Síndrome de Estocolmo

No se me ocurre otra forma de calificar esta afirmación de algunos periodistas y plumillas varios: «Necesitamos un PSOE fuerte». Que esto lo diga cualquiera de los tres candidatos a dirigir ese gallinero en el post-rubalcabismo se entiende. Lo que no se entiende es que lo digan personas sensatas (como a mí me parece que lo es) como el maestro Carrascal. Por mi vida que no lo entiendo.
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