¿Rosa Díez apesta?



¿De verdad cree alguien que Rosa Díez apesta? La pintada en cuestión no ha aparecido en Deusto, precisamente. Ha aparecido en la Facultad de Políticas de la Complutense y parece que fue perpetrada con ocasión de las protestas contra el llamado Plan Bolonia, de equiparación de de titulaciones con el resto de Europa.

Con independencia de que en una protesta cabe de todo (siempre hay quien se aprovecha de que hay movida para «lanzar sus mensajes»), la pintada demuestra hasta qué punto ha bajado el nivel cultural general de los españoles, tanto de los que ya funcionan en el mundo como —y esto es lo peligroso— de aquellos que se están formando. Alguna vez hemos criticado la Universidad como foco de oscurantismo y de educación de élites que transmiten una determinada ideología conectada con el poder dominante. Llegan los pollos a la Universidad después de haberse empapado en el proceloso mar LOGSE sin una mínima idea del respeto a las ideas ajenas.

Sé lo que dirán las jerarquías, desde la menestra hasta el rector y algunos otros: «Son casos aislados». Puede. Pero en una Universidad, en la que se supone que lo que ha de primar es la libre circulación de las ideas, esto es —o debería ser— una agresión intolerable. Y como ya hemos observado otros casos de agresiones a personas que significadamente no profesan la ideología dominante, hemos de concluir que estamos ante un franco deterioro de la institución universitaria. Deterioro que se hará más evidente si no se encuentra a los autores y no se les expulsa de la Universidad. No lo fueron los agresores de Dolors Nadal, así que no confío en que a éstos se les expulse.

En su artículo de ayer en Libertad Digital, Agapito Maestre denunciaba el deterioro de las instituciones. Pues no se olvide también de incluir a la Universidad, que ha pasado de ser la hija de Sofía a ser la criada de Zeus.

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7 comentarios en “¿Rosa Díez apesta?

  1. Estimado Aguador:¡Cuánta razón tienes al denunciar la indigencia cultural de la universidad! ¡Qué pena no tener a mano un espléndido artículo, publicado en El Mundo hace varias semanas por un catedrático (o profesor, no recuerdo bien), en el que se denunciaba la situación lamentable en la que se encuentran nuestras universidades. No dejaba títere con cabeza, empezando por la falta de coherencia de los estudiantes y terminando por el profesorado, al que recriminaba su manifiesta vaguería y sus nulas ganas de hacer investigaciones y trabajos en sus materias.Seguro que hay excepciones que se salvan de la quema, aunque tienen que pagar un precio muy alto por ello y se ven señalados como si fueran marcianos. La casta profesoral se nutre de sus propias filas, las cuales deben ser afines ideológicamente. Los demás están excluidos y saben que, por muchos méritos y trabajos que acumulen, nunca tendrán una oportunidad a no ser que se comporten como se dice en un pasaje de “Hamlet”: “Dejando que la melosa lengua lama la pompa estúpida, y que los goznes de la servil rodilla se doblen allí donde el lucro pueda seguir a la lisonja”.Te puedo asegurar que, en algunas áreas que conozco, la universidad está tomada por unos cuantos profesores y el resto les sigue el juego para no tener problemas y vivir cómodamente como cualquier funcionario. ¡Una pena, la verdad!A mí me cae muy bien Rosa Díez. La admiro y la respeto por la valentía que ha mostrado al abandonar al PSOE. No la he votado, pero hay una serie de puntos en los que coincido con ella.Saludos cordiales

  2. Amigos Claudedeu y Calandria:Aunque la universidad comenzó a ser “colonizada” antes de la caída del régimen franquista, fue con José María Maravall, ministro del primer gobierno felipista, cuando se certificó la “conquista” y comienzo del declive. Maravall elevó a la cátedra a los penenes que a falta de un mejor currículum podían exhibir su antifranquismo retrospectivo y su fidelidad al ideario progre.Y veinte años después, las cosas están como me estáis contando. Es decir, de pena. La Universidad que yo conocí era una covachuela de lameculos nacionalistas, hoy bien colocados la mayoría de ellos. Y las cosas, por lo que contáis, han ido a peor.Comprendo muy bien los temores del amigo Claudedeu. No hay nadie que dé un paso al frente para denunciar la situación. Se miran todos unos a otros y se callan, prefiriendo seguir como hasta ahora, “para no tener problemas”. Es MIEDO.Como decía Galdós en La corte de Carlos IV, “callan los cisnes y aprovechan los grajos para soltar sus graznidos”. No cito de memoria, pero la idea es ésa.Saludos,Aguador

  3. #Miguel Pazos:Por supuesto. Uno puede estar de acuerdo o no con sus ideas, pero señalarla como apestada es algo consustancial a los totalitarios de izquierdas…Saludos,Aguador

  4. Digamos que no es miedo, sino falta de valentía. ¿Qué puedo hacer yo, cisne o pato negro, frente a una manada de búfalos, más que sulfurarme por lo bajo? No me apetece tener la pintada de turno como Doña Rosa o que hasta el profesorado se ponga en contra de mí. Porque la situación llega al profesorado, y en especial los de cierta rama, que en clase lanzan sus diatribas personales, mientras otros, mucho más prudentes, tienen que callar por ser planteamientos “políticamente incorrectos”.El último comentario escuchado entre bambalinas fue algo tal que así: “Bueno, claro, es que son unos fachas y deberían estar en la cárcel.” ¿Cómo podría razonar o argumentar frente a la falta de argumentos? ¿Para qué plantear un razonamiento durante cinco minutos par que otro, en un segundo, con un único término aprendido sistemáticamente en medios como El Plural o El Pais -oséase, “facha”-, me lo tumbe todo, ganándose las risas y las palmaditas en la espalda de los demás?Así vamos y así seguiremos. Que nadie se autodenomine liberal, pues será enemigo directo de la progresía, como si el progreso fuera dominio exclusivo del socialismo. Que nadie diga “pues pienso que no”, porque le será colgado, como mínimo, el sambenito, y como máximo, será justiciado en un auto de fe. Y luego dirán del Santo Oficio.

  5. Amigo Claudedeu:Me faltó decir que los convencidos de la ideología progre, juntamente con los lameculos, son los que berrean orgullosos su ideología, que no es distinta del “Vivan las caenas”. Los disidentes como usted tienen que callarse, porque en la Universidad ya no se admite la disidencia. Tiene usted que “mimetizarse” con el entorno y guárdele Dios de significarse. Le van a ajusticiar en un autodafé tal que hasta Torquemada quedaría como un aprendiz…Saludos,Aguador

Gotas que me vais dejando...

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