Variedades varias

Trozo 1

Al igual que yo, creo que ustedes considerarán obsceno que mientras el país se desangra, las redacciones de todos los medios de comunicación (físicos y virtuales) hayan recibido la consigna de hablar de la guerrita de la pesoe, como si de ella hubiese de seguirse un beneficio para la nación. Una nación que desde hace meses revive todos los días el día de la marmota, porque todo parece detenido. El único que sale «beneficiado» con la aplicación de semejante consigna es el PP, del que no se habla ni bien ni mal. En Génova «no tienen nada que decir» y en las CC.AA y Ayuntamientos que han pasado a sus manos «están muy ocupados auditando las cuentas», así que no hay tiempo ni momentos para declaraciones sobre el paro, el terrorismo, Bildu, «ese Tribunal que ustedes saben cómo se llama»… En fin, esas cosas que interesan a los españoles

Trozo 2 (grande)

No obstante, sí haremos una referencia a las «primarias socialistas». La primera experiencia con ellas salió bastante mal. Borrell, que fue el candidato de las bases, no tragaba a Almunia, que era el candidato del aparato. Finalmente, el pulso lo ganó Almunia, pero sólo sirvió para que Aznar le propinara un tremendo patadón en las posaderas en el 2000 (patadón que la izquierda, especialmente los Rubytos, jamás le ha perdonado: ¿cómo se atrevió el «gusano fascista» a ganar y por mayoría absoluta a la pesoe?). Cuando, gracias a los trenes de Atocha, ZP llegó a Moncloa, se pasaron 7 años restregando al PP el dedazo de Aznar (algunos nos hemos preguntado durante bastante tiempo por qué eligió Aznar a O Hamlet das Rías Baixas). Pero en fin: la democracia interna de los partidos es lo que tiene: los de fuera no la entendemos y los de dentro no la discuten.

Y hete aquí que al cabo de los años vuelve a haber «primarias» en la pesoe. Sepan ustedes que son unas primarias muy «plurales». Se presentan tres candidatos: Alfredo, Pérez y Rubalcaba. Naturalmente, es una operación de propaganda (sin agit, por si las moscas), a mayor gloria del vicepresidente primero. Se ha quitado de encima a la Chaconeta Metálica, que visto cómo está el patio en Cataluña, tendrá suerte si la contratan de asesora económica de CatalunyaCaixa (en Madrid no la tragan). Claro que también podría tomarse unas largas vacaciones en República Dominicana, apetecibles ahora que llega el verano.

Pero además, los candidatos Alfredo, Pérez y Rubalcaba se han agenciado dos clowns para que le hagan de comparsa y así pueda decir el aparato propagandístico de la pesoe que tan «democráticas son que se presentan hasta cinco candidatos». Para llorar, oigan. ¿Democracia socialista? No. «Timo del tocomocho (rojo)».

Trozo 3

Por lo visto en Cataluñistán se ha decidido empujar el proceso de islamización. Los imanes recitarán las suras coránicas en català porque aquí, en estas tierras, alguien ha decidido que todo es posible si se hace en català y que nada es posible si no se hace en la lengua de Mn. Verdaguer y de la de Josep Pla (aunque ése no este hoy muy de moda por estos pagos). Pero me llaman la atención dos cosas: que el director de Asuntos Religiosos «no considere una prioridad» la prohibición del velo y que, obviamente, por consiguiente, los presuntos luchadores de la libertad no le hayan saltado a la yugular, como harían si el responsable de la cosa fuera del PP.

Claro que con un Arquebisbe más preocupado por las essències de la nació catalana que por su ministerio (cada día me recuerda más a Chaplin en la famosa escena de El gran dictador) no es de extrañar que los otros avancen tanto. Y me pregunto qué les pasaría a todos esos luchadores de la libertad y buenrollistas en una Cataluña musulmana. Me gustaría equivocarme, pero diría que se parecería a lo de Irán: se los pasarían por la piedra. Y a los tontos útiles que les ayudaron a lograr el poder, también…

Palabras para el 15-M

«Si lo que deseáis abolir es una ley injusta, debéis saber que esa ley fue escrita con vuestras propias manos sobre vuestras propias frentes.

No la borraréis quemando vuestros Códigos ni lavando la frente de vuestros jueces, aunque vaciéis todo un mar sobre ella.

Y si es un tirano el que queréis deponer, tratad primero de que su trono, erigido en vuestro interior, sea destruido.

Porque ¿cómo puede un tirano obligar a los libres y a los dignos sino a través de un sometimiento en su propia libertad y una vergüenza en su propio orgullo?»

Khalil Gibran, El Profeta

Democracia real

Se habla mucho de estos días de «democracia real». Tanto, que todo lo demás parece haber desaparecido de la información. Ya no se habla de la cacicada de Bildu ni de la sinvergoncería de los de la sala de Pascual. Ahora el grito parece ser «¡exigimos democracia!». Al margen de lo que ya hemos comentado en el post anterior, quisiera compartir con ustedes un pensamiento que hace días que me ronda.

La democracia no es un sistema político, sino un modo de ejercer el poder. Dicho en términos gramaticales, sería más un adjetivo que un sustantivo. En nuestra Constitución (todavía) vigente así queda establecido, cuando se nos dice que «España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho» (art. 1.1). O cuando se nos dice que «su estructura interna y funcionamiento (el de los partidos políticos) deberán ser democráticos» (art. 6). Por eso, el art. 1.3 de la Constitución nos aclara que la forma del Estado (sistema político) será la monarquía parlamentaria.

Siguiendo el hilo, pues, resulta que el modo democrático de ejercer el poder significa que es el pueblo el que tiene el poder. Pero no el pueblo como masa, como pretendía Hitler (un socialista, dicho sea de paso); ni tampoco el pueblo cuya representatividad ha sido suplantada por el Partido (como en el orbe comunista), sino el pueblo considerado como unión de personas individuales, que sin perder su individualidad, forman algo más grande que cada uno de ellos.

Descendiendo un poco más, diríamos que existe un Parlamento (Cortes, en España), que reúne a los representantes del pueblo, distribuidos en los diferentes partidos en tanto en cuanto representan el «pluralismo político» (existen varias «marcas» en el mercado político) y dada la imposibilidad de ejercer democráticamente el poder de forma directa.

Hasta aquí la teoría, que realmente suena muy bien. Los hechos, en cambio, nos demuestran que del dicho al hecho hay diez mil leguas de mal camino. Echen ustedes una mirada a cualquier área; si miran atentamente, verán que la forma democrática de ejercer el poder o dominio suele brillar por su ausencia. Es una cascada. La ausencia de la democracia es patente tanto en la estructura interna como en el funcionamiento de los partidos, para empezar (hemos hablado de ello en este blog aquí y aquí).

Pero no se detiene solamente en los partidos. Si admitimos la existencia de un cierto feedback o juego de espejos en que uno refleja lo que es el otro y a la inversa, admitiendo de paso que el sistema de partidos refleja las reglas de juego en la sociedad, encontraremos en ésta muy poca democracia en el ejercicio del poder por parte de aquellos que lo detentan. Se aplica sin discusión el famosísimo Decálogo del Jefe y quiten ustedes todas esas paparruchas de los «nuevos estilos de dirección».

Así, pues, si nosotros, en nuestro quehacer diario, no encontramos la «democracia», ni tampoco luchamos por ella, ¿podemos moralmente exigir a nuestros políticos que ejerzan «democráticamente» su poder? No, por cierto. Lo que los políticos hacen es buscar un ámbito de competencia cerrado donde nadie pueda interferir y donde ellos puedan expresar su omnímoda voluntad sin necesidad de interaccionar con nadie, pues toda interacción supondría un recorte de dicha voluntad.

Y aquí les expongo mi idea final: el carácter democrático o no de un sistema político no depende de que existan formalmente elecciones o no. Hitler fue elegido democráticamente; y en algunos países comunistas o tendencialmente comunistas, también hay elecciones y referéndums. El carácter democrático de un sistema político no depende de depositar una papeleta en una urna cada cierto tiempo. El carácter democrático de un sistema depende de dos puntos, a mi entender:

  1. De la posibilidad de entender de diversas maneras los asuntos públicos.
  2. De la capacidad del sistema de integrar armoniosamente las diferencias en orden al bienestar común.

Dicho de otro modo: ustedes no solamente tienen el derecho de votar (elegir) a un partido u otro porque representa sus ideas, sino que incluso después de votar, ustedes tienen el derecho que asiste a todo ciudadano de dirigirse a su gobernante (que lo es de todos y por tanto, es indiferente que le hayan votado ustedes o no) y de ser escuchados y tenidos en cuenta por él. Y de exigirle responsabilidad en caso de que no busque el bien común e incumpla las leyes. No queremos políticos como éstos. No queremos endogamia política. No queremos sistemas políticos cerrados, donde los ciudadanos únicamente tienen el derecho de voto y ni uno más.

Y un aviso: sepan ustedes (me incluyo en el paquete) que por mucho que nos avergüence a todos, si los políticos que están en el candelero son trepas, mediocres y lameculos (una, dos o las tres a la vez) es porque ése es el tipo predominante y admirado en la sociedad. Tal vez deberíamos empezar por no tolerar a ese tipo de personas, para que los partidos empezaran a ver que no les conviene y modificar sus criterios de selección.

¡Socialismo real ya!

Tras la multitudinaria (en Madrid) manifestación de VcT, al día siguiente se convocaba una manifestación por un colectivo autodenominado Democraciarealya. Pretenden ser un grupo transversal de ciudadanos, «personas normales de todas las tendencias» cuyo punto en común sería el hartazgo del sistema político y económico dirigido por una casta política que llaman «PPSOE». Por aquí vamos bien, desde luego.

Se les ha ocurrido redactar un Manifiesto que resumiría el pensamiento e intenciones del colectivo. Leyéndolo con atención, uno se da cuenta de su carácter gaseoso: piden una regeneración ética, pero no hablan para nada de reformar la Constitución y las leyes. A lo mejor los redactores (y redactoras) del Manifiesto pensaron «era bueno despertar a la bestia, pero no demasiado, no sea que no la podamos controlar».

El Manifiesto describe una situación (siempre dentro de unos parámetros progres) y a sus redactores y redactoras les ha quedado redondo como producto propagandístico. Si le echan ustedes un poco de imaginación, hasta pueden escuchar Imagine entre párrafo y párrafo. Todo muy progresista, ecológico e igualitario. Cabría sugerir a la Dirección General (antes Ministerio) de Igualdad, que concediese la máxima condecoración: «Este Manifiesto ha sido redactado por una Comisión igualitaria, progresista, paritaria y paritoria de mujeres y seres humanos de sexo masculino, el 25% de los cuales son inmigrantes, otro 25% poseen una orientación sexual diferente, un 25% son ecologistas y el 25% restante defiende los derechos de la mujer».

Sin embargo, una cosa es la teoría y otra la práctica. La teoría, tal cual está enunciada, contiene amorcillados todos los tópicos progres. Sin embargo, cuando se pone en práctica, resulta que aparece esto:

No me cabe duda de que en la manifestación habría personas bienintencionadas, captadas por el tono homílico y redentor del Manifiesto. Pero si vieron estas banderas soviéticas y teniendo cierto grado de discernimiento, muy probablemente se preguntarían: «¿Y qué hace un chico como yo en una mani como ésta?». Máxime cuando el fin de fiesta de la manifestación se saldó con 5 policías heridos y 24 detenidos (¿«chicos de la paz»?), a los que sólo les faltó atacar al grito de Uhrae Stalino! Y eso, por otra parte, es lo sorprendente: ¿cómo unas personas que tendrían uno o dos años todo lo más cuando cayó el Muro son capaces de enarbolar esas banderas con la convicción de unos komsomoles? La URSS ya no existe, el orbe comunista oriental recuerda aún con dolor las heridas de la política colonial moscovita… y hete aquí que unos pipiolos que han crecido en la abundancia y la libertad (sobre todo comparada con la situación de aquellos países) reivindican volver al infierno.

Que además algunos manifestantes se dedicaran a destrozar mobiliario urbano también es marca de la casa. Y que en Granada interrumpieran una procesión (libertad sí, pero al parecer no religiosa) e insultaran a los fieles también es marca de la casa. Y tal como denuncia Almudena Negro, hoy se van a concentrar para protestar por las detenciones, lo que viene a significar algo que ya sabíamos: que la izquierda «rechaza la violencia»… salvo cuando conviene a sus intereses.

Y por si no han quedado ustedes lo bastante avisados, aquí va una gragea de memoria histórica:

«La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución» (Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT, 10 de febrero de 1936).

Éramos pocos, pero la abuela no parió

La tarde era soleada y primaveral en Barcelona. Un marco incomparable, que hubiese dicho Miguel de los Santos de haber escrito él la crónica. Como la escribe un servidor de ustedes, les diré que a eso de las 17.30 horas llegué al lugar de la concentración, Plaça de Sant Jaume, con mi americana, mi camisa negra y mi cartera, hoy especialmente cargada debido a mis obligaciones: sudando como un orondo ejemplar de Sus scrofa domestica.

Para quienes no hayan oído hablar de la Plaza de Sant Jaume, les diré que no solamente es el lugar donde los culés celebran los triunfos. Es también la ubicación del Palau de la Generalitat, en donde se hace política catalana de la buena, de la de Diari Oficial, y donde se cocinan los famosos recortes de Sanidad entre otras historias que estos días son noticia en Cataluña, por desgracia para las personas normales como ustedes y yo.

El caso es que se preguntarán qué hacía un servidor a esa hora, en ese sitio y sudando la canícula gorda. Pues es sencillo: ante la imposibilidad de desplazarme a Madrid para estar junto a Francisco José Alcaraz y Voces contra el Terrorismo, decidí que podía aportar mi granito de arena apoyando con mi presencia esta mini-concentración. No me imaginaba que sería tan «mini»; pero en fin, no adelantemos acontecimientos.

Debo decir también que la concentración transcurrió prácticamente en famille ou petit comité. No había muchos más de los que se ven en la foto y se presentaron también un par de cadenas de televisión para cubrir el evento. Tras un minuto de silencio en memoria de las víctimas del terremoto de Lorca, habló y muy bien la delegada de AVT. Habló sobre la vergüenza de que Bildueta tenga el permiso de ese «Alto Tribunal» que ya saben ustedes cómo se llama, para presentarse a las elecciones del domingo que viene. Y habló sobre la vergüenza de ningunear a las víctimas: los hunos porque no les bailan el agua y les molestan sobremanera para sus orchestral manoeuvres in the dark, y los hotros porque «han dejado de serles útiles políticamente» (aunque eso sí: para salvar la cara permiten que vayan destacados miembros de los mismos «a título personal»). Y qué quieren que les diga: no puedo estar más de acuerdo con ese planteamiento de la delegada.

También debo decir que no faltó un pequeño incidente: una indocumentada y descerebrada joven, al vernos allí coreando «ETA fuera» y otros lemas, nos llamó (más propio sería decir que berreó) «¡Fascistas! ¡Fuera, fuera!». Pero deduciendo que es una persona que no se mira al espejo por las mañanas, comprendí que sería inútil intentar razonar con ella. No debe de ser de las que entiendan la noción de razonamiento pacífico.

Y así, entre el trabajo de la prensa videográfica y demás, terminó la concentración. Luego fue curioso el observar que a unos pocos metros un grupo de personas, que vestían el traje típico de gallegos, empezaron a tocar la gaita y el tambor. El corrillo que se formó era más numeroso que el que había sido el nuestro. Da que pensar que el público allí presente prefiriese prestar más atención a unos soplagaitas (dicho sea con respeto por los gaiteiros, pero también con amargura) que a la noble causa de la AVT.

Y da pena pensar que los señores de la ACVOT, la versión catalana de la AVT, no se presentaron cuando es algo que pudieron haber apoyado perfectamente. Quizá haya influido que reciban subvenciones de la Generalitat. No lo sé y no puedo afirmarlo categóricamente. Pero es significativo. Tampoco podíamos contar con que el mismo día (¿casualidad?) se organizara una manifa contra los recortes sanitarios del señor Mas-o-menys, que ésa al parecer sí ha sido un éxito de público.

En cualquier caso, hay que recordar que todos nos acostamos, tengamos señora o no, con nuestra conciencia (los que la tengan). Y ahora mismo la mía está tranquilísima.

Lorca sacudida

Ayer se produjo un terremoto en la muy noble villa de Lorca (Murcia), repartido entre dos temblores de intensidad 4,5 y 5,1 respectivamente en la escala de Richter. Al parecer se contabilizan diez víctimas mortales y más de cien heridos. Desde este humilde rincón, nuestro más sentido pésame y nuestro cariño y apoyo en todo lo que podamos.

Y aun así algunos, tanto de los hunos como de los hotros, son incapaces de dejar de lado sus fobias y sus filias políticas (estamos en campaña y the show must go on). No me refiero a los partidos, que por supuesto han suspendido actos de campaña por solidaridad (y para darles tiempo a hacerse la foto con algún damnificado). Me refiero a algunas frases sueltas que se han oído por ahí.

Las dos Españas siguen vivas, por desgracia. Y nos van a helar el corazón las dos.

Jódete y baila

Facta est iniquitas. El Tribunal Constitucional, también llamado de esta otra forma, ha enmendado la plana al Tribunal Supremo, permitiendo que el engendro etarra de Bildu se presente a las elecciones municipales del próximo día 22. Muchas son las cuestiones, unas enigmáticas, otras no tanto, que se desprenden de esta decisión.

La primera es que no debería sorprender esta decisión, dado el marcado carácter político y no jurídico del Alto Tribunal. Deben recordar ustedes que los miembros del TC son elegidos de la siguiente manera: 8 por el poder legislativo (4 por cada Cámara), 2 por el Gobierno y 2 a propuesta del Consejo General del Poder Judicial, órgano cuya politización es también notoria (me vienen arcadas cuando recuerdo la cara de satisfacción de Rajoy y de ZP tras haber pactado la composición actual de dicho órgano).

Los miembros del TC, de acuerdo con su Ley Orgánica, están sometidos en su actuación a los principios de imparcialidad y dignidad inherentes a su función (art. 22 LOTC). Como ustedes no se lo creen, yo tampoco lo voy a hacer, visto lo visto. Digamos que más bien están sometidos al principio por ser Vos (quien me ha puesto donde estoy) y saben bien a quién se deben: a la ley cuando ésta no entorpezca la voluntad de Vos, y a Vos cuando la entorpezca. Tal ocurre con los magistrados progresistas, buenos lacayos togados de sus amos políticos (con la honrosa excepción de Manuel Aragón Reyes, filoprogresista, que votó en contra).

Una segunda cuestión es que el Gobierno sabía desde hacía semanas el resultado que nosotros conocimos ayer. Resultado del que ya avisó D. Jaime Mayor Oreja hace exactamente 14 meses, en febrero de 2010. D. Jaime avisó de que los terroristas estarían en las elecciones y por tanto, tendrían la oportunidad de estar en las instituciones también, manejando dinero público (o sea, de ustedes y mío). Ofende a la decencia más elemental que unos señores que no condenan específicamente los asesinatos de ETA y que no se colocan del lado de las víctimas puedan acceder a ese dinero.

Con todo, lo peor no es eso. También es mala noticia que puedan acceder a listados de datos personales, de forma que cuando les convenga no dudarán en amedrentar a quien haga falta dejándole caer lo de «sabemos dónde vives» (no muy diferente al «sabemos dónde estudian tus hijos», que denunciaba Urdaci de la época en que él era director de Informativos de TVE), lo mismo que se ha conocido que han presionado a personas abertzales limpias para rellenar sus candidaturas.

También supongo que a ustedes, como personas leídas y avisadas, les habrán llamado la atención dos reacciones: la primera, el silencio de Rajoy; la segunda, el ruido y la furia de la caverna socialista defendiendo la iniquitas perpetrada por ese Tribunal otrora llamado Constitucional. De la primera poco hay que decir. O Hamlet das Rías Baixas nos tiene acostumbrados a esos episodios de tancredismo y de dejar que sean otros los que hablen por él incluso en temas que él, como candidato a la presidencia del Gobierno, debería dar la cara primero. Más sorprende que le hayan dicho a Esperanza (Cospedal, probablemente) «que no se meta con lo de Bildu», algo que no se entiende sin sospechar acto seguido que hay gato encerrado.

Del ruido y la furia progres defendiendo la actuación de Rubalcaba –pues de eso se ha tratado, fundamentalmente– y sobre todo, intentando crucificar a los fachas que decimos que eso ha sido una indignidad, qué les voy a contar. Se pasean por la blogosfera con el argumentario bien aprendido y en parejas, como hacen los miembros de determinadas sectas. Fíjense ustedes en el nivelazo de la argumentación: «hay que dar una oportunidad a la paz». En plan Lennon, con bengalas, mecheritos y toda la parafernalia que ustedes quieran. Pero como decía el también inglés John Cleese en La vida de Brian: «¿¿La paz?? ¡¡Que te folle un pez!!». Da risa ver cómo la mala leche que gasta la izquierda reaccionaria de las Batuecas contra los disidentes desaparece cuando se trata de los asesinos etarras y de quienes les pretenden representar ante las urnas.

Con estos mimbres y dado el historial de los sujetos que han permitido la fechoría, era previsible que saliese una sentencia de las de jódete (por la parte que le toca al vicepresidente Gay) y baila (por la parte que le toca al presidente Pascual Bailón Sala, de fúnebre memoria en el Tribunal ex-Supremo y felipista de pro).