Crítica a Juan Manuel de Prada

A cuenta del semanario satírico Charlie Hebdo, Juan Manuel de Prada se despachaba ayer con los límites del concepto de «libertad de expresión», especialmente en materia religiosa, que es el caso. Tras un introito en el que habla de la transformación de la democracia de norma de convivencia política a «religión» (nosotros ya hemos defendido aquí que democracia no es un sustantivo, sino un adjetivo), arremete contra quienes, cual coro de loritos (sic) preguntan «desde el descreimiento o el fariseísmo» si lo que hacen a los católicos se atreven a hacerlo a los musulmanes. Sigue leyendo

Entierros

Habrán reparado ustedes en que la semana está resultando pródiga en pompas fúnebres. Los batuecos adoramos los entierros, aunque no sea una costumbre específicamente batueca. El negro es un color adecuado para los entierros: hace indistinguibles a las personas y los cuervos. Es una retorcida forma de sadismo acudir al entierro para ver (o regodearse en, según el caso) el dolor de la familia: la viuda o el viudo deshechos, los hijos llorosos, los parientes serios… Pero además, los entierros sirven también para reunir a la familia alrededor del ataúd y para que los enemigos del finado se hagan perdonar la enemistad frente a los deudos declamando un panegírico, el de «qué bueno era Fulano». A veces hay quien tiene un poquito más de lucidez y ve las cosas tal cual son. Sigue leyendo

«Coñazo» y encuesta

Ésa es la conclusión a la que llego después de hablar con mucha gente acerca de los últimos acontecimientos. La gente está muy harta y «sólo quiere salir adelante». No quiere oír nada de «política», y «quiere centrarse en su lucha diaria». Verdaderamente, los nacionalistas lo han conseguido: han sido tan «coñazo» que los que viven fuera de sus dominios han dicho «basta» y, aunque no esperan que Mariano arregle el problema (probablemente porque no son ésas sus órdenes), ya están hasta el gorro del temita. Sigue leyendo

Das Wohltemperierte Klavier

Créanme que después del disgusto que me he llevado (y probablemente algunos de ustedes también) con lo de la liberación del secuestrador y asesino Bolinaga, que se morirá en breve o no se morirá pero que en su pueblo lo recibirán como un héroe de la tierra y la patria vasca; después del infame papel que ha interpretado el Gobierno, mi Gobierno, que ha tenido además la desfachatez de decir que «se ha cumplido la ley»; después de que la justicia se manchara la toga no sólo con el «polvo del camino», sino con eso otro que ustedes se imaginan, el único refugio que me queda es la música. Sigue leyendo

La in-Diada

Sepan ustedes que anteayer los catalanes tuvimos la Diada más «reivindicativa» desde hace mucho tiempo. Tras años de Diadas «institucionales», en que los únicos que tenían algo que celebrar eran los miembros de la clase política, hoy la cosa ha cambiado. Queda muy lejos del año 1976, en que al parecer no se necesitó ni Facebook ni Twitter para salir a la calle y reclamar «Llibertat, amnistia, Estatut d’Autonomia». Pero el Govern de Catalunya, encabezado por el president Mas, se ha liado la manta a la cabeza. Eso sí, él no estaba ayer. Sigue leyendo

Alégrame el día

Las elecciones useñas siempre me han parecido un parto de ballena. Sus primarias, sus caucus, el fund scoring que es el que hace que salga un candidato y no otro… Todo eso siempre me pareció aburridísimo, además de un modo de rellenar tiempo en los informativos patrios para justificar que no se hable de las pifias nacionales. Pero hombre, ¡con lo sencillo que es que en el Partido se reúna una comisión (o mejor, se designa a una sola persona) para que haga las listas y se ponga a los lameculos por orden de importancia y mérito en eso que se llama lista electoral! ¿Campañas electorales? Con quince días es suficiente y sobran catorce. En fin, que como dirían los galos: «¡Estos americanos están locos!».

Y sin embargo, en el coñazo electoral ha aparecido una figura que ha sido un revulsivo para la campaña: el viejo Clint, imagino que un apestado de Jolibús porque allí son todos millonarios y cienciólogos y, sobre todo, progres (los demócratas de allá son los primos estadounidenses de los progres europeos, hoy mucho más gracias a Obama). El viejo Clint ha sacado la Magnum 357 (o el AK-47, «el arma preferida de vuestro enemigo»), la ha apuntado a la silla vacía del Obamesías y le ha pegado unos buenos tiros (dialécticos, se entiende).

Mi listening comprehension es muy mala, pero he encontrado el texto y a él me ceñiré. Clint tiene los tics de alguien que no se dedica a la política de forma profesional (aunque en tiempos fue alcalde de Carmel, CA, la ciudad en la que residía, por los republicanos). Sin embargo, dice algo que por conocido no es ni mucho menos reconocido por los ciudadanos, porque toda la propaganda y las historias que se cuentan sotto voce van en sentido contrario:

I would just like to say something, ladies and gentlemen. Something that I think is very important. It is that, you, we — we own this country.

We — we own it. It is not you owning it, and not politicians owning it. Politicians are employees of ours.

And — so — they are just going to come around and beg for votes every few years. It is the same old deal. But I just think it is important that you realize, that you’re the best in the world. Whether you are a Democrat or Republican or whether you’re libertarian or whatever, you are the best. And we should not ever forget that. And when somebody does not do the job, we got to let them go.

Este fragmento, naturalmente, es el discurso de un facha. Alguien orgulloso de su país, que no olvida que los políticos son nuestros empleados (cuando en España prácticamente se comportan al revés). Que no olvida que el país nos pertenece. No es de las multinacionales; no es de los caciquillos de pelaje mayor o menor que por cuenta de los partidos nos hacen la vida entretenida y además se llevan su comisión. Pero no se queda ahí y dice más. Dice que no importa si eres republicano o demócrata o lo que sea: tú eres lo mejor. Y que cuando alguien no hace su trabajo, hay que echarle.

Ahora se oye mucho: hay que echar a Rajoy porque no hace su trabajo. Son los de siempre, es decir: los que no protestaban cuando era ZP el que nos estaba llevando a la ruina, los comprados, los estómagos agradecidos. Esa zeja que hacía de claque del peor presidente de la democracia, digno de ocupar sillón al lado del Rey Felón. Y francamente, ni uno ni otro hicieron o están haciendo su trabajo. Así que habría que echarlos a ambos y mandar a tomar por saco el bipartidismo.

Lo mejor de todo ha sido la reacción del Obamesías al discurso (bastante educado, por lo demás) de Clint: ha twitteado una foto del sillón presidencial con el pie: «Este sillón ya está ocupado». Tal vez debiera decir temporalmente ocupado; pero eso, según creo, se verá en noviembre. Mientras tanto, me hubiera gustado que Clint, en vez de ser tan educado, hubiera empleado este otro tono (que tampoco veremos, obviamente, por las Batuecas)…

Pues eso: gracias por alegrarnos el día, Clint.