La huelga

Informe de situación.-

Estado de huelga. El transporte se ha levantado en armas contra la subida del carburante impuesta por el Gobierno. Ha habido disturbios y al menos dos personas han fallecido.

Situación de los manifestantes: Jodidos, (muy) cabreados y (muy) apaleados.
Situación de los ciudadanos: En algunos casos, psicosis de escasez.
Situación de la economía: Preocupantes y crecientes huecos en las tiendas. Preocupante subida de los tipos de interés (en especial, el EURIBOR).
Situación del Gobierno: No hay crisis.
Argumentación del Presidente del Gobierno: No hay crisis: sólo una desaceleración intensa que desaparecerá con el tiempo. Sospechas de la oposición acerca del uso por el Presidente de alguna sustancia alucinógena o estupefaciente.
Situación del Ministro o Ministra del ramo: En paradero desconocido.
Medidas que el Gobierno ha tomado ante la situación: Garrotazo y tentetieso a los huelguistas.
Oposición: PPresente, afeando a la Vicepresidenta que su Gobierno sea el que más altos cargos ha designado y que trabaje menos que el sastre de Tarzán.

Hay algo que podrían hacer las Cortes, aparte de rebajar su jornada semanal de tres a dos días (sin rebajarse proporcionalmente el sueldo, of course). Promover la aprobación de una verdadera Ley Orgánica del Derecho de Huelga, puesto que sólo se puede regular por ley orgánica como derecho fundamental que es. La regulación actual se contiene el Decreto 17/1977, constitucionalizado por la STC 192/1981, de 8 de abril. Al parecer, ningún Gobierno hasta ahora ha tenido narices de sacar adelante una Ley Orgánica (al igual que se hizo con el Código Penal) que regule de una vez por todas este derecho fundamental.

No tengo idea de todos los detalles que haya de contener esa ley, pero ciertamente ha de proteger el derecho a trabajar de aquellos que no quieran secundar la huelga y de declarar ilegales de una vez por todas los llamados piquetes informativos (de ésos que te informan que como no secundes la huelga te van a partir la cara, destrozar tu negocio, echar a perder tu mercancía o las tres juntas), cuya actuación, de siempre, ha constituido cuando menos un delito de coacciones, hoy tipificado en el artículo 172 del Código Penal (en relación con el 315.3). Lo transcribimos aquí por si a alguien le interesa:

Art. 172

1. El que, sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto, será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años o con multa de 12 a 24 meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados.

Cuando la coacción ejercida tuviera como objeto impedir el ejercicio de un derecho fundamental se le impondrán las penas en su mitad superior, salvo que el hecho tuviera señalada mayor pena en otro precepto de este Código.

Art. 315.3

1. Serán castigados con las penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses los que, mediante engaño o abuso de situación de necesidad, impidieren o limitaren el ejercicio de la libertad sindical o el derecho de huelga.

2. Si las conductas reseñadas en el apartado anterior se llevaren a cabo con fuerza, violencia o intimidación se impondrán las penas superiores en grado.

3. Las mismas penas del apartado segundo se impondrán a los que, actuando en grupo, o individualmente pero de acuerdo con otros, coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga.

Valdría la pena que sus señorías se tomaran más en serio el trabajo por el que se les paga (y bastante bien, por cierto, en relación a otros colectivos). Además, que España iba a ganar a Rusia estaba cantado y sus señorías podrían haber seguido el partido desde su escaño, porque para eso se les ha puesto internet, ¿no es así? En cuanto al Gobierno, por desgracia, es absolutamente previsible. Cuando la crisis (perdón, intensa desaceleración) arrecia, el Gobierno incrementa su gasto en… propaganda. No vamos bien. Para nada.