Lotería

Pasado ya el éxtasis-decepción de la Lotería (todavía) Nacional, la que los nacionalistas irredentos juegan en el país vecino, me gustaría hacer alguna reflexión sobre ese particular. Recuerdo de mis años mozos que estando en la Facultad tuve un profesor de lo que antes se llamaba Economía Política. Este señor descifraba para de forma comprensible nosotros, pobres zotes aspirantes a abogados, los arcanos de la ciencia de los números con significación económica. Cierto día nos hablaba de la Teoría del Consumidor y esas cosillas microeconómicas. Nos dijo que jugar a la Lotería era lo más irracional que uno podía hacer, porque, según explicaba, «la probabilidad matemática de que le tocara a uno ya no el gordo sino un buen pellizco era, como poco, milmillonésima y gastarse todo ese dinero era perderlo». Sigue leyendo

El anti-jamón se pone chulo y en España siempre cabe un memo más.

Original aquí. Sin desperdicio.

El fanatizado niño que no permite que en su presencia se pronuncie la bella palabra “jamón” (a los separatistas les molesta el palabro “jamón ibérico”), visto que, una vez que la policía dio curso a su denuncia y que la fiscalía no ve, como es de lógica, indicio de delito alguno en la actuación del maestro, se ha puesto insoportablemente chulo. Sigue leyendo

Hagiografías

Parece mentira las cosas que pasan en este Cataluñistán de mis pecados. Ahora que han vuelto els de sempre (si es que alguna vez se fueron del todo), los rendez-vous están a la orden del día y a la más mínima mota de polvo que ellos dejan a su paso. Hoy todos se hacen lenguas del Rei Artur y de su séquito cuando no hace tanto no daban cuatro duros por él, mientras esperaban la gloriosa colocación del nen Pujolet en el sitio que ahora ocupa Mas.

Y donde mayormente pueden ustedes comprobarlo es en los diarios de tirada específicamente local. Ayer, a cuenta del nombramiento como Presidenta del Parlament (Benach, a pesar de haberse asegurado una buena tajada, o sea, pensión, estaba hecho migas por haber lloriqueado durante varias noches seguidas) de la antigua consellera de Justícia Núria de Gispert, leía un servidor de ustedes en el diario de su localidad una especie de suelto hagiográfico sobre el personaje, resaltando sobre todo el hecho de que era la primera mujer en dirigirlo.

A un servidor de ustedes eso no le produce mayor entusiasmo, qué quieren. Por ese lado, me resulta indiferente el sexo de quien dirija las sesiones del Parlament, siempre y cuando se atenga a las reglas y cumpla con decoro las funciones que la Constitución y las leyes les encomiendan. Tal puede decirse de Arantza Quiroga en Vitoria o de Elvira Rodríguez en Madrid, por citar algunos ejemplos.

La tragedia es que los diarios de tirada local dependen, en poco o en mucho, de la publicidad institucional. Por consiguiente, muy a malas con el poder (y la más mínima crítica lo supone: ¡toma libertad de expresión!) no pueden ponerse. Por mucho que se trate de una señora que confunde a Dios con Jordi Pujol y de Jesucristo no habla porque «no toca». Y uno tiene que leer estas cosas, alzar los hombros y pensar: «Vivir para leer». Y a Fidel Pallerols ni mencionarlo, of course, que tampoco toca.

Marta ya no tiene marcapasos

Malo. No solamente no tiene marcapasos, sino que igual se queda sin marcas debido a los malos pasos en que, según parece, ha andado en estos últimos tiempos. Nos referimos, por supuesto, a Marta Domínguez, una de nuestras atletas más emblemáticas del deporte español, a quien parece ser que han pillado de marrón.

Parece ser también que lo de andar pasando costo deportivo no lo hacía ella solita, sino en compañía de otros, como se decía antes. Qué sorpresa: entre esos otros está el todavía doctor Eufemiano Fuentes, quien ya había estado en el disparadero por otro presunto caso de dopaje, que en aquella ocasión afectó al ciclismo y en concreto a Alberto Contador, el digno sucesor del águila de Toledo, de Luis Ocaña y de Miguel Induráin.

No disponemos de mucha información, pero sí hay un detalle común a otras situaciones: todo el mundo lo sabía, pero nadie se atrevía a denunciar. Muchos, al parecer, conocían las guarreridas españolas que ese grupito perpetraba A pesar de estar en «democracia», ¿nos hemos vuelto miedosos? ¿Es necesario que alguien dé un primer paso al frente para que los demás se pongan detrás? ¿Tanto tenía que perder quien denunciase? En fin.

No obstante, este árbol no debe hacernos perder la vista de conjunto. Son noticias desagradables, sí; pero enmarcadas dentro de la estrategia de distracción del gobierno, que nos quiere tener entretenidos hasta febrero, que es cuando quitarán los 426 euros a muchas familias. Rubalcaba quiere que lleguemos a febrero (o hasta el momento en que efectivamente se retire ese subsidio) exhaustos de tanto protestar por otras minucias. Sí, ya sé que algunos de ustedes se vieron atrapados en el caos de los controladores (pobrecillos ellos, manipulados por un gobierno que ha conseguido marcarlos como chivos expiatorios) y que les disgusta que otros consideremos «minucias» esos hechos. Pero en el plan vaselina del gobierno Rubalcaba, dejar a medio millón de personas en tierra es un hito más en el camino, una «pequeñez». Y, por supuesto, «algo necesario».

Ahora el chivo expiatorio es el atletismo español. Por eso, desde las televisiones amigas y dependientes se ha intentado agrandar el problema, que sea piedra de escándalo. Para esas televisiones era ¿fundamental? convertir a Marta Domínguez poco menos que en una peligrosa narcomafiosa internacional. El caso es conseguir que los españolitos soltemos gas y cuando nos quiten ese subsidio ya se nos haya acabado la necesaria ira ante tanta injusticia.

Dentro de una semana, seguramente, lo será otro colectivo (déjenme apostar: ¿el gremio hostelero? ¿La Iglesia, otra vez?) para que los españolitos nos llevemos las manos a la cabeza y redirijamos nuestra ira contra esos chivos expiatorios en vez de contra el gobierno, que es realmente el culpable de fabricarlos (y también de la situación). Sin olvidar que nuestro Ministro de los Deportes, el flamante ZP, está missing.

A la espera de lo que digan los jueces me consolaré con esta canción de mis mocedades, de cuando ellos eran jóvenes y un servidor de ustedes también…

La carga de los tres reyes

Artículo de Arturo Pérez Reverte

…Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello… mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle.

Ocurrió hace casi ocho siglos justos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa.

El próximo 16 de julio se cumple el 798 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultrarradical islámico que había jurado plantar la media luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros. Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino- debilitada e indecisa.

Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquella cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda. Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas.

Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos- y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega. A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes –Alfonso IX de León se quedó en casa-.

Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina: chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comiera el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.

La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época. En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja. La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros, deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda. Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer. Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna.

La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida. Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato panza arriba. Fue entonces cuando Alfonso VII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó: «Aquí, señor obispo, morimos todos». Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo. Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo. Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano. El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.

¿Imaginan la película?… ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos?.. Supongo que sí. Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, gobernado por políticos aún más imbéciles carentes de toda identidad… no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura, porque aquí no habría despelote ni mariconeo, sino gente real que por amar a su tierra luchaban a morir.

¡Ojo!  ¡Importante!

Tardamos 8 SIGLOS,  o sea, ¡¡800 AÑOS!! en echarles de la península, nuestra tierra!

Fue por nuestra desunión, porque España la formaban distintos reinos y no uno solo. Combatíamos entre nosotros  -como ahora con las 17 autonomías innecesarias- y no tuvimos un solo Rey, una sola nación, un único mando militar para expulsarles. ¡De eso se aprovecharon durante 8 siglos! Y ellos, los de la media luna, sí que lo recuerdan. Por eso se aprovechan de nuestra actual desunión: para una segunda invasión silenciosa… bajo la permisividad de políticos de bajo perfil, acomplejados, miedosos de llamar a las cosas por su nombre. Nada que ver con aquellos valerosos guerreros cristianos que combatieron y derramaron su sangre para…. ¡nada!

Ellos recuerdan nuestra desunión, ¡la misma que tenemos ahora y que muchos políticos fomentan! Y ellos lo saben… y de paso, se frotan las manos, se ríen y se aprovechan para su segunda invasión.

Nosotros hemos olvidado la historia, pero ellos no. Mal asunto.

Felí Navidá

Aunque sólo sea porque ya es Navidad en el Corte Inglés (o Tall Anglès, en su versión barretina), aquí les traigo un primer intento de felicitación. Ya que por otro lado no hay gran cosa que celebrar (los únicos que pueden celebrar con conocimiento de causa la Nicolasa son los políticos), Nos, el pueblo llano, nos hemos apuntado a la celebración mercantilista de la Navidad. Naturalmente, cuando lo indique el calendario recibirán ustedes la correspondiente felicitación con todos los ringorrangos y garabatos que hacen al caso. Pero de momento, vean ustedes este anticipo. Si no les gusta, por lo menos podrán jugar a los dardos con ella e intentar acertar las cuatro dianas…

Por gentileza de Produccciones Juampe.

¿Religión de la paz?

¿Cómo puede llamarse «religión de la paz» una religión que permite que sus niños sean atacados de esta manera, pero sin posibilidad, como ocurre en Occidente, de poder implementar medida alguna de protección porque no hay estadísticas ni circula la información? ¿Dónde están los progres? ¿Dónde están los oenejetas, cuya mayor habilidad es la de cazar subvenciones al vuelo? ¿Dónde las feminazis, a las que se les llena la boca del «desprecio a lo masculino» y callan como lo que no voy a decir ante casos como éstos? Añado más: ¿dónde están ahora los que criticaban con dureza la pedofilia dentro de la Iglesia Católica?

Por favor, señores progres, oenejetas, feminazis y anticlericales de todos los tamaños y pelajes. Sean un poco menos hipócritas y digan conmigo:

No al abuso sexual infantil

De otro modo, veo a los pedófilos pasarse en masa al Islam, porque por lo visto entre los islamistas ésta no es una práctica condenable. Claro que, si bien se mira, el primer pedófilo islámico fue el mismísimo Profeta, quien «tomó por esposa» a una niña de seis años. Así, pues, si Mahoma se permitió ese «placer», ¿cómo no se lo iban a permitir sus fieles? Entre los cristianos es algo que desgraciadamente ocurre, pero por lo menos está específicamente prohibido:

«Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.

Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.

Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.

Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar» (Mt 18, 3-6).

¿Se dice algo parecido en el Corán?

¿O se trata, como siempre, de que «a los moros más vale no cabrearlos»?

Todo esto no está pasando aquí, ¿verdad?

El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios:

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción, que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable basta aplicarla gradualmente, con cuentagotas, durante años consecutivos. De esa manera, condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes… Cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicados de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué?

“Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.

“La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se infravalora y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Conclusión con cita

“Vivir es fácil con los ojos cerrados, entendiendo mal todo lo que ves”. (John Lennon, Strawberry Fields Forever).

(Tomado de Facebook, de un perfil de cuyo nombre no puedo acordarme xDDDD)