Para quiénes son las leyes

Empecemos por la noticia que suscita esta entrada y en especial la frase: «La ley procesal está pensada para el robagallinas y no para el gran defraudador». Frase pronunciada nada menos que por D. Carlos Lesmes, presidente del CGPJ. Hay que aclarar que se refiere a la ley procesal penal, no a la civil; pues desde el año del milenio, es decir, el 2000, España posee una ley más o menos adecuada a los tiempos ─falta todavía que la Administración de Justicia se adecúe a esa Ley─. Su hermana, a la que se refiere Lesmes, es una venerable viejecita de 132 años, pues data de 1882; y al decir de Cervantes, «con más cuartos que un real y más tachas que el caballo de Gonela» (hoy diríamos «con más parches y piezas de recambio que Robocop»). La última gran reforma se produjo en 1988, pues el TEDH (sí, ése que dio carta blanca a la derogación de la doctrina Parot) nos dijo que no estaba nada bien que el juez que decidiese una causa fuera el mismo que la instruyó. Con la reforma se separaron, pues, ambas funciones, y se introdujo el llamado «procedimiento abreviado» (mejor les ahorro los chistes fáciles sobre la justicia y el tiempo cronológico).
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