Centrados en ti…

Dicen los más viejos del lugar que al papel y a la mujer, hasta las posaderas hay que ver (en realidad no dice «posaderas»; pero como ya hemos cometido un delito contra el lenguaje de género, no era cosa de remachar el clavo). Mucho más cierto es con los políticos, por desgracia. Que no nos podamos fiar de unos señores en cuyas manos ponemos nuestros asuntos y nuestra vida como colectivo, tiene su gracia. Desde luego a mí, como a muchos de ustedes, ZP no me la dio con queso. Sabíamos de qué iba ese hombre y qué pretendía su proyecto. Otras muchas personas, en cambio, se dejaron convencer por sus cantos de sirena progresista y por eso, en vez de aguantar sólo cuatro años a ZP, le tuvimos que aguantar ocho (bueno, por eso y porque en 2008 el PP hizo una campaña misérrima).

Hoy, en 2012, gobernando el PP virtualmente en toda España (salvo donde es tradición muy arraigada que no gobierne), algunos empezamos a darnos cuenta y no precisamente en teoría, de que PP y PSOE no están tan lejos el uno del otro de lo que parecía. Dejemos aparte el hecho de que en Europa, salvo casos puntuales, son indistinguibles. En cuanto a lo que pasa Batuecas adentro, no vamos a hablar de las promesas que el PP se ha ido dejando en el camino. No hablaremos de la política lingüística gallega, en manos de un radical progalaico (la valenciana, según me cuentan, por el mismo camino). Tampoco hablaremos de la querella que Cospedal interpuso contra su antecesor Barreda, de la que nunca más hemos sabido si se ha archivado. Tampoco hablaremos de la cara de arrobo y felicidad de Alicia Labiotoldo Sánchez-Camacho cuando mira al Rei Artur (antes conocido como Príncep Encisador), todo porque no la va a recluir en el ghetto esta vez. Ni de los desplantes de la señora Cifuentes, flamante delegada del Gobierno de la CAM, incluso a militantes de su propio partido a cuenta de una perla que le puede costar un serio disgusto en cuanto a bajas de militancia.

Así que hay que leer hasta el fondo y hasta el final de los lemas (mucho mejor que «eslóganes», que suena más moderno pero demasiado anglo para mi gusto). La adición, por otro lado, tiene una lectura independiente: el dios griego de la guerra empieza a hacer acto de presencia entre la militancia. Entre el impuestazo, algunos nombramientos bastante polémicos (caso de la «infiltrada» Carmen Vela) y ahora el asalto a una parte central del ideario del partido y el cambio de paradigma respecto de ETA (ya no problema policial, sino «sólo político»), la incomodidad va creciendo, lentamente, aunque algunas cosas las hayan hecho medianamente bien (rebajar el sueldo de los grandes banqueros o recortar el poder sindical, entre otros y señaladamente).

A todo esto y obiter dicta: hace un par de días que al campo español Francia le ha atizado un garrotazo de no te menees, con la anuencia de los países nórdicos. Beneficiario del acuerdo agrícola: Marruecos, incomprensiblemente, que es país tercero y cuya posición e intereses, por lo tanto, no deberían prevalecer sobre los de los socios. Claro que, como dice el dicho, que a lo mejor y en estos asuntos ya me lo habrán leído ustedes alguna vez: «Con estos socios, ¿para qué quiere uno enemigos?». Y aún más: busquen ustedes cuántos medios nacionales se han ocupado con alguna extensión de la noticia. Me da que no van a encontrar muchos. Aún nos falta bastante para despertar.

Garzón garzonado

Tras la expectación producida por el procesamiento y posterior primera condena de Baltasar Garzón, sólo nos queda decir que «ha funcionado el Estado de Derecho». Y por una vez, además, correctamente. De ello da fe el que en el grupo de los siete jueces que examinaron el caso de las escuchas del Gürtel no hubiese una sola fisura. Por unanimidad (que no «una nimiedad», como hizo notar el gran Javier Quero), Garzón fue condenado por prevaricar («dictar una resolución injusta a sabiendas»). Los 11 años de inhabilitación especial que le han caído suponen la práctica expulsión de la carrera judicial, que al parecer se hará efectiva en una fecha tan emblemática como el 23-F.

Hemos oído el griterío mediático político de algunos que han llegado hasta a insultar al Alto Tribunal llamándolo «fascista» y otras lindezas impensables en gente formada y civilizada. También hemos oído argumentos del tipo: «¿Cómo se atreven a condenarle después de todo lo que ha hecho en materia antiterrorista?». De los primeros no diremos nada porque no merecen comentario alguno en sí mismos.

De los segundos, creo que cabe entenderlo de la siguiente manera: ¿verdad que un conductor no se libraría de la correspondiente multa por infracción alegando que anteriormente «siempre había conducido muy bien y que nunca había cometido una infracción? Pues aquí es exactamente lo mismo. Que por otra parte, tampoco eso sería del todo cierto. De las instrucciones garzonitas no se han oído comentarios muy piadosos: parece ser que no era muy cuidadoso y que sus actuaciones bordeaban, sin traspasarla, la línea de la ilegalidad. Y que en no pocos casos y debido a esas instrucciones defectuosas algunos criminales pudieron salir libres.

La ley no se aplica según de quién se trate o cuando la jugada lo aconseje, que decía el ínclito kamarada Bermejinski. Se aplica cuando se produce un hecho relevante para ésta. Garzón incurrió en el tipo penal del 446 CP por haberse saltado a la torera el art. 51.2 de la Ley Orgánica Penitenciaria, que dice así:

Las comunicaciones de los internos con el abogado defensor o con el abogado expresamente llamado en relación con asuntos penales y con los procuradores que lo representen, se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo.

La sentencia es impecable desde el punto de vista jurídico. Estamos acostumbrados a que determinados personajes, por mor de su consideración, poder o dinero, o los tres, se vayan de rositas ante los Tribunales; así que sorprende agradablemente que por una vez los magistrados del Alto Tribunal se hayan dejado de puñetas y hayan aplicado la Ley sin más.

Otra cosa distinta es ver cómo ha salido la izquierda como un solo hombre (en realidad, como varios cientos de hombres) a defender al ya ex-juez. Uno se pregunta, como Mou, «¿por qué? ¿Por qué?». En mi modesta opinión, que Llamazares, que tiene su porvenir resuelto, o Cayo Lara, que probablemente también, saliesen a defender a Garzón, puede obedecer a lo siguiente:

  1. han hecho el trabajo sucio del PSOE, que enfangado como estaba con su congreso sevillano apenas se ha manchado las manos. Las palabras de Carmen de España (creo que ahora volverá a ser Carmeta de Catalunya) o las de Freddy Rubalkrueger han sido tibias en comparación con los improperios del rojerío auténtico.

     

  2. defienden a Garzón no tanto por el caso de las escuchas o el caso Queridoemilio, que a ellos de hecho ni les va ni les viene, sino por el caso de las fosas del franquismo, que ése sí les toca de cerca y no precisamente los muertos. Desautorizar a Garzón en este caso supondría, ante la opinión pública, deslegitimar de facto la Ley de Memoria Histórica, de la cual derivan apetitosas subvenciones para determinados oenejetas, colocados siempre a la izquierda del espectro. Y por supuesto, pondría en evidencia el propósito ideológico de la infame Ley, a saber, la eliminación (a Dios gracias, no física todavía, sino sólo civil) de los discrepantes contra la interpretación progre de la historia española de los últimos 75 años.

     

Habrá que estar atentos a los próximos acontecimientos, pues la conjunción planetaria de causas penales contra Garzón está a punto de estallarle en la cara (que hubiera dicho la Pajina)…

Hora de admitirlo: la Iglesia tenía razón

Original aquí.

Al hilo de los intentos del Presidente Obama de obligar a las instituciones de la Iglesia a pagar esterilizaciones, anticonceptivos y abortos a sus empleados, están corriendo ríos de tinta en los Estados Unidos. Gracias a Dios, los obispos y prácticamente toda la Iglesia en Estados Unidos se están enfrentando sin fisuras a esta imposición inaceptable del gobierno.

Traigo hoy al blog un artículo que me ha parecido espectacular. Teniendo en cuenta que se trata de un periódico económico, el Business Insider, el título del artículo es verdaderamente provocador: “Es hora de admitirlo: La Iglesia siempre ha tenido razón sobre el control de la natalidad”. No se lo pierdan, porque merece la pena. Es bueno, breve y sin complejos. Ojalá lo hubiera escrito yo, pero al menos lo he traducido para que lo disfruten mis lectores.

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Pintar a la Iglesia Católica como “fuera de contacto con el mundo actual” es lo más fácil del mundo, con tanto sombrerito extraño y las iglesias llenas de pan de oro. Y nada lo hace más fácil que la postura de la Iglesia contra los anticonceptivos.

Mucha gente (incluido nuestro editor) se pregunta por qué la Iglesia Católica no abandona simplemente esta norma. Señalan que la mayoría de los católicos la ignoran y que casi todos los que no son católicos consideran que crea división o que está pasada de moda. “¡Venga ya, que estamos en el siglo XXI!”, dicen. “¿Es que no VEN que es algo ESTÚPIDO?”, gritan.

Hay algo que conviene tener en cuenta, sin embargo: la Iglesia Católica es la mayor organización del mundo y la más antigua. Ha enterrado a todos los grandes imperios conocidos por el hombre, desde los romanos hasta los soviéticos. Cuenta con establecimientos literalmente en todo el mundo y está presente en todos los ámbitos del quehacer humano. Nos ha dado algunos de los más grandes pensadores del mundo, desde San Agustín hasta René Girard. Cuando hace algo, por lo general tiene una buena razón para ello. Todo el mundo tiene derecho a estar en desacuerdo, pero no se trata de un montón de blancos viejos y locos que se quedaron atascados en la Edad Media.

Entonces, ¿qué está pasando?

La Iglesia enseña que el amor, el matrimonio, el sexo y la procreación son cosas que deben ir juntas. Eso es todo. Pero es muy importante. Y aunque la Iglesia lo enseña desde hace 2.000 años, probablemente nunca ha sido tan significativo como hoy en día.

Los mandatos contra el control de la natalidad fueron reafirmados en un documento de 1965 firmado por el Papa Pablo VI, llamado Humanae Vitae. El Papa advertía que se producirían cuatro resultados si se aceptaba el uso generalizado de anticonceptivos:

– Reducción general de los estándares morales

– Un aumento de la infidelidad y la ilegitimidad

– La reducción de las mujeres a objetos utilizados para satisfacer a los hombres

– Coerción por parte de los gobiernos en asuntos reproductivos.

¿Suena familiar?

Porque se parece mucho a lo que ha estado sucediendo en los últimos 40 años.

Como escribió George Akerloff en Slate hace una década: “Al convertir el nacimiento del niño en una elección física de la madre, la revolución sexual ha convertido el matrimonio y el sostenimiento de los niños en una elección social del padre”.

En lugar de dos padres que son responsables de los niños que conciben, una expectativa defendida por las normas sociales y por la ley, ahora damos por sentado que ninguno de los padres es necesariamente responsable de sus hijos. Se considera que los hombres cumplen sus obligaciones simplemente mediante el pago por orden judicial de la pensión alimentaria a los hijos. Se trata de una reducción muy drástica de los estándares de la “paternidad”.

¿Qué tal nos va en lo demás desde la gran revolución sexual? El matrimonio de Kim Kardashian duró 72 días. Los hijos ilegítimos: en aumento. En 1960, el 5,3% de todos los hijos nacidos en los Estados Unidos fueron de mujeres solteras. En 2010, la cifra había subido a un 40,8%. En 1960, las familias basadas en un matrimonio formaban casi tres cuartas partes de todos los hogares, pero según el censo de 2010 ya sólo representaban el 48 por ciento de los mismos. La cohabitación fuera del matrimonio se ha multiplicado por diez desde 1960.

Y si usted no cree que las mujeres están siendo reducidas a objetos para satisfacer a los hombres, bienvenido a Internet. ¿Cuánto tiempo hace que conoce la Red? En cuanto a la coerción del gobierno: basta mirar a China (o a los Estados Unidos, donde el gobierno ha establecido una norma sobre la cobertura obligatoria de la anticoncepción que es la razón por la que estamos hablando de esto ahora mismo).

¿Todo se debe a la Píldora? Por supuesto que no. Pero la idea de que una disponibilidad general de la anticoncepción no ha dado lugar a un cambio social dramático, o que este cambio ha sido exclusivamente para bien, es una noción mucho más absurda que cualquier cosa que enseña la Iglesia Católica.

También lo es la idea de que es OBVIAMENTE ESTÚPIDO recibir indicaciones morales de una fe venerable (¿En lugar de recibirlas de quién? ¿De Britney Spears?).

Pasemos a otro aspecto de este tema. La razón por la que nuestro editor piensa que los católicos no deberían ser fructíferos y multiplicarse tampoco se sostiene. La población del mundo, escribe, está en un camino “insostenible” de crecimiento.

La Oficina de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas considera que la tasa de crecimiento de la población disminuirá en las próximas décadas y se estabilizará alrededor de los nueve mil millones en 2050… y se quedará ahí hasta el 2300 (y tengamos en cuenta que las Naciones Unidas, que promueven el control de la natalidad y los abortos en todo el mundo, no son precisamente partidarias del dad-fruto-y-multiplicaos).

En términos más generales, la visión maltusiana del crecimiento ha persistido, a pesar de haberse probado una y otra vez que estaba equivocada y que había causando gran cantidad de sufrimientos humanos innecesarios. Por ejemplo, China se encamina hacia una crisis demográfica y hacia la dislocación social debido a su equivocada política del hijo único.

El progreso humano es la gente. Todo lo que hace la vida mejor, desde la democracia a la economía, pasando por Internet y la penicilina, fue descubierto o creado por la gente. Más gente significa más progreso. El inventor de la cura para el cáncer podría ser el cuarto hijo que alguien decidió no tener.

Finalmente, para resumir:

– Es una buena idea que las personas den fruto y se multipliquen.

– Independientemente de lo que le parezca la postura de la Iglesia sobre el control de la natalidad, es una postura que ha demostrado ser profética.

Michael Brendan Dougherty y Pascal-Emmanuel Gobry.

Misa a Buenos Aires, de Martín Palmieri

Para distender un poco la cosa, que esta semana ha estado llenita de política y trolleo a partes iguales, tanto dentro como fuera de la Red, someto a su consideración esta curiosa Misa a Buenos Aires, del compositor argentino Martín Palmieri. La obra se deja escuchar bien; pero tiene el atractivo añadido de que el compositor no sólo usa ese ritmo tan característico de su tierra en prácticamente todos los movimientos de la obra, sino que en la nómina orquestal incluye los instrumentos típicos (bandoneón, contrabajo, violín) del tango. Vamos, que sólo falta el gran Carlos Gardel para completar el cuadro. De muestra les dejo este botón, interpretado por los Solistas de la orquesta de Dresde, el Vocal Ensemble de Sajonia, la mezzo Annekatrin Laabs y todos ellos bajo la batuta de Matthias Jung:

(sigue aquí, aquí, aquí y aquí)

Disfruten nomás, che…

Ah, ¿y no eran malos?

Me imagino que a esta señoritinga de pan pringao nadie le va a decir nada. La Iglesia, por aquello de mantener la paz social, se callará. En realidad, y bien que lo lamenta un servidor de ustedes, hace otra cosa: renunciar a su auctoritas moral batiéndose en retirada social ante la agresividad de la caverna anticlerical, tanto de la troglodita sin tapujos como de la que se hace pasar por «moderada».

La pesoe ha decidido ya que el enemigo a batir es «la Iglesia» y por eso salen los pedorros y pedorras de turno profiriendo estos insultos. Que, por otro lado, bien le van a Rajoy, para que no prestemos demasiada atención a sus reformas (ya hay quien dice que no son todo lo valientes que debieran ser).

Y mientras tanto, los fieles van dejando de ir a la iglesia, al ver que sus pastores callan (por prudencia mal entendida), contemporizan con el socialismo y el progresismo (la malhadada Ostpolitik y restos de la teología marxista de la liberación) o abrazan sin tapujos la religión política nacionalista, moralmente menos exigente y políticamente más rentable (para ellos, no para la Iglesia).

Nadie va a decir nada a esta señorita. Y eso, a pesar de que lo que esa piedra recuerda es verdad. Claro que según cuenta la noticia, se apresuró a borrar cobardemente la primera frase, porque alguien le diría que eso es un delito tipificado en el art. 525.2 del Código Penal. Pero la Iglesia callará, cansada, aun tratándose de sus muertos. «Paz social» sí; ¿pero a cualquier precio?

Luego se enfadan porque un señor como Salvador Sostres (con quien no comparto ideario, pero cuando tiene razón se la doy, faltaría más) les pone las peras a cuarto y dice que «para hacer feliz a un socialista, dale un convento que quemar». ¿Les traiciona el subconsciente? ¿Cómo se puede estar en 2012 con la mentalidad de 1936? ¿Será que entienden que la única posibilidad de que saquen tajada es revolviendo el río? No lo sé. Pero cada vez veo más claro que quieren destapar a toda costa la caja de los truenos, los que nos llevaron al campo en 1936. ¿O será, por otro lado, que apoyándose en Heinrich Kissinger (sí, está bien escrito: judío alemán emigrado a los USA) en alguna tenida construyeron el siguiente silogismo?:

  1. España, cuando es poderosa, es peligrosa (Kissinger).
  2. España es un país donde la Iglesia tiene poder.
  3. Para impedir que España progrese, hay que eliminar a la Iglesia.

Pero que no se preocupe la sectaria e ignorante Martu Garrote. Nadie le va a hacer nada. Pero sí: fueron malos. Muy malos. 8.000 religiosos, entre torturados, violados y asesinados, son testigos de ello.

Le Congrès n’était pas amusant…

Por unas horas, Sevilla ha parecido tener un color especial. Sin embargo, hemos asistido a la renovación del PSOE por la cúpula gerontocrática (que tiene muchas narices) salida del histórico Congreso de Suresnes. Se acabaron ZP y sus experimentos sin gaseosa. El PSOE «vuelve a sus esencias». Rubalcaba (Ophis periculosa sp.) vence a la inexperta Chacón (Ovis rosada domestyca).

Nada de debate de ideas. El quítate tú pa ponerme yo de toda la vida en un partido cuya ideología dominante responde a las preguntas «qué es lo que hay que decirle al pueblo para llegar al poder» y «qué es lo que hay que seguir diciéndole al pueblo para conservarlo».

Para un observador externo como un servidor de ustedes, quizá la única buena noticia sea que ZP desaparece del horizonte de la pesoe. «Mi tiempo ha terminado» declamaba el personaje, con voz campanuda. Lo alucinante es que los miembros de ambas facciones le aplaudiesen a rabiar, cuando ha sido el que los ha llevado a la situación de postración en que se encuentran. Y no menos alucinante es que en el «Congreso de la renovación» quienes se disputen el liderazgo sean precisamente dos exministros de ZP. O sea: dos colaboradores necesarios en el desastre nacional y de partido provocado por ZP.

Y así como los españoles rechazamos con rotundidad hace 3 meses a ZP (aunque esté por verse que Rajoy y sus medidas económicas sean lo que España verdaderamente necesita), en el Congreso sevillano los delegados socialistas (aunque por un margen extrañamente pequeño) han rechazado a Chacón, que hubiera supuesto la continuidad del zapaterismo más desnortado y más pendiente de modelar la sociedad a su imagen y semejanza. Eso sí: sin rastro de autocrítica, porque eso hubiera supuesto la no celebración del mismo. Y además tampoco es costumbre entre ellos.

También se demuestra, una vez más, que en el PSOE el que gana los Congresos es el candidato oficialista, o candidato del aparato. RbCb aprendió bien la lección de Borrell y no ha movido ficha hasta hacerse con el aparato. Con Pepiño
Blanco teniendo que dar cuentas al TS sobre unos asuntillos, el camino hacia el control del aparato estaba expedito.

La herencia del ganador

Es difícil de calibrar, pero lo podemos intentar. En primer lugar, tenemos un partido sin ideología. Una ideología que fue derrotada en 1989, momento en que se hizo más que evidente su fracaso económico, político y social. Un partido que ha intentado disimular que su ideología matriz no existía ya: ha intentado el feminismo, el ecologismo, el pacifismo, los derechos de los homosexuales… Ningún disfraz ha aguantado lo suficiente como para que no viésemos su hechura totalitaria sujetada con los alfileres de la apestosa corrección política.

En segundo lugar, un partido sin poder. No sólo porque el tsunami popular le barrió de varias CC.AA. y de un sinfín de Ayuntamientos y de Diputaciones en mayo pasado (que eran su base, como reconocía en el diario adicto a RbCb cierto cargo), dejando las correspondientes finanzas vacías de dinero y llenas de deudas. Como decíamos, los españoles rechazamos ampliamente al PSOE porque se presentaba sin proyecto y porque ZP le había dado un color indigerible hasta para sus propios. Por otro lado, siendo RbCb parte del desastre (formó parte prácticamente de todos los gobiernos de ZP), no podía ser al mismo tiempo parte de la solución. Por eso RbCb se pegó el gran batacazo en noviembre, rompiendo incluso el suelo de Almunia.

En nuestra modesta opinión, tanto RbCb como Chacón son dirigentes de transición. El PSOE sólo se levantará (si es que es levantable, porque como decimos, la ideología socialdemócrata está de capa caída) después de mucho tiempo y si alguna vez tienen alguna idea. Mientras tanto, Rubalcaba administrará la nada, el vacío primordial, hasta que la gente olvide las caras del desastre. Hasta que se presente alguien honrado, tal vez (por tal teníamos a Nicolás Redondo Terreros). O no tan honrado, pero que pueda usar los mismos embustes que usa Rbcb sin que nadie le recuerde que éste ya los usaba. En todo caso, si el PP no comete errores pasará bastante tiempo antes de que el PSOE vuelva a estar en una situación parecida a la de 2004.

No, el Congreso no fue nada divertido. España, además, les pilla lejos. Que se preparen para una larga travesía del desierto. A los españoles tampoco nos importan sus cuitas: bastante tenemos con sobrenadar en esta porquería de crisis que ellos se empeñaron en negar.

Reforma educativa: no es esto.

Por su interés, copiamos este artículo. Original aquí. Fosforito nuestro.

“La destrucción en los años ochenta de manos de un tal Alfredo Pérez Rubalcaba de la enseñanza pública ha sido una de las mayores barbaridades cometidas por el sistema contra los españoles”

Muy decepcionante la comparecencia del ministro de Educación, José Ignacio Wert. Al cambio de denominación de la controvertida asignatura de Educación para la Ciudadanía, de EpC a ECC, se suma la inexplicable renuncia del PP a acabar con un sistema educativo nefasto, basado en las comprehensive school que dictan que todos los alumnos, sean cuales quiera que sean sus capacidades, deben llegar al mismo nivel. Bajo nivel.

La destrucción en los años ochenta de manos de un tal Alfredo Pérez Rubalcaba de la enseñanza ha sido una de las mayores barbaridades cometidas por el sistema contra los españoles. Con la más que manida excusa de la igualdad se desterró de las aulas la cultura del esfuerzo, de la disciplina. Confundieron autoridad con autoritarismo. Se fomentaron la irresponsabilidad y la pereza. Cualquier intento de destacar debía ser inmediatamente abortado. El igualitarismo se hizo dueño de las aulas condenando a los alumnos brillantes, curiosos e inquietos a la mediocridad. El bachillerato de excelencia y su estupendo cuerpo de catedráticos desaparecieron. Por si acaso el profesorado se rebelaba aparecieron los pedagogos, comisarios políticos de la enseñanza, que pronto obligaron a los maestros a utilizar una jerga ininteligible para justificar lo injustificable. La violencia en las aulas es la consecuencia lógica de todo el sistema. El nivel de las universidades, que además han proliferado como hongos cual aparcamiento de parados, cayó en picado. Ni una sola universidad española se encuentra entre las trescientas mejores del mundo. Una tragedia. Pero eso al PP parece no importarle.

Una de las claves del fracaso es la nefasta enseñanza primaria, que ha desterrado la memoria, tan necesaria para el aprendizaje, para cualquier aprendizaje. En primaria no existe el estudio. Todo son talleres, truquitos y demás zarandajas. Se trata de que los niños se diviertan. Nada de esforzarse, que ya se sabe que eso del esfuerzo es duro. Las Humanidades han desaparecido y los chicos apenas aprenden a leer y escribir. El sistema no quiere que los niños aprendan a pensar por sí mismos, a tener espíritu crítico. Todo lo contrario, que el crítico no puede ser socialista en pleno siglo XXI. Se trata de enseñar a los niños qué deben de pensar. Así, surgen las asignaturas transversales, adoctrinamiento en estado puro desde los seis años de edad. Algo muy conveniente para un proyecto totalitario de ingeniería social. El analfabetismo funcional, por supuesto, se ha disparado. Ronda el 30%.

El resultado ha sido devastador: sólo aquellos que pueden huir hacia la educación privada, y cada vez son menos, pueden ofrecer un futuro a sus hijos. La realidad es que tenemos un sistema educativo fábrica de perfectos alumnos de Paul Lafargue, aquel yerno de Marx que reivindicaba la sustitución del derecho al trabajo por el derecho a la pereza. Cuando el fracaso escolar se hizo algo más que patente y los exámenes PISA pusieron negro sobre blanco el atropello, la solución de los socialistas fue prohibir el fracaso escolar. Promoción automática lo llaman.

Para disimular el desastre se obliga a muchachos de 16 años a estudiar. Así, aparecen lo que los pedagogos llaman “objetores”, que son los chicos de entre 14 y 16 años que han decidido colgar los libros y que suelen dedicarse a fastidiar a los que sí quieren seguir. El PP ya ha anunciado que, por supuesto, esto seguirá igual. Lo del inglés es un detalle. Fracaso escolar en dos idiomas.

El PP no ha anunciado una reforma educativa. Ha anunciado un maquillaje educativo. Una tomadura de pelo. Que pagarán los hijos de los trabajadores, que para eso los hijos de los políticos van a caros y elitistas colegios privados.

Comentario nuestro.- Colegios elitistas y carísimos donde sí se aplican los criterios de memoria, esfuerzo y excelencia porque los planes de estudio que se aplican no dependen del Ministerio de Deseducación español, sino del país que suele dar nombre al colegio (Liceo Francés, British College, Colegio Alemán). Cuyos planes de estudio suelen estar, por lo general, a años luz de los nuestros

Discriminación… positiva

Vía mi compadre Noatodo me entero que la Xunta de Galicia se ha rendido al pijiprogrismo de izquierdas (que unos vienen de la parte progre y otros, como Feijóo, de la pija). Ya no es solamente que en Galicia se aplique la misma política lingüística que en tierras catalanas (aunque sea con gaitas). Porque sí: Feijóo engañó a su electorado prometiéndoles que se respetaría la opción de los padres en las escuelas y ha sido y es que no.

Pues bien: ahora le toca el turno a la discriminación positiva, ese invento de los americanos y del 68 que la izquierda patria ha abrazado con entusiasmo. Y todo envuelto en el papel de celofán de la apestosa corrección política. «Todos tienen derecho a que Papá Estado les ayude», salmodian los progres de todos los partidos. ¿Todos? Bueno… hay matices:

  • si eres hombre, tienes menos derecho a que te ayuden que una mujer (caso presente). Discriminación mucho más flagrante en tema de maltrato, aunque eso daría para otra entrada.
  • si eres católico, puede ser que también tengas más problemas que un musulmán.
  • si te declaras «español» en tu propio país, dependiendo de la CA en que vivas también puedes tener problemas (especialmente si no conoces la «lengua propia» de dicha CA).
  • si estás completamente sano, no tienes derecho o tienes menos derecho (el desequilibrio psicológico no cuenta porque no se ve; es mucho mejor una pata rota).
  • si eres heterosexual, según para qué tipo de ayudas lo tienes peor que un homosexual…

Recordemos a este respecto lo que dice el art. 14 de la CE:

Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Podríamos ir repasando todas las circunstancias del art. 14 de la CE y probablemente en todas ellas nos encontraríamos con discrepancias entre la Constitución y la realidad. Y es que al final, la discriminación mal llamada «positiva» no deja de ser discriminación. Igual que el «mal menor» no deja de ser un «mal», como muchos aprendimos el 20-N…