Circo: pista izquierda

El circo sigue adelante: show must go on. La Carmeta nacional se ha abstenido, que ahora ya ni Carme ni Carma ni nada de nada. Supuestamente y para no enfadar a tirios y a troyanos, Chacón ha decidido no pronunciarse. Y suena rarísimo todo, qué quieren que les diga: teniendo en cuenta cómo literalmente la barrieron antes de salir al ruedo y las lágrimas (¿verdaderas?) que dejó caer para decir que no se presentaba en aquella rueda de prensa, la declaración de adhesión inquebrantable al líder suena rara. Como también sonaron raros los mimitos que se hicieron el jefe y ella en público, que sonaron más bien a esto…

El caso es que esta declaración de adhesión inquebrantable llega justo en el peor momento para Rubalcaba: el PSOE contando apenas con 108 diputados, tan lejos, ¡ay!, de aquellos históricos 206 que alcanzó Felipe en su primera legislatura. El debate del estado de la canción dejó clara cuál era su estatura: en medio de su lucha con la sombra (la de su pasado), el rayo de las palabras de Pere Navarro le fulmina como primer espada de la oposición mientras a Mariano, as usual, hace historia sin movérsele un pelo de sus galaicas barbas. Que es una idiotez: a fin de cuentas, el Rey ha dicho por activa y por pasiva que quiere morir con las botas puestas y la sucesión coronada tendrá que esperar (la República, posiblemente, más). Pero las palabras de Pere Navarro, que no sé si fuera de la política es alguien, dieron la puntilla a su jefe por el momento en que se le transmitieron y han hecho emerger un problema que el PSOE tiene con su federación-sucursal-lo-que-sea catalana: que ellos quieren ser socialistas, pero sin tener que ver nada con Madrit.

Y aquí es donde Rubalcaba lo tiene espeso. Si ejerce de líder corre el peligro de quedarse con menos de 100 diputados. Porque debería sancionarlos y expulsarlos (le han perdido el respeto) y éstos, como el escaño es de ellos y no del partido, irían directamente al Grupo Mixto. Un espectáculo tan chusco como ver a Montilla y a Chaves hablando mediante pinganillo en el Senado. Por otro lado, si no ejerce, quedará en evidencia la debilidad de su posición y de su autoridad. Ambas hoy dependientes de que a Griñán, antiguo chaconista, se le mueva un pelo de la barba. Y a uno le entra la risa floja cuando oye decir a Rubalcaba que «hay que cambiar de nombre». O que «hay que refundar el partido» y el que pretende liderar esa refundación es él, que ya lleva 30 años en política y que, menos Presidente del Gobierno electo, lo ha sido todo en ese mundillo.

Quizá ahora la Carmeta nacional entienda que ha llegado la hora de su venganza. Que la generosidad no cotiza al alza en la política batueca y los políticos batuecos rumian en silencio su venganza, y la sirven en plato convenientemente frío a su víctima. Que, naturalmente, a quien le temblará la voz ahora será Freddy el Químico. Y a los diputados catalanes que no han votado en el sentido de la dirección nacional. Que éstos quizá en ese partido que tan bien definió el profesor Francesc de Carreras, el Partit Únic Catalanista, formado por CiU+ERC+IC (se terminarán de decidir si quieren «independencia» o «drets socials», porque ambas no pueden ser, les guste o no), las CUPs y los segmentos más nacionalistas de PP y PSOE.

En cualquier caso, natura abhorruit vacuum. Si el PSOE se derrumba, veremos quién ocupa su sitio en el intermedio. Que no creo ni por un momento que sea un émulo del Enano Dakota.

Fumus Sathanae

Este artículo es complemento de una reflexión leída aquí.

Qué duda cabe que la noticia de la semana (y casi del mes) es la renuncia del Papa Ratzinger. Quizá no debería ser noticia, ni siquiera por el hecho de que muy pocos Papas han usado esta figura para dejarlo, perfectamente enmarcada en los cánones 331 y 332 del Codex Iuris Canonici. Se lo ha afeado el cardenal Dsziwisz, antiguo secretario de Juan Pablo II: según él (opinión no solitaria tampoco), los Papas deben morir ad Crucem en vez de mostrar la «debilidad» de dejarlo cuando no se sienten capaces de llevar las riendas del cargo. Pero para muchos otros, entre los que me cuento, no estar en condiciones vitales de manejar el cargo es una buena razón para dejarlo y en ese sentido opinamos que el Papa ha actuado correctamente.

No obstante y dado el criterio anterior, suponíamos que no se trataba solamente de una renuncia por motivos de salud. Había más. Si ya es complicado gobernar una organización a cuyo cargo están millones de almas, mucho más lo es todavía cuando sus pastores están afilando los cuchillos para utilizarlos no contra el lobo, sino contra los demás pastores. Como dice Mc 14, 27: «Jesús les dijo: “Todos me vais a abandonar, porque así lo dicen las Escrituras: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas“». Suena el rumor de que bajo la cúpula de San Pedro se tejen y destejen complots dentro de complots y que lo que prima entre los purpurados es la soberbia, la ambición y los intereses oscuros.

Como siempre, todo hecho tiene varias perspectivas. La más completa es sin duda la de alguien que esté metido en la Curia, que no podrá decir todo lo que sabe por más que conozca la historia y sus implicaciones de principio a fin. Alguien que sepa, en suma, qué engranajes encajan dentro de otros engranajes, qué trampas existen dentro de qué otras trampas y qué complots se trenzan dentro de qué otros complots. Política vaticana, podríamos decir: más complicada por cuanto hablamos de personas que han dedicado mucho tiempo a meditar, a reflexionar, a estudiarse a sí mismos y a quienes les rodean.

Al nivel de un servidor de ustedes, en todo caso, que es el de un feligrés de a pie, todas esas conspiraciones palaciegas le pillan lejos. Me interesa –y me preocupa– mucho más el hecho de que mientras allá en las alturas están afilando los cuchillos, los enemigos de la Iglesia se han unido y van atacando cada uno en su frente. Y lo hacen, a mi modesto entender, por una ausencia de dirección firme. Falta de firmeza que a su vez nace de la debilidad de la comunicación de la fe. Con lo cual ya entramos en terreno pantanoso: ¿significará esa debilidad la debilidad de la misma fe en quienes han de proclamarla?

Lo que sí veo, al menos hasta donde me alcanza la vista, es que en España no todo el mundo va al mismo paso. Por supuesto, hay firmeza cristiana: hay cristianos que siguen el ejemplo evangélico cuando se ofrecen voluntarios allí donde su parroquia o su diócesis les manden a apostolar; hay sacerdotes entregados en territorios muy complicados, y no pocos de ellos han dado la vida por su fe. Pero hay otros que confunden el púlpito con otra cosa y ya no piensan en servir, sino en ser servidos. Olvidan el mandato evangélico de Mc 9, 35: «Si alguno quiere ser el primero, colóquese en último lugar y hágase servidor de todos». Otros, medrosos, se encierran en su sacristía esperando que escampe el temporal (los ataques anticatólicos, cada vez más agresivos). Por si faltara algo, la grey está confundida. Confusión a la que ayudan esos medios de comunicación que cuando no son exquisitamente neutros se dedican a crear un clima hostil (lluvia fina) contra la Iglesia, magnificando las pifias y ocultando los méritos de la institución. Y dando caña a aquellos que, como el obispo Reig Pla, se atreven a hablar en voz alta contra el discurso políticamente correcto dominante. Ello, frente a una jerarquía que parece querer «tener la fiesta en paz» con los poderes fácticos.

Queda muy claro que el próximo Papa (que espero no sea nombrado por el cardenal Bertone), se ate los machos para la pelea que viene. Porque lo que necesitamos ahora los católicos es prepararnos para combatir. Y necesitamos un Papa que nos acompañe en esa lucha. Los cánticos melifluos al sexo de los ángeles y las discusiones sobre qué color conviene a cada celebración quedaron arrumbados para siempre. Llegará el tiempo en que deberemos examinar en qué bando estamos. Los intrigantes, arribistas, ambiciosos y los que quieren hacer caer a la Iglesia desde dentro, de un lado, y los católicos verdaderos de otro. Parafraseando a Albus Dumbledore, «muy pronto tendrán que elegir entre lo que es correcto y lo que es fácil».

Tenía razón el Papa Pablo VI: «Se ha introducido en la Iglesia el humo de Satanás». Lástima que no llegara a prever los efectos de ello ni la situación actual.

¡Me ha encantado cómo se desenmascaran a los ateos militantes pseudocientíficos!

PlazaMoyua.com

Ya me estoy mosqueando un poquito con los ateos militantes. Especialmente los que militian contra la religión, pretendidamente desde la ciencia. Aquí nuestro amigo Rawandi es un ejemplo. Pero te tropiezas con muchos.

Por ejemplo, esta idiotez (click para fuente):

ciencia-religion

Comparar peras con manzanas no es la actitud más científica que se puede tener. Y las motivaciones y objetivos de la ciencia y la religión son muy distintas. Además, cuando dicen “ciencia” probablemente creen que te refieren a lo que llamaban ciencia los grandes físicos del siglo pasado, pero probablemente buena parte de lo que hoy pasa por ciencia no encaja en esa visión.

Lo curioso es que aquellos grandes científicos del siglo pasado no tenían ningún problema con la religión, ni se les pasaba por la cabeza comparar ciencia y religión, y a muchos hoy sí. ¿Por qué? Yo creo que es porque ahora entran en conflicto cuando antes…

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Beatriz Talegón y la fábrica de impostores

Original aquí.

Hace unos días, una desconocida joven, Beatriz Talegón, saltaba a la fama por un discurso pronunciado ante la Internacional Socialista, que estaba celebrando una reunión en un lujoso hotel de Portugal, con representantes de un centenar de partidos socialistas de todo el mundo.

En ese discurso, la joven militante preguntaba a sus mayores: “¿Cómo pretendemos hacer una revolución desde un hotel de cinco estrellas?”. El vídeo con sus palabras causó furor en las redes sociales, donde lleva ya más de dos millones de descargas. El hecho fue también comentado en medios de comunicación de todo el mundo, especialmente en nuestro país y en otros de habla hispana.

En realidad, todo el discurso supuestamente rupturista de esa muchacha supuestamente rupturista no pasa de ser una escenificación bien planteada. Como luego hemos sabido, la supuesta revolucionaria es, en realidad, una funcionaria del partido que lleva toda su vida activa medrando en la política y viviendo del dinero público. Con 22 añitos, y recién titulada en Derecho, se marchó a Bruselas, a trabajar en la oficina de Castilla-La Mancha en el Parlamento Europeo.

Después pasó a ser asesora de la delegación socialista en el Parlamento Europeo, cargo que simultaneaba con el de adjunta a la secretaría general del PSOE en Castilla-La Mancha. Por sus desvelos en favor de los oprimidos cobraba más de 3.000 euros netos mensuales, la muy proletaria.

En abril del año pasado, la joven estrella daba el gran salto adelante, cuando era elegida Secretaria General de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas.

Desde entonces, sus principales hazañas revolucionarias han consistido en viajar a diversas convenciones por todo el mundo: Paraguay, Pekín, Egipto, Uganda, Sudáfrica, Suecia, Estados Unidos, México, Portugal… Una vida de intenso sacrificio. Su dedicación a los problemas de la clase trabajadora quedaba de manifiesto en uno de los mensajes que la joven escribió en una de sus páginas de las redes sociales: “Voy a proceder”, decía Talegón, “a sacarme todas las tarjetas posibles con las compañías aéreas para acumular puntos y que alguna vez, puedan tener un detalle conmigo y con las Juventudes Socialistas. Que para eso les sufro tanto”. Como ven ustedes, anticapitalismo en estado puro.

Por tanto, el discurso de la joven en Portugal, en el que se preguntaba qué cómo pretendían hacer una revolución desde un hotel de cinco estrellas, no era más que puro teatro. Muy bien escenificado, pero simple teatro. En primer lugar, porque esta dicharachera joven tiene que estar acostumbrada, tras pasar varios años en Bruselas, a ver a sus compañeros socialistas vivir a cuerpo de rey. Y en segundo lugar porque, a menos que sea tonta del bote, cosa que no parece, es imposible que no se haya dado cuenta, después de siete años, de que sus compañeros socialistas no pretenden hacer ninguna revolución. Ni ella tampoco.

Fueron precisamente algunos cargos de su propio partido los primeros en reaccionar con indignación a su discurso portugués. Dirigentes del PSOE de Castilla La Mancha y de Baleares le pidieron que se dejara de hipocresías y renunciara a sus cargos, si tan revolucionaria se sentía. Pero la joven ya había saltado a la fama y anduvo de plató en plató, supongo que como parte de la misma campaña de marketing en que se encuadra su discurso.

Pero ayer, ese estudiado marketing revolucionario se vino abajo, cuando ella y el eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar pretendieron asistir a la manifestación contra los desahucios y a favor de la dación en pago, convocada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y otras organizaciones sociales. En un determinado momento de la manifestación, las cámaras se acercaron a la joven y a su acompañante, para grabarles las consabidas declaraciones. Pero en ese instante la gente prorrumpió en gritos – “Fuera, fuera”, “Oportunista”, “Culpables” – y comenzó a insultar a los dos representantes políticos, que tuvieron que ser protegidos por la Policía ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos. Tras unos largos minutos de tensión, y en vista de que la crispación iba en aumento, la Policía tuvo finalmente que escoltarlos fuera de la marcha.

Y allá que salieron de la marcha, con más pena que gloria, una llorosa Beatriz Talegón y un impávido López Aguilar, mientras la gente acompañaba su retirada con consignas y gritos sobre el papel que el PSOE ha jugado en la crisis hipotecaria.

Beatriz Talegón no es otra cosa que un producto de la propaganda. Una revolucionaria de guardarropía que pretende, como muchos de sus compañeros, compatibilizar la vida de señorito con los discursos pretendidamente obreristas. Pero no se puede tomar el nombre de la Revolución en vano. Quizá en otra época las poses ensayadas, las provocaciones estudiadas y los discursos calculados le hubieran servido para algo, pero a estas alturas de la película la gente está ya harta de hipocresías. De modo que ayer, toda la campaña de imagen montada en torno a esta funcionaria del partido se derrumbó como un castillo de naipes, entre los insultos de esos mismos en cuyo nombre anunciaba Talegón su revolución de polichinela.

El PSOE intenta, con sus talegones y sus lópezaguilares, subirse al caballo de las protestas ciudadanas, pero ese caballo es demasiado temperamental y no está dispuesto a dejarse domar por quienes solo saben montar el jamelgo de los boletines oficiales. Que los mismos que han provocado esta crisis quieran ahora ponerse al frente de la manifestación contra los desahucios es lo único que le faltaba al caballo del descontento para ponerse a dar coces.

Así que, doña Beatriz, le sugiero que, si quiere usted liderar revoluciones, estudie alguna carrera técnica. Quizá entonces pueda participar en la revolución de las Comunicaciones, en la revolución de la Genética o en la revolución de la Nanotecnología.

Porque en lo que respecta a la Revolución Social, tiene usted las mismas posibilidades de abanderarla que yo de ganarme la vida bailando la danza del vientre.

Espía como puedas

Sepan ustedes que en las Batuecas, como el jefe, tenemos de tó. No solamente gambas, chopitos, croquetas y jamón. La oferta también incluye chorizos de calidad suprema y otros embutidos de difícil digestión para los batuecos, como el fuet andorrano-suizo en sus diversas variantes.

Pues bien: hemos incrementado la oferta. Ahora, además de todo lo anterior (poca broma), resulta que en esa parte de las Batuecas en que los batuecos van por la calle con la barretina calada hasta las cejas, disfrutaremos de cine. Naturalmente pagado de nuestros bolsillos (en las Batuecas no se entiende el cine de otra manera); pero en eso los batuecos nos hemos mostrado desgraciadamente muy productivos. Vean, si no, la que se ha montado desde que sabemos que se graban conversaciones en los restaurantes. Aparte de ser una catástrofe para el negocio de la alta restauración (¿qué pez gordo irá ahora a comer a un restaurante de campanillas para degustar la cuina del país si sospecha que hay bichos en el florero?), ha trascendido que sobre la clase política catalana existen nada menos que 500 informes. Desde luego que es una cuestión de método, pues sólo de esa manera puede llegar a reunirse tanta información.

Desarrollando un poco más la noticia, resulta que todos han encargado informes de todos, unos más y otros menos, pero todos han querido levantarle las faldas (o bajarle los pantalones, no seamos sexistas) al adversario político, con sospechas fundadas de que encontraría algo. De hecho, el problema es que haya algo que encontrar. Pero no nos desviemos, que la cosa tiene su aquél. La agencia de detectives que hizo los seguimientos y demás es una empresa de José Zaragoza, fontanero de Montilla y uno de los capitanes del Baix Llobregat que se rindieron al charnego de Iznájar transmutado en chico de los recados de la oligarquía política catalana. Lo que significa que esa agencia espió a todos por encargo de todos.

Y eso a su vez nos da idea a los ciudadanos de a pie de la desconfianza reinante en(tre) la ¿alta? política catalana, así como de otro hecho lamentable: dedicarse a hundir el crédito ajeno significa que el propio está agotado, cosa que efectivamente le ocurre hoy al PSC. Por eso se dedican a intentar sacar los trapos sucios de los demás, mientras procuran tener los suyos a buen recaudo. El problema es que, además, la fama les precede, porque no es la primera vez que los pillan haciendo guarreridas españolas con alevosía, premeditación y nocturnidad. Recuerden ustedes y sitúense allá por el año 1992, con la resaca olímpica a punto de caernos encima. En aquel año del Señor (Felipe, aún), era a la sazón vicepresidente del Gobierno Narcís Serra, cuando la costumbre era tener un solo Vice. Tuvo que dimitir por una pifia llamada escuchas del CESID, el predecesor del CNI. Apuntaba maneras el tema.

Más recientemente tres nombres (de los que se conocen y se acuerda uno) siguen jalonando la trayectoria del espionaje socialista. El primero de ellos fue Roberto García-Calvo, magistrado del TC, de quien dicen que, por ser «conservador» y al estar en contra del Estatut catalán «había que apartarle» de las votaciones. El segundo de los nombres es Manuel Pizarro, a quien dos agentes del CNI, al parecer, realizaron algún seguimiento. Finalmente, una palabra que, aunque desde cierta bruma de la memoria, les puede llegar a sonar: Interligare. Nada menos que la empresa que instaló equipos de escucha dos o tres números después de Génova, 13. Eso explicaría el exabrupto a Carlos Floriano: «Sé todo lo que haces y oigo todo lo que dices», aunque, como siempre, lo complicado es demostrarlo. Máxime cuando los depósitos de pruebas judiciales parecen tener las puertas de plástico si la persona a la que se puede imputar es pez gordo de Ferraz.

Pero con ser los que más han acudido a esta clase de prácticas nada legales, no son los únicos. Albert Boadella relata en su libro Adiós, Cataluña cómo, llevado a presencia del Molt Detestable Pujol, éste le puso delante un dossier. Y esto, ya antes de llegar al Pati dels Tarongers. Lo cual hace suponer que después se dedicaron con más ahínco (y más medios) a recopilar información de todo el mundo…

Total, que ahora la política catalana está como la RDA justo antes de la caída: nadie se fía de nadie porque todo el mundo espía a todo el mundo a cuenta de la Stasi. Saber quién represente el papel de la temida policía política de Honnecker puede aquí ser complicado. O tal vez no. Mientras tanto, disfruten cuanto puedan de esta peli de espías de serie B… Dejo a su criterio decidir quién es, en el caso de Sánchez-Camacho y Victoria Álvarez, quién es la que tiene los pantalones bajados.

Op. 46

Sepan ustedes que he adoptado una curiosa costumbre de mi comadre Miss Fidget: dedicar un post al menos al año a una obra musical cuyo número de opus coincida con los años que se van cumpliendo. Y debo decirles que esto se está convirtiendo en una tarea asaz ardua. Es lo que tiene llegar a Internet (o más exactamente a la blogosfera) convenientemente tarde. Si la administración de un blog me hubiera llegado a los 23, posiblemente tendrían ante ustedes un post con el Concierto para piano nº 1 de Tchaikovsky. O si a los 32 hubiera adoptado esta curiosa costumbre, se hubieran encontrado con un post sobre Los Planetas, de Holst. Pero con 46 tacos como los que cumplí ayer, como les decía, la cosa se complica porque uno debe escoger entre lo inexistente y lo manido (en la parroquia de Nuestra Señora de los Vídeos, se entiende).

Lo mejor de todo, para ustedes sobre todo, es que el opus correspondiente a Shostakovich, que a veces recuerda un poco al protagonista de Aterriza como puedas, son unas canciones que no he podido encontrar en la parroquia, así que se libran ustedes de acabar deseando colgarse de la lámpara del comedor. En cambio, he encontrado y quiero compartir estas dos joyas pertenecientes al repertorio general, porque estoy generoso… y bueno, para que ustedes las disfruten más, qué puñetas. Y además, porque estoy nórdico, qué quieren.

Así que en primer lugar he escogido la primera suite extraída de la música incidental de Peer Gynt, del compositor noruego Edvard Grieg. Probablemente debieran ustedes leer la obra teatral del viejo Ibsen y asombrarse un poco de lo que las calenturientas mentes románticas han hecho con esas dos suites (aunque no pudieron mucho; con Chopin, por desgracia, bastante más). Luego se preguntarán por qué he escogido precisamente En la caverna del rey de la Montaña. Brevemente les contaré que en la obra, en una escena anterior, a Peer Gynt le intenta echar el lazo la hija del Rey de la Montaña (un troll, por cierto). Total, que lo tiene a las puertas del altar y él le dice que de casarse nones, y la música nos habla como el resto de trolls se le quiere echar encima, hasta que acaba huyendo a escape de la cueva.

La segunda es de Sibelius: su suite Pelléas et Melisande, concluida de componer en 1905 sobre la obra homónima de Maeterlinck y con la losa del precedente francés de Debussy. No obstante, la historia vale la pena (no suele haber tragedia sin triángulo amoroso, como aquí lo hay entre Pelleas, su hermano Goulaud y en medio de ambos, Melisande) y la música de Sibelius más.

Bonasera

En estas Batuecas de nuestros pecados cada día parece más claro que el río se está revolviendo a ojos vista. Quienes hayan seguido este blog sabrán que uno tiene la desagradable impresión de que vuelven tiempos antiguos, que creíamos olvidados porque queda muy poca gente viva que los recuerde con nitidez. Entre eso y el lavado de memoria que se ha producido desde que estamos en eso que algunos todavía llaman democracia volvemos a sentir que la frase de Santayana vuelve a cumplirse: «El pueblo que olvida su historia (que se la han hecho olvidar, en este caso), está condenado a repetirla». No sé en otras partes, pero aquí volvemos a los años 30 del siglo pasado. Algunos ya se atreven a poner artefactos explosivos, como entonces. Pasito a pasito vamos progresando hacia 1931.

Observo que aumenta el número de personas que piden «la guillotina» para Fulano, para Mengano… o para todos, tirios y troyanos, sin distinción. Personas antaño ecuánimes que hoy escupen su rabia y su frustración contra un «sistema» y unas personas que, por sí o como peones interpuestos en un juego que se juega en otro tablero a mayor nivel, les han desposeído de su casa, de su trabajo, de su familia, de su dignidad… o de todos a la vez. Quizá no faltan motivos: condecorar a los que nos han hundido, indultar a delincuentes confesos y juzgados, no juzgar y condenar a personas sobre quienes pesan indicios racionales de criminalidad… Pero uno no deja de recordar las palabras que escribiera Stefan Zweig en su biografía de Fouché y suspirar. Suspirar para que el pueblo, esa entelequia que no se sabe muy bien lo que es pero que en su nombre se han cometido auténticas barbaridades, no se emborrache de palabras sangrientas. A pesar de que salen ahora cucarachas y sanguijuelas por todas partes alimentando ese discurso suicida.

Y probablemente a mí, como a más de uno de ustedes, se nos quede cara de Amerigo Bonasera. Porque nuestro paraíso ya no es España. Porque seis millones de personas (y subiendo) estamos en el paro (gracias, casta) y la vida no nos va bien. Porque la policía ya no vela nuestro sueño. Porque a los delincuentes que nos roban y nos agreden los sueltan los jueces en una hora si son de baja categoría, y ni siquiera van a juicio o tardan lo bastante como para que su delito prescriba si son de muchas campanillas. Y a pesar de todo eso, (todavía) no queremos relacionarnos con personas que nos hagan la justicia que creemos merecer.
 

Aquí les dejo, para terminar, una de las primeras escenas de película más famosas de la historia del cine.
 


 

Si tienen problemas con el italiano, aquí en versión española:
 


 

Y una pregunta, que siempre fue fundamental en los discursos forenses de Marco Tulio Cicerón: Quibus pluris bono fuit? ¿A cuántos (además de los que ya sabemos) más aprovecha que España se hunda o, más castizo, «se vaya a la mierda»? Y, caso de saberse, ¿actuaríamos como los islandeses?

Sinfonía nº 11 en sol menor, op. 103, «Año 1905», de Dmitri Shostakovich (y II)

III. Adagio: In memoriam.

Tras el horror descrito en el movimiento precedente, Shostakovich ve llegado el momento de honrar a los muertos. Y lo hace con una cita de una marcha fúnebre revolucionaria: Vy zhertvoyu pali (Caísteis, víctimas) de la cual aquí les dejo el original. El silencio sepulcral en que termina el movimiento anterior comienza con unos pizzicati en las cuerdas graves, parientes del amenazador motivo de los timbales del primer movimiento: Sigue leyendo

Sinfonía nº 11 en sol menor, op. 103, «Año 1905» de Dmitri Shostakovich (I)

Como siempre les comento, la música es la única patria de quienes queremos huir de toda la porquería nuestra de cada día. La asquerosa impunidad de los miembros (y miembras) de la casta provoca que escapemos a toda velocidad hacia esa república en que Euterpe gobierna armoniosamente. Así pues, hoy nuevamente, retomando mi amable competencia con el compadre Noatodo (hace tiempo que no me meto con él y con monsieur Jarousski) y a petición de otros tovarischi, incluyo en mi blog esta modesta reseña sobre la obra. Sigue leyendo