Chonispaña

Por si no tuviéramos bastantes disgustos con la prima de riesgo, de la que todo el mundo habla y sólo unos pocos tienen pajolera idea de qué va (parece que algunos la magrean mucho y nos sube que da gusto) o el magreo del Euribor, que ha llegado a interesar a la justicia, la noticia que colea desde hace algunas semanas viene referida a la equipación de nuestros olímpicos. Como ya sabemos de qué va la cosa (es una noticia para distraer después de los recortes), vamos al detalle.

Hete aquí la «gran obra» que los tovarishchi contratados para la cosa han ejecutado. Un diseño salido probablemente de una noche de Stolichnaya y kvas. Mi pregunta es: ¿quién COJONES ha autorizado este diseño con su firma? Porque una cosa es que un diseño no se salga de presupuesto. Estamos en crisis, ya se sabe, y bla-bla-bla. Pero hombre, una cosa es eso y otra que ese diseño te lo puedas encontrar en cualquier mercadillo de tres al cuarto. Segundo (o primero, si lo prefieren ustedes): ¿cómo es que habiendo en España diseñadores de primer orden en eso que los pedantes llaman haute couture, se encarga la equipación a unos extranjeros (que lo mismo me da que sean de Moscú, Yenisseisk o Burkina Faso, oigan). Pero, como digo, teniendo a modistos de la talla de Victorio & Lucchino, Balenciaga o Pedro del Hierro y otros de renombre internacional en casa, no hacía falta encargarle el asunto a nadie de fuera. Claro que igual hubiéramos obtenido un resultado parecido de habérselo encargado a Agatha Ruiz de la Prada, pero al menos hubiera sido de casa. Claro que ya tuvimos un primer aviso con la equipación para el Mundial: color azul celeste, de ninguna tradición en nuestra equipación. Pero al parecer nadie se dio por enterado.

Lo peor de todo es que el desaguisado llega poco después de haber nombrado un Alto Comisionado para la Marca España, que de esta manera ha recibido la primera en la frente. ¿Marca España, dice usted? Qué va, hombre. Estos deportistas representan a Chonispaña, que con esas pintas sólo les faltan el tupé, las patillas hasta la comisura de los labios, el tronkito y Los Chunguitos a todo taco, sin más…

Esto es parecido al percance sufrido por nuestros tenistas de Copa Davis en 2003 en Australia, cuando en vez de sonar el himno nacional, sonó el de Riego.

El cabreo ha sido monumental, naturalmente. Porque una cosa es ser una potencia olímpica de tamaño medio en conjunto, con las debidas excepciones del fúrbo (en que no nos tose nadie) y del baloncesto (sólo los USA y Croacia, salvo sorpresas), y otra cosa es aparecer en la ceremonia inaugural de London como «Los chonis y las jennys» con esa ridícula equipación. Por ello San Iker Casillas y Rafa Nadal, dos rutilantes estrellas de nuestro firmamento deportivo, se han negado –con razón– a ser abanderados vestidos de esa guisa.

Ahora bien: sepan ustedes que yo creo que toda crítica, aunque sea feroz, debe ser constructiva. Hay que proponer una solución alternativa. Y para que vean que no soy malote, sugiero que tal vez tendríamos que recuperar al personaje del Neng de Castefa y vestirlo para la inauguración con esa facha. Total, ya mandamos a Rodolfo Chikilicuatre a Rollovisión, así que de nuevas no nos iba a venir…

Me imagino que al actor Edu Soto le encantaría la propuesta y no sólo por lo crematístico. ¿Se lo imaginan desfilando por el Olympic Stadium de los Londones saludando y diciendo Què passa, nen? Porque en realidad, aplicado el corrector lingüístico, eso es lo que dice. El choni, además, sería declarado varietat lingüística del català oriental, quedando más o menos en la misma situación que el aranés. Y para acabar, El Neng recibiría la correspondiente subvención de la Generalitat por promoció del català arreu del món, aunque se nos caigan los hospitales a cachos y aunque haga relativamente poco que nos hayamos enterado de que algunos hicieron unas cuantas porcades con ellos (sigue aquí). Todo es una fiesta, oigan. Viva Chonispaña

Desacuerdo con el maestro Carrascal

Los españoles empezamos a enterarnos de nuestra verdadera situación. Y han tenido que mostrárnosla desde fuera, desde Bruselas y desde el FMI. «El desplome es el mayor de las grandes economías», titula la prensa de izquierdas. Lejos quedan los tiempos en que teníamos la mejor banca del mundo, en que habíamos sobrepasado a Italia y pronto sobrepasaríamos a Francia. Sí, en deuda, que nadie quería ver. Y digo «quería» porque bastaba tener ojos en la cara para darse cuenta que aquello era un espejismo a caballo del euro. Que no era posible de que los españoles encontrásemos barato Nueva York, que aquí se construyeran más pisos que en toda Europa junta, que cada ciudad tuviera su AVE, su aeropuerto y no sé cuántas televisiones, que los alcaldes ganasen más que los ministros, que importásemos inmigrantes mientras los españoles vivían del paro o haciendo cursos de capacitación que no capacitaban para nada, pues para arreglar un grifo teníamos que llamar a un fontanero polaco. Aquello fue el desmadre, la alucinación y la casa de tócame Roque o como te llames, convertido en Estado del Bienestar, que quienes lo trajeron se empeñan en mantener, mitad por ignorancia, mitad por cuquería. Que Rajoy estaba también un tanto deslumbrado lo demuestra que al tomar el poder no tomase inmediatamente medidas drásticas para devolvernos a la realidad, perdiendo con ello un tiempo precioso. Cuando al final ha tenido que tomarlas, forzado por esa realidad.

Y aquí estamos, con las vergüenzas al aire, echándonos la culpa unos a otros, según nuestra bendita costumbre. Todos son culpables –los mercados, Merkel, la banca, el anterior gobierno, éste, los empresarios, los sindicatos–, todos menos uno mismo. Sin querer darnos cuenta de que los culpables somos nosotros por haber permitido que nos llevasen a esta situación. Claro que ¡era tan cómoda!

Y los menos culpables, los mercados. Los mercados son, sencillamente, ahorradores de otros países que nos prestan su dinero con la intención de obtener un beneficio proporcional al riesgo de que se lo devolvamos o no. ¿Les parece a ustedes anormal? ¿O lo anormal es que nos lo gastemos en lujos que esos mismos prestamistas no pueden permitirse?

Ya sé que esto que digo no va a granjearme aplausos sino todo lo contrario, con la acusación de exagerado y alarmista como las más suaves de todas. Pero uno está para contar lo que ve y decir lo que piensa, y si se equivoca, al menos esta vez, mejor para todos. Pero también me lo llamaban cuando, hace ya cuatro años, en estas mismas columnas, decía que algo iba mal, que no se podía gastar más de lo que se producía. No sirvió de nada y es muy posible que esto que estoy diciendo tampoco sirva.

(ABC, 18 de julio de 2012)

Por una vez y sin que sirva de precedente, no estoy de acuerdo con el maestro Carrascal. Si bien es verdad que hubo mucha gente que creyó que aquí poco menos que se ataban los perros con longaniza (incluido el marido de la Paella y su inmobiliaria, ella que ahora tanto critica la burbuja de Aznar), no es menos cierto que hubo otra buena parte de gente que no se lió la manta a la cabeza y siguió viviendo más o menos dentro de un orden. No creo que a esas personas se las pueda llamar «culpables», máxime cuando a ellas también y en no pocos casos se las ha llevado por delante el tsunami de la crisis.

No obstante, en una cosa sí estoy de acuerdo. No van a hacerle puñetero caso, maestro, como no se lo hicieron hace cuatro años. Ni a usted, ni a los que hace cuatro años nos barruntábamos, con mayor o menor conocimiento, que pintaban bastos mientras los de siempre nos llamaban «antipatriotas» y otras sandeces al alimón.

«Que se j…»

En la pasada semana hemos tenido otra prueba más del apabullante dominio que tiene la izquierda de la demagogia y del agit-prop frente a un PP absolutamente inerme. Es decir: funcionan como casta tras las bambalinas, pero de cara a la galería y cuando el PP menos se lo espera, garrotazo y tentetieso.

El asunto ha venido a cuenta de cierta expresión desafortunada de la diputada del PP por Castellón Andrea Fabra. En un pleno movido, en que Mariano anunciaba los reco… esteeeeeeeee ajushtesh que los españolitos de a pie vamos a sufrir en prácticamente toda nuestra esfera más cercana y justo en el momento en que Mariano anunciaba los recortes a los parados, los españolitos vimos como la susodicha profería una expresión poco acorde con la dignidad del lugar en que se encontraba.

Estaremos de acuerdo en que no fue una expresión afortunada. Incluso podemos argumentar que la dignidad de las paredes del vetusto edificio ya se demedió bastante con la autorización a ZP para «negociar» con ETA. A partir de aquí, la manipulación ha sido monumental. Primero, porque en el momento de la algarada, todas las cámaras enfocaban a la bancada del PP. A mi entender, éste es un detalle fundamental: los españolitos que vimos aquello podríamos haber determinado a quién verdaderamente se dirigía la soez expresión.

Y segundo, porque no podía ser otra la destinataria que la bancada socialista. Aquí la segunda manipulación: a alguien le faltó tiempo para anudar los recortes a los parados con la expresión de la nena Fabra. Lo cual, sin duda, fue como encender la mecha de un barril lleno de dinamita. Una mecha muy corta, dadas las circunstancias. A partir de ese momento hirvió Twitter, hirvió Facebook, Youtube repite una y otra vez las palabras de la diputada fuera de contexto. Y todo ello sirvió para caldear el ambiente aún más de lo que ya estaba.

Y aquí ya las cosas se salieron de madre. Los trolls socialistas metidos en las redes sociales repitieron las correspondientes consignas, que cito aquí de un usuario de Facebook:

Recortar la prestación a los parados y alegrarse de ello, y regodearse, es propio de hijos de puta. Y con perdón de las putas, que se merecen mayor respeto. No es un rifirrafe parlamentario, no le dijo “que os jodan”, a los del PSOE, dijo ¡QUE SE JODAN!, a los parados, que son el pueblo español, que son de TODAS las ideologías. Yo te digo que eres una ¡HIJA DE PUTA! y que no puedes representar a nadie.

Esta sarta de mentiras y sandeces revueltas es lo que durante unas horas se convirtió en trending topic, dentro y fuera de Twitter. En la verdad absoluta que no admitía discusión. Fueron inútiles los intentos de hacer razonar al respetable, prueba de que la manipulación funcionó como un reloj. La manipulación consiguió, además, desviar el resentimiento y justificar la desviación. Es decir, se quitó al PSOE, que es el verdadero culpable de que haya que recortar (aunque eso, quién sabe por qué extraña cortesía, no se dice mucho desde Génova, 13), de la línea de fuego, y se redirigió éste contra el PP, sólo porque ahora está gobernando. Se borró del panorama de la actualidad el escándalo de los 97.000 euros que se auto-otorgó Patxi Nadie u otros asuntos que, de no haber prendido esta manipulación, la gente hablaría de ellos.

Y más aún: ley del embudo socialista. ¿Se imaginan ustedes si lo siguiente hubiera sido dicho por un personajo del PP?

Así, pues, el PP se comió el resentimiento nacional contra la casta política. Por sus privilegios, tan compartidos con el PSOE y con las demás fuerzas con representación parlamentaria (gracias, PSOE, por incluir en ellas a Amaiur, a quien no le importa que la subvencionen con dinero español). Resentimiento en el que hay que incluir al propio PSOE, destinatario real y verdadero del exabrupto pese a todo el chorreo que ha caído en otras direcciones. Resentimiento que ha servido para justificar la instigación de ataques contra personas del entorno de la nena Fabra:

  1. Por un lado, su padre, Carlos Fabra. Tal vez sea un digno discípulo de Don Vito Andolini di Corleone, pero eso es algo que deben determinar los Tribunales y no la ira del pueblo justiciero (bien dirigida y mantenida por los que ya sabemos).
  2. Por otro, su marido, Juan José Güemes. En el PSM de Fostiatus le tienen una inquina orgánica, fisiológica y fundamental porque, siendo consejero de Sanidad, no se arrugaba ante las tretas de la bruja Maru(ja). Además, los ridiculizaba una y otra vez (sus vídeos sobre el progresí son memorables) y eso justificó también el palo a la nena Fabra.

Caldeado el ambiente de todo caldeamiento, ya no importaron las explicaciones que diera la nena Fabra. Todo lo anterior, además, sirvió para justificar el ataque a sedes del PP y militantes y cargos públicos del PP. Ahí aparecieron los que se escudaban en la masa cobarde. Aquellos que en otro tiempo o lugar hubieran aplaudido el sambenito, la coraza de sapos y la hoguera. Los que hubieran aplaudido el ahorcamiento o lapidación en la plaza pública. Todos esos, escondidos cobardemente en la masa y en el clima propiciado por la miserable manipulación, agredieron verbal (y en algún caso físicamente) «al PP» en las personas de sus militantes, cargos públicos y electos. ¿Habrá quien se atreva, después de esto, a decir que la española es una «sociedad democrática»?

Qué lástima que estos hechos no los tuvieran que sufrir la pesoe y sus militantes dos años antes, cuando ZP aprobó sus recortes. No recuerdo que nadie saliese a la calle por eso. Bueno, sí, los sindicatos: pero con mucho cariño, porque lo hicieron tres meses después de aprobarse el famoso decretazo. Aparte de eso, nadie quemó, apedreó las sedes de la pesoe entonces. Nadie increpó o agredió a cargo de la pesoe alguno. ¿Es que acaso el PSOE es el único que puede manipular, insultar y agredir a quien, legítimamente, le arrebate el poder en las urnas? ¿Habrá quien se atreva a decir que, de puertas afuera, el PSOE es un «partido democrático»? Que de puertas adentro no lo es ninguno. Pero que no lo sean aquellos a quienes no se les cae la palabra «libertad» de la boca, pues… como que queda más feo aún.

2081

Vía Noatodo, nuevamente, llego a este cortometraje que es la mise en cinema de un relato corto de Kurt Vonnegut. Es sencillamente aterrador a lo que se puede llegar aplicando al extremo el principio de igualdad. El sueño húmedo de cualquier «socialista de todos los partidos»: todos iguales. Nadie peor, nadie mejor, nadie diferente. En otros países no sé… ¿pero a ustedes les cuesta imaginar a la Pajina y a la Miembra (incluso a sus clones marmolejos) con abrigo de cuero negro y un látigo? Después de ver esto, créanme que a mí no.

Clavo que sobresale

Vía Noatodo me entero de que una universidad alemana ha denunciado a un estudiante por acabar la carrera demasiado rápido. Fíjense ustedes que la noticia es sorprendente por partida doble: por un lado, que un estudiante acabe una carrera universitaria en la mitad de tiempo de lo que oficialmente cuesta sacarla; por otro, que la Universidad le denuncie. Sigue leyendo

Sinfonía nº 8 de Gustav Mahler

Retomo hoy la amable competencia que mantengo con el compadre Noatodo. A mi compadre le ha dado este domingo por la monumentalidad y comparte con ustedes la Misa en si menor de papá Bach. Ni qué decir tiene que es una obra de audición absolutamente recomendable y que forma, junto a la Mätthaus Passion una de las cimas (si no la mayor) del arte musical occidental. Les anoto, de paso, un dato curioso: la Misa sirvió como documento justificativo para una petición de trabajo como Kapellmeister en la corte de Polonia, en la que el rey, por narices, tenía que ser católico (no valían todas las cantatas que cubrían un año de liturgia protestante). No resultó; pero afortunadamente y para la historia de la música y para el placer de ustedes queda este monumento a la musa Euterpe.

En cuanto a mi contribución, también yo me he dejado llevar por la monumentalidad. Así, pues, traigo a su consideración la que se puede considerar verdaderamente la obra cumbre del «hijo del carretero ilustrado», Gustav Mahler. Él mismo llamaba a esta obra «su Misa»; y aunque no esté dividida en las siete partes del ordinario latino, uno puede percibir perfectamente que el sentimiento religioso la penetra de principio a fin. Es una sinfonía-oratorio de dos movimientos: el primero, Veni Creator, dedicado al Espíritu Santo, y el segundo, la Escena Final del Segundo Fausto (sobre texto de Goethe), dedicado a la Virgen María y al hecho de que por Su intercesión el alma humana puede salvarse. Ni qué decir tiene que también necesita de un fervor especial para ejecutarse. Sigue leyendo

¿Hay alguien ahí?

No se crean ustedes que es una pregunta retórica. Quizá debiera preguntar si «hubo alguien alguna vez» allí donde debieran vigilarse los dineros públicos y su uso. Yo creía que se trataba de sitios como el Banco de España, o la Intervención General del Estado. La lectura del artículo del maestro Carrascal en el ABC de hoy, aunque sea poca la sangre que ustedes tengan en las venas, se la hará hervir. Como se la hará hervir el «cuadro de honor» de los diezmileuristas de ZP que publica ABC en sus páginas 26 y 27 de su edición de hoy. Sigue leyendo

Mariconazo

Perdonen ustedes la poca corrección política del título de esta entrada, pero después de una pequeña reflexión, no se me ocurre mejor calificativo para José Manuel Gómez Benítez & friends, vocal del Consejo General del Poder Judicial y ejecutor material de la pasión y muerte de Carlos Dívar como presidente del máximo órgano de gobierno del Poder Judicial. Pero vayamos por partes. Sigue leyendo

El carajal de la OTAN

Hoy, aprovechando que el domingo no hubo minuto musical y que dado el magno acontecimiento nos olvidamos de la «competencia» con nuestro compadre Noatodo, traigo a su consideración esta reliquia musical que ya tiene 31 años. Es un éxito de La Trinca, de cuando en Ferraz, a la pregunta sobre la OTAN, respondían «De entrada, no» (y 5 años después entrábamos: la coherencia no es un atributo conspicuo del socialismo). Y de cuando ellos, los trincaires, estaban más próximos a Nicaragua, 75. Ahora son burgesos, es decir, todo lo que criticaban en sus años mozos (que para eso eran mozos, cony!). El caso es que la OTAN sigue siendo el carajal que era entonces; la diferencia está en que los trincaires lo celebraban al ritmo alegre del bayón y ahora, con la crisis, hasta la sonrisa es un hecho imponible…

Aquí la versión «auténtica» en catalán, cuando aún no gobernaba la pesoe (1981)…

Aquí la versión en castellano, con alguna «variación» porque ya gobernaba la pesoe (1983)…