Hagiografías

Parece mentira las cosas que pasan en este Cataluñistán de mis pecados. Ahora que han vuelto els de sempre (si es que alguna vez se fueron del todo), los rendez-vous están a la orden del día y a la más mínima mota de polvo que ellos dejan a su paso. Hoy todos se hacen lenguas del Rei Artur y de su séquito cuando no hace tanto no daban cuatro duros por él, mientras esperaban la gloriosa colocación del nen Pujolet en el sitio que ahora ocupa Mas.

Y donde mayormente pueden ustedes comprobarlo es en los diarios de tirada específicamente local. Ayer, a cuenta del nombramiento como Presidenta del Parlament (Benach, a pesar de haberse asegurado una buena tajada, o sea, pensión, estaba hecho migas por haber lloriqueado durante varias noches seguidas) de la antigua consellera de Justícia Núria de Gispert, leía un servidor de ustedes en el diario de su localidad una especie de suelto hagiográfico sobre el personaje, resaltando sobre todo el hecho de que era la primera mujer en dirigirlo.

A un servidor de ustedes eso no le produce mayor entusiasmo, qué quieren. Por ese lado, me resulta indiferente el sexo de quien dirija las sesiones del Parlament, siempre y cuando se atenga a las reglas y cumpla con decoro las funciones que la Constitución y las leyes les encomiendan. Tal puede decirse de Arantza Quiroga en Vitoria o de Elvira Rodríguez en Madrid, por citar algunos ejemplos.

La tragedia es que los diarios de tirada local dependen, en poco o en mucho, de la publicidad institucional. Por consiguiente, muy a malas con el poder (y la más mínima crítica lo supone: ¡toma libertad de expresión!) no pueden ponerse. Por mucho que se trate de una señora que confunde a Dios con Jordi Pujol y de Jesucristo no habla porque «no toca». Y uno tiene que leer estas cosas, alzar los hombros y pensar: «Vivir para leer». Y a Fidel Pallerols ni mencionarlo, of course, que tampoco toca.