Lotería

Pasado ya el éxtasis-decepción de la Lotería (todavía) Nacional, la que los nacionalistas irredentos juegan en el país vecino, me gustaría hacer alguna reflexión sobre ese particular. Recuerdo de mis años mozos que estando en la Facultad tuve un profesor de lo que antes se llamaba Economía Política. Este señor descifraba para de forma comprensible nosotros, pobres zotes aspirantes a abogados, los arcanos de la ciencia de los números con significación económica. Cierto día nos hablaba de la Teoría del Consumidor y esas cosillas microeconómicas. Nos dijo que jugar a la Lotería era lo más irracional que uno podía hacer, porque, según explicaba, «la probabilidad matemática de que le tocara a uno ya no el gordo sino un buen pellizco era, como poco, milmillonésima y gastarse todo ese dinero era perderlo». Sigue leyendo