«Hable»

Hace ya unos cuantos años tenía yo una saladísima amiga sevillana que, al llamarla yo por teléfono, en vez del «¿Diga?» habitual y con curva de entonación interrogativa, decía «Hable» y con entonación más o menos imperativa. Es decir: hable usted y diga lo que tenga que decirme sin demora. A mí siempre me chocaba esa respuesta; de hecho, sentía cómo me ponía firmes y todo. Nunca más supe qué fue de ella y ciertamente nunca volví a encontrar a nadie que respondiera a una llamada de teléfono de tan –para mí– singular manera. Sin embargo, este recuerdo (placentero, por otra parte), me sirve ahora para repasar de un vistazo la actualidad de este verano caliente. Y de ese repaso deduzco que hay muchas personas que, debiendo hablar, no hablan. Sigue leyendo

Buitres carroñeros

Por su interés reproducimos este artículo de Almudena Negro, que resume bien las actitudes de todos aquellos que, queriendo o sin querer, han “aparecido en la foto” del accidente de A Grandeira, en La Coruña.

Cuenta la Wikipedia que para la zoología “un carroñero o necrófago es un animal que consume cadáveres de animales y que no ha participado en su caza”. En la sociedad española los carroñeros son esos seres humanos que acuden raudos al olor de la sangre, para, chapoteando en ella, tratar de obtener rédito político, ideológico o mediático del dolor ajeno. Les cuento esto a raíz de la terrible tragedia vivida esta pasada semana en Galicia y que ha conmocionado a España entera. 

Lo mejor de estos tristes días, sin duda, la reacción de la sociedad española: hospitales abarrotados de gente queriendo donar su sangre, no sólo en Galicia aunque también y principalmente, médicos de asueto o descansando después de una interminable guardia que acudían a ponerse a la orden, bomberos en huelga que salvaban vidas entre el amasijo de hierro en que quedaban convertidos los trágicos vagones, policías que hacían lo que hiciera falta, vecinos que prestaron sus mantas y primeros auxilios a los damnificados por la tragedia o sencillamente acompañaban a los heridos, jóvenes que quitaban la clave a su conexión Wifi para facilitar las saturadas comunicaciones, enfermos menos graves que pedían el alta voluntaria para que sus camas fueran ocupadas por los heridos del Alvia maldito… Grande España. Marca España. De la de verdad.

Lo peor, también sin duda, el comportamiento de unos pocos, muy pocos, que acudieron prestos y veloces al olor de la sangre. Marta Garrote –increíble que esta pelota del sin par Tomás Gómez siga teniendo cargo alguno a estas horas en el PSM-PSOE– fue la primera en abrir fuego contra el gobierno, culpando en Twitter, al tiempo que sonaban con desesperación los teléfonos móviles en los bolsillos de los fallecidos, del accidente a los «recortes del PP». Se retrató, como tiene por costumbre hacer. Poco después las redes sociales hervían de indignación y ella, en lugar de disculparse y callarse, como se corresponde, se hacía la víctima. Pobre amoral.

Pero Garrote no fue la única carroñera de ese día. Hubo otros, como el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, de facultad a zulo, y asesor del gobierno venezolano, Juan Carlos Monedero. Sin duda, en sus subconscientes, amén del complejo de Fourier, la utilización del accidente del barco Prestige o de la masacre terrorista del 11 de marzo de 2004 contra gobiernos del PP. Chapotear.

Sobraron también imágenes. Muchas. Imágenes de cuerpos inertes y heridos suplicando ayuda, que no aportaban nada a la información de la tragedia pero que sí podían causar mucho dolor. Como sobró la grabación, emitida en todas las televisiones, cedidas por el diario sensacionalista de la mañana, tomada escasos minutos después de la tragedia.

Verano calentito

En este primer post del verano no hacemos sino constatar lo siguiente: que los españolitos hemos adquirido el derecho a tener un verano caliente. Ríanse ustedes del gabacho dizque científico que aseveró que «en España íbamos a tener el verano más frío de los últimos 100 años». Unos hachas, oigan. Que por cierto y según oímos en la radio hace un par de días, un empresario de la hostelería mallorquina está buscando al genio para darle una manta de… recaos. Sigue leyendo

La enorme incultura política del periodismo español

Original aquí.

El golpe de estado contra el islamista Mursi en Egipto ha puesto en evidencia la vergonzosa incultura política y el servilismo al poder del periodismo español.


Decenas de periodistas españoles famosos exhibieron sin pudor su profunda incultura política al condenar en sus tertulias de radio y televisión el golpe de Estado contra el islamista Mursi, en Egipto, como un “retroceso” de la democracia, calificando de democrático a cualquier gobierno que haya sido elegido en las urnas e ignorando que la democracia es mucho más que eso y que desaparece siempre que un gobierno, aunque haya sido elegido por votación popular, frustra a sus electores, incumple sus promesas o suprime reglas básicas y derechos fundamentales del sistema. 

Resultaba penoso y vergonzoso escuchar las condenas al golpe militar de Egipto bajo el argumento de que representa un atentado contra la democracia, cuando el islamista Mursi era cualquier cosa menos un demócrata porque su gobierno había incumplido sus promesas, legislado de manera arbitraria y alterado el orden constitucional para acumular poder.

Esos mismos periodistas y comentaristas, dueños de tribunas de opinión que utilizan con parcialidad y que no merecen, son los mismos que se refieren siempre a España calificándola de “democracia”, sin asumir la triste verdad de que en España no se respeta ni una sola de las grandes reglas básicas y requerimientos de un sistema democrático: ni separación de poderes, ni igualdad ante la ley, ni unos procesos electorales plenamente libres y sin trabas, ni protagonismo del ciudadano, ni castigo para los corruptos, ni límites al poder de los partidos, ni una sociedad civil fuerte e independiente, ni unos medios de comunicación fiscalizadores del poder, ni el imperio de la verdad frente a la mentira, ni el respeto a las promesas electorales, ni otras muchas reglas y requerimientos de un sistema que, contrariamente a lo que ocurre en España, es incompatible con la mentira, el engaño, el abuso de poder y la corrupción.

España nunca podrá resurgir y regenerarse mientras que esa legión de periodistas incultos y secuestrados por el poder no digan la verdad a los ciudadanos, anteponiendo el derecho a una información libre e independiente a sus miserables servidumbres y oscuras alianzas con los partidos políticos, cuyos intereses defienden antes que los de los ciudadanos, incumpliendo así sus deberes básicos, éticos y profesionales, en democracia.

El golpe de Estado no siempre es condenable. Cuando se lanza contra un gobierno contaminado de mentiras e ignominias, que prefiere aplastar al pueblo antes que perder poder y privilegios o que irrespeta derechos fundamentales y ordenamientos claves de la sociedad democrática, como es la separación e independencia de los poderes básicos del Estado, entonces el golpe no sólo es lícito sino obligado y democrático.

Cuando los gobiernos saquean, roban, mienten a los ciudadanos, incumplen sus promesas y anteponen los propios intereses al bien común, no merecen respeto alguno y tanto los ciudadanos responsables como las fuerzas que deben cuidar la legalidad constitucional y la ética democrática tienen no sólo el derecho sino también el deber de alzarse contra la indecencia y el abuso del poder, por mucho que ese poder haya surgido de las urnas.

Las urnas, en democracia, no otorgan cheques en blanco ni impunidad, sino únicamente el derecho a gobernar bien, bajo el imperio de una ley igual para todos y siempre que siga gozando de la confianza de los electores.

Nuremberg 2013

Diferencias… o no :S

Seguro que si ustedes han seguido con alguna atención este blog, habrán notado que un servidor tiene, desde hace tiempo, una desagradable sensación: la de estar repitiendo la historia. Han cambiado los ropajes, pero los conceptos y los motivos son los mismos, al igual que la perversión del lenguaje. Pego aquí la próxima entrada del blog de José Rosiñol Lorenzo, muy ilustrativa a este respecto. Blog que, naturalmente, ha sido atacado «en nom de la llibertat». Ustedes ya saben: no hay derecho a la discrepancia en la Cataluña medieval a la que los nacionalistas-separatistas nos quieren conducir. No obstante, perderían ustedes perspectiva si creyesen que «el problema catalán» es algo estrictamente autóctono. En absoluto. Es parte de una partida que se está jugando en un tablero mayor. Por ahora, bástenos recoger las impresiones del amigo José, mientras rehace su blog, atacado por los luchadores de la libertad:

Concierto ¿por la Libertad?

No quiero detenerme en la injustificable profusión propagandística perpetrada por los medios de comunicación catalanes –públicos y subvencionados- previa al llamado “Concierto por la Libertad” (acapararon gran parte de los noticieros de TV3 y Catradio), ni en la cobertura en directo y en prime time –durante más de cinco horas- que hizo TV3 del concierto (con un coste de dinero público inadmisible) convirtiéndolo en un publirreportaje político, ni en la manipulación informativa posterior al evento que pretende hacer creer que la reivindicación de los asistentes era el eufemístico “derecho a decidir” cuando las soflamas y eslóganes que se escucharon durante todo el concierto fueron, como no podía ser de otra manera, “¡Independencia!”…

Tampoco quisiera reparar en la metamorfosis de la política catalana, desde hace unos años más tendente hacia los actos de masas de adhesión que al debate público, abierto y transparente de las propuestas de los distintos actores políticos, actos propulsados por unas organizaciones de la “sociedad civil” que no son más que el brazo ejecutor de los planes del poder oficial, actos que en último término parecen dividir a los catalanes entre aquellos que estuvieron (una minoría mediáticamente hipertrofiada) y los que no (una mayoría silenciada y cada vez más estigmatizada), actos de exaltación nacionalista que se otorgan la potestad de representar a toda la sociedad, a toda “Cataluña”…actos con los que crear un pensamiento único…disfrazado de reivindicación democrática…

Y esto es, en mi opinión, lo realmente relevante: es la perversión del lenguaje, es la utilización política de valores que deberían ser comunes, es la tergiversación de las palabras, es el cinismo y la falta de rubor con la que utilizan conceptos morales con los que enmascarar objetivos políticos… Son las autocontradicciones performativas con las que confunden a una ciudadanía asfixiada por el control social, político y mediático, vemos cómo los catalanes que defienden la independencia viven en un país democrático, España, en el que pueden convocar libremente un concierto en el que reivindicar la libertad… hablan de democracia, de “radicalidad democrática”, reduciéndola a un mero instrumento en forma de referéndum acotado con el que alcanzar sus objetivos políticos; reivindican pluralidad democracia pero exigen uniformización identitaria; reivindican libertad para “Cataluña” pero exigen la adhesión ciega de la ciudadanía; dicen representar a la sociedad civil mientras ignoran los auténticos problemas de los barrios invisibles de las ciudades catalanas, esos “no lugares” incómodos para los parámetros de los “catalanes de bien” nacionalistas; exigen poder ejercer una consulta “democrática” pero no cumplirían ni uno de los puntos que exige la Clarity Act canadiense ni los estándares de trasparencia exigidos por el Reino Unido para el referéndum escocés…

José Rosiñol Lorenzo