Turbo (I)

En estas Batuecas de nuestros pecados nunca han de faltar sorpresas. Parece que hemos dejado atrás el ruhig fliessender Bewegung y hemos entrado en fase de centrifugado. Todo parece ir al mismo tiempo a dos velocidades: muy rápido en el día a día, lento en lo que podríamos llamar el tempo general. Una cosa es segura: que todo esto se inició el 25 de mayo de 2014, al día siguiente de las europeas. Apenas una semana después abdicaban a Campechano I —sobre todo porque él, a pesar de la mala imagen que representaba, no se quería ir ni a tiros—. El nuevo Rey se lo ha tomado con calma y poco a poco va restaurando el prestigio que necesariamente debe poseer la Jefatura del Estado. Muy a su pesar, los energúmenos que gritan Delenda est Monarchia! y otros que teorizan sobre el «carácter arcaico de la institución» van a tener que esperar mucho para poder cumplir ese sueño húmedo. Sigue leyendo “Turbo (I)”

El niño bonito 3

Quatre pomes té el pomer…

Son las cuatro manzanas del manzano regeneracionista, las que había al empezar este, como decíamos, larguísimo proceso electoral. A saber: UPyD, VOX, Podemos y C’s.

Pero si nos fijamos, en el manzano ya no quedan cuatro manzanas. O sí, pero las que hoy quedan ya no son las que había. Vamos por partes, como siempre. Sigue leyendo “El niño bonito 3”

El niño bonito 1

En Joan Petit quan balla

No le cabe mejor apodo a Albert Rivera. O el otro tópico de «el yerno que todo el mundo quisiera tener». Habría que ver de quién lo es, pero hasta hace nada se puede decir que era la gran esperanza naranja del país. Y ya va a ser que no. Mientras estaba en Cataluña y nadie —público— le hacía caso porque aquello es tan Règim como lo de Andalucía, todavía caminaba con los pies en el suelo. Pero ahora que se está expandiendo a nivel nacional el hombre ha empezado a caminar a un metro por encima del suelo (nada que ver con Mariano aún, que camina a dos metros). Pero todo llegará y vayamos por partes. Sigue leyendo “El niño bonito 1”

Cállate la puta boca 2

Desarrollo

Así las cosas, estamos en 2015. Los políticos han entendido el mensaje y ahora se dedican a dar la brasa también en las redes insociales. Parafraseando cierto chiste que corre por ahí, «Dios inventó las redes sociales para que las personas pudieran debatir la realidad directamente y sin intermediarios políticos, y el diablo creó los trolls y simpatizantes de partido para enturbiar el debate o herirlo de muerte».
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