Censura 2.0

Aunque relativamente tarde, me entero de la noticia hoy 1 de septiembre. Han censurado un blog liberal por presentar las fotos y un texto «políticamente incorrecto». Y lo más curioso es que quienes aplauden con las orejas esta decisión son los mismos que «truenan contra el franquismo».

¿Dónde está la libertad? No lo sabemos. En España (hoy conocida también como República Federalista Asimétrica del Estado Español) hemos disfrutado muy poco de la libertad. Desde el cierre gubernativo y sin contemplaciones que se ejerció durante el franquismo (ése contra el que específicamente el socialismo ha vivido de puta madre y del que es su «digno» sucesor) hasta la censura «formalmente judicial» (sólo porque la orden la firma un juez, aunque venga de más arriba), los españoles de a pie raramente hemos conocido la libertad.

No me cabe duda que la censura sigue existiendo. Los parámetros han cambiado (o no tanto como parece), pero estamos en las mismas. No se puede criticar al Gobierno incluso con razón (es antipatriota). No se puede criticar al Rey tampoco y aunque sea con razón (atrévete y verás lo que te pasa). No se puede criticar el totalitarismo islamista (a los moros más vale no cabrearlos). No se puede criticar el totalitarismo nacionalista (si vives fuera de territorio nacionalista, «no reconoces el hecho diferencial»; si vives en territorio nacionalista, te condenan a la pena de muerte civil). No se pueden criticar las dictaduras de izquierdas, como la norcoreana, la cubana o la venezolana (eso es estar contra la libertad). No se puede criticar la deriva amoral del país (es retrógrado y ultramontano posicionarse, por ejemplo, en contra del aborto, que a un servidor le parece un asesinato)… Pero bueno, ¿de qué se puede hablar en este país y, sobre todo, quién puede hablar?

Desde luego, el amigo Caballero ZP «no puede». A Federico ya lo sentaron en los Tribunales y fue condenado por una jueza más delincuente que él, porque es prevaricación dictar a sabiendas una sentencia manifiestamente injusta. Sin embargo, en un país donde todavía existe la censura, mayor delito que la prevaricación es decir la verdad. Como decía Ivà (Historias de la puta mili) por boca de su personaje Sargento Arensivia: «En este país, por decir las verdades te llaman facha».

Y los que hoy prohíben y censuran eran los del «prohibido prohibir». Manda carallo…

Todo mi apoyo y solidaridad con el amigo Caballero ZP (Julio para los amigos), en espera de que el asunto se arregle a su satisfacción y de que la libertad, que nunca estuvo muy cerca de los españoles, se acerque un poco más.