A rey muerto, rey puesto

Vaya por delante que éstas son reflexiones de urgencia ante un hecho que hace pocas acaba de producirse: la abdicación del Rey, en un momento en que nadie se la esperaba. Más allá de la opinión del professor Perich de que ésta «es una frase decididamente monárquica», a lo que estamos asistiendo es al relevo generacional en la Jefatura del Estado. Tal y como opinaba Carlos Cuesta, ahí debería quedar la cosa en una democracia madura y bien asentada. Y un servidor de ustedes cree también que para muchos españoles de bien es así.
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