¿Reciproci… qué?

Así deben quedarse, queridos lectores, los musulmanes, cuando se les dice que tendrán su mezquita si nosotros podemos construir una sinagoga o una ermita en su tierra. No lo entienden, naturalmente. Es más: según su Corán, quien convenza a alguien de que una religión distinta es tan buena o más que el Islam resulta ser reo de proselitismo y condenado a una buena manta de palos y a la expulsión. Sigue leyendo