Fumata blanca (y II)

Y ahora las nuevas. ZP se está distinguiendo especialmente por la creación de Ministerios inútiles. Como por ejemplo, éste de la Igualdad. Se supone que tenemos un artículo 14 en la Constitución que garantiza de forma general la igualdad. Más específicamente, tenemos los arts. 138 y 139, que nos dicen:

Artículo 138.

1. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.

2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.


Artículo 139.

1. Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.

2. Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.

¿Defenderá la ministra Aído estos principios? Mucho nos tememos que la ministra no pueda hacer nada con el tema de la imposición lingüística, que de hecho es un freno indirecto a la libertad de circulación y establecimiento de personas en todo el territorio nacional. No digamos en el ámbito judicial: parece que el TC (con mayoría progre en estos momentos) está decidiendo si es constitucional o no doblar la pena por un acto de violencia familiar cuando el autor es un hombre. ¿Qué hará el flamante nuevo Ministerio de la Igualdad? Probablemente, bloguear sobre la injusticia de la decisión del Alto Tribunal y nada más. Y si eso es así, bien podremos decir que la igualdad se ha-ído a hacer puñetas…

Cristina Garmendia es el pago al apoyo o concesión al PNV y la nueva titular del Ministerio de Ciencia e Innovación (para diferenciarlo del ministerio pepero, que lo era «de Tecnología»). Vamos a ver si realmente hay innovación, y vamos a ver también cómo defiende los intereses de los consumidores de nuevas tecnologías (hoy tal vez no tan «nuevas», sino más bien un elemento imprescindible en la vida cotidiana) frente a los intereses de las timofónicas, siempre prestas a beneficiarse a costa del consumidor con el silencio cómplice del ministerio.

Finalmente, nos queda el inútil Ministerio de la Vivienda, regentado esta vez por la nueva Beatriz Corredor. Ni hecho a propósito parece que la nueva Ministra del ramo sea una corredora de fincas urbanas, así que algo ha de entender más que sus predecesoras Trujillo y Chacón. Está por verse que ese Ministerio justifique su nombre en vez de ser —como nosotros creemos— una Secretaría de Estado dentro del de Fomento.

Con estos mimbres se forma la acción de Gobierno de los próximos cuatro años. Hay mucha tela que cortar. Pero si el PP no se pone las pilas en estos cuatro años, merecerá que ZP nombre a su presidente Ministro de la Oposición. Y mi voto, que en las últimas elecciones fue para el PP, podría decidir irse a la urna de Rosa Díez, que al parecer se toma con menos calma y más en serio lo de hacer oposición.

Fumata blanca

Habemus Gobierno. Al igual que el primer ejecutivo zapateril, presenta un perfil igualitario (tantas mujeres como hombres). En eso, nada que objetar. Los problemas surgen cuando estudiamos con más atención los nombres y la distribución de las áreas.

En primer lugar, ¿qué hace todavía en el Gobierno esa menestra nefasta conocida por el universo mundo como Maleni, la antes partía que doblá? Chulería e ineptitud vestidas con bata de cola… y ZP, quién sabe atendiendo a qué arcana lógica, la mantiene en el ministerio del Fermento. Debe ser que le ha perdonado la vida porque ni la gestión de los apagones barceloneses ni las obras del AVE han pasado factura al P(S)C en Cataluña (amén de que el P(S)C hizo una campaña mucho más efectiva que la del PP, apelando simplemente al voto del miedo). O también que Manoliyo Chaves no la quiso como regalo de vuelta y está «en expectativa de destino» mientras sigue amargando la vida a todo el que se cruza con ella.

Otro de quien nos maravillamos de su permanencia es Mariano Fernández Bermejo. Después del escándalo del pisito y de enfrentarse a una huelga que ha puesto en jaque el funcionamiento de la Justicia durante dos meses —y que veremos cuánto se tarda en volver a la situación anterior—, el Mariano malo es mantenido en su poltrona. ¿Qué grandes designios, qué insignes decretos esperará ZP del último de su clase? Otro misterio sin resolver.

El tercero en discordia es, naturalmente, Currito Desatinos. ZP le necesita porque en inglés sólo sabe decir «every time, bonsáis». Gracias a este ministro, el mundo nos percibe como la primera potencia africana. ¿Que ZP no se relaciona con la fracasada Angela Merkel, ni con le petit Nicolas y sólo intercambia tres palabras con el malísimo Bush? No importa; siempre nos quedará el lingala para relacionarnos con nuestros amigos de Senegal, Mali o Guinea. Y por supuesto, la AlianZZZísima de Civilizaciones, que no sirve para nada y nos cuesta una pasta muy gansa a los españoles.

Pero lo mejor son las reorganizaciones y las recién llegadas. La cuestión no es tanto cómo organizar las áreas de acción de Gobierno en la forma más lógica posible para que no exista fricción entre los diferentes departamentos ministeriales. Lo importante es cómo dar cabida a las cuotas de género y de federación. ¿Que el organigrama lógico-administrativo se va a la mierda y hay que elevar secretarías de Estado a la categoría de Ministerios? No importa: el caso es tenerlos a todos contentos, además de redistribuir de forma adecuadamente progre las áreas de la acción de Gobierno.

Sale Calderilla y entra Corbacho, flamante nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, al que ni siquiera hay que tocarle una letra del apellido para sacarle apodo. De acuerdo con el Diccionario de la RAE, corbacho es el «vergajo con el que el cómitre castigaba a los forzados». Por su parte y derivadamente, cómitre era «la persona que en las galeras vigilaba y dirigía la boga y otras maniobras y a cuyo cargo estaba el castigo de remeros y forzados». Así que cabe suponer que el nuevo ministro será el azote de la inmigración ilegal, que es verdaderamente una lacra de nuestra sociedad.

Parece que una de las premiadas por sus arduos esfuerzos en su departamento ha sido Mercedes Cabrera. Además de la Educación, debe regir los destinos del área de Asuntos Sociales y Familia, desgajada la una del Ministerio de Trabajo standard y la otra de nueva creación (progre, por supuesto). No es difícil imaginar que ahora la señora Cabrera tendrá más recursos a su disposición para perseguir a aquellos que se atrevan a objetar a la EpC, pese a que ésta naufraga una y otra vez en los Tribunales de Justicia. Por sus actos la conocerán: «Cabrera, el terror de la pradera».

Otra igualmente «premiada» es Elena Espinosa. Manda carallo. Su mérito ha sido en que ha conseguido agrupar en una sola mano lo que antes era Medio Ambiente, Medio Marino y Agricultura. Al parecer, éste será el orden de importancia con el que se tratarán los asuntos: las pretensiones ecologistas primero, las de los agricultores después. Conseguirá a corto plazo la unidad del sector agrícola… en contra de ella. Si no, al tiempo. Tras la gestión desastrosa de Narbona —sobre todo por desmentir al jefe: después de que éste dijo que «se ocupaba del problema del agua» no se puede salir dos días después diciendo «ésta es la peor sequía que hemos padecido en cincuenta años»— y del fracaso de las desaladoras, hay que encontrar alguna manera de hacer los trasvases correspondientes sin que parezca que se retoman las ideas del PP en materia hidrológica.

Un tercer premiado es Miguel Sebastián, que desplaza a Joan Clos (el ministro més ben pentinat) al frente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. ZP premia así que Sebastián se dejara partir la cara en las elecciones municipales de mayo pasado (el de Madrid fue un batacazo mayúsculo, desde luego). Lo malo es que Sebastián no es ingeniero, que sería lo propio, sino economista. Y por eso ya ha tenido los primeros roces con el Profesor Siesta, que ha venido en decir: «Aquí el jefe soy yo». Veremos también cómo se conduce el tema de las fusiones en el sector eléctrico.

Finalmente, la ya ministra Carme Chacón, que deja el inútil Ministerio de la Vivienda (de resonancia franquista) y se va nada menos que a Defensa. No podría haber un perfil más inadecuado que el suyo para dirigir ese Ministerio: es inexperta, no tiene conocimiento alguno de los asuntos militares (ya hemos criticado que, desde que estamos en democracia, todo el mundo vale para ser ministro de Defensa menos los militares) y, por si fuera poco, es ecopacifista, es decir, que no cree para nada en la utilidad del Ejército, como no sea en plan «Soldados Sin Fronteras». Además, como está embarazadísima, es muy probable que se tome la baja maternal por cuatro meses, así que durante ese tiempo el Ministerio estará dirigido por una Secretaria de Estado. Si el conjunto de todas estas circunstancias no es una humillación para nuestras Fuerzas Armadas, que baje Dios y lo vea…

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