In memoriam Pedro J.


No, no se asusten ustedes. No se ha muerto, ni mucho menos, aunque algunos sí quisieran verle muerto. Y entre éstos, no pocos de los que hace 20 años se «deleitaban» con las Historias de la corrupción que contaba Pedro J. de Ferraz y aledaños. Historias que le costaron ser tratado con exuperancia por el felipismo de entonces, ya en horas bajas pero todavía con poder.
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VOX

El pasado día 17 de enero se daba a conocer al gran público el nuevo partido VOX. Sus caras más visibles son, por ahora, Santiago Abascal y José Antonio Ortega Lara. Ambos, antiguos militantes del PP y con la antigüedad suficiente como para tener perspectiva del recorrido de esa formación hoy en el Gobierno. Hoy por hoy no se sabe gran cosa de esa formación, salvo que es una escisión del PP-de-Mariano y, por ahora, llena de descontentos del PP.
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Gamonal

Hasta hace apenas dos semanas, fuera de Burgos eran cuatro gatos los que sabían que en esa noble ciudad existe un barrio llamado Gamonal, anteriormente un pueblo, que fue absorbido por el crecimiento urbano de la capital y en el que hoy viven unas 60.000 personas. Y en estas dos semanas se han dicho tantas cosas de ese barrio y ha hablado tanta gente –mucha de ella sin conocimiento o, peor, con argumentario– que para quienes no vivimos allí es difícil distinguir la verdad de todo lo demás.
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Carta de un Policía Nacional a algunos medios de comunicación

El “policía opresor y torturador” frente a la “pacífica ciudadana manifestándose por una causa justa”


Señores periodistas:

Lo primero de todo darles las gracias de parte de todos los Policías que cada día se juegan el tipo en la calle. Gracias por complicarnos aún más el trabajo. Gracias por contar las noticias como les ha dado la gana. Gracias por confiar antes en personas que han estado detenidas que en los agentes que salen cada día a la calle para protegerles. Gracias por hablar en los medios sin conocimiento de causa. Gracias por el clima de crispación social que han logrado.

Mire, nosotros no sabemos si esta avalancha de noticias son una maniobra política para desprestigiar o simplemente porque no hay nada mejor que contar. Lo que sí sabemos es que gracias a estas noticias cada día tenemos más complicaciones en la calle. Los detenidos nos gritan, insultan y amenazan con denunciarnos y por supuesto nos tenemos que quedar impasibles ante esta situación. Sin contar con el rechazo del ciudadano, que no ayuda nada en accidentes de tráfico, incendios y diferentes actuaciones a las que nos enfrentamos.

Antes de hablar del trabajo de un policía deberían informarse de cómo trabajamos y por qué utilizamos algunos métodos que, a la vista de un ciudadano, pueden no comprenderse. Es indignante que salga una imagen en televisión donde un tío le rompe la nariz a un Policía de antidisturbios y se señale con un circulito rojo el punzón de goma. ¿A nadie le ha importado el estado de salud de ese agente? ¿No se le ocurrió al cámara seguir al agresor y captar la imagen de su cara? Señores, ¿a qué estamos jugando? Ese punzón que llevaba el Policía en la mano es simplemente un pequeño objeto de goma dura. No pincha, no corta, no provoca lesiones. Sólo se utiliza para presionar, sin mucha fuerza, puntos de dolor del cuerpo para inmovilizar a personas agresivas. ¿No les parece bien? Es el medio menos agresivo que se puede utilizar para reducir a alguien. Los guantes negros son simples guantes de auto protección, con fibra anti-corte para no dañarnos las manos con posibles objetos punzantes que llevan los malos: cuchillas, agujas… Y por cierto, que la casa no nos los da: los tenemos que comprar de nuestro bolsillo en la mayoría de las ocasiones y en ningún caso se usan para pegar a nadie sin dejar marca (como dicen ustedes en sus noticias).

A los detenidos se les desnuda, se les quitan los cordones de los zapatos, cinturones, pendientes, incluso a las mujeres el sujetador. Se les retira cualquier objeto con el que puedan autolesionarse en las celdas. Esto es únicamente una medida de seguridad (para los detenidos). Incluso si están muy alterados, se les deja las esposas puestas, se les inmovilizan las piernas o se les pone un casco de moto. Tendrían que ver ustedes lo que una persona detenida es capaz de hacer dentro de una celda. Se dan golpes contra la pared, se muerden, dan patadas y luego dicen que les hemos pegado. Bajo ningún motivo un detenido entra en una celda sin cumplir las medidas de seguridad obligatorias. Y sinceramente: ¿creen ustedes que son supercolaboradores? ¿Que no oponen resistencia? ¿Que entran como corderitos? ¿Dónde viven ustedes? ¿En los mundos del corazón rosa? Piénsenlo detenidamente.

En relación al trágico incidente del esquizofrénico muerto… Bien, infórmense de la cantidad de agresiones que había protagonizado, de las veces que se le había detenido, de cuál era su estado mental, de cuál era su nivel de agresividad. El Policía se encontraba acorralado, corriendo de espaldas con el hombre delante amenazándole con un pico de obra y la única alternativa para salvar su vida y la del resto de personas que allí se encontraban fue disparar, eso sí, apuntándole al brazo que sostenía el pico. Pero muy a pesar nuestro no somos infalibles ni tiradores olímpicos y un disparo provocó su muerte. Por favor, léanse el informe forense. Léanse el auto dictado por el juez. ¿Nadie se ha preguntado en qué estado ha quedado el agente? ¿Piensan que ese agente no ha sufrido? Cada vez que hablan den la tele, radio, prensa…. ese joven lo pasa fatal.

No es agradable matar a alguien y es algo que se mete en tu cabeza para toda la vida. Piénsenlo. Sobre el incidente del señor detenido de las Cortes que según ustedes quedó inconsciente… (¿lo han comprobado con el informe forense?). Les invito a que intenten reducir a un hombre alterado, bajo los efectos de la cocaína, un personaje que había destrozado a golpes de cabeza los cristales de la mampara del vehículo policial y más cositas que había hecho que nadie menciona. ¡¡INFÓRMENSE!!, que para algo son periodistas.

Sobre el chico gitano que saltó del vehículo rompiendo la mampara, sólo un apunte. Un vehículo policial tiene una mampara de plástico duro que divide el habitáculo del detenido y el de los agentes. ¡Es materialmente imposible acceder desde delante a detrás! O sea: que esos agentes no pudieron empujar al detenido. Rompió los cristales a patadas y saltó solito.

NO SOMOS ASESINOS, NO SOMOS TORTURADORES. SOMOS PERSONAS NORMALES, HOMBRES Y MUJERES QUE INTENTAN HACER SU TRABAJO. NO NOS QUEMEN, QUE YA TENEMOS BASTANTE CON LOS POCOS MEDIOS DE QUE DISPONEMOS. RESPETEN NUESTRO TRABAJO Y NO SE INVENTEN MAS TONTERÍAS. Por supuesto esta carta no trascenderá, no es escabroso, no es noticia. Espero que por lo menos lo puedan leer los redactores de esta cadena que han llenado horas de sus informativos de mentiras. Pero sepan que están haciendo mucho daño a la moral de los cuerpos de seguridad que salen cada día a la calle intentando cumplir la ley.

Atentamente, un Agente que en su carrera policial ha sido agredido, insultado, escupido, amenazado y se ha jugado la vida (exactamente igual que el resto de mis compañeros)… y nunca, nunca nada de esto salió en prensa.

A ciertos medios de comunicación, quién sabe por qué, no les interesa que la verdad les estropee una buena manipulación. Eso es como tener el enemigo en casa sin que nadie le haga la pregunta del millón: ¿para quién trabajas? Lo triste (y peligroso) es cómo la demagogia se junta con el resentimiento bien asentado en la población y se va creando un caldo de cultivo en una olla a presión. Y a los burros que rebuznan en los foros afirmando que «la Policía es el enemigo» (y se van por los cerros de Úbeda rebuznando igualmente acerca de los lacayos del clero y del capital), no digamos lo que se les nota ese resentimiento. ¡La Policía no les deja trabajar, oigan!

Pues nada: «que desaparezca la Policía. Total, «para lo que hacen esos lacayos opresores del capital», ¿verdad?. Muy bien. Entonces, perroflauta…

Cuando te roben en la calle, pide ayuda a… quien tú sabes.
Cuando violen a tu mujer, tu hermana, tu hija, tu madre, pide ayuda a… quien tú sabes.
Cuando te peguen una paliza, pide ayuda a… quien tú sabes.
Cuando a tu hijo o hija lo metan en la droga, o lo capten para una de esas llamadas “sectas destructivas”, pide ayuda a… quien tú sabes.

Se puede seguir, pero creo que es suficiente muestrario para mostrar un poco de respeto por la función que tienen las FCSE. Nunca faltará un garbanzo negro y es obligación del resto de compañeros que esa persona se vea apartada del servicio; pero ello no ha de obstar para reconocer que, en líneas generales, la Policía cumple suficientemente bien con sus funciones.

Aclaración

Me veo obligado a aclarar, para que no quede ningún género de duda, que no soy policía (ni mucho menos pertenezco a los antidisturbios), ni tampoco periodista. Solamente un ciudadano de a pie que está de acuerdo al cien por cien en lo que manifiesta el autor de la carta, que sí es policía nacional. Y harto, al igual que él, de que las FCSE tengan que aguantar insultos y provocaciones de los violentos, para acto seguido quejarse de que «les han pegado».

Faena y paseíllo

Comencemos por la faena. Menudo está el patio, señores. ¡En qué berenjenal ha metido el todavía (incomprensiblemente) Duque empalmado a su familia política, no sólo a su mujer! El circo ha crecido de tal manera que hoy es un totum revolutum en el que todo el mundo se cree con derecho a decir lo que crea conveniente: desde personas que intentan poner un poco de orden y sensatez en el asunto, hasta los «revolucionarios de horca y cuchillo» (eso sí, en la barra del bar), que pretenden que la real fauna acabe como la familia del zar Nicolás II, con diversas tonalidades de gris. Eso sí: entre las segundas, todas creyendo que «la República es la panacea de todos los males de España».
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«Grandeza»

El último día del año pasado leía yo en la Tercera de ABC un artículo de D. Pedro González-Trevijano que me llamó particularmente la atención. Después de pintarnos el cuadro de la realidad, tétrica tal cual es, el señor González-Trevijano se agarra a la grandeur gaullista como solución para sacarnos del pozo.

La lectura del artículo, no obstante, suscita varias cuestiones. La primera, que para monsieur De Gaulle la grandeur está bien porque es francés y a ellos les suele sentar bastante bien (y bastante menos bien a los demás). Pero, ¿dónde o en quién ubicar la «grandeza» en España hoy? Ya afirmamos en su momento que esta crisis no es solamente económica, sino que empieza siendo una crisis moral o espiritual por vaciamiento, y que el círculo se cierra ahora con la crisis económica. El panorama de «desconfianza de la política» es desolador: hemos tenido aprendices de brujo que lo único que han conseguido es multiplicar los problemas (porque a lo mejor ése era también su objetivo). Y estamos soportando a «mandaditos» que, aunque a velocidad más lenta que los aprendices de brujo, nos están llevando igualmente al carajo. No sé si es gracias a la «democracia», pero hoy en España no hay «estadistas que piensen en las próximas generaciones», sino «políticos que piensan sólo en las próximas elecciones». No hay grandeza en ello. Ninguna. Aparte, las propias estructuras de los partidos se encargan de aquellos que vienen con ideas que lleven a recuperar esa grandeza, para que el panorama quede en una plana y gris mediocridad (viva la «democracia interna» de los partidos).

En cuanto a los famosos momentos estelares (segunda cuestión), D. Pedro acude en primer lugar a lo que podríamos llamar mitología transicional: la «nada santa Transición». En ella, la presunta «grandeza» del pueblo español quedó, simplemente, en el hecho de que pasamos de una situación a otra sin disparar un solo tiro. Todo lo demás, incluida la Carta Otorgada que es nuestra «Constitución» de 1978, se coció intra portas, con el «pueblo español» de convidado de piedra. Conviene recordar ese detalle, porque ahí está el origen del blindaje de lo que hoy llamamos «casta parasitaria». Bien podría decirse, parafraseando aquella frase presuntamente atribuida a Louis XV (otra vez la grandeur francesa), «tó pa nosotros y sin el pueblo». Y eso fue todo. El café para todos de Bartolomé Clavero no fue otra cosa que el pistoletazo de salida para el reventón del Estado por hinchazón de sus diecisiete partes, aliñada con la deslealtad institucional de varias de ellas, que amenaza con extenderse al resto. Todo ello apunta más a que volveremos a Goya antes que a Juan Genovés.

Y respecto de la otra figura que pone de ejemplo, Nelson Mandela, no estará de más recordar que Madiba, como le llaman ahora queriendo igualarlo al Mahatma Gandhi, fue antes de eso un feroz y violento comunista (foto con Fidel incluida), con una colección de asesinatos a sus espaldas. Y que si se pasó 27 años en prisión fue precisamente para purgar esos delitos y no sólo su «oposición al apartheid». Por supuesto que celebramos su «conversión en un hombre de paz», no faltaba más. 27 años de reclusión dan para pensar mucho y de verdad sobre lo que uno ha sido, es y quiere ser. Pero pongamos todos los factores en la balanza, no sólo los que interesan. Por cierto, no sé qué pensará de su entierro, allí donde esté. Al mismo, como a un panal de rica miel, acudieron todos los pájaros importantes de la fauna política y artística del mundo mundial. Sin embargo, la gente sencilla nos hemos quedado como si al acontecimiento le hubieran lanzado el hechizo ridiculus: recordaremos los pases de manos que cierto señor nos hizo creer que eran «lenguaje para sordos»… y el flirteo del Obamesías (inocente o no, pero absolutamente fuera de lugar) con la primera ministra danesa (y el consiguiente cabreo de la First Lady of America). Eso sí que fueron momentos estelares y lo demás son cuentos.

Por mi parte, todavía estoy esperando a alguien no sólo «grande», sino que sea capaz de recordarnos la «gran nación» que fuimos. No tiene aún visos de aparecer.