¡Todos a la calle!

A estas alturas de la película ya sabemos muchos que La Casta es políticamente irresponsable en ambos sentidos de la palabra: ni cuida con esmero las funciones que la Constitución y las leyes le encomiendan (se ciscan en ella todos los días y algunos días, además, varias veces) ni, al parecer, se le va a exigir cuentas de ello. Se han preocupado ya de que no sea así: o bien son todos unos, o bien esa exigencia de responsabilidad se toma como un paripé y nada más. Y si alguno tiene la desfachatez de pedir responsabilidades en serio, lo facturan a toda velocidad a su casa o a un cementerio de elefantes (Bruselas, Senado, Consejo de Estado o similares). ¿Que cómo es eso? Aplicación pura y simple del españolísimo usted no sabe quién soy yo-usted no sabe con quién esta hablando (en su versión educada, por supuesto: para algo estamos hablando de altas instituciones de la Nación).

La Casta está bien protegida. ¿Y ustedes, ciudadanos? Ustedes (y yo, naturalmente) están inermes. Si un extranjero les atraca por la calle, hay que dejarle ir porque “somos un país multicultural” y además, pobrecillo. Si es un menor, “hay que comprender que viene de una familia desestructurada y que además no ha conocido otra vida que ésa; pobrecillo“. En las escuelas hay que quitar los crucifijos “porque molestan a los musulmanes”. Ellos han logrado que en España las mujeres musulmanas puedan ir a trabajar en burka, que es humillante, ¿y nosotros tenemos que quitar crucifijos en nuestra propia casa? ¿Dónde está nuestra libertad religiosa? Y además, ¿pobrecillos de nosotros? Claro que no.

Ya saben, pues: si quieren vivir del cuento sin que les toquen las narices con exigencias de responsabilidad, háganse políticos. Eso sí: preparen su lengua (tendrán que lamer mucho) y su zona lumbar (otro tanto en bisagrazos)…

Indignación, asco y sonrojo

Eso es lo que producen las declaraciones del asesino de Paracuellos, que se va a morir de viejo y en la cama, como Franco. Pero no solamente por el contenido, que es lisa y llanamente mentira (ya saben ustedes que «la mentira es un arma revolucionaria», según Lenin, y la izquierda ha hecho un uso profuso de la misma para justificarse); también por lo que deja entrever de la repugnante persona que las ha proferido. Veámoslas:

Decir que «la derecha está como en el 36» es sencillamente mentira, a no ser que con ello se quiera decir que estaba acollonada y acomplejada, creyendo todavía en un sistema que le era letal. Hasta que una parte de esa derecha acollonada y acomplejada de entonces decidió que no quería dejarse matar ni entrar en el martirologio romano. Por eso hubo guerra civil.

Este tío se cree que somos tontos y que el único listo es él. Es la izquierda la que no ha cambiado en todos estos años. Siguen robando, como entonces. Siguen mintiendo, como entonces. Siguen provocando, como entonces. Quizá en lo que han cambiado es en que ya no matan, como entonces, ni hay checas en Madrid o Barcelona, ni el Partido Comunista (lo que queda de él) está controlado por una potencia extranjera (la URSS). De los socialistas hay más que hablar en ese aspecto, pero no es asunto de este post.

Y en cuanto a las implicaciones, Carrillo ha demostrado ser un juguete en manos de ZP, porque al parecer ahora conviene que haya tensión y ha sacado a pasear al vejestorio rojo para que diga una barbaridad. ¿El propósito? Únicamente encabronar el ambiente e impedir que los españoles nos unamos contra este Gobierno que nos está dejando en pelotas. ¿Y Rajoy? Ni está ni se le espera. Fiel a su estrategia del caracol, espera que los españoles le votemos por cansancio. Pero podría llevarse una sorpresa.

La prueba

Aquí les traigo la prueba de que los mamporreros del ¿Gobierno? socialista y demás rebaño de tontos útiles (sí, los Rubytos también) mienten cuando dicen que “El PP apoyó una guerra ilegal“. El mismo Gobierno socialista reconoce que la guerra tenía cobertura legal en tres resoluciones de la ONU. Más aún: reconoce que no fueron a tirar tiros, sino a reconstruir el país. Lean y fíjense en lo señalado en amarillo (en la memoria sobre todo: ¡toma memoria histórica!).

Carta abierta en apoyo del juez don Francisco Serrano

Ante todo, mis felicitaciones, Señoría. Felicitaciones por haber ejercido su sentido de la justicia y haber creído que en un régimen como éste que tenemos todavía se pueden decir las cosas en voz alta pese a la amenaza de represalias. Y por dar una esperanza a los ciudadanos de a pie de que todavía se puede opinar cuando algo es criticable.

Lo segundo, mostrar mi completo apoyo. También yo soy de los que cuando leyó ese aborto jurídico llamado «Ley Integral contra la Violencia de Género» dedujo que era una ley injusta porque dejaba al hombre completamente desprotegido frente a la mujer. Máxime cuando la mujer sólo podía ocupar el rol de víctima, jamás el de victimario/a, papel que estaba reservado en exclusiva al hombre, derivándose de ese principio todas las demás injusticias que propicia la ley. Con ello, la ley convierte al hombre, por el mero hecho de ser hombre, en un «cerdo machista» y a la mujer en «víctima inocente» de la «crueldad» de éste.

Por eso, lo que usted ha hecho es dar un golpe de ariete contra ese tabú hembrista. Gracias a usted, señoría, nos hemos enterado de que también hay hombres (30 durante el año pasado, para ser exactos) que mueren a manos de sus mujeres, sin que nadie se haya hecho eco de ello. Y gracias a otros juristas y jueces que han levantado la voz (no demasiado, por cierto), sabemos que hay mujeres que se aprovechan de las ventajas que les concede la ley para humillar al hombre más allá de todo punto razonable y justo.

Al hilo de lo que vamos desgranando, Señoría, quisiera comentarle que el tratamiento informativo (en la televisión) de este tipo de hechos me parece sencillamente deleznable. Probablemente existan instrucciones precisas del Ministerio de Igual-dá (como sé que existen del Ministerio de Trabajo e Inmigración desde Caldera respecto a cómo deben darse las noticias referentes a los inmigrantes) para que el tratamiento informativo sea ése y no otro. Pero el caso es que se pretende que en el cerebro de cualquier miembro del rebaño (porque para el poder no somos otra cosa que rebaño) quede sin más la idea de que «el hombre, por ser hombre, es un bestia y la pobre mujer tiene que defenderse», sin mayores matizaciones.

Dicen: «Una mujer ha sido apuñalada por su marido (o novio, o exmarido, o persona conviviente con ella). Con esto ya son x mujeres las que llevamos en lo que va de año…». Pero no dicen por qué ni dan mayores detalles del asunto (hay que dejar espacio para el fúrbo, que paga muy bien sus propias noticias). Los «detalles» irán en la resolución judicial que se dicte sobre el particular; pero ¡qué curioso!: eso ya no es noticia. Dicho tratamiento no hace sino reforzar la «compasión» hacia el «sexo legalmente débil» y la «justificación emocional» (que no racional) de las injustas medidas legales.

A mi modesto parecer, Señoría, esta ley crea otro efecto perverso: introduce la desconfianza en las relaciones personales cuando los miembros de la relación son de distinto sexo (curiosamente, la dichosa Ley no dice nada de las relaciones entre miembros del mismo sexo). Sabido es que sin confianza una relación personal no puede existir o, si existe, se va al carajo. De esta forma, poco a poco, lentamente se va desintegrando el tejido social. Se aprobó el divorcio pensando que era bueno que dos personas se separaran si su convivencia era imposible (ahora más de cuatro parejas arrojan la toalla a la primera dificultad). Se aprobó la despenalización del aborto considerando que era bueno despenalizarlo en determinados supuestos (que se han convertido en un colador).

Y si a ello añadimos las dificultades prácticas de vivir en pareja, que se concretan en una hipoteca variable o la escasa estabilidad del mundo laboral (por citar dos de ellas que ya estaban presentes antes), resulta que si antes la heroicidad era divorciarse (por el reproche social que conllevaba), hoy en día la heroicidad es formar una familia en el sentido tradicional del término. Por eso decimos que se destruye lentamente el tejido social con todo este conglomerado de medidas, siendo como es la familia parte esencial de la sociedad.

Y me despido ya, don Francisco. No le importe que las hembristas le amenacen; eso significará que va usted por el buen camino. Lamente, en todo caso, el silencio de personas que deberían hablar, sabiendo lo que saben, y callan por miedo ante la nueva y non sancta Inquisición o, como usted dice, «por oportunismo o interés puro y duro». Es muy lamentable que en nuestra sociedad se llame «héroe» al que cumple con su deber moral y ejercita sus derechos de ciudadano. Dentro de esos parámetros, sería usted un «héroe», aunque eso no cotice hoy muy al alza.

Muchas gracias, Señoría, y siga por ese camino.

Lapsus forzados

Se habrán encontrado ustedes más de una vez con que su cabeza –o su inconsciente, o su self, como dicen ahora los junguianos– les ha jugado una mala pasada: cuando han dicho algo que no querían decir y no han podido evitar decirlo aunque lo pensaban. Sería el caso reciente de Cristina Fernández de Kirchner, cuando dijo lo de «Si fuera genia, haría desaparecer…». En otro contexto y tal vez en otro país la cosa hubiese pasado sin pena ni gloria. Pero claro, si ocupas la máxima responsabilidad del país cuando en un tiempo no demasiado lejano aún las desapariciones forzadas se contaban por centenares, la cosa casi tiene delito.

Pero no les quiero hablar del país del tango, el jacarandá, el ceibo y el mate. Voy a remitirme nuevamente a nuestra querida y vapuleada patria, esa que «no se merece un gobierno que le mienta, que le diga siempre la verdad». Y concretaré más el asunto de estas líneas si les digo que pretendo preguntarme acerca de un improperio que está en boca de muchos según el giro que dé la conversación. El improperio en cuestión es «¡Facha!».

La definición de qué sea un «facha» es un tanto inconcreta. Es un improperio que normalmente escupe quien no tiene idea de lo que es. La Historia nos enseña que el vocablo «facha» es una derivación carpetovetónica de «fascia» (haces de varas), lo que nos lleva a tierras italianas y a Benito Mussolini. Si analizamos a éste y su régimen, resulta que el fascismo italiano tiene mucho más de régimen personalista que de ideología política, muchos de cuyos postulados se tomaron prestados… ¿lo adivinan ustedes? Del socialismo. Se suele decir que el fascismo italiano es «de derechas» porque Musso compartió mesa y mantel con Hitler; pero por debajo del barniz populista nos encontramos con una ideología y actuación básicamente de izquierdas, aunque odiasen al comunismo.

Y de aquí saltamos al hecho más determinante y doloroso de nuestra historia reciente. El hecho de que Mussolini ayudase a Franco en contra de los rojos españoles hizo que para la propaganda comunista de entonces –y la de ahora, por lo que se ve–, nazis, fascistas y franquistas fueran metidos en el mismo saco, a pesar de las profundas diferencias existentes entre ellos. Y, aun dentro del franquismo, tampoco era lo mismo ser falangista que carlista, por dar un ejemplo.

Salvada esta precisión histórica, vamos al lío. El uso popular y cotidiano de la palabra viene a dar una especie de impreciso significado de «autoritario» o «dictador». La cosa tiene mucha gracia cuando el improperio es proferido por alguien que se autodenomine «de izquierdas». ¿Acaso el comunismo no fue dictatorial y tiránico allí donde se estableció? ¿Acaso no fue la ideología más sanguinaria del siglo XX (aunque Paco Frutos y su sucesor, Ginesillo, no quieran reconocerlo)? Incluso ahora que estamos revolviendo en nuestra memoria histórica, aparecen las señales del que probablemente sea el Katyn español (en Toledo, concretamente). ¿Y qué decir de las checas de Madrid y Barcelona, sobre hasta las que hace poco se había tendido un espeso manto de silencio?

Algunas de las razones pueden verse aquí. Pero en cualquier caso, cuando alguien les llame «facha» ustedes, con pleno conocimiento de causa, sabrán que no es peor ser «facha» que ser «rojo»; y eso, a pesar de que el comunismo aparentemente se ha librado del estigma que acompaña al nazismo. Más bien al contrario. No caigan ustedes en la trampa de llamar «facha» a quien verdaderamente es «rojo». La peor dictadura del siglo XX (y aún de estos inicios del XXI) tiene ese color. Por más que esta izquierda jamás arrepentida lo repita 800 millones de veces. Sin embargo, el PP no aprende y cede, y cede, y vuelve a ceder. Y así les va a ellos. Y a nosotros, que somos cyber-disidentes por encima de banderías y servidumbres políticas.

La estrategia del caracol

Es el título de una película hispanoamericana de la que no recuerdo nombre y argumento, pero que tomo prestado (con permiso de la sampolit cultural Sinde) para definir la ¿estrategia de acercamiento a la Moncloa? por parte de Marianiño o cortiño.

¿Cuál es el bien más preciado del caracol? Como sabrán ustedes, es el tiempo. Tiempo que Rajoy emplea en acariciarse las galaicas barbas y en el garrotazo y tentetieso a quien se le ocurra preguntar si se va a hacer algo, qué, cómo o cuándo. Algo así como esto:

–Pero Mariano, deja de tocarte las barbas y muévete –le podría decir algún colaborador–, que con la que está cayendo un diferencial de tres puntos en las encuestas es muy poca cosa.

Mariano, presuntamente, dejaría un momento de acariciarse las barbas, dejaría de mirar un momento nas Rías Baixas y diría posiblemente esto a su colaborador:

–Mira, no tengo mucha prisha. Inclusho puedo permitirme ayudar al Gobierno en lo de la EPC, y en vez de pedir que she quite, mantenerla para losh de la ESHO.

El colaborador, sorprendido por el giro, diría:

–Mariano, a ver… ¿pero no dijiste que suprimirías la EpC cuando llegaras a la Moncloa?

–Shí, shí, dije esho… pero como faltan aún dosh añosh para lash elecciones, de aquí a entoncesh puedo rectificar, shegún vayan lash encueshtash de Arriola.

El colaborador, desesperado pero no resignado, insiste:

–Pues creo que esos vaivenes no ayudarán en absoluto a tu credibilidad. Y lo que no entiendo es cómo crees a Arriola si ya te ha llevado dos veces al huerto.

Marianiño o cortiño se impacienta:

–Mira, eshtoy hasta la p… de que me lleven la contraria, empezando por Eshperancita, que shiempre eshtá dando ejemplo. Ashí que o te metesh en tu deshpacho y te ocupash de tush ashuntosh o… –Rajoy duda un momento– o… te mando al Partido Liberal.

El colaborador, que no es tonto y no quiere aguantar una bronca del jefe, hace mutis por el foro y piensa «¡Señor, sí, señor!». Rajoy vuelve a quedarse absorto acariciándose las barbas y mirando en dirección nas Rías Baixas.

¿Y cuál es la estrategia del caracol? Como queda claro, está basada en el tiempo. Al parecer, Rajoy tiene todo el tiempo del mundo para dejar que ZP se cueza en su propia salsa, que vaya cometiendo errores. Parece que Rajoy entiende que no debe coger el poder demasiado pronto, no sea que la magnitud del desastre económico se lo trague también antes de haber podido hacer algo por arreglarlo. La pregunta que yo me hago, no obstante, es la siguiente: ¿puede España esperar el mismo tiempo que Rajoy? Si un partido se va a la eme, hasta se puede refundar, como le pasó al PP. Pero una nación no puede irse a la eme y mucho menos por cálculo político. Me pregunto cuántas personas será necesario que estén en la eme para que Rajoy crea llegado el momento de hacer algo.

(Muy) cabreado

Me ha llegado por correo (gracias, María) y expresa perfectamente lo que yo siento algunas mañanas en que me levanto con el pie izquierdo. Para ser sinceros, el texto ya me llegó otra vez por correo, pero hoy me apeteció publicarlo. Lo he adaptado un poco a mi estilo, pero las ideas siguen totalmente incólumes.

Hace ya bastantes meses, Zapatero anunció que daría un portátil con pantalla táctil a cada alumno de primaria. Así, sin importarle el coste, ni que estemos en crisis, ni que para qué coño usa un crío de 10 años un portátil con internet en clase, si no es para estar en el tuenti, o si el profesor estará preparado para usar ese chisme o la asignatura, para poder impartirla de forma telemática. Porque en mi universidad, de Ingeniería Industrial, tenemos suerte si el profesor tiene las transparencias de la asignatura en el ordenador. No se ha preocupado de si hay enchufes en las clases, ni del pastón que cuesta, ni del medio ambiente.

Sólo se ha preocupado de conseguir votos, de salir en la tele, y de que seguro que de cada portátil que pagaremos entre todos, él se llevará un euro. Como hacen todos, tanto el PSOE como el PP. Porque nadie ha dicho que eso es una soberana subnormalidad que nos va a salir por un ojo de la cara. Ni en el parlamento, ni en la televisión. Porque son todos iguales, porque lo único que les importa es lo que roban, y hacen como que discuten, pero en subirse el sueldo siempre están de acuerdo. Y ya me han tocado los cojones, ellos y quien apoya a unos o a otros.

Que ahora prohíben dar bolsas por el medio ambiente, porque esas bolsas van a la basura. Sí señor: de hecho, las usamos para tirar la basura. Eso sí que es reutilizar las cosas. Ahora tendremos que comprar bolsas de basura, con lo que el plástico que tiraremos será el mismo. Ahora sí, pagaremos la bolsa de basura y la bolsa reutilizable del Pryca.

Igual que pagamos a precio de oro la energía que se genera con las energías renovables, placas solares y molinos eólicos. Que son tan caras de construir y de mantenimiento, que si no la subvencionamos (vamos, la pagamos entre todos), no sale rentable. Que son complicadas de construir, no dan una mierda de energía, tienen una vida de pocos años, y después hay que tirarlo todo, y eso sí contamina un huevo. Porque todo el mundo que sabe un poco, sabe desde hace tiempo que la energía más limpia y más barata es la nuclear. Pero nos han comido la cabeza y nos la siguen comiendo. Porque, como en La Muela, el político de turno cobra por cada molinillo.

Hoy me tiene hasta los cojones la banca, que nos ha metido en una crisis dando hipotecas de 200.000 euros a gente con un sueldo de 600 y presentando como aval un chupa chups, y ahora cierran el grifo cuando ya se han hecho de oro. Y me los tocan los gilipollas que se lo compraron, sin preocuparse de si algún día lo podrían pagar. Y los miles de interesados que han especulado con el suelo y con la vivienda. Y ahora nadie lo paga, pero todos nos echamos las manos a la cabeza.

Y el PP y la patronal proponen como medida abaratar el despido y reducir el paro. Y nadie les dice que se reduzca el sueldo su puta madre, que ellos tienen el sueldo seguro, y los otros cuando se hicieron de oro no se quejaban, pero ahora quieren que el despido les salga gratis.

Porque estoy hasta los cojones de que la SGAE y un montón de soplagaitas como el Ramoncín y el Bardem, que se dicen progresistas pero tienen su casa de lujo en Miami y su yatecito en el puerto, me cobren a mí un canon por cada CD, disco duro, móvil, MP3, impresora o por cada libro que cojo prestado de una biblioteca pública, y el Gobierno les deja porque si dices algo en contra de ellos salen hablando mal de ti, y te hacen perder las elecciones.

Así que nadie les dice ladrones, que es lo que son. Que además hacen una mierda de películas que no tienen argumento, y sólo venden entradas porque sale el Hugo Silva en pelotas. Y para más huevos, una de las autoras de semejantes bodrios es la Ministra de Cultura. Tiene cojones la cosa.

Resulta que el criminal soy yo, por usar internet, por poner el emule, por usarlo para decir lo que me da la gana y para buscar más información que la que me dan mascada en las noticias de las tres, que la mitad del telediario es deporte y la otra mitad el tiempo, con un par de anuncios en medio, del jefe de la cadena, camuflados como noticias. Soy un delincuente por intentar pensar por mí mismo. Porque me quejo de que nos roben y nos toreen, y aun encima nos dejemos.

Igual que nos dejamos meter miedo, para intentarnos vender vacunas y mascarillas, diciendo que viene una pandemia mundial de gripe del cerdo, ahora gripe A. Igual que antes los mismos dijeron que venía la gripe aviar. Y qué curioso que las dos veces, quien anunció al mundo que habría millones de muertos, sea el dueño de la fabrica de las vacunas y secretario del gobierno de George Bush. Millones de dosis de un medicamento llamado Tamiflu, que por lo que se sabe ha matado a más gente de la que ha salvado. Pero todos callan, y si me fuerzas, le hacen el bombo.

Demostrando que hay idiotas en todos lados, ahora el PP ha pedido que los padres tengan que autorizar a alguien con menos de 18 años antes de que puedan hacerse socios del tuenti o del facebook. Lo que significaría que una niña de 16 años puede abortar sin pedirle permiso a los padres, y un crío de 17 asesinar a alguien sin ir a la cárcel. Pero no pueden subir sus fotos en pelotas hechas delante del espejo. Que ya de paso sirve para que las vea el chico que te gusta… y el que no te gusta, sus amigos pajeros, y todos los cerdos pederastas de internet. Porque éste es el país donde todo el mundo hace las cosas sin pensar, tengas 16 años y lleves un calentón, o tengas 50 y seas ministro.

Cansado, de que lo que vivimos en España ya no pueda llamarse inmigración. Es una PUTA INVASIÓN, donde si ves por la calle a otro español, casi te sorprendes, porque no hay más que negros, moros, sudacas y rumanos. Y les damos subvenciones y ayudas, mientras sus hijos se organizan en bandas, se adueñan de los parques, piden dinero por jugar en una pista de baloncesto, que es de todos, y mientras se pasean, buscan marrones. Ahora les daremos un ordenador de pantalla táctil, y tu hijo, al que has tenido que meter a un colegio privado para que no se junte con esa gente y hasta aprenda algo, el ordenador ni lo verá.

Pero es mejor discutir sobre si yo hablo catalán, o tú gallego, de que yo soy vasco y tú insular. Es mucho mejor que reconocer que somos un país de burros, de los últimos países en educación, con una tasa de abandono escolar que asusta, y donde estamos volviendo a que la gente no sepa apenas escribir y mucho menos sumar. Porque si yo digo “me gusta pensar, me gusta saber cosas”, me miran raro, porque aquí está mejor visto ser un completo analfabeto. Y los de arriba contentos:  así no piensas, votarás lo que te digamos y te venderemos lo que queramos..

Todo ello sin que la televisión diga absolutamente nada, sin que nadie haga nada. Eso sí, el fútbol y los toros que no falten, y el programa de marujeo, donde si se pegan, mejor. Un programa de callejeros o todos los que lo imitan, donde se vea gente drogándose y yéndose de fiesta, que eso da audiencia, y la audiencia es publicidad, y vende. Y siempre es lo mismo, todo por dinero.

Nos estamos acostumbrando a ver muertes y asesinatos a sangre fría en televisión. Ya a casi nadie le escandaliza. Y aún tengo que aguantar que insinúen que la moral de los periodistas es superior, que es una profesión muy respetable, mientras los de la tele venden cada día sus principios por un punto de audiencia.

Así que escribo esto. Siento haberme extendido mucho. Si no te gusta, pues bórralo. Me da igual que lo reenvíes o que no. Sólo sé que alguien tiene que decirlo y que lo digo porque ya me han tocado los cojones.

Nota.- Era inevitable que se produjera algún goof (fallo de coordinación), que se dice en cine, dado el tiempo que ha pasado desde que el escrito echó a volar por la Red. El goof me lo ha hecho notar Leona Catalana (gracias) y salvando el detalle, creo que todo lo demás sigue igual de actual.

Ellas paren… ¿ellas deciden?

Ha escrito Pio Moa en Libertad Digital un artículo que sin duda va a escocer a las hembristas (me resisto a llamarlas feministas, qué quieren) más radicales. Le dedicarán en sus blogs los epítetos más cariñosos: desde el consabido «fachaaaaaaaaa», pasando por «exterrorista» hasta llegar… bueno, me imagino que las más valientes y sus idiotas compañeros de viaje se acordarán de su santa familia. No es que a D. Pío esto le incomode (más bien creemos que o pobriño se ha resignado y acostumbrado a ello), sino que el retorcimiento de los berridos y la cantidad de decibelios darán la medida de cómo D. Pío ha tocado… la línea de flotación de estas personas. Cito su propia cita, que me parece describe la realidad de la situación ahora mismo en España:

El socavamiento de la relación de pareja, acompañado de prédicas moralistas y vanas en contra, se manifiesta a la perfección en el problema del aborto, acaso el más machacón caballo de batalla internacional del feminismo en años recientes. La doctrina al respecto se concentra en el lema “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, el cual condensa a su vez la filosofía de fondo de las legislaciones abortistas adoptadas en muchas naciones. Ello equivale a una invitación, punto menos que irresistible, a la irresponsabilidad paterna. Y siendo el sentimiento paterno más débil que el materno, el efecto no podría ser otro que el conocido: un cada vez mayor desentendimiento del varón respecto de la prole y de la relación estable, percibidas como simple carga.

Sorprende entonces que los mismos feministas se embarquen en campañas de persuasión y hasta de persecución legal al padre, para que peche con sus “responsabilidades” (económicas, porque otras se vuelve arduo [exigirlas]). Pero el padre irresponsable y feministizado replicará: “¿No es la mujer quien decide? Que cargue con las consecuencias y no me arrastre a mí, que no deseaba más que un rato de diversión. ¿Voy a tener que pagar la vida entera por un impulso momentáneo? No dramaticemos el sexo. Si ella quiso tener un niño, o se descuidó, que no me complique. Que el Estado la ayude”.

Pienso que a muchos de ustedes no les gustaría el papel de mero proveedor de semen al que les relega la ideología hembrista, como me imagino que no les gustaría verse reducidos a meros proveedores económicos (es decir: usted paga las facturas de su señora sin derecho a recibir una miajita de cariño por parte de ella, puesto que pagárselas es su obligación).

No debe sorprender, en tal caso, que la tasa de natalidad haya bajado de forma alarmante en España. Tener un hijo es una responsabilidad, pero en nuestra sociedad infantilizada nadie quiere oír hablar de esa palabra. Tampoco debemos olvidar que las prácticas abortistas últimamente muy en el candelero responden al seguimiento de un meticuloso programa de reducción de población trazado en los años 70. No obstante, vayan ustedes a los musulmanes con la prédica del aborto. Si no les arrean una somanta de palos por predicar ideas contrarias al Islam, les dirán que eso está prohibido terminantemente por la voluntad de Alá… salvo en los casos que hasta ahora conocía la legislación española (indicaciones terapéutica, eugenésica y moral) y ninguno más.

En todo caso, me horripila ver cómo en Europa sus dirigentes nos están haciendo el harakiri (y de eso en este blog se pueden enterar ustedes bien, a condición de que conozcan medianamente the Empire’s language). Y que a ZP se le quede la cara de Mr. Bean cuando viene a decirnos que «es bueno para nosotros». Y que a la Bobiana Aído no se le remueva un poquito er fistro diodenarl cuando dice las memeces por las cuales pasará seguramente a la historia.

Ay, Karmele…

¿Y esta tipeja pretende representar a España en Eurovisión? Como mucho, valdría para representar a Albatàrrec (con todo el respeto para sus habitantes) y poco más. En mi modesta opinión, ha perdido el rumbo y le da igual ocho que ochenta. Y TVE nos hará un favor (probablemente a ella también) si no va a competir. Si finalmente es elegida, pensaré que Eurovisión ha perdido toda su dignidad (si es que alguna vez tuvo alguna) y que se ha convertido en desfile de monstruos (que no parada, que es galicismo). Imagínense ustedes a Jabba-The-Hutt cantando Baixant de la font del gat: supongo que ese efecto es el que producirá esa tipeja cantando en ese foro. Y no, Karmele: no hemos olvidado lo de Carrero Blanco. Te merecías una querella por apología y/o enaltecimiento del terrorismo, pero al parecer los deudos han decidido dejarlo correr. Si te viera tu padre, comandante que fue de Infantería…

Actualización

Transcribimos aquí la información que ha dejado nuestro José Luis de Valero en el blog de Caballero ZP, a mayor abundamiento y por si quedaba alguna duda de que esta pedorra no está haciendo otra cosa que el ridículo:

‘Soy un tsunami’, el tema presentado a Eurovisión por la periodista Karmele Marchante, alias Popstar Queen, podría llegar a infringir hasta tres normas de la Unión Europea de Radiodifusión para participar en el Festival de Eurovisión de Oslo, según informa el portal eurovision-spain.com.

Por un lado, la canción podría ser acusada de plagio, dado que varias partes del tema son tomadas de canciones populares de la época franquista, existiendo además grabaciones en televisión interpretando estas partes antes del 1 de octubre. Incluso una parte de la canción está extraída del audio de un programa de Telecinco en el que colabora Marchante, ‘Sálvame’, emitido en Telecinco el 31 de agosto de 2009. Por tanto, también infringiría la norma de ser inédito a 1 de octubre de 2009.

La versión presentada a la convocatoria de TVE registra la melodía de “Gibraltar, Gibraltar!”, canción que “nació en los barracones de la Casa de Campo, enseñada por Agustín Paíno, que acudió allí provisto de su acordeón para lanzar al aire las notas de esta marcha traída de Rusia”, según registra el libro ‘España es mi canción II’, donde se registran himnos, marchas y cantos del Frente de Juventudes. Los primeros compases de ‘Soy un tsunami’ vendrían de esta canción popular.

Según compositores consultados por eurovision-spain.com, esta estrofa alcanzaría los ocho compases como mínimo, a expensas del tipo de compás del corte. El plagio es considerado a partir de los tres compases.

La propia Karmele Marchante y su equipo demostraron a lo largo del programa que ‘Soy un tsunami’ viene dado de la propia canción popular que fue instruida a la periodista en su niñez y mostrada en televisión en distintas ocasiones.

Según el reglamento de la Unión Europea de Radiodifusión (Sección 4 – Punto 1) para el Festival de Eurovisión, tanto las letras como la música han de ser inéditas y no hechas públicas por ningún tipo de medio antes del 1 de octubre de 2009. La periodista llegó a interpretar la estrofa de “¡Gibraltar, Gibraltar!”, de la que surgiría el supuesto plagio, a inicios de 2007 en el programa de sobremesa ‘A tu lado’.

Además, ‘Soy un tsunami’ incluye el nombre de la cadena Carrefour en el minuto 01.45. Según el reglamento de la UER en la Sección 4 – Punto 9, donde se condenan los términos malsonantes y políticos, también se condenan “los mensajes comerciales de cualquier tipo”. El uso de esta palabra u otras de carácter comercial invalidaría el corte de cara a la Unión Europea de Radiodifusión.

De paso, recomiendo a ustedes pasar por esta página de Facebook (y si así lo desean, se hagan fans del grupo)  para que comprueben por ustedes mismos la catadura del personaje (y de paso, de quienes la han apoyado desde instituciones oficiales, que no faltarán pese a que todavía nadie ha dicho “esta boca es mía”). Por cierto: he intentado escuchar la canción entera y no he podido.