Abre los ojos


Sí, me dirijo a tí, progre. A tí, que defiendes el comunismo y echas pestes del capitalismo (pese a vivir en un sistema capitalista y aprovecharte de él al 100%). A tí, que cuando te hablan de estas cosas las desprecias y dices: “Bah, son mentiras fachas e imperialistas”. Abre los ojos. Mira. Eran personas como tú. Y fueron asesinadas. Asesinadas por el Estado. Ese Estado que prometió un paraíso a los trabajadores. No pocas veces, sin ser culpables de nada: solamente porque alguien tenía que pagar un mal día del comisario de turno. Abre los ojos. Mira. Personas como tú y como yo. Hombres, mujeres, niños, ancianos, locos… “Culpables” y “antirrevolucionarios”. “Culpables” de preferir el aroma de una flor silvestre o el gorjeo de una calandria al olor acre de la retórica revolucionaria. Culpables de no dejarse robar las palabras y los sueños para convertirse en ínfimas piezas de la eficaz maquinaria del Estado. Todos ellos eran como tú y como yo. Yacen ahí, aplastados por esa maquinaria que en su ingenuidad ayudaron a construir. Y ahora, que su asesinato puede ser visto por muchas personas, descansan por fin en paz.

En Rusia, en todo el tiempo que duró el régimen comunista, hubo 76 millones de muertos.

Y todavía hay quien se niega a condenarlos.

(Gracias, Martha. Más información aquí).

EL PUZLE



PUZLE: 1. m. rompecabezas ( juego).

Conozco a un tipo que tiene dos pasatiempos: colecciona contadores de luz y monta puzles. El primero de sus entretenimientos me resultó curioso, meine Damen und Herren. Incluso llegué a pensar que era una mentira; pero en una ocasión me invitó a su casa y puede observar la colección de contadores, que el coleccionista me mostró con explicaciones técnicas de cada ejemplar mientras la satisfacción de haber conseguido algo codiciado esmaltaba su mirada. Es innecesario que les aclare, estimados parroquianos, que mi interés por semejante compilación es equiparable al que tengo por la vida sexual de las gaviotas: ninguno. Más tarde, el individuo me confesó su auténtica pasión: los puzles compuestos por 8.000 piezas. Yo no pude dejar de asombrarme, queridos lectores, soy un tipo al que doblar un mapa ya le cuesta trabajo y que cuando logra despegar una bolsa de supermercado la contempla con la mirada altiva del vencedor. Sin embargo, y a pesar de mi evidente incapacidad y desinterés, admiré el trabajo paciente, la imaginación y la concepción abstracta de las imágenes que demostraba ese hombre tan peculiar. Fue una tarde tediosa, repleta de disimulos y con sempiternas miradas a mi reloj. Sea como sea, salí airoso del trance, y dos hechos así me lo confirmaron: la expresión henchida de orgullo del amante de los rompecabezas y el regalo que he hizo antes de partir: un puzle de 1.000 piezas acompañado con un dictamen: «Es lo mejor para iniciarse; no tengas prisa». Hasta hoy ése momento no había llegado, meine Damen und Herren; pero mi rito iniciático no será con el rompecabezas regalado sino con otro más interesante: el puzle que forma la actuación de José Luis Rodríguez, el Puma.

Ignoro si a ustedes les ocurre lo mismo que a mí, pero no puedo esquivar la idea de que ZP es un hombre fúnebre (él, porque la esquela de su inteligencia y capacidad ya fue publicada), un repartidor diplomado de entierros, funerales y desgracias; aunque la auténtica desgracia está en observar una y otra vez que no sabe estar a la altura de las circunstancias: siempre será un paleto ansioso por demostrarlo. No seré yo el que culpe a ZP de nada referente al accidente del avión de Spanair, ya que los aviones, de vez en cuando, sufren accidentes, el problema es que lo hacen con la misma cadencia de un grupo de olas: de tres en tres. No obstante, sí puedo opinar sobre la gestión que ZP y su equipo ministerial realizan sobre el hecho. Para mi perplejidad y regocijo, la primera en saltar a la arena de la imbecilidad fue nuestra querida Maleni Álvarez; ya saben, meine Damen und Herren, esa mujer que eleva el lenguaje verdulero a la categoría de género literario y la ignorancia a la de sacramento al que seguir. Entre seseos, ceceos, apócopes, onomatopeyas y toda la polivalencia lingüística que la chabacana arrogante es capaz de demostrar, la flamante ministra nos descubrió que su talento sólo es válido para ser «una toca campanas». No me defraudó. Estuvo en su línea: tan serpenteante como un meandro.

Después, al panal de inoperancia acudió la abeja reina —De la Vega—, que fundó una nueva compañía aeronáutica: «McDonald», ya que según ella ésa era la empresa constructora del avión siniestrado.

Yo observé con interés las piezas defectuosas que conforman el puzle de ZP. estaba ansioso por escuchar las declaraciones del iluminado, porque sé que un tonto con iniciativa no pierde ninguna ocasión, aunque tengan que lanzarle hacia ella a empujones. Mi paciencia se vio recompensada con las primeras declaraciones del siempre admirado José Luis Rodríguez, el Puma: «Vengo a coordinar…». Meine Damen und Herren, ¿qué puede coordinar ése esperpento humano? Todavía recordamos su «magnífica» labor durante los incendios forestales de Guadalajara y Galicia, que consistió en mentir, falsear y enterrar a los muertos con la premura por mortaja; costumbre ésta a la que el Gobierno de ZP es muy dado, siempre, claro está, que no puedan obtener beneficios políticos del difunto. No obstante, y con el ánimo de no ser crítico, debo reconocer que ZP aprende rápido, muy rápido, y si logró estudiar Economía en dos tardes, los conocimientos de ingeniería aeronáutica los adquirió en 40 segundos: «El piloto apuró demasiado la pista». Afortunadamente, estimados parroquianos, ZP no quiso legar más frases a los anales de la gansada y regresó a su retiro estival.

Por otra parte, no debemos olvidar que un puzle está compuesto por varias piezas; nos faltan dos: Alfredo P. Rubalcaba y Bernat Soria. Ambos demostraron, al igual que el resto, que su irresponsabilidad les inhabilita para ocupar el cargo de ministro. Rubalcaba prometió lo imposible a los familiares—identificar a todos los fallecidos en 48 horas—, pero ése discurso no estaba dirigido a ellos, sino a conseguir la portada de los periódicos para contrarrestar cualquier comparación que se estableciera con el accidente del Yakovlev 42.

Llegado este punto, meine Damen und Herren, debo plantear una cuestión: el accidente del Yak 42 se produjo en una zona remota de Turquía, de difícil acceso y sin los medios forenses de los que dispone el ministerio del Interior en Madrid; sin embargo, eso no fue óbice para que el PSOE lanzara toda una campaña de desprestigio contra el PP, que llegó, incluso, a introducir familiares de los fallecidos en el Congreso de los Diputados para azuzarlos contra el entonces ministro de Defensa. ¿Qué deberíamos exigirle ahora a Rubalcaba?, ¿sería licito lanzar contra el embustero oficial del PSOE las vísceras de los familiares? El PSOE y su eterno doble rasero. Respecto al inefable Bernat Soria sólo puedo expresar alabanzas por su sinceridad: apareció por los hospitales para conseguir la fotografía de rigor y poco más; aunque creo que el resto también hicieron lo mismo. De eso se trata, meine Damen und Herren, de «chupar» cámara y aprovechar la incertidumbre para tapar otros asuntos; ya saben: «si es necesario, hundimos otro Prestige».

Estos muchachos nunca cambiarán, estimados parroquianos, siempre se mueven entre las paralelas de la ignorancia y la mentira: socialismo en estado puro.
Me temo que no terminaré el puzle de ZP, es aburrido, la imagen me desagrada y es como él: incompleto, le faltan piezas.

Foto: Puzle chusco.

Esta interesante entrada fue publicada en el blog de mi estimado Freiherr Van Orton. El original se puede leer aquí.

Preguntas incómodas

1) ¿Por qué los responsables de Spanair no comparecieron ante los medios ni dieron ninguna clase de explicación pública el día del siniestro?

2) ¿Por qué las autoridades mantenían la cifra de siete muertos en un momento en que todas las redacciones del país habían obtenido ya cifras muy superiores mediante sencillas indagaciones?

3) ¿Por qué Spanair y AENA tardaron tantas horas en proporcionar una información tan simple como la lista de pasajeros?

4) ¿Qué actos y omisiones concretas de la dirección de Spanair hicieron afirmar a sus pilotos, en un comunicado hecho público horas antes del siniestro, que estaban recibiendo “continuas presiones y amenazas por parte de la dirección para que los tripulantes y el personal de mantenimiento transgredieran las normas, incluyendo vulneración de límites de actividad, violación del régimen de día libres y vacaciones, de los convenios colectivos y de la legislación vigentes”?

5) ¿Qué medidas concretas ha tomado el Ministerio de Fomento ante las denuncias de falta de personal de mantenimiento en Spanair que el SEPLA ha venido realizando durante este verano?

6) ¿Está la Dirección General de Aviación Civil en condiciones de asegurar que Spanair, en contra de las denuncias de muchos de sus empleados, respetaba escrupulosamente las normas, incluyendo las de seguridad y mantenimiento?

7) ¿Qué equívocos y ambigüedades han provocado que muchos medios de comunicación se refirieran a una supuesta “solución” al problema detectado en primera instancia por el piloto (y que le hizo abortar el primer despegue), cuando lo cierto es que el problema no se resolvió?

8) ¿Con que otros fallos sin solucionar le está permitido volar a una aeronave de Spanair?

9) ¿Tiene algo que ver la fecha escogida por Spanair para “jubilar” sus aeronaves del modelo siniestrado (a partir del 15 de septiembre) con un último aprovechamiento masivo durante las vacaciones de verano?

10) ¿Por qué el consejero delegado de Spanair ha descartado revisar, uno por uno, todos los aviones del modelo siniestrado aduciendo que al fabricante no le parece necesario? ¿Es sensato derivar esa decisión precisamente al fabricante?

+1) ¿Por qué el Consorcio de Compensación de Seguros se ha dado tanta prisa en declarar que en ningún caso se hará cargo de las indemnizaciones?

Estas preguntas incómodas, que Juan Carlos Girauta se formula hoy en Libertad Digital, deberían ser contestadas a la mayor brevedad posible por quien corresponda: los responsables de Spanair, AENA, la Dirección General de Aviación Civil y/o el Ministerio de Fomento. En otro caso, podría entenderse que los hechos son causa de responsabilidad administrativa e incluso, jurídico-penal.

Estaría bien que los medios de comunicación insistiesen en ese tipo de preguntas, más que en mostrar a las familias destrozadas por el horror de haber perdido a sus seres queridos en el trágico accidente. Que a mí eso, si me lo permiten, me parece pornografía sentimental que sólo busca la reacción emocional y en ningún caso la actuación de la razón investigadora. No es solamente «tiempo de llorar», como decía un contertulio esta mañana en Punto Radio. Es «tiempo de saber» y tiempo de «exigir responsabilidades a quien corresponda». Y que aquél o aquellos que sean verdaderamente responsables, carguen con esa responsabilidad. Que nadie que sea responsable se vaya de rositas.

Entretanto, vayan mis condolencias y mi más sentido pésame para los familiares de las personas que han fallecido en el accidente, así como mis deseos de pronta y total recuperación a aquellas personas que resultaron heridas.

ESTO es un puntazo

Pedro Solbes, más conocido por Profesor Siesta, cada vez sorprende más a propios y extraños. Hay quien dice que quién le ha visto y quién le ve: desde la cima de la Comisión Europea hasta el agujero del culo español, también llamado Ministerio de Hacienda. Solbes ejerciendo de director de la Hacienda Zetapera (con permiso de Miguel ¿Qué?), justificando los delirios progres de su jefe cuando éste, en medio del nirvana progre, afirma que esto de la «desaceleración intensa» es cuestión de ciclos y que sólo hay que esperar que termine este ciclo de recesión». Claro que ZP se cuida muy mucho de decir cuánto tiempo vamos a estar con el fango hasta la nariz; pero el caso es sonreír, que siempre gusta. Y si no, lean este Puntazo de La Razón de hoy…

Aunque no lo parezca, Solbes está preocupado. Lo ha dicho en una entrevista que Efe publicó ayer: «Cuando veo el comportamiento de la gente a lo largo del verano, es verdad que no existe la alegría de otros años». Según parece, Solbes ha ido de chiringuito en chiringuito para comprobar su teoría de la «desaceleración acelerada» y ha llegado a la conclusión de que los españoles son unos aburridos y algo fachas porque ya no se divierten como cuando gobernaba el PP. También ha dicho que la culpa de tanta tristeza la tiene el petróleo y los gobiernos anteriores a Zapatero, incluidos los Reyes Católicos, por no haber previsto la crisis. Pero que nadie se deprima: ahí está él para devolver la alegría al cuerpo social. Su receta es tan sencilla como el caldo de la abuela: que los empresarios ganen menos y que los ciudadanos acepten que «cuando sube el petróleo somos más pobres». ¡Pero qué gracia tiene el jodío!

¡Soy del Gobierno y vengo a salvarte!

REFLEXIONES LIBERTARIAS

¡SOY DEL GOBIERNO Y VENGO A SALVARTE!

Ricardo Valenzuela

Hace años recuerdo de un viaje que hice con mi abuelo a comprar ganando a Texas. Cuando regresábamos le pregunto: ¿por qué compras el ganado en Texas y no en México? Me responde; “porque es el mejor y en México no hay.” ¿Porqué no hay en México? pregunto de nuevo. Me responde ahora: “El gobierno, queriendo proteger la ineficiencia, no ha dejado que se desarrolle una buena ganadería.” Aun cuando en esos momentos no entendí su respuesta, sus palabras se grabaron en mi mente. Años después, ya yo como ganadero, con asombro veía como el gobierno nos cancelaba las exportaciones de becerros para surtir al DF de carne—a la mitad del precio internacional.

La protección del consumidor contra las “prácticas de negocios deshonestas y sin escrúpulos,” se convirtió en cimiento del Estado intruso y, sobre todo, la raíz más profunda de la corrupción. El argumento para el nacimiento de las monstruosas burocracias que participan en este asalto, es que los hombres de negocios sin regularlos se dedicarían a vender productos defectuosos, valores fraudulentos, construirían edificios que con el soplo del viento se derrumbarían. Con esa bandera los gobiernos se han dedicado a edificar sus agencias, fideicomisos, Comisiones tan “indispensables” para proteger al pueblo de la “voracidad” de los negociantes.

Sin embargo, es la ambición, como bien lo señalaba Adam Smith—o más bien la búsqueda de su ganancia, lo que verdaderamente garantiza la protección del consumidor. Los colectivistas no entienden que el interés que mueve a los hombres de negocios, es lo que los impulsa a construir una buena reputación—sobre bases morales—para poder subsistir en el mercado. El mercado es ciego y valúa las empresas de acuerdo a capacidad para generar utilidades, es por ello que una buena reputación puede y debe ser un activo más valioso que sus activos físicos y financieros. Desafortunadamente en México se desarrolló el concepto de la familia revolucionaria en donde, más que el prestigio, lo importante eran las conexiones con el establishment.

El prestigio y la reputación en una economía desburocratizada es la más efectiva herramienta para competir. Los participantes con la mejor reputación son siempre los que se llevan los mejores negocios. Cuando Mike Milken era el Rey de los bonos chatarra, con una llamada telefónica lograba que sus inversionistas le situaran ese mismo día billones de dólares. El caso de este hombre que democratizó el mercado financiero en EU es un buen ejemplo. A Milken sus “enemigos” con ayuda del gobierno, lo tuvieron que enviar a la cárcel con juicios fraudulentos arruinar su reputación para sacarlo del mercado que él había creado.

Las regulaciones gubernamentales no protegen al consumidor. No fabrican productos de calidad ni proporcionan información confiable. Su única contribución es la de sustituir los verdaderos incentivos por el hostigamiento asumiendo su papel de “redentores” de la sociedad. Cuando hacemos a un lado la montaña de papeles que producen esas burocracias, lo único que encontramos primero es la aniquilación de la competencia—la base de las economías sanas. Segundo; la burocracia ofrece una garantía que el consumidor es el que debería de establecer haciendo sus propios juicios. A través de pasar por su colador a las empresas que cumplen con “sus requisitos” o estándares de su calidad, le afirma al consumidor que su juicio no es necesario.

El propósito de un gobierno regulador, como el que siempre hemos tenido en México, es el de no permitir en lugar de crear algo. La estructura mental de los reguladores es la de López Obrador y su grupo de cortesanos; “no pasa.” Eso se traduce en una serie de obstáculos para el desarrollo de nuevos y mejores productos y una economía moderna. Alguien que trate de construir algo en el DF se enfrentará a un ejército de inspectores, estándares de construcción que datan de la época de los aztecas cerrando así la puerta a las nuevas tecnologías. Los constructores deben dedicar su tiempo a cumplir con esas anacrónicas regulaciones en lugar de buscar nuevas técnicas. De esa forma, es más fácil simplemente dar la requerida mordida para poder seguir adelante.

Esto perjudica seriamente al consumidor, pero la víctima más afectada es el productor. Regulaciones retiran de la competencia la reputación que ha tomado años construir. Es una forma especial de expropiación de algo mas valioso que sus activos; su integridad. El valor de una empresa depende de su capacidad para producir utilidades, así el acto de un gobierno para despojar negocios de sus activos físicos o devaluar su reputación “nivelando el terreno,” permanecen en la misma categoría: ambos son actos de expropiación. La legislación proteccionista es lo llamado ley preventiva. Los productores están sujetos a la coerción gubernamental antes de cometer algún delito. En una economía libre, el gobierno solo interviene cuando se ha cometido fraude, o se ha producido algún daño al consumidor; en esos casos la protección es la ley criminal.

El gran problema de los colectivistas es esa desconfianza a la libertad y al mercado libre; pero es su cruzada de “protección al consumidor” lo que expone la naturaleza de sus premisas. Al preferir la fuerza y la intimidación en lugar de incentivos y recompensa como medios de motivación, ellos declaran su concepto del hombre como un ser bruto sin capacidad para pensar, actuando en el nivel instintivo. De esa forma muestran su ignorancia del papel de la inteligencia en el proceso productivo, y de la visión a largo plazo requerida para mantener una economía moderna. Ahí declaran su incapacidad para entender la crucial importancia de los valores morales que es el verdadero poder motivador de un capitalismo democrático.

En un país como EU en el que un asesino violador puede escapar el castigo de la justicia declarándose enfermo, el mercado no perdona. El capitalismo se basa en individualismo, interés personal, y autoestima; “sus pilares son la confianza y la integridad consideradas como las virtudes cardinales y son extraordinariamente redituables demandando que el hombre viva a base de virtudes y no de vicios.” El que no lo hace; por más rehabilitado, el mercado no lo acepta de nuevo. Este es un sistema “superlativamente moral” que los estatistas proponen modificar sobre bases de legislación aplicable solo por excepción, oleadas de burócratas hambrientos de dinero y sabiendo que la mejor forma de conseguirlo es obstaculizando el proceso, y el ancestral sistema de intimidación.

Me llegó este excelente artículo vía e-mail. Un artículo que puede dar las claves de lo que está pasando económicamente en España y, además, de la «filosofía económica» que tiene la izquierda que nos desgobierna.

Casco cerebral

Ya saben ustedes que en este blog, por lo general, no se habla más que de política o de cosas curiosas que acontecen en la sociedad.

No obstante, hoy romperé esa costumbre y les hablaré de un invento de una empresa australiana, Emotiv Systems. Lo llaman EPOC y viene a ser un artilugio que, colocado en la cabeza, sirve para realizar acciones básicas en relación a un videojuego. Me llaman la atención estos párrafos de la noticia leída en Libertad Digital, que a su vez toma la noticia del blog de Brian Crescendo, uno de los afortunados que ha probado el citado artilugio:

El resultado es que el jugador puede realizar acciones básicas como mover o hacer desaparecer objetos en la pantalla sólo con imaginar estas acciones. Además, EPOC es capaz de analizar el estado de ánimo del usuario y, por ejemplo, aumentar la dificultad del juego si detecta que está aburrido.

Emotiv ha trabajado durante cinco años en este producto y ha preferido centrarse en sus aplicaciones para videojuegos, pero sus responsables reconocen que los usos podrían ir mucho más allá. “Consideraremos también en el futuro las oportunidades que ofrece el sector médico”, dijo Le. Entre otras aplicaciones potenciales citó “la televisión interactiva, el diseño de accesibilidad, la investigación de mercados o la seguridad”.

Probablemente en la literatura de ciencia ficción hay bastantes precedentes. No soy muy leído en ese género, pero mencionaré dos que yo recuerdo. El primero de ellos, en algo tan inofensivo como una serie de dibujos animados llamada Ulises 31. En el capítulo 19, Nereo, los hombres-tiburón controlan a la población mediante la colocación de una rémora, un aparato capaz de mandar órdenes al cerebro cuyo control por los hombres-tiburón (criaturas de Poseidón, el malo malísimo de la serie) permitía esclavizar a los ciudadanos de Nereópolis.

El segundo es menos «inofensivo». Se trata del casco cerebral (Braincap en el original inglés), descrito por Sir Arthur C. Clarke en 3001, odisea final (la novela que cierra el ciclo de las Odiseas). Es requisito indispensable para funcionar en la sociedad del siglo XXX. Tiene sus inconvenientes: aquellos que adolezcan de algún defecto genético no podrán llevarlo. Para los que sí, la vida se simplifica muchísimo: pueden enviar y recibir e-mails, aprender carreras universitarias en una noche (opción más que interesante, tal como se está poniendo hoy en día la Universidad). Sólo tiene un problema: que en cuanto uno piensa en cometer el delito, rápidamente le echan el guante. Pero en fin, mientras uno se mueva en los parámetros de la legalidad (de cualquier forma que se defina, hoy o dentro de mil años) no tiene por qué haber ningún problema.

No sé si desear que semejante artilugio se invente dentro de mil años o que la ciencia avance lo bastante como para tenerlo listo en menos de diez. ¿Se imaginan lo peligroso que podría ser un tal artefacto en manos de un ZP o un Pepiño? Es decir, personas que tratan de esconder sus ansias totalitarias bajo un manto de (presunto) progresismo. Personas que tratan de sojuzgar a los demás so pretexto de redimirlos. Mientras tanto, parece que a Marianito le han puesto algo parecido, porque lo único que le falta es dar vivas a ZP y besar el suelo que éste pisa.

Un editorial de LD

Hace unos meses, los socialistas de los gobiernos de España y Cataluña nos ofrecieron un espectáculo hilarante, al menos a los españoles que no hemos sufrido directamente las consecuencias de la irresponsable política hídrica de los socialistas, porque a valencianos, murcianos y almerienses no les debió hacer ni la más mínima gracia. Se empezó a construir un trasvase de la cuenca del Ebro a la ciudad de Barcelona y, para hacerlo compatible con sus demagógicas campañas contra el trasvase previsto por el PP y financiado por la UE, empezaron a crear neologismos políticamente correctos como “aporte” o “captación” temporal de agua.

Por lo que se ve, aquello fue el primer paso en el reconocimiento de que la política socialista del agua había sido un fracaso en toda regla. Evidentemente, lo están haciendo a su modo: es decir, disimulando, mintiendo y aprovechándose de la connivencia sectaria de los medios y el silencio búlgaro del PP. También están considerando una de las opciones más absurdas que podrían ponerse sobre la mesa, después de aquella de transportar agua en barco desde Almería hasta Barcelona: trasvasar del Tajo pero no desde su nacimiento, que es el lugar más cercano a la España seca, sino cerca de su desembocadura, en Extremadura. Una opción cara, obligada exclusivamente por la oposición en Castilla-La Mancha al trasvase Tajo-Segura.

Los socialistas han decidido ahora que las desaladoras no son la solución –como se les lleva diciendo cuatro años, cuatro años perdidos para la España seca– y que hay que trasvasar. Eso sí: del Ebro no, que perderían los mismos votos que ganaron haciendo demagogia del agua. Sin embargo, es precisamente ese trasvase el que más sentido tiene, tanto en términos de costes de transporte como en lo que se refiere al agua sobrante.

Y es que si hay algo que se puede dar por seguro es que el Ebro se desbordará con periodicidad más o menos fija. A pesar de que los embalses construidos a lo largo de todo su curso han reducido el problema, el lecho del mayor río de España no es siempre suficiente para albergar todo el agua que en algunos momentos circula por su cauce. Era un hecho que se tuvo en cuenta al redactarse el Plan Hidrológico Nacional. El trasvase pretendía aprovechar los máximos primaverales y otoñales para llevar el agua sobrante a zonas donde resulta muy necesaria.

Todo esto, que resulta de sentido común por más que la demagogia socialista lo haya logrado ocultar, sólo tiene un pero. Al no existir precios libres del agua no es posible saber si el trasvase resultaba rentable, es decir, si se le iba a sacar suficiente provecho al líquido transportado como para justificar el gasto en una infraestructura de tal magnitud. Pero ningún político está dispuesto a avanzar en la senda de reconocer que el agua es un bien escaso y que, como tal, sólo la existencia de precios libres puede permitir averiguar cuáles son los usos más útiles que pueden darse a este recurso vital, de modo que, obligados a tomar una decisión con una información incompleta,

Al final, la actual aceptación de los trasvases y la negativa a aceptar exclusivamente la del Ebro, el río más acaudalado de España, ha demostrado que la derogación del trasvase fue una operación política, diseñada para evitar una obra que hubiese cohesionado España como antaño hacían las vías de transporte, y que por tanto era un imperativo para los nacionalistas echar abajo. Nacionalistas a los que Zapatero obedeció fielmente. Como volverá a suceder, previsiblemente, en lo referido a la financiación autonómica.

(LD, 12 de agosto de 2008)

La Juani en la calle

Pues nada. La Juani en la calle, sin que nada ni nadie lo haya podido impedir. Con ser eso malo, no es lo peor. Hay varios detalles que son significativos y repugnantes, que nos repugnan mucho más que a la Fashionaria Voguemomia.

El primero de ellos, que la Juani sale de la cárcel sin cumplir completamente su condena. Apenas 8 meses por cada víctima que causó el atentado que cometió. Yo conocí al padre de una de esas víctimas: el siudadano Fransisco Freixes (padre del guardia civil asesinado Jesús María Freixes). Es un señor de arraigadas convicciones de derechas (no sé si franquistas o no: lo digo por los trolls). Él mismo, para dar ejemplo, salía a patrullar por las noches multando a los locales que se pasaban de ruidosos. Por ello y por algunas otras originales propuestas de su etapa de concejal de Medio Ambiente se granjeó la burla, la befa y la mofa de la caverna nacionalista e izquierdista locales.

También recuerdo que él fue el encargado de hacer el papel de viejo profesor en la novatada que prepararon los alumnos de quinto de Derecho a la promoción 1985-1989, la última del Estudi General (como mandaba la tradición). En el curso de la cual mencionó un «falso libro recomendado por la cátedra» que llamó Las Constituciones que nunca se cumplen. Libro que yo, como novato, bulto o pipiolo que era, llegué a buscar en la por entonces famosa Librería Caselles (en Lleida, si no encontrabas un libro, estaba en la Caselles). Es un libro que daría mucho juego si se escribiese, ciertamente.

En fin, dejando de lado el vuelo de la imaginación y volviendo a la cruda realidad, decíamos que nos repugna que ese hombre haya salido sin apenas cumplir un año por víctima, cuando en teoría le habían condenado a 3.000 (como para no salir del maco en bastantes vidas). Pero claro, hay que contar dos factores: varios objetivos y otro subjetivo. El objetivo es que la redención de penas por trabajo (si no recuerdo mal, un día de trabajo por cada dos de condena) ha reducido más que sensiblemente la condena al ex-preso De Juana. Segundo, las vergonzosas peticiones de reducción de condena por la Fiscalía, es decir, por quien según el art. 124 de la Constitución debe velar por el interés público tutelado por la ley.

Del lado subjetivo, la ausencia total y absoluta de arrepentimiento por parte de ese gudari esa alimaña hace risible el argumento de la «reinserción», que orgullosamente señalan quienes se niegan a endurecer las penas o a considerar la posibilidad de establecer la cadena perpetua para los etarras confesos y jamás arrepentidos. Particularmente el P(SOE), que ya en su etapa felipista se negó a tramitar hasta nueve iniciativas del PP en el sentido de endurecer las penas. Se hablaba entonces del «carácter retrógrado de las penas largas de cárcel», de la «incitación a la venganza por parte de las víctimas» (¡!) y, nuevamente, de «la finalidad resocializadora de la pena según el art. 25 de nuestra Constitución». Esto es lo que hace que en España salga tan barato delinquir.

De todos es sabido, no obstante, que para que exista verdadera resocialización tiene que existir arrepentimiento. De nada sirve encerrar a alguien 20 o 30 años si cuando sale sigue pensando que la barbaridad por la que le condenaron estuvo muy bien hecha y que volvería a hacerla si pudiese. Por otra parte, el arrepentimiento es algo estrictamente prohibido en ETA: los pocos que han intentado salirse de ese guión lo han hecho con los pies por delante.

Ahora el PP, que pronto tendrá que añadir a sus siglas una tercera (la Z de «zetapero»), ha dicho por boca de su portavoz de Justicia Federico Trillo, que «ni se plantean ese debate sobre el cumplimiento íntegro de penas». Vayan él y su amigo Rubalcaba a explicarle a Francisco Freixes que su hijo murió para nada y que «hay que respetar la ley».

Finalmente, un tercer puntazo es el que se marcan los nacionalistas vascos cada vez que la Guardia Civil hace su trabajo y detiene a un gudari una alimaña de éstas. ¿Aplauden la detención? No. ¿Felicitan a la Benemérita por hacer bien su trabajo? Tampoco. «Expresan dudas» sobre el trato recibido por el etarra, ¡pobrecillo él, en manos del Estado opresor y torturador! Joseba Azkárraga (el de «subimos por cojones» cuando la justicia llamó a declarar a Ibarretxe) ha defendido el derecho de la Juani a irse a su casa, a pesar de que va a convivir con varias de sus víctimas. Exactamente igual que hacía el otro Joseba (Aguirre). Declaraciones como ésas, que sólo ponen sal en la herida, dan oxígeno a ETA, que a los nacionalistas vascos parece interesarles más. Pero del PNV (o de EA) podemos esperar sentados una felicitación a la Guardia Civil o una política de apoyo a las víctimas de ETA. Lo mismo que Francisco Freixes puede esperar sentado la visita del ministro.