas sentencias hayan recaído después de las elecciones. ¿Se imaginan ustedes el efecto que la sentencia J. R., el factótum marbellí, hubiera causado en la candidatura de Manoliyo a la presidencia andaluza? Claro que en el cortijo de Manoliyo todo es posible… Y no digamos la de Gescartera: impacto menor, pero que los medios giliprogres hubiesen machacado hasta la náusea lo de «el PP es un partido corrupto». No sería difícil imaginar a Eva Hache (la novia de Freddy Krueger), vestida con el traje típico segoviano diciendo algo así como: «No durmáis, peperos… ¡por Gescartera esta noche os espero!»

Luego, se enfadarán y tratarán de empapelar a un alcalde (Pedro Pacheco) por decir que «la Juztizia é un cashondeo» o al dibujante Ramón por un dibujito de ná acerca del Tribunal… Constitucional («vamos a llevarnos bien…»). Siempre hemos dicho que si la Justicia española está enferma, ello es causa y consecuencia de que también lo esté la sociedad. ¿A alguien le interesa que la Justicia siga así de enferma? (y no es una pregunta retórica…)

Teologías

Vaya con los progres. Ahora resulta que porque un obispo se permite una cierta licencia (tal vez no demasiado afortunada), los progres se creen con derecho a lanzársele a la yugular y a hacerse los ofendidos.

Monseñor Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona dijo, durante el sermón de las siete palabras de Valladolid, que «Cristo murió sin cuidados paliativos, lo cual no empaña para nada la nobleza de su muerte» (no fueron ésas sus palabras exactas, pero sí la idea). Desconozco el contexto completo de la frase. Conocer el contexto completo de la frase ayudaría a evitar la utilización torticera de las palabras de Monseñor. En cualquier caso, si nos atenemos a lo publicado, quizá la referencia no fue muy afortunada en sus palabras y dio pie a la «gracia» de la señora Valenciano.

Qué duda cabe que los cuidados paliativos son una parte importante y necesaria del tratamiento para los enfermos terminales. Es deber humanitario y cristiano procurar que aquellas personas que están sufriendo una cruel enfermedad sufran lo menos posible, que puedan tener aquellos cuidados que la ciencia médica, en su estado actual, puede ofrecer. Nadie duda eso.

Ahora bien, sea como sea, el uso por Elena Valenciano de esas palabras para atacar con uno de los tópicos de siempre de la izquierda cuando se pone anticatólica es totalmente inadecuado. Pero seguramente ahora que hay baile de ministrables, eso de atacar gratuitamente a la Iglesia dará puntos. Quién sabe: a lo mejor la señora Valenciano aspira a un mayor poder que el que tiene desde su Secretariado de (R)elaciones Internacionales del P(SOE). Le recomendamos encarecidamente que, así como ella y sus conmilitones exigen a la Iglesia «que se calle y no se meta en política», se dedique a lo suyo y no se meta ella en teologías de las que no entiende y sólo usa para atacar a quien se ha posicionado en contra de las ansias espiritualmente totalitarias de su partido.

Por cierto, que esa señora, «luchadora de la libertad» (que es como se autodenominan los progres para admiración de indocumentados y escarnio de la verdadera libertad), me censuró un comentario en su blog, a pesar de que no era éste un comentario obsceno o lleno de palabras insultantes.

Con lo cual me queda claro, diáfano y demostrado que a los progres la libertad (de pensamiento, palabra u obra) verdadera les sienta como una patada en el bajo vientre. Y ya que estamos, tanto «respeto» que piden los anticatólicos, podrían empezar por respetar ellos y no meterse en camisa de once varas. Y digo bien: anticatólicos, porque mi amigo Daniel es laico (que es lo que dicen los progres que son) y jamás le he leído burlarse de la religión católica (y estoy seguro de que, de hacerlo, lo haría con más gracia que la señora Valenciano). Podrían algun@s tomar ejemplo de ese detalle, para variar…

La corrección política ataca de nuevo

He de confesar a ustedes que no conozco Holanda. La primera imagen que saltará a muchos en la cabeza es futbolística, sin duda: desde el Barça Naranja de Cruyff y Neeskens, pasando por la naranja mecánica de Rinus Michaels, hasta llegar a los más actuales Koeman o Seedorf. Otros recordarán las libérrimas costumbres que en Holanda permiten ciertas prácticas íntimas que aquí son cosa de extraterrestres. Algunos nos acordamos de la Historia (la que ZP no borra porque a lo mejor no recuerda que los españoles pusimos una pica en Flandes): los grandes pintores (Vermeer de Delft o Rembrandt), los científicos (Huygens, Snell), los filósofos (Erasmo, Spinoza y el precursor del Derecho Internacional actual, Hugo van Groot). Y naturalmente, un rico pasado colonial que se inició con nuestro declive (a través de la famosa Compañía de las Indias Orientales).

Es muy notable que a pesar de su orientación laica-calvinista (interpretación rigorista de las Escrituras), pensadores de todo tipo se dieran cita siempre en Holanda. Libertad de pensamiento y religión que, hasta donde conocemos, ha sido siempre preservada. Muchos judíos que fueron expulsados de España acabaron en Holanda y, en su momento, Holanda se convirtió en una potencia mundial.

Con este brillante pasado, cabría esperar que Holanda fuese una luz en la confusa Europa de la UE. Y al parecer lo es, pero de esa peste llamada corrección política. Los musulmanes fanáticos han declarado «sentirse heridos» por las películas de Theo van Gogh (biznieto del genial pintor), «ofendidos» por la persona y las opiniones de Ayaan Hirsi Ali y «soliviantadísimos» con las propuestas políticas de Pim Fortuyn y de su sucesor Geert Wilders.

¿Resultados? A Van Gogh lo asesinó un musulmán radical de origen marroquí en plena calle. Pim Fortuyn fue asesinado por un ¿ecologista pro-derechos humanos? Hay quien opina que Fortuyn estaba adquiriendo demasiada popularidad y que su irrupción en el Parlamento holandés podía romper el statu quo en el seno de la clase política holandesa, burócrata y adicta al «consenso» y a «no enfadar a nadie». Algo parecido al atentado que sufrió Aznar en 1995, cuando ya se sabía fijo que a Felipe le quedaban dos telediarios. Y Ayaan Hirsi Ali, tras participar en el corto que costó la vida a su amigo y realizador Theo Van Gogh, ha puesto tierra de por medio y vive en los USA, donde obviamente está menos amenazada.

Y no se crean que este culebrón holandés ha terminado. Me acabo de enterar por mi amiga Lady Vorzheva de que la empresa que alojaba la página sobre Fitna, la película de Geert Wilders, ha cancelado dicho hosting. ¿Razones? Las que dicta habitualmente el miedo: en el caso particular de esta página, «que consumía demasiados recursos, bla, bla, bla». Curiosamente, esa empresa de hosting mantiene una porción de páginas islámicas muy radicales. Pero nadie quiere enfrentarse a una fatwa. Hay miedo. Aun cuando el libre pensamiento e incluso la religión cristiana son moralmente superiores al Islam, éste está aprovechando muy bien los resquicios de «libertad» y de «respeto» que las legislaciones del área cultural europea dejan para inocular la corrección política que los convierte en víctimas, cuando en realidad son agresores.

A quienes discrepen de esta opinión les invito a que repasen la geografía islámica actual. Creo que comprobarán que allí donde rige la shari-a no hay sitio para nada más, ni en lo religioso, ni en lo civil. Y que quien intente que haya algo más puede ser, de acuerdo con la shari-a, azotado, mutilado o colgado en la pública plaza, para ejemplo y escarmiento de todos. Los musulmanes que se convierten al cristianismo son perseguidos y sobre ellos pesa automáticamente una fatwa. Lo que implica, como todos saben, que cualquier «buen islamista» puede pegarles un tiro allá donde les encuentre porque tendrá el perdón de Alá al haber eliminado a un apóstata, a un traidor.

Mi pregunta es: ¿es esto lo que queremos para Europa? ¿Para España? Robert Spencer ha sugerido varias maneras para combatir la corrección política pro-musulmana:

1. Centrar su indignación en los musulmanes que cometan actos violentos en el nombre del Islam, no en no-musulmanes que informen sobre esos actos.

2. Renunciar definitivamente no ya al terrorismo, sino a cualquier intención de reemplazar la Constitución de los EEUU (o las constituciones de cualquier estado no musulmán) por la Sharia incluso por métodos pacíficos.

3. Enseñar a los musulmanes el imperativo de coexistir pacíficamente como iguales con los no-musulmanes de modo indefinido.

4. Comenzar programas internacionales en las mezquitas de enseñanza contra las ideas de la jihad violenta y la supremacía islámica.

5. Cooperar activamente con las fuerzas de la ley occidentales para identificar y detener a los jihadistas dentro de las comunidades musulmanes occidentales.

No sé si en otros países se ha seguido alguna directriz de las mencionadas. Pero en España podemos decir que no se ha seguido ninguna. Ni se está por la labor de hacerlo, no sea que Mohamed VI se nos cabree… Es más, se ha atacado y ofendido gravemente a la religión católica, sin que nadie haya denunciado judicialmente a los autores de cada atropello. Ni mucho menos se ha dictado anatema contra ellos.

Finalizaremos con una referencia a uno de nuestros más ilustres vates: José de Espronceda. Si leemos con atención su Canto del cosaco, puede ponernos los pelos de punta su actualidad

¡Hurra, cosacos del desierto! ¡Hurra!
La Europa os brinda espléndido botín:
sangrienta charca sus campiñas sean,
de los grajos su ejército festín.

¡Hurra! ¡a caballo, hijos de la niebla!
Suelta la rienda, a combatir volad:
¿veis esas tierras fértiles?,
las puebla gente opulenta, afeminada ya.

Casas, palacios, campos y jardines,
todo es hermoso y refulgente allí:
son sus hembras celestes serafines,
su sol alumbra un cielo de zafir.

¡Hurra, cosacos del desierto! ¡Hurra!
La Europa os brinda espléndido botín:
sangrienta charca sus campiñas sean,
de los grajos su ejército festín.
..

El resto, aquí.

Palomas

Pues no lo sabía yo, no… No sabía que las palomas comen de todo. Al margen de ser símbolos de la paz y de que se te cagan encima justo el día que llevas tu mejor traje, no hay más que ver con qué ganas y qué apetito iban comiendo patatas fritas. Que hacia viento esta mañana y se le cayó a mi madre una bolsa de patatas fritas al suelo (a Dios gracias cayó derecha y la pudimos recuperar). Al poco, se arremolinaron cuatro o cinco bichos colombiformes, aunque yo sólo he podido captar tres.  La primavera, que la sangre altera, provoca tramuntana en el Mediterráneo, granizadas en Bilbao y que las palomas coman patatas fritas, oiga…

La cúpula del PP no merece a sus votantes

No sabemos quién tendrá que irse o que quedarse en el PP. Que tiene que haber un cambio radical, nos parece clarísimo. Rajoy ha dicho que quiere hacer «su propio equipo» —parece ser que el anterior no lo era; y si no es así, ¿quién se lo impuso? ¿Aznar? ¿Fraga?—. En todo caso, en esta entrevista al analista político Florentino Portero en La Nación despeja algunas dudas.

Gonzalo Altozano.- Analista del GEES, uno de los ‘think tank’ más marchoso de la derecha española, analiza para La Nación el ¿último? descalabro electoral del PP.

-¿Puede el PP hablar de “dulce derrota”?
-Ha ganado votos y consolidado su posición allí donde gobernaba… pero ha perdido las elecciones.

-Parecía difícil tenerlo más fácil para ganar.
-Sin embargo, no ha hecho una oposición inteligente.

-Ha sido firme en algunos asuntos. Por ejemplo, ETA.
-Zapatero negoció con una banda terrorista la organización territorial del Estado y el PP se indignó. El problema es que dio por sentado que negociar con ETA estaba mal.

-¿Y no lo estaba?
-Sí, pero tendría que haber hecho pedagogía. Porque muchos españoles piensan que el Gobierno hizo lo correcto. Y lo piensan porque nadie les explicó lo contrario.

-Es decir, que lo del PP no es el marketing político. En cambio, la izquierda…
-Está acostumbrada a jugar con conceptos, con ideas. Es porque se nutre de profesionales del pensamiento y la comunicación: académicos, sociólogos, politólogos…

-¿De quién se rodea el PP?
-De los altos cuerpos de la Administración. El PP es el partido de los funcionarios.

-Y eso le hace saber mucho de…
-Leyes y procedimientos administrativos.

-¿Sólo con eso se ganan unas elecciones?
-En el PP siguen pensando que para vencer basta apelar al sentido común y al bolsillo de los españoles. Y basar su política en eso equivale a un suicidio colectivo.

-¿Qué tiene que hacer el PP para salvarse?
-Dejar de dar la espalda a las técnicas de la mercadotecnia, instalar en la calle Génova un equipo de profesionales de la comunicación (no de la política), contar con gente del mundo de la empresa.

-Ya tienen a Pizarro.
-El suyo fue un fichaje de última hora que no ha dado buen resultado: no sabe de política.

-¿Cuál sería la labor de ese equipo del que habla?
-Hacer que el partido esté en campaña durante toda la legislatura y no las dos últimas semanas antes de las elecciones.

-Esas últimas semanas, ¿sirven para algo?
-Para mejorar la imagen, para ajustar la estrategia… en la medida, claro, en que haya una estrategia.

-¿Qué entiende el PP por estrategia?
-Su idea de comunicación es dar ruedas de prensa. Pero con eso no se llega a la gente. Esa es la razón por la que la derecha siempre va a remolque.

-¿Quién tiene la culpa?
-La cúpula del PP, que es muy débil.

-¿Y la base?
-La base no, la base es fuerte. Lo ha demostrado estos últimos cuatro años.

-¿Cómo?
-Oponiendo un montón de iniciativas a los intentos de liquidación de España. Es la derecha vital.

-Ponga un ejemplo.
-Internet. Ahí la derecha está creciendo tanto que la izquierda ve con preocupación el efecto que eso pueda tener sobre los jóvenes.

-Entonces la derecha de a pie…
-Tiene las cosas más claras que sus dirigentes. Los inquilinos de Génova 13 -algunos tan relativistas que parecen de izquierdas- no merecen a sus votantes.

Sombras de la China


Está muy claro que China se siente fuerte. Terminó el 2007 y sentó la mano con fuerza en Birmania, colonia china donde los derechos humanos sencillamente no existen e incluso la posesión de un móvil con cámara puede ser causa de condena a muerte. Ante la pasividad y la timidez de las condenas occidentales, China sigue haciendo y deshaciendo con mando a distancia en Rangún modo sovietico. Naturalmente, China chantajea a Occidente: los chinos deciden con quién hacer negocios. Y los hombres de negocios europeos, para quienes lo principal es ante todo el negocio, pasan de puntillas sobre ese hecho. Por eso a nuestro inefable ZP no se le ha oído más que una palabra: «preocupación», cuando las que muchos quisiéramos haber oído son «enérgica condena y retirada de los JJ.OO.».

La historia se vuelve a repetir con el Tíbet. La diferencia con Birmania reside en que el Tíbet fue ocupado militarmente, mientras que Birmania «sólo es una colonia económica». En el Tíbet los chinos están en casa y reparten mandobles ellos mismos, sin personas o gobiernos interpuestos. Y pese a existir ciudades francas, donde hay una cierta apertura económica, no hay que llamarse a engaño: China sigue estando bajo un régimen comunista, enemigo de la libertad de sus súbditos (que ahora no pueden acceder a las imágenes colgadas del Tíbet porque su gobierno, que controla internet, ha impedido el acceso). Y no han servido para nada las campañas contra dicha ocupación: ni que Richard Gere se haya hecho budista, ni que Nacho Cano, budista también, les compusiera esa canción llamada Aidalai por aquello de la concienciación.

China, sentada a perpetuidad en el Consejo de Seguridad de la ONU, se sonríe zen mientras atiza a los tibetanos, que se han atrevido a rebelarse contra sus amos chinos. Nadie se atreve a boicotear los JJ.OO. por no enemistarse con el gigante chino. China se ríe de los gobiernos occidentales —en particular los europeos— y de sus juegos malabares para no quedar mal ante sus conciudadanos y, al mismo tiempo, preservar sus oportunidades de negocios. Claro. ¿Cómo es posible perder la oportunidad de que mil millones de chinos usen tus pantalones, beban tu refresco, se pongan tu colonia o vean tu película? ¡Ni hablar! No me vengas hablando de derechos… ¿cómo has dicho? Ah, sí: derechos humanos. Los respetaré mientras no interfieran en mis negocios.

Y quisiera saber dónde están los manifestantes profesionales, los abajofirmantes profesionales, los «luchadores de la libertad» profesionales… para protestar por ese atropello. Y por supuesto, quisiera saber dónde está nuestro inefable ZP que no condena a toda velocidad y retira —lo siento por ellos— los embajadores y la representación española en las Olimpiadas. Ya que tuvo las narices de hacerle un feo a Bush, ¿se atreverá a hacerle ese feo a China? Se corren apuestas, aunque yo opino que tendrá la boca cerrada, porque con la crisis que se nos avecina no quedará ni para el bocatajamón ni para el bus. Mucho menos para subvenciones a fondo perdido para que algún titiritero cante una canción en contra de la ocupación china del Tíbet, respecto de la cual la pasividad de Occidente es una de sus tantas vergüenzas.

Vente pa’ España, amigo

Así decía la canción de un tal Arlequín (un freak, que se dice hoy sólo porque es monosílabo, frente a las tres sílabas de «gamberro», su traducción). Un advenedizo o gamberro que quiso aprovechar la ola del Mundial 82 (mi generación es la de Naranjito, naturalmente), ese pedazo de Mundial en que empezamos de anfitriones y acabamos de comparsas.

Más allá de las payasadas, no obstante, nos encontramos con el serio problema de la inmigración, y concretamente de los efectos llamada. Que, si bien durante la etapa Aznar se produjeron (cualquier circunstancia es buena para producirlos), durante la etapa ZP el asunto ha ido a más, debido a la equivocada política de Calderilla, también conocido como el mudo de Béjar. Ahora los inmigrantes no sólo vienen a carretadas, explotando nuestro espíritu humanitario cristiano (que en el fondo desprecian). Para ellos solamente somos los que les vamos a poner escuela, casa y hospital nada más pongan el pie en Canarias. Que esto es Jauja, oiga usted.

Y así ha de ser, puesto que en una web senegalesa (en francés) se explica con todo lujo de detalles «cómo puede llegar un senegalés a Europa». Examinada la página en cuestión, nos encontramos con lo que parece una especie de agencia de viajes en patera (la llamada pirogue), con diversas «ofertas» y precios:

La oferta Delivery (acogimiento en Francia). Dado que Francia practica el ius soli (adquisición de la nacionalidad por nacimiento en suelo francés), la opción es la recomendada para las embarazadas. El problema es que hay que embarazarse, claro; ¿pero qué es eso ante la posibilidad de que el niño que nazca obtenga automáticamente la nacionalidad francesa y la madre será inexpulsable precisamente por tener a cargo a un recién nacido? Otras ventajas son, por ejemplo, que no se exige el dominio de la lengua francesa. ¿Más claro? Voilà:

Votre enfant étant français, vous êtes donc inexpulsable. Vous êtes désormais “à la maison” et l’obtention de papiers voir de la “nationalité” n’est qu’une question de patience.

La oferta D-Day (viaje en patera). Ése ya es más complicado y las explicaciones son mucho más prolijas, porque de lo que estamos hablando es de los desembarcos en Canarias. Según dice la página, «los desembarcos en las Islas Canarias son una buena solución, especialmente para los más jóvenes». Pero lo interesante viene aquí:

«En el caso de un pack D-DAY a las Canarias, la etapa siguiente es España. En efecto, después de una corta estancia en un centro de reagrupamiento (comeréis allí mejor que en Senegal, recibiréis cuidados y alojamiento gratis, ¡e incluso podréis telefonear!), os darán probablemente un billete de avión gratis hacia alguna cuidad del continente (habitualmente Madrid), pagado por Zapatero (su apellido proviene etimológicamente de la palabra zapato, objeto que sería deseable de descargar en su sucia bocaza). Si queréis salir de ese país, la puerta de salida más práctica es la línea férrea Port-Bou-Montpellier. Es igualmente la solución más barata. Entre Port-Bou y Cerbère (Francia), franquead la frontera antes de llegar a la colina, porque los controles son desde luego más numerosos y además se hacen dentro de los trenes.

Baste como muestra este botón. La negrita que remarcamos es para mandar a tomar por ahí a todos los inmigrantes que quieren colarse y no cumplir la ley, en especial a los senegaleses. La misma web reconoce que somos un colador, con el récord de 700.000 inmigrantes «regularizados». No se entiende a qué fue ZP al Senegal en 2006 si después le pagan de esta manera. No se entiende para qué puñetas se ha armado este pitote de la Alianza de So-Mamones. Por muy poco o nada que me guste ZP, es presidente de mi nación y cuando insultan al presidente de mi nación, me insultan a mí también.

ZP tendría que tomar nota y dejar de poner las asentaderas donde no debe y en la forma en que no debe. Debería preocuparse de que los españoles y no los inmigrantes, tengan asegurado un techo, un hospital y una escuela para sus hijos. Es decir, primero nosotros, que bastante hay que arreglar aquí como para aceptar encima gente de fuera que además, nos desprecia porque cree que puede tomarnos por el pito del sereno. No sé si lo hará. Pero debería hacerlo.