Vente pa’ España, amigo

Así decía la canción de un tal Arlequín (un freak, que se dice hoy sólo porque es monosílabo, frente a las tres sílabas de «gamberro», su traducción). Un advenedizo o gamberro que quiso aprovechar la ola del Mundial 82 (mi generación es la de Naranjito, naturalmente), ese pedazo de Mundial en que empezamos de anfitriones y acabamos de comparsas.

Más allá de las payasadas, no obstante, nos encontramos con el serio problema de la inmigración, y concretamente de los efectos llamada. Que, si bien durante la etapa Aznar se produjeron (cualquier circunstancia es buena para producirlos), durante la etapa ZP el asunto ha ido a más, debido a la equivocada política de Calderilla, también conocido como el mudo de Béjar. Ahora los inmigrantes no sólo vienen a carretadas, explotando nuestro espíritu humanitario cristiano (que en el fondo desprecian). Para ellos solamente somos los que les vamos a poner escuela, casa y hospital nada más pongan el pie en Canarias. Que esto es Jauja, oiga usted.

Y así ha de ser, puesto que en una web senegalesa (en francés) se explica con todo lujo de detalles «cómo puede llegar un senegalés a Europa». Examinada la página en cuestión, nos encontramos con lo que parece una especie de agencia de viajes en patera (la llamada pirogue), con diversas «ofertas» y precios:

La oferta Delivery (acogimiento en Francia). Dado que Francia practica el ius soli (adquisición de la nacionalidad por nacimiento en suelo francés), la opción es la recomendada para las embarazadas. El problema es que hay que embarazarse, claro; ¿pero qué es eso ante la posibilidad de que el niño que nazca obtenga automáticamente la nacionalidad francesa y la madre será inexpulsable precisamente por tener a cargo a un recién nacido? Otras ventajas son, por ejemplo, que no se exige el dominio de la lengua francesa. ¿Más claro? Voilà:

Votre enfant étant français, vous êtes donc inexpulsable. Vous êtes désormais “à la maison” et l’obtention de papiers voir de la “nationalité” n’est qu’une question de patience.

La oferta D-Day (viaje en patera). Ése ya es más complicado y las explicaciones son mucho más prolijas, porque de lo que estamos hablando es de los desembarcos en Canarias. Según dice la página, «los desembarcos en las Islas Canarias son una buena solución, especialmente para los más jóvenes». Pero lo interesante viene aquí:

«En el caso de un pack D-DAY a las Canarias, la etapa siguiente es España. En efecto, después de una corta estancia en un centro de reagrupamiento (comeréis allí mejor que en Senegal, recibiréis cuidados y alojamiento gratis, ¡e incluso podréis telefonear!), os darán probablemente un billete de avión gratis hacia alguna cuidad del continente (habitualmente Madrid), pagado por Zapatero (su apellido proviene etimológicamente de la palabra zapato, objeto que sería deseable de descargar en su sucia bocaza). Si queréis salir de ese país, la puerta de salida más práctica es la línea férrea Port-Bou-Montpellier. Es igualmente la solución más barata. Entre Port-Bou y Cerbère (Francia), franquead la frontera antes de llegar a la colina, porque los controles son desde luego más numerosos y además se hacen dentro de los trenes.

Baste como muestra este botón. La negrita que remarcamos es para mandar a tomar por ahí a todos los inmigrantes que quieren colarse y no cumplir la ley, en especial a los senegaleses. La misma web reconoce que somos un colador, con el récord de 700.000 inmigrantes «regularizados». No se entiende a qué fue ZP al Senegal en 2006 si después le pagan de esta manera. No se entiende para qué puñetas se ha armado este pitote de la Alianza de So-Mamones. Por muy poco o nada que me guste ZP, es presidente de mi nación y cuando insultan al presidente de mi nación, me insultan a mí también.

ZP tendría que tomar nota y dejar de poner las asentaderas donde no debe y en la forma en que no debe. Debería preocuparse de que los españoles y no los inmigrantes, tengan asegurado un techo, un hospital y una escuela para sus hijos. Es decir, primero nosotros, que bastante hay que arreglar aquí como para aceptar encima gente de fuera que además, nos desprecia porque cree que puede tomarnos por el pito del sereno. No sé si lo hará. Pero debería hacerlo.