Götzendammerung

¿Creían ustedes que íbamos a tener un verano tranquilo como una balsa de aceite? Pues parece que a alguien le interesa la tensión. Ya nos habíamos acostumbrado a que S. Sª la juez Alaya termine con dos imputados más cada semana —como mínimo— en el macrocaso que está instruyendo. Caso que, si alguien quiere echarlo abajo, tendrá que hacerlo por encima del cadáver de la Ley, sin duda. Olvídense, pues, de la tranquilidad: L’Avi II (Pujol) ha decidido soltar la bomba y confesar que ha robado mucho. Quants cops, fill meu? Sigue leyendo

Chocolate per tutti

El problema

Sepan ustedes que ya tenemos serpiente política de verano —y si Dios no lo remedia, de parte del otoño—: la reforma constitucional. Después de tantos años de coñazo identitario, Mariano ha encontrado la forma de «encajar a Cataluña con (el resto de) España». La tentazione, l’oro marrone, la soluzione, que hubieran dicho los de Huapacha Combo. Y nos quejábamos de que no se movía, fíjate tú. Sigue leyendo

Sainete en Ferraz

Bien, pues ya ha terminado el sainete de Ferraz, subtitulado «Il bello, il brutto, il cattivo» (o si quieren, «el guapo, el feo y el malo»). Ha habido en Ferraz un proceso, que han llamado de «primarias», al que se han presentado tres candidatos nada menos. Cuesta creer que con lo maltrecho que anda ese partido a nivel general haya tres personas que quieran dirigir el cotarro socialista. Sigue leyendo

¿Quién teme a Carrillo II?

Capilla “infrautilizada”. Ya.

Qué oportuno ha sido, señores, el intento de cierre de la capilla de la Facultad de Geografía e Historia de la Complutense. Toda una alegoría de lo que ocurre en una de las Universidades otrora más señeras de España. Se extrañarán ustedes de que utilice la palabra «oportuno». Pues sí: ha sido oportuno porque aquí se han retratado muchos, tanto por acción como por omisión. Sigue leyendo

Síndrome de Estocolmo

No se me ocurre otra forma de calificar esta afirmación de algunos periodistas y plumillas varios: «Necesitamos un PSOE fuerte». Que esto lo diga cualquiera de los tres candidatos a dirigir ese gallinero en el post-rubalcabismo se entiende. Lo que no se entiende es que lo digan personas sensatas (como a mí me parece que lo es) como el maestro Carrascal. Por mi vida que no lo entiendo.
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Pablemos hasta en la sopa

Es un verdadero coñazo, con perdón. Cada vez que Pablemos levanta una pata, ahí está un periodista para contarlo y un noticiario para distribuir el sucedido. Cada vez que monta el cirio (como en el Europarlamento, olvidando quién es y dónde estaba), todas las cadenas corren para atrapar el momento, la estrella. Partiendo del hecho de que se ha hecho realidad el viejo chiste antisoviético («Donde hay noticia (izvestia) no hay verdad (pravda) y donde hay verdad, no hay noticia»), resulta que Pablemos se ha convertido en el circensis maximus del circo mediático, o la parte de éste que se consideraba seria.
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