Pablemos hasta en la sopa

Es un verdadero coñazo, con perdón. Cada vez que Pablemos levanta una pata, ahí está un periodista para contarlo y un noticiario para distribuir el sucedido. Cada vez que monta el cirio (como en el Europarlamento, olvidando quién es y dónde estaba), todas las cadenas corren para atrapar el momento, la estrella. Partiendo del hecho de que se ha hecho realidad el viejo chiste antisoviético («Donde hay noticia (izvestia) no hay verdad (pravda) y donde hay verdad, no hay noticia»), resulta que Pablemos se ha convertido en el circensis maximus del circo mediático, o la parte de éste que se consideraba seria.
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