¿Imprudencia o estupidez?

Digamos que ocurrió lo que no tendría que haber ocurrido. Básicamente, que unos jóvenes fueran arrollados por un tren de larga distancia que iba, si no recuerdo mal, a unos 130 km/h. Ahora bien, los trenes van por la vía y no se meten en los pasadizos por donde las personas cruzamos al otro lado. Sin embargo, parece que en la mágica noche de San Juan, unos jóvenes (tal vez émulos del Neng de Castefa, pues a Castelldefels iban) decidieron «portarse mal» y cruzar por donde no debían. Y los arrolló el tren. Parece ser que no hubiesen podido pasar de la estación del tren porque no habían comprado el correspondiente billete. Sigue leyendo