Tocado sí; hundido, no

Ya llegó, queridos lectores de este mi humilde blog. Pero no el cortejo de Rubén Darío, ése que empieza así…

¡Ya viene el cortejo!
¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines.
¡La espada se anuncia con vivo reflejo;
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines!

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