Cambiar para no cambiar

Tal vez como yo vi el debate, los dos candidatos se enzarzaron en un baile de cifras que aburrió hasta a las ovejas. «Las mías son mejores que las tuyas», parecían decir ambos. Pero yo no noté una especial cercanía respecto del ciudadano. Suena de un modo alarmantemente parecido a lo que ocurre en Cataluña: los políticos hablan de lo que interesa a sus respectivos partidos (el sacrosanto Estatut, por ejemplo) en vez de preocuparse por la ciudadanía, a la que multan si no hablan la lengua de Pompeu Fabra. Y la ciudadanía se ha ido divorciando de los políticos. … Continúa leyendo Cambiar para no cambiar