Circolegislatura (II)

En la entrada anterior hablábamos del espadón de Mojácar. Y vamos a introducir un nuevo enunciado: es una mengua que la estabilidad de un sistema político dependa de que uno de los dos partidos que lo sostiene decida si se echa al monte o no. O que decida que hoy se echa al monte y mañana se desdiga.

Dicho esto, sepan ustedes que lo que preocupa en Ferraz y en Génova, 13, al parecer, es el plazo. Veamos de qué plazo se trata:

Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso (art. 99.5 CE).

Ésta es la razón por la cual tanto O Hamlet das Rias Baixas como el Espadón de Mojácar se retuercen como culebras antes de dar su brazo a torcer: primero el uno, cuyo movimiento ha pillado de sorpresa a todo el mundo: «Puesh ahora no voy al debate de inveshtidura». Dejemos de lado las chorradas que ha dicho César Luena acerca de la obligación moral de Rajoy de afrontar el debate y que suenan a: «No te puedes escapar de que te partamos la cara en ese debate» (en realidad dos). Porque mientras no haya debate de investidura, si nos atenemos a la letra del artículo, el plazo no empieza a correr. Y luego Snchz, pues al no lograr el apoyo de los rastafaris podemitas y menos el de C’s, se arriesgaría otro tanto.

No sé si, como dice Curri Valenzuela en ABC, el objetivo de Mariano son unas elecciones en mayo. Un servidor de ustedes no ve claro que eso sea beneficioso para los dos grandes. No obstante, si ése es el objetivo, caben dos posibilidades:

a) Una, con la que Mariano cuenta: que los votos que se le fueron a C’s y otras formaciones vuelvan, ante el espantajo de Podemos-que-vienen-los-rojos.

b) Dos, que el órdago planteado le salga mal y que, en tal caso, no sólo no recupere los votos perdidos sino que además añada pérdidas. Lo cual, sobre todo, podría ocurrir porque Lagente (ya no somos “pueblo”, al parecer) no olvide sus pifias causadas principalmente por omisión.

En segundo lugar, en la orilla de Snchz el río baja revuelto. Pablemos ha tentado a Snchz como Lady Macbeth… pero a cambio de propuestas inasumibles. Como por ejemplo, que medio futuro gobierno sea de color violado. O, según parece, a cambio de iniciar «el proceso de la Tercera», como si un sistema político (República) se pudiera comparar con un trofeo furbolero. Por alguna oscura razón, que no se refiere sólo a su propio y personal interés, Snchz necesita ser presidente del Gobierno. Y no sólo porque Susana o los barones estén afilando la cuchilla.

El caso es que ahora en Ferraz hay una oleada de miedo escénico. Ya dijimos en su momento que Pablemos quiere ser el partido único de la izquierda en España. Prácticamente se ha comido a IU y el PSOE sabe que Pablemos va a por ellos. García-Page, en particular, sabe que su gobierno depende del pacto que tiene con la formación violeta. Por ello la comisión de notables de Ferraz ha dicho que quiere atar en corto a su secretario general. No fuera a ser que, por quererlo todo a todo trance, acabaran en la panza del cachalote.

Sin embargo, en estos tiempos revueltos que corren hemos visto cosas rarísimas en la margen izquierda del río. El bellotari, Rodríguez Ibarra, ¡escribiendo una Tercera de ABC a cuenta del mercadeo de escaños (y opinando en contrario)! Para no creerlo. Si esto se lo hubieran dicho a un servidor cuando el susodicho estaba en activo, jamás lo hubiera creído. Unglaublich!, que hubiera dicho mi costilla. No menos curioso es el caso de José Luis Corcuera, el ministro de la LOSC de 1992, la «ley de la patada en la puerta», ¡metiéndole zascas en toda la boca al comunista Alberto Sotillos! Noch unglaublicher! Y sobre todo, Susana hablando de la «unidad de España» con más unción que cuando miraba a Francisco Rivera

El principio general, no obstante, se sigue cumpliendo: no se habla casi nada de lo que España necesita, salvo lo de «lo que España necesita es que gobernemos nosotros», que es lo que dicen los dos tenores. La soprano (Pablemos) está en la región de coloratura y la contralto (C’s) va dando unas pocas notas. Al bajo, que es el que aguanta el edificio sonoro, nadie lo espera. Pero aún nos queda un tema más por tratar en este punto de la actualidad.