¡Socialismo real ya!

Tras la multitudinaria (en Madrid) manifestación de VcT, al día siguiente se convocaba una manifestación por un colectivo autodenominado Democraciarealya. Pretenden ser un grupo transversal de ciudadanos, «personas normales de todas las tendencias» cuyo punto en común sería el hartazgo del sistema político y económico dirigido por una casta política que llaman «PPSOE». Por aquí vamos bien, desde luego.

Se les ha ocurrido redactar un Manifiesto que resumiría el pensamiento e intenciones del colectivo. Leyéndolo con atención, uno se da cuenta de su carácter gaseoso: piden una regeneración ética, pero no hablan para nada de reformar la Constitución y las leyes. A lo mejor los redactores (y redactoras) del Manifiesto pensaron «era bueno despertar a la bestia, pero no demasiado, no sea que no la podamos controlar».

El Manifiesto describe una situación (siempre dentro de unos parámetros progres) y a sus redactores y redactoras les ha quedado redondo como producto propagandístico. Si le echan ustedes un poco de imaginación, hasta pueden escuchar Imagine entre párrafo y párrafo. Todo muy progresista, ecológico e igualitario. Cabría sugerir a la Dirección General (antes Ministerio) de Igualdad, que concediese la máxima condecoración: «Este Manifiesto ha sido redactado por una Comisión igualitaria, progresista, paritaria y paritoria de mujeres y seres humanos de sexo masculino, el 25% de los cuales son inmigrantes, otro 25% poseen una orientación sexual diferente, un 25% son ecologistas y el 25% restante defiende los derechos de la mujer».

Sin embargo, una cosa es la teoría y otra la práctica. La teoría, tal cual está enunciada, contiene amorcillados todos los tópicos progres. Sin embargo, cuando se pone en práctica, resulta que aparece esto:

No me cabe duda de que en la manifestación habría personas bienintencionadas, captadas por el tono homílico y redentor del Manifiesto. Pero si vieron estas banderas soviéticas y teniendo cierto grado de discernimiento, muy probablemente se preguntarían: «¿Y qué hace un chico como yo en una mani como ésta?». Máxime cuando el fin de fiesta de la manifestación se saldó con 5 policías heridos y 24 detenidos (¿«chicos de la paz»?), a los que sólo les faltó atacar al grito de Uhrae Stalino! Y eso, por otra parte, es lo sorprendente: ¿cómo unas personas que tendrían uno o dos años todo lo más cuando cayó el Muro son capaces de enarbolar esas banderas con la convicción de unos komsomoles? La URSS ya no existe, el orbe comunista oriental recuerda aún con dolor las heridas de la política colonial moscovita… y hete aquí que unos pipiolos que han crecido en la abundancia y la libertad (sobre todo comparada con la situación de aquellos países) reivindican volver al infierno.

Que además algunos manifestantes se dedicaran a destrozar mobiliario urbano también es marca de la casa. Y que en Granada interrumpieran una procesión (libertad sí, pero al parecer no religiosa) e insultaran a los fieles también es marca de la casa. Y tal como denuncia Almudena Negro, hoy se van a concentrar para protestar por las detenciones, lo que viene a significar algo que ya sabíamos: que la izquierda «rechaza la violencia»… salvo cuando conviene a sus intereses.

Y por si no han quedado ustedes lo bastante avisados, aquí va una gragea de memoria histórica:

«La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución» (Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT, 10 de febrero de 1936).