Tengo una patada para usted…


… por mentiroso compulsivo. No tiene pelotas para comparecer en el Congreso… ¿y comparece «ante los ciudadanos» en un programa de televisión? Y MINTIENDO, además.

No sé cuánto tendrían que empeorar las cosas para que este señor se fuera a su casa sin terminar la legislatura (espero que no lleguemos a la guerra civil), pero debería irse, si aún le quedara un poco de dignidad. ¿Dignidad? Nah, qué va… Los partitócratas no tienen de eso. Porque cuando roban, no lo hacen sólo para ellos, sino también para el partido. Cuando mienten, no solamente lo hacen por ellos, sino que lo hacen por el partido. Y el PP, ayudando con historias de la T.I.A. y de la A.B.U.E.L.A…

Testimonio


He visto el video en el blog de mi amiga María… y no he resistido la tentación de ponerlo en el mío. Y de paso, unir mi voz a la suya y a la de este fotógrafo que tuvo LOS COJONES (repito: LOS COJONES) de denunciar nuestro comercio de armas ante ese público presuntamente “solidario” y “humanitario”, pero que no quiere saber nada en realidad de las personas que aparecen en las fotografías. Supongo que ahora saldrán los del “no a la guerra” para ponerse a su lado y defender su discurso (mode ironía on).

Es muy probable que no le vuelvan a premiar en España. Pero gracias a Dios, todavía quedan personas de buen corazón como él, que no se limitan únicamente a enseñar el horror, sino que denuncian a quienes lo causan o colaboran en su causa.

La foto


Pues lo siento, pero no me pone. Y no va a conseguir mi voto, inclusive sin camisón. Se la puede “justificar” de muchas maneras; pero por desgracia, las críticas que valían en su momento para las ministrillas de cuota vaginal valen igualmente para Soraya. A aquéllas se les exigía seriedad y capacidad de gobierno. Y lo único que han demostrado es que no había ni seriedad, ni mucho menos capacidad de gobierno.

No entendemos a qué viene ese “posado” en plan íntimo en una persona que, de ganar su partido las elecciones, podría ser ministrable. Y mientras está en la oposición, se le exige que haga su trabajo, no que copie la frivolidad de aquellas a quienes quiere suceder. Se le exige que haga verdadera oposición (terreno en lo cual está completamente missing en tanto en cuanto su partido se ha convertido en Partido Payudá). No que “ayude” al Gobierno a distraer la atención de los españolitos (vano intento, por otra parte).

Creíamos que la política exigía de sus participantes una imagen impoluta. Vean, si no, en los USA: pese a ser un país aparentemente “muy liberal”, no hay político que no salga en campaña con su esposa e hijos (hasta San Barak Obama, oigan). Pero ya no estoy tan seguro de eso. Como tampoco estoy muy seguro de que la prostitución sea el oficio más antiguo del mundo…

Ah, y por si cuela…

Queremos ver a la Cospy,
Queremos ver a la Cospy,
Queremos ver a la Cospy,
Con un bikini azul…

(Con la música de “Es un muchacho excelente”)

La macarra


No es cuestión de acento: es cuestión de actitud. Chulería, prepotencia, incompetencia, todo en una pieza. El misterio: por qué, después de haber demostrado sobradamente esas tres cualidades sigue en el ¿gobierno? (prueba evidente de que no es un gobierno “normal”). Lo que no es misterio: que salga al ruedo para que la gente no hable de la crisis. Y en el próximo post hablaremos de Supermontse.

Actualización 16 enero.- Como colofón a este post, se me ocurrió incluir esta canción de los ya fenecidos “Toreros Muertos”. Porque obviamente Maleni se llama Maleni y no Javier, ni tiene la culpa del monumental atasco en las carreteras, ni de lo de Iberia, ni de… Lo que le debe fastidiar una jartá es no poder echarle las culpas al PP, eso seguro. Por eso va a por su séptimo director de comunicación (no se ha enterado aún de que su imagen no la arreglan ni en Lourdes).

Gaza (y III)

Para estos «pacifistas» los muertos tienen diferente valor según del lado del que provengan. Pero hay una explicación más, a mi entender. Se trata de la orfandad ideológica en que la caída de la URSS en 1989 dejó a la izquierda. La única consigna que les queda es la de la doctrina Zhdanov, que data… de 1947. Condenar a Israel es una forma de atacar a Estados Unidos, que es lo único que les queda después de haber intentado el ecologismo, el pacifismo a secas y la multiculturalidad. No les importa si con ello defienden a una banda terrorista (a fin de cuentas, ZP llamó a los malnacidos de la ETA «hombres de paz»). Tampoco les importa, al parecer, que esa defensa de Hamás les acerque a la argumentación nazi (los jeques árabes y los nazis ya establecieron buenas relaciones en el pasado, fundadas en su común odio a los judíos).

¿Y a quién beneficia todo este jaleo? Es una respuesta complicada. Sería más fácil decir a quién no beneficia, que a mi entender son el pueblo israelí y los palestinos no terroristas. Sin embargo, aquí los progres se manifiestan «contra Israel», sin más matices. Podemos intentar, no obstante, una lista de beneficiarios:

  1. Los progres, porque les permite decir que «tienen conciencia humanitaria».

  2. El Gobierno español, que quiere mantener a todo trance su Alianza de Felaciones, la cual, sin la inestimable participación de Ahmadineyad no vale un real. Ah, y porque así los españolitos no hablamos de la CRISIS. Que hablar puede llevar a atar cabos y entonces…

  3. Los países árabes, porque así expresan su odio a los israelitas sin tener que dar la cara.

  4. … (se admiten sugerencias).

Para el caso de que algún día cayese Israel, veo a toda la caterva de titiriteros (empezando por Juan Diego y terminando por Carmen Machi) haciéndose musulmanes para salvar el pellejo. Que a lo mejor no se han enterado aún, pero los islamistas no distinguen entre ateos, agnósticos, o cristianos. Todos son infieles. Y todos, mientras no acaten el mandato de Alá, merecen la muerte.

Gaza (II)

Oímos hablar mucho a los países árabes de la «amenaza israelí». Dudo mucho que sea una amenaza a nivel militar, sino que lo es más bien a nivel político y de ejemplo. Como decíamos antes, Israel es una democracia al modo occidental, en la que los israelíes, hombres y mujeres, tienen básicamente los mismos derechos y su nivel de vida se corresponde aproximadamente con el trabajo que desarrollan.

En cambio, los estados islámicos no pasan de ser una teocracia (modo de gobierno medieval y ya superado por Occidente), que apenas encubre un terrorífico feudalismo. Feudalismo en el que sólo unos pocos viven muy bien, mientras el resto del pueblo es condenado «por Alá» a la miseria y al silencio. La única posibilidad que tienen de «redimirse» es la de dejarse matar por Alá (y mejor, claro, si se llevan por delante a unos cuantos judíos).

La verdadera amenaza israelí, pues, está en que como democracia y sistema político eficiente amenaza el statu quo musulmán, ineficiente económicamente y desigual políticamente. El establishment musulmán tiene miedo de que sus súbditos sientan la tentación democrática, porque sus privilegios basados en la religión se esfumarían. Es el mismo proceso que ocurrió en Occidente: la democracia acabó con las monarquías a divini iuris; proceso al que el orbe musulmán no ha llegado. Y al que no llegará mientras haya mullahs y jeques que crean que es mejor que uno (uno de ellos, claro) piense por todos los demás.

Contra esa «amenaza» luchan los terroristas de Hamás y sus valedores iraníes.

¿Y cuál es la posición española? ZP ha «exigido» a Israel el «alto el fuego» (sólo falta que invite también a los israelíes a la Alianza de Felaciones). La izquierda caviar, como hemos dicho, se manifiesta en contra de la «salvajada israelí». Sin embargo, unos y otros olvidan que los 8.000 misiles Qasam lanzados por los terroristas de Hamás en los 8 años anteriores han causado una buena cantidad muertes inocentes, tan inocentes como las de palestinos no terroristas en Gaza.

Pero los progres niegan el derecho a defenderse de quienes consideran sus enemigos. Igual que niegan el derecho que tuvo media España a defenderse en 1936 de una República deslegitimada. Al igual que los católicos, según los progres, los israelíes tienen que dejarse matar. ¿Pero por qué esta inquina progre contra Israel? La respuesta la da, muy claramente, Inocencio Arias, en un excelente artículo (El Mundo, 19 de marzo de 2008):

«Bueno, el pacifismo español es encomiable, pero totalmente selectivo. Millones de personas se echan a la calle si el atropello puede ser atribuido a EEUU. Pocos se mueven, permanecemos totalmente indiferentes, ante otras tragedias internacionales con un número espantoso de muertos si no se ve la mano directa de Washington. ¿Cuánta gente se ha echado a la calle para protestar por el actual drama de Darfur? Aquí no hay manifestaciones. ¿Cuánta protestó cuando trascendió que en Ruanda habían sido asesinadas 800.000 personas en 100 días? Muy pacifistas, sí, pero a la carta

Gaza (I)

Hacía mucho que no veíamos manifestarse a los titiriteros. Hacía mucho que, calladitos ellos, disfrutaban de sus subvenciones tras habérselas ganado con el sudor de su… garganta, chillando contra lo que el ¿Gobierno? les había dicho que tenían que chillar. Son un buen ejemplo de… este… ciudadanía. «¡Ciudadano! El Gobierno te necesita. ¡Acude a la manifa!». Por otro lado, parece evidente que la manifa es el remedio saludable del progre, ya sea para que el caviar no le cree exceso de tejido adiposo o para poder adherirse a los placeres de la buena mesa.

¿Y contra qué se manifiestan los progres, sus lacayos, sus tontos útiles y otras gentes engañadas en sus buenos sentimientos? Contra Israel. «Es que los israelitas son unos bestias», dirá uno. «Es que han matado a niños inocentes», apostillará otro. Argumentos repetidos una y otra vez. Y todos a coro: «¡Pobres palestinos!».

Permítanme, antes de sacar el pañuelo y echarme a llorar, razonar un poco. Ante todo, hay que recordar una cosa: que Israel, con todos los fallos que pueda tener, es una democracia más o menos asentada. Tienen su sistema representativo y, mientras no se demuestre lo contrario, sus elecciones no son un requisito meramente formal, como ya ocurre en España. Cierto es que allí son un poco más rígidos, pero son rigideces derivadas del permanente estado de alerta en que viven.

En cambio, ¿qué tenemos del otro lado? No tenemos a «Palestina», como quieren hacernos creer los progres, que últimamente se les oye muy pro-árabes. Del otro lado tenemos a Hamás, que como mucho llega a banda terrorista asesina. Claro que Hamás no es solamente Hamás. Parece ser que tras esa banda terrorista se halla la alargada sombra de Irán, cuyo máximo dirigente, Ahmadineyad, aparte de ahorcar homosexuales y azotar a católicos conforme a la Shari-a, o enriquecer uranio (eso creo que no entra en la Shari-a, pero desde luego, lo hacen), declaró que «había que borrar a Israel del mapa».

Establecidos, pues, los dos términos de la confrontación, sigamos. Entiendo –y corríjame alguien si me equivoco– que hay muchos palestinos que no comulgan con las ideas de Hamás y que solamente quieren paz para ellos y sus familias. Quieren paz para poder ganarse tranquila y honradamente el pan con el sudor de su frente, trabajando en aquello que Dios, Yahvé o Alá les haya a entender. Quieren paz para legar a sus hijos un porvenir en el que no haya bombas ni misiles.

Dejemos de lado que la de ANP fue, ya en los tiempos de Arafat, una administración corruta e ineta. Si todo el dinero que se agenció Arafat hubiese servido para reconstruir Palestina, Gaza y Cisjordania no tendrían nada que envidiar a Israel en cuanto a prosperidad. Dada la situación actual, está claro que ese dineral no sirvió para eso. De hecho, Arafat distrajo una bonita cantidad del dinero para mandarla a Suiza (la calderilla de 900 millones de dólares). Y Europa se dejó robar beatíficamente, creyendo que hacía una obra de misericordia.

Del lado de Israel hay muchas personas que también quieren lo mismo que muchos palestinos, en absoluto representados por Hamás o Al-Fatah. Quieren trabajar honradamente y ganarse el pan con el sudor de su frente. Y también quieren legar a sus hijos un futuro libre de misiles Qasam. Sin embargo, ante las agresiones, los israelíes ejercen su derecho a defenderse, sobre el que volveremos en el siguiente post.

Solidaridad con Víctor Gago

Nos hacemos eco del comunicado de prensa de la Asociación Foro Liberal, que enlaza perfectamente con el post anterior (gracias, Lugo-Liberal). No tiene desperdicio y nos lleva a confirmar, desgraciadamente, que el partido anteriormente conocido como PP se ha convertido a la vez en “Partido Payudá” y en “Ministerio de la Oposición”.

Por supuesto, toda nuestra solidaridad y ánimo para Víctor Gago desde éste nuestro humilde blog. Corren malos tiempos para la lírica, como decía la canción de “Golpes bajos”; pero sobre todo, corren malos tiempos para la VERDAD.

La directora de prensa de D. Mariano Rajoy Brey, presidente del Partido Popular, se ha querellado contra Víctor Gago por un comentario vertido por éste en Intereconomía en el que el periodista atribuía a Carmen Martínez Castro la filtración interesada de determinadas noticias que perjudicaban a José María Aznar: el uso de un avión privado para desplazarse a Valencia y la paternidad del hijo de una ministra francesa. La jefa de prensa de Mariano Rajoy acusa a Víctor Gago de haber cometido un delito de injurias al imputarle las filtraciones. La querella le es comunicada, tal y como relata Gago en su blog, el 24 de Diciembre.

Desde Foro Liberal queremos dejar constancia de nuestra más absoluta repulsa contra la doble vara de medir e hipocresía del Partido Popular.

El PP, por ejemplo, no interpuso querella alguna cuando:

  • – Maruja Torres, columnista de “El País”, calificó de “hijos de puta” a todos su votantes

  • – Pedro Castro, PSOE, llamó “tontos de los cojones” a los votantes de la derecha

  • – Jesús de Polanco insultó en una Junta de accionistas de PRISA a los que acudieron a la única manifestación convocada por el PP.

  • – La Sexta llamó “por error” payaso a Mariano Rajoy durante un telediario.

  • – La presidenta del parlamento gallego llamó “gilipollas” a los diputados de la derecha

Mientras tanto, les dejo el futuro probable del periodismo no dirigido y de las personas que, por encima de todo, amamos la libertad y la verdad…

Este PP se va a la mierda (I)

Parecía imposible, ¿verdad? Bueno, pues ésta es la conclusión a la que llego, después de un largo tiempo de recopilar impresiones, comentarios, noticias, etc. De paso, tomo prestado el título del post del rótulo que cuelga del blog de mi buen amigo Daniel (que, si las cosas van como van, se acercará bastante a la verdad).

La legislatura pasada fue la del desconcierto del PP. La presente es la de la disolución. Créanme que no entiendo al PP desde el 9 de marzo de 2008. Y sobre todo, una incógnita es la que me preocupa: ¿qué ocurrió en aquella excursión mexicana? Rajoy volvió completamente del revés… y en vez de tirar piedras en la dirección del adversario, se las tiraba a su propio tejado. Era un hecho la irresistible ascensión de Soraya Ui y de su alegre pandilla de funcionarios-as de partido, prohijados por dirigentes cuyo mayor anhelo era –es– mandar en casa de los demás, aunque no manden en la propia (es paradigmático el caso de Javier Arenas, que desde que está de presidente del PP-A no levanta cabeza).

No menos llamativas fueron las despedidas de Acebes y Zaplana, bêtes noires de la Fashionaria Voguemomia y del progrerío todo. Zaplana, a pesar de un currículum político notable (pese al fiasco de Terra Mítica en Valencia los socialistas no pudieron jamás con él, a pesar de que lo intentaron hasta con mentiras; y como ministro tampoco lo hizo tan mal como algunos especímenes ministeriales que todavía hoy padecemos) decidió primero degradarse a diputado de a pie y luego enrolarse en la empresa privada. Acebes hizo lo propio a favor de Soraya y su alegre grupito.

Pero las alarmas me saltaron cuando el PP defenestró en poco más de tres meses a María San Gil, una persona muy válida que aportaba un plus de integridad muy importante (y no andan en ese partido muy sobrados de ella), no solamente a nivel vasco sino a nivel nacional. Hubo una deleznable campaña contra ella salida de las entrañas de Génova, 13. A muchos nos dolió que un senyor llamado Lassalle soltara aquella idiotez de «¿quién es esta tía?» (habría que preguntarse quién coño es él para hablarle de esta manera a María). Luego, el portazo de Ortega Lara, cuyo valor reside en ostentar el récord de duración de secuestro (532 días) por parte de los malnacidos etarras.

Y ya lo último: que el partido antes conocido como PP se está transformando en «el ala este del PZ(OE)». No olvidemos que Rodrigo Rato era –ahora no lo sé– un hombre del bilderberg Polanco. Lo mismo que Gallardón: no hay sino recordar la prisa que se dio en dar una calle al cadáver aún caliente del amo. Ahora Rajoy no hace otra cosa que babear cada vez que ZP le lleva de paseo en avión. Cospy y los sorayos, con la bendición de Rajoy, lanzan el mensaje –inane, porque no hay una ideología firme que lo sostenga– de que «vamos a ganar las elecciones», que básicamente es de una vacuidad horrorosa y que analizaremos en un próximo post.