¿Rosa Díez apesta?


¿De verdad cree alguien que Rosa Díez apesta? La pintada en cuestión no ha aparecido en Deusto, precisamente. Ha aparecido en la Facultad de Políticas de la Complutense y parece que fue perpetrada con ocasión de las protestas contra el llamado Plan Bolonia, de equiparación de de titulaciones con el resto de Europa.

Con independencia de que en una protesta cabe de todo (siempre hay quien se aprovecha de que hay movida para «lanzar sus mensajes»), la pintada demuestra hasta qué punto ha bajado el nivel cultural general de los españoles, tanto de los que ya funcionan en el mundo como —y esto es lo peligroso— de aquellos que se están formando. Alguna vez hemos criticado la Universidad como foco de oscurantismo y de educación de élites que transmiten una determinada ideología conectada con el poder dominante. Llegan los pollos a la Universidad después de haberse empapado en el proceloso mar LOGSE sin una mínima idea del respeto a las ideas ajenas.

Sé lo que dirán las jerarquías, desde la menestra hasta el rector y algunos otros: «Son casos aislados». Puede. Pero en una Universidad, en la que se supone que lo que ha de primar es la libre circulación de las ideas, esto es —o debería ser— una agresión intolerable. Y como ya hemos observado otros casos de agresiones a personas que significadamente no profesan la ideología dominante, hemos de concluir que estamos ante un franco deterioro de la institución universitaria. Deterioro que se hará más evidente si no se encuentra a los autores y no se les expulsa de la Universidad. No lo fueron los agresores de Dolors Nadal, así que no confío en que a éstos se les expulse.

En su artículo de ayer en Libertad Digital, Agapito Maestre denunciaba el deterioro de las instituciones. Pues no se olvide también de incluir a la Universidad, que ha pasado de ser la hija de Sofía a ser la criada de Zeus.