Planetario

«Planetario» ha sido el hostión que se ha pegado el PSOE en las europeas. Ha perdido entre 600.000 y 700.000 votos y está dos escaños por debajo del PP. En la llamada «noche electoral» contrastaban las sonrisas Colgate de la planetaria Lerele Pajín y los que comparecieron en la rueda de prensa con la cara de palo de ZP y Rubalcaba al abandonar la sede de Ferraz esa misma noche. Los forofos dirán que «no era para tanto»; pero si así fuera, ¿por qué ZP estaba tan cabizbajo?

Por el contrario, la de Rajoy era la viva imagen del triunfo. La verdad, tampoco es para lanzar cohetes, porque también han perdido electores. Electores que se han cansado de ese estilo suyo de oposición «galaica»: blandito, calculador y posibilista (sen subir nin baixar e sen ir nin vir). Ciertamente, Mayor Oreja es una persona que a mí me resulta respetable y nada que ver con el entorno rajoyesco-sorayo-arriolino que hoy por hoy campa por sus respetos en las alturas de Génova. Ha merecido la victoria pequeñita, que en el contexto general de Europa es una victoria aplastante del sector conservador frente a la izquierda.

Dejando de lado el recuento y las valoraciones, quisiera entrar en el detalle de la campaña. No sé ustedes; pero yo, cuando tengo que elegir representantes europeos, espero que me hablen de Europa, en absoluto de problemas «domésticos». Eché en falta que los candidatos hablasen de lo que pretendían en Europa, qué proyectos iban a apoyar o no apoyar en lo que se llama pomposamente construcción europea.

En vez de eso, ¿qué hubo? El PSOE me trató como un anormal: apeló a mi miedo («¡que vienen los fachasssssssssss!»). A lo mejor ese recurso funciona en Andalucía; pero desde luego conmigo les ha fallado. Y el problema del PSOE no es lo que pensemos muchos, sino lo que hemos votado. En cuanto al PP, además de responder al PSOE con otro video, entró al trapo en la comedieta del Falcon, que a muchos españoles creo que no les interesaba lo más mínimo. Por si faltara algo, a través de El Confidencial me entero de que PP y PSOE han votado lo mismo en un 70% de las votaciones de los últimos 5 años en Europa. Quizá ahí está la razón de que hayan magnificado las anécdotas: para ocultar lo mucho que fuera de casa se parecen y posibilitar la ¿diferenciación? del producto.

UPyD, por el contrario, ha presentado una propaganda aséptica y sin hipotecas (palabra terrible hoy en día), un lenguaje sencillo y al mismo tiempo respetuoso con la inteligencia del votante. Quizá por eso me cayeron más simpáticos que los demás. Bueno, por eso y porque aspiran a romper el bipartito de facto en que se ha convertido la política española, una reedición a la baja del turno Cánovas-Sagasta, sin que ninguno de los sustitutos llegue a la suela del zapato de los originales.

¿Y para qué hemos votado? Para que 700 y pico señores (y señoras: no seamos sexistas) se sienten en un Parlamento que apenas tiene competencias. Lo que significa que los eurodiputados hacen las maletas a Bruselas pour s’amuser. Cobrarán un pastón (los nuestros, 7.000 euros de sueldo base) y prácticamente se puede decir que no harán gran cosa (puesto que el verdadero gobierno está en la Comisión, controlada por los Estados). ¿Quieren una prueba más de la inanidad de la institución? Han mandado allí a Magdalena Álvarez, que se supone que allí no puede hacer daño (y además Chaves la tiene convenientemente lejos…). Claro que, conociéndola, no estaría yo tan seguro de ello.