Bosque a bosque, fuego a fuego

Parece una canción de Serrat hablando de Machado, pero no. El caso es que el tema de los incendios debería causar más alarma, porque no hay año que no se quemen menos de 10.000 hectáreas de arbolado. La gente llora si en los incendios pierde sus pertenencias, o si por desgracia pierde la vida el miembro de algún retén o bombero. Pero no he visto a nadie «llorar» todavía porque España se esté convirtiendo en un secarral, en una extensión natural del Sahara. ¿A nadie le importa, verdaderamente?

Más que a nadie, les debería importar a los Ayuntamientos de los términos municipales de los bosques que se queman. Sin embargo, no tengo noticia (y corríjame alguien si me equivoco) de que en el otoño o invierno anterior los Ayuntamientos de los bosques que se han quemado en verano hicieran campaña alguna de prevención. No se quita la maleza, fácil yesca para cualquier desaprensivo. No se hacen los necesarios cortafuegos. No se toman las correspondientes medidas de prevención. Luego, claro está, se hacen barbacoas sin permiso (o sin tomar las más elementales precauciones) en días ventosos, entre varios hechos posibles y pasa lo que pasa. La desidia nos indica, además, que «para lo que cuesta mantenerlos limpios y arregladitos, mejor se queman y así ya no hay que cuidarlos».

Pero no es sólo eso. La legislación vigente impide sacar provecho económico de las zonas devastadas en un período no menor a 20 años; ¿pero se cumple esa legislación? Porque teniendo en cuenta que el 90% de los incendios son provocados y no estamos hablando de desidia o piromanía, diríase que hay un interés en que se quemen. ¿Habrá, pues, algún ayuntamiento damnificado que permita algún tipo de aprovechamiento económico, pasándose la ley por el arco de triunfo?

Y ya que mencionamos la piromanía, resulta curioso que en las noticias digan que se ha detenido a «52 o 53 pirómanos» y no den más información. A mí me gustaría saber cualquier cosa de esos hijos de puta. Es verdad que las noticias nos dicen que «se enfrentan a penas de 20 años de cárcel», pero no nos dicen por qué esas «personas» son capaces de quemar un bosque. Yo no digo que no existan verdaderamente pirómanos; pero no me basta que se anuncie la detención de uno de ellos y después «nunca más se supo». En lo que a mí respecta, son terroristas ecológicos y como tales terroristas habría que tratarles.

Me gustaría que todos aquellos a quienes la ley encomienda la responsabilidad de cuidar de los montes lo hiciesen. No solamente porque puedan fallecer personas o producirse daños materiales. Entiendo que los bosques, suficientemente bien cuidados, atenúan el efecto del cambio climático e impiden que las temperaturas alcancen niveles inviables para no pocas personas mayores, para los agricultores, etc. Es un patrimonio que hay que cuidar y que hemos de legar a nuestros descendientes en el mejor estado posible. No permitamos que el egoísmo brutal de unos pocos y la indiferencia de muchos destruya nuestro propio hábitat.

Actualización diciembre 2009.- El amigo Tercera Opinión ha escrito un estupendo artículo que creo complementa (con datos absolutamente descorazonadores, por desgracia) las reflexiones de nuestra entrada.

Flautista on the rocks

Tomo prestado este fragmento de una entrada de Red Hispania:

Seguramente todos sabréis como terminaba el cuento. Con su música, el flautista se llevó las ratas de la ciudad, hacia el río, y dejó a sus habitantes libres de roedores. Y todos fueron felices y comieron perdices. Pero el cuento no terminó realmente así. Nos han contado la versión falsa. La verdad es que el alcalde de aquella villa plagada de ratas habló con el flautista antes de que éste se dispusiera a librarles de la plaga, y le dijo:”Mira, si nos libras de todas las ratas, esta gente será absolutamente feliz, con lo cual no necesitarán para nada a un alcalde, ni a un exterminador de ratas, con lo cual tú y yo nos quedaremos sin trabajo”. El flautista reflexionó sobre lo que le acababa de decir el alcalde y, tras meditarlo mucho, llegó a la conclusión de que éste tenía razón. Así que decidió hacerle caso, y exterminó sólo a las tres cuartas partes de las ratas, evitando así que los ciudadanos de aquella villa fueran totalmente felices, y necesitaran para siempre un alcalde que contratara a un flautista exterminador de ratas.

A lo cual hay que añadir otro detalle, que después pensaron el alcalde y el flautista por separado: «Y mientras los habitantes se preguntan, quejan, rabian o patalean por las ratas que quedan, no se preocuparán de si meto o no la mano en el cesto y me llevo más de lo que me corresponde. Y algo caerá para mí de lo que otros se lleven de más».

Sistema quitativo

Se trata, naturalmente, del nuevo sistema de financiación autonómica, en el que Cataluña y Andalucía consumen prácticamente la mitad de lo presupuestado y el resto de comunidades va tirando como puede. Porque sepan ustedes que ZP «reconoce el hecho diferencial catalán» (consistente en que alguien a quien consideras tu enemigo te pague la independencia) y en cambio, no reconoce el «hecho diferencial madrileño», que consiste en que la Comunidad de Madrid ha aumentado más que sensiblemente su población, mientras que los recursos se le han ido recortando.

A nosotros no nos cabe duda de que es una carambola a varias bandas. La primera banda es para ERC (menuda banda están hechos ellos), que «ha echado un pulso al Estado español y ha ganado», o así es como lo vende Ridao en El Mundo. Se intenta interpretar que la «victoria» de ERC va a suponer un desgaste para el gobierno de Montilla, y en este sentido Puigcercós ha «sugerido» un cambio de gobierno. Quizá Montilla resiste y le habrá dicho que ya no caben más hermanos en el Govern sin que se note. Y mientras unos y otros se pelean por la porrada de millones que han caído en manos de Cataluña, Carod sigue en su «país multicolor» poniendo embajaditas a no menos de 50.000 euros anuales para el jefe más el coste de personal, alquileres y mantenimiento. Pero en fin: a ZP eso «no le importa» y probablemente piense –no le faltaría razón- que de eso tenemos que pedir cuentas los catalanes, no él.

La segunda banda es para Andalucía, contribuyente igualmente al «éxito» de ZP en las pasadas elecciones (como si no supiésemos ya que ZP ganó las elecciones más por errores ajenos que por fallos propios). Andalucía, de siempre el granero de votos del PZOE, ha sido esta vez generosamente untada por el Gobierno. Hay que mantener el voto cautivo y, si se puede, comprar alguno más con el PER. Andalucía, como el dinosaurio de Monterroso, sigue durmiendo el sueño de los justos, acunada por las letárgicas zalemas de Canal Sur y Arenas no parece estar por la labor de despertarlo demasiado.

Y la tercera banda y la que da nombre a la presente entrada, es la de Madrid. ZP se ha empeñado en ganar la batalla de Madrid («¡Madrid como sea!», berrea el camarada Gómez) y la financiación autonómica no es sino otra vuelta de tuerca en la estrategia de ahogo económico y administrativo que desde el Gobierno se practica contra Esperanza Aguirre. Para dar a otras Comunidades (pero no a Castilla y León, Murcia o Valencia) hay que quitar a Madrid. Crece la inseguridad ciudadana porque Madrid no tiene competencias en la materia y el Gobierno no pone medios suficientes para combatirla. En el Gobierno confían en que Esperanza no pueda llevar a cabo sus proyectos por falta de minolles. Y si, además, en el PP hay algún gerifalte que dice algo así como «Estoy hasta la polla de que esta tía de mierda vaya dando ejemplo», miel sobre hojuelas para ZP. No sé si Rajoy se da cuenta –o caso de que se dé cuenta, si le importa- de que segando la hierba bajo los pies de Esperanza Aguirre se está cargando el futuro más o menos cercano del PP. Pero eso es ya harina de otra entrada.

Felón y traidor


A ver qué será lo próximo que van a reventar. Desde luego, sus “jefes” (ellos son simples ejecutores del plan) pueden estar contentos: están dejando Ex-paña hecha una puta mierda y costará decenios que vuelva a estar a unos niveles decentes, es decir, a los de un país que sea respetado en el concierto internacional. ¿Cómo es posible que a pesar de todo en 2008 hubiese 11 millones de personas que les votaran? La LOGSE ha hecho estragos, ciertamente; pero no es solamente eso. Miramos “al otro lado” y lo que hay es para caérsele a uno el alma a los pies. Sigue en pie la admonición de Antonio Machado…

Españolito que vienes al mundo
te guarde Dios:
uno de los dos partidos
ha de helarte el corazón
.

Asco

He tratado de encontrar una palabra más suave que defina lo que siento en estos momentos por nuestra clase política. Tal vez debería añadir vergüenza, pero estimo que la vergüenza se halla comprendida en el término anterior.

Me preguntarán ustedes el porqué de este exabrupto. Por un lado, recordemos que desde hace 5 años y pico padecemos un desgobierno socialista cuyo mayor logro ha sido inyectar una buena dosis de psoriasis en la piel de toro. ¿Con qué finalidad? Por supuesto, esa finalidad no está madura para que los españolitos de a pie merezcamos enterarnos; pero a lo que parece, se trata sencillamente de ir borrando la memoria histórica tanto de la transición como de los llamados 40 años (el paréntesis franquista) y así «entroncar» con la idílica II República, que el mismo PSOE se cargó. Gobierna España un partido que no cree en España, sino en un extraño convoluto federal a medida de los sátrapas de cada región.

En cuanto al principal partido de la oposición, presunto recambio para el actual, está demostrando que no tiene –salvo honrosas excepciones– capacidad de reacción ante las manzanas podridas que se cuelan en su cesto. Grave es que esto se pueda afirmar del partido que gobierna; pero no menos grave es que se pueda afirmar del partido que aspira a sucederle y que además éste no reaccione con la debida celeridad (Rajoy ejerciendo de gallego: non se sabe si sube ou si baixa, ou si ven ou si vai).

La existencia de una casta política al estilo de la italiana parece un hecho que no necesita mayor demostración. Cierto que aquí no se escribirá (todavía) un libro como “La casta”, de los italianos Rizzo y Stella; pero estamos hartos de ver como todo es puro teatro, un paripé. El paripé sólo deja de ser paripé cuando lo que está en juego son las poltronas de cada cual.

¿Y los ciudadanos? Desmovilizados. Deslumbrados con el circo, eso sí: los programas biliáceos para las señoras, el omnipresente fútbol para los señores (¿a quién carajo le importa que CR9 valga 90 millones de euros?) y entretenimiento siempre. Cuanto menos sepan los ciudadanos de lo que hacen los políticos, mejor. Y si alguien se atreve a preguntar, ¡querella al canto para callarle la boca! Vean, si no, el caso de las embajaditas de Carod. Se conceden a los embajadorcitos importes de hasta 12.000 euros sin justificar; la diputada del PPC Carina Mejías quiere saber por qué y Carod monta en cólera, y le planta una querella (por «difamación», suponemos). Viene a decirse que los ciudadanos no tenemos derecho a saber qué se hace con nuestro dinero. Los dominios de Carod son opacos a cualquier intento de investigación.

Pero quien dice los de Carod, dice también los de Chaves, que con el caso Matsa se ha cubierto de gloria. La oposición andaluza quiso tener acceso a la documentación del caso, y por no poder, ni siquiera pudieron llevarse copias de la documentación obrante. Tanto Chaves como Carod se han pasado por el arco de triunfo el art. 105 de la Constitución (y no le vale a Carod que “no se siente español y por tanto no cree que deba obedecerla”), así como el art. 35 de la Ley 30/1992, de 27 de noviembre.

En fin. Como decimos en Catalunya, «no hi ha un pam de net». Y da asco hablar de política. Eso, sin contar que en determinados sitios es peligroso para la vida o la integridad física posicionarse contra la satrapía correspondiente.

Rayan

El llamado caso Rayan ha hecho correr ríos de tinta ya. Sin perjuicio de repetir otras ideas, vaya en primer lugar mi condolencia al padre que en poco menos de dos semanas ha perdido a una esposa y a un hijo recién nacido.

Parece todo una especie de comedia de los errores. Errores pequeños, “sin importancia”, que juntados, han compuesto un error de tamaño maxi. Me quedo con la pregunta de Antonio Casado en periodistadigital: hay que determinar si la muerte es causa de una negligencia profesional de una joven enfermera o la consecuencia lógica de un funcionamiento deficiente. Y a mayor abundamiento, adjunto el comentario de una usuaria en ese mismo digital:

«Politizar la Gestión de la Sanidad Pública fue un error que conocemos todos los profesionales de la Sanidad. Si hemos llegado a alcanzar un nivel bueno a nivel mundial, se debe a la formación y el tesón de los profesionales -entre los que sigue habiendo un alto número vocacional-. Desgraciadamente los políticos han utilizado, como arma contra partidos rivales, la financiación a las CC.AA en materia de Sanidad. ¿Culpables? Por supuesto, el que hace la acción, el supervisor que cambia sin razón a un trabajador sin estar preparado, el gerente que prefiere hacer la vista gorda ante las deficiencias, el Consejero autonómico que no protesta ante el Ministerio, el Ministro que recibe órdenes del Presidente para bloquear aumentos de financiación y por último los medios de comunicación con la TV a la cabeza, que banalizan los actos médicos y de enfermería con el traído: “una sencilla operación de columna…” “un pobre abuelo atado a la cama….” “el corporativismo médico….”».

Quizá no podamos erradicar por completo los errores médicos. Pero en la medida en que el error es humano, suele haber algún responsable. Y a ése –o a ésos– se le debe aplicar la responsabilidad que legalmente corresponda. Y no sólo eso: hay que tomar medidas para que ese error no se vuelva a producir. No es posible que en «la sanidad más avanzada de Europa» se dieran en 2008 más de 12.000 casos de errores médicos, de los cuales 508 acabaron con resultado de muerte.

Y lo peor no es esto. Mohamed VI ha aprovechado la circunstancia para «sacar pecho» y ha enviado un avión para repatriar el cuerpecito del bebé. Así los marroquíes visualizan que su rey, pese a que todo el país es suyo y de su camarilla y que entre todos tienen agarrados al país por donde no suena, también tiene su corazoncito (¿por qué no hace lo mismo con los sin papeles marroquíes que mueren en la patera, en el intento de llegar a esa tierra prometida llamada Sbaña?). Que habrá tensiones diplomáticas entre España y Marruecos está cantado, y los queridos primos Mohamed y Juancarlitos dejarán de visitarse por algún tiempo para guardar las formas.

Y ZP toca la lira mientras España arde por los cuatro costados.