El silencio de los borregos

Por su interés reproducimos esta entrada de un blog que nos ha llamado mucho la atención. Original aquí.

Empiezo a entender por qué se ríen de nosotros

Que el partido que nos gobierna, porque hoy estoy generosa, maneja con maestría los medios no es una hipótesis nueva. Pero que permitamos que la mayor parte de la programación televisiva se haya repartido, si bien desproporcionalmente entre “la traición a la poligonera” y “Trini no quiere ser señorita” es motivo suficiente para que cualquier orangután venezolano o de cualquier otra selva, se cachondee de nosotros.

Que los mercenarios mediáticos del secretario general del partido que nos gobierna anduvieran hace semanas llenando horas en los medios contando milongas sobre unas escuchas peperas en Madrid y, poco menos, habría que enviar a galeras a Esperanza Aguirre, es lo acostumbrado. Pero hace unas fechas se presentaban pruebas en las que un tal José Luis (por aquel entonces candidato a dicha secretaría) y un tal Jesús (que acabó siendo ministro de Trabajo) andaban investigando cositas de un tal José (hoy presidente del congreso), a la sazón su rival por aquel entonces. Pero ahora calladitos todos los mercenarios, que es mucho más relevante contar cómo un camarero se benefició a una señorita hace unos meses…

Que hace unas fechas le hayan metido un palo, o dos por bocazas, a José Luis y al todopoderoso Alfredo en unas democratísimas y nada forzadas primarias a la candidatura madrileña y que lo más relevante del tema sea que Alfonso Guerra haya dicho “Señorita Trini”… manda huevos que dijo aquél.

Que el presidente de Venezuela trastee por la jungla, jugando a los soldaditos con etarras (y no lo digo yo, que lo han dicho ellos y delante de un juez) no nos conmueva tanto como la declaraciones de la princesa del pueblo… Pero calladitos todos los mercenarios… manda huevos.

Pero lo mejor está por llegar, porque cuando terminemos con la rubia, vendrá la morena que tendrá que pasearse por los juzgados con su ex, ése de los pantalones de cuello vuelto (eso sí, de los caros).

Al menos los más de cuatro millones de parados, y subiendo, estarán entretenidos viendo la tele mientras esperan que se les corte el suministro de luz por falta de pago.

¿Queda todavía alguien que se extrañe de que se cachondeen de nosotros?

“La televisión puede darnos muchas cosas, salvo tiempo para pensar” (Bernice Buresh).