Felí Navidá

Aunque sólo sea porque ya es Navidad en el Corte Inglés (o Tall Anglès, en su versión barretina), aquí les traigo un primer intento de felicitación. Ya que por otro lado no hay gran cosa que celebrar (los únicos que pueden celebrar con conocimiento de causa la Nicolasa son los políticos), Nos, el pueblo llano, nos hemos apuntado a la celebración mercantilista de la Navidad. Naturalmente, cuando lo indique el calendario recibirán ustedes la correspondiente felicitación con todos los ringorrangos y garabatos que hacen al caso. Pero de momento, vean ustedes este anticipo. Si no les gusta, por lo menos podrán jugar a los dardos con ella e intentar acertar las cuatro dianas…

Por gentileza de Produccciones Juampe.

¿Religión de la paz?

¿Cómo puede llamarse «religión de la paz» una religión que permite que sus niños sean atacados de esta manera, pero sin posibilidad, como ocurre en Occidente, de poder implementar medida alguna de protección porque no hay estadísticas ni circula la información? ¿Dónde están los progres? ¿Dónde están los oenejetas, cuya mayor habilidad es la de cazar subvenciones al vuelo? ¿Dónde las feminazis, a las que se les llena la boca del «desprecio a lo masculino» y callan como lo que no voy a decir ante casos como éstos? Añado más: ¿dónde están ahora los que criticaban con dureza la pedofilia dentro de la Iglesia Católica?

Por favor, señores progres, oenejetas, feminazis y anticlericales de todos los tamaños y pelajes. Sean un poco menos hipócritas y digan conmigo:

No al abuso sexual infantil

De otro modo, veo a los pedófilos pasarse en masa al Islam, porque por lo visto entre los islamistas ésta no es una práctica condenable. Claro que, si bien se mira, el primer pedófilo islámico fue el mismísimo Profeta, quien «tomó por esposa» a una niña de seis años. Así, pues, si Mahoma se permitió ese «placer», ¿cómo no se lo iban a permitir sus fieles? Entre los cristianos es algo que desgraciadamente ocurre, pero por lo menos está específicamente prohibido:

«Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.

Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.

Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.

Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar» (Mt 18, 3-6).

¿Se dice algo parecido en el Corán?

¿O se trata, como siempre, de que «a los moros más vale no cabrearlos»?