Le parti c’est moi


Esto es lo que parece decir ZP en su partido. Dice que quiere reorganizarlo. A mí particularmente, palabras como «reorganización» o «reestructuración» me inspiran un saludable pavor, derivado del hecho de que siempre que se pronuncian esas palabras no menos de cien personas acaban de patitas en la calle. Dice ZP que quiere modificar a los responsables actuales territoriales por unos coordinadores, que según deduzco, serán poco menos que marionetas al dictado de la Ejecutiva Federal, o más exactamente, del sector zapaterino que ahora es dominante. Los infieles y los contraopinantes, a callar o a la calle. Hay que adorar al líder, que cada vez es más líder porque con un movimiento de su zircunfleja zeja consigue quitar el estreñimiento a sus cercanos. Pero es lo propio de los regímenes socialistas, cuyo contacto con la democracia se ha limitado a las elecciones.

Del otro lado las cosas no van mejor. Sigue la noche de los cuchillos largos, y los navajazos van y vienen. Las bajas son importantes: Zaplana, Acebes (a quienes la agit-prop zapaterista ha presentado con y sin motivo como «las dos caras del horror»), posiblemente Juan Costa… Claro que eso ya lo avisó Rajoy: «quería hacer su equipo». Mientras tanto, el marasmo ideológico en el que se mueve por ahora el PP se ha cobrado otra baja: María San Gil. Que no se va del PP, no; pero se ha desmarcado de la ponencia política. Algunos barones han apostado por «hacerse los simpáticos con el nacionalismo» (Núñez Feijoo, Sirera, González Pons) y han querido que ese detalle constara en la ponencia política en la que participaba María.

Mucho me temo que esos barones se están volviendo marxistas. Pero no marxistas de Karl, sino de Groucho. Partiendo de un análisis electoral en el que la autocrítica ha brillado por su ausencia, ahora dicen: «Tenemos estos principios. Pero si no gustan, tenemos estos otros». Es decir: al parecer, para estas personas los principios son sacrificables en aras de obtener un mayor poder. ¿Mayor poder? Bueno, en realidad obtendrían las migajas, como le pasó al PP con CiU (salvo en la etapa Vidal-Quadras, claro, ésa que Fernández quiere que olvidemos). Y hay que luchar por las migajas, no faltaba más, aunque sea a costa de los principios. Y si hay que pactar, se pacta, ¿no?

Pues miren. En primer lugar, vaya toda mi simpatía por María San Gil, que al parecer es de las pocas personas que tiene claras las ideas en cuanto a lo que es el PP, por qué y para qué existe. En su momento ya le dediqué una pequeña entrada y lo que ha ocurrido en estos días ha aumentado mi simpatía por ella. Es de agradecer y admirar que haya alguien en la política que pueda afirmar desde todo punto de vista que sus principios no están en venta. Y saber que luchará por ellos hasta entregar la vida si es preciso (en Euskadi, por desgracia, podría ocurrir).

En segundo lugar, ¿qué les pasa a determinadas gentes del PP? ¿Se han dado un golpe en la cabeza o es que sufren síndrome de Estocolmo? No hay que pactar gran cosa con los nacionalistas. Y mucho menos a costa de los principios de uno. Al nacionalismo hay que derrotarlo. No sólo electoralmente, sino ideológicamente. Hay que dar la batalla por las ideas, como decía Esperanza Aguirre, porque el vacuum ideologicum se acaba llenando de buitres y arribistas de todos los tamaños y pelajes.

Estoy seguro de que los 10 millones de votos que ha obtenido el PP (no las personas, sino el partido) no lo han sido para sugerir ahora que el PP se meta en la cama con los nacionalistas. No sé de qué podrán hablar Núñez Feijoo con Anxo Quintana; pero lo que sé seguro es que María no tiene nada que hablar con Ibarretxe o Urkullu, y mucho menos Sirera con Mas o Puigcercós. No se han ido 10 millones de votos al PP para que éste sea tomado al por trileros o políticos ful, despreciando la progresión llevada hasta ahora.

Me he desviado del tema, pero vuelvo a él. A Rajoy (y a sus cuatro muleros) le gustan tan poco los contraopinantes como a ZP. Por eso también va reestructurando y reorganizando. Quiere un partido a medida, como ZP. Pero verán la diferencia: ZP reestructura y reorganiza sin coste ideológico alguno, puesto que la ideología del partido zetapero es mantener al líder como sea en el poder y no hay más. A Rajoy la reorganización le sale más cara, porque tiene que olvidarse de algunos principios básicos, como son la idea de España unida y la igualdad de todos los españoles en todo el territorio español, entre algunos.

Malo cuando hay demasiadas similitudes entre el partido en el Gobierno y el de la oposición. Añadimos, pues, esta otra: que el PP se va convirtiendo lentamente al credo de la libertaZ y que su presidente, Mariano Rajoy, pretende convertirse en un Luis XIV de cuarta. Así que, como otras veces, permitan que dé rienda suelta a mi vena lírica y recupere una canción de Lluís Llach (aunque es obvio que él la compuso y cantó con otras motivaciones):

No era això, companys, no era això
pel que varen morir tantes flors,
pel que vàrem plorar tants anhels.
Potser cal ser valents altre cop
i dir no, amics meus, no és això.

No és això, companys, no és això,
ni paraules de pau amb garrots,
ni el comerç que es fa amb els nostres drets,
drets que són, que no fan ni desfan
nous barrots sota forma de lleis.

No és això, companys, no és això;
ens diran que ara cal esperar.
I esperem, ben segur que esperem.
És l’espera dels que no ens aturarem
fins que no calgui dir: no és això.

No es esto compañeros, no es esto
por lo que murieron tantas flores,
por lo que lloramos tantos anhelos.
Quizás debamos ser valientes de nuevo
y decir no, amigos, no es esto.

No es esto compañeros, no es esto,
ni palabras de paz con barrotes
ni el comercio que se hace con nuestros derechos,
derechos que son, que no hacen ni deshacen,
nuevos barrotes bajo forma de leyes.

No es esto, compañeros, no es esto;
nos dirán que hace falta esperar.
Y esperamos, bien es cierto que esperamos.
Es la espera de los que no nos detendremos
hasta que no sea preciso decir: no es esto.

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6 comentarios en “Le parti c’est moi

  1. Este tal señor Llach me la trae floja, pero que muy floja. En lo que respecta a Rajoy, cada día empieza a flojearme más el apéndice con sólo oir su nombre. Resultado: hipertrofia de la próstata.

  2. A ver… :)He escogido esta letra de Llach porque, dejando aparte que es de quien es y quitándole el metasentido catalanista, la letra tiene mucho sentido. “No era eso por lo que luchábamos”. No han muerto tantas personas, no han pasado prisión y exilio tantas personas para que ahora veamos que, llegada la democracia, nuestra clase política se ha constituido en “casta” (una casta nada casta, por cierto).Espero haber aclarado el sentido de la inclusión de Llach en la entrada (dicho sea de paso, no comulgo con sus ideas nacionalistas).Saludos,Aguador

  3. Si, Z cada día me recuerda más a Luis XIV… Lo malo es que desde la antes llamada oposición comienzan a empolvarse las pelucas…Off topic: Tienes un premio en mi blogUn abrazo.

Gotas que me vais dejando...

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