Circolegislatura (y III)

Después de la pequeña interrupción que ha supuesto el artículo que les compartí en la entrada anterior, retomamos la marcha. Les decía que quedaba un tema, que ahora se ha puesto en sordina: la sucesión. ¿Dónde? En los dos grandes partidos. Se empezaba a hablar de ello, pero de golpe ya no se habla.

En el PP y como es natural, tras la pérdida de 60 escaños de una sola tacada (más o menos en paralelo a CiU, ahora Democràcia i Llibertat) la capa superior de la militancia empieza a dudar de las capacidades del líder para el liderazgo. En la empresa privada, en general, si un señor hace una pifia le echan. Mucho más si la pifia cuesta mucho dinero. Pero en política española no ocurre así. Un señor candidato pierde 60 escaños y, como controla al órgano que rige los destinos del partido (quis custodiet ipsos custodiet), nadie se atreve a decirle que se vaya.

No me resisto a citar el chiste que corrió no hace mucho, comparando a Rajoy con Stalin (comparación que no valdría sólo para Mariano). Murió el dictador de un ataque de apoplejía, quedando tendido en el suelo de su despacho. Los gerifaltes del Partido, pasadas unas horas, estaban seriamente preocupados y nadie se atrevía a entrar en el despacho del padrecito, por miedo a interrumpirle y que éste los mandara a Kolymá. Al final, quien entró después de veinticuatro horas de angustiosa espera (curiosa paradoja de las dictaduras) fue el valiente camarada Beria, el jefe de la NKVD, la terrorífica policía política de Stalin.

Para la militancia de bajo nivel y la votancia (que para los de la planta noble de Génova, 13, son asimilables), empieza a correr la idea también. Se oyen voces (no, no llamen a Íker Jiménez) de que a lo mejor habría que llevar adelante un Congreso. Pero Mariano se planta y dice que no. Él es el mejor candidato (pese al bofetón electoral) y por tanto nadie dentro del partido le va a discutir su derecho. Der Führer hat immer recht. Por si faltara algo, las ruedas que dicen que se movían para tentar la sucesión se han parado en seco después de aflorar el caso Acuamed, del cual los medios se han encargado de machacar que «afecta al número 3 de Soraya». Oli en un llum y aviso a navegantes. Los nombres de Feijóo y de Cifuentes, de momento, guardados en el cajón.

En Ferraz la cosa no anda mejor. Ya les decía que Pdr Snchz tira por un lado (presidente a todo trance, pactando con quien sea) y los barones por otro (no pactamos con el PP, que es el enemigo, pero tampoco con Podemos, que amenaza con fagocitarnos al igual que a IU). La vieja guardia, les decía también, ha querido dejar de ser un jarrón chino y decir algo. Posiblemente tengan razón; pero ni César Luena ni su jefe están para escuchar la voz de la experiencia, a pesar de haber horadado el suelo de Rubalcaba. Justamente eso les decía en la entrada anterior: qué raro suena que sea la vieja guardia socialista, la de Felipe, la que hoy no pinta gran cosa en el PSOE salvo como consejo de ancianos (en el peor sentido de la palabra), la que advierta de los peligros que acechan al candidato Snchz. Y todo ello poniendo cara de patriota nacional.

La situación es de enroque en ambos partidos. Para meter más presión, se emite un vídeo en televisión de origen desCNIonocido. En ese vídeo se ve a representantes tanto de Pablemos como de la CUP (aparece en él hasta Anna Gabriel, la egipcia) en el avión de Estado de presidencia de Venezuela. No sabemos qué negoci tiene la CUP con Maduro; pero el vídeo se emite con la clara intención de despejar dudas. Barrita el paquidermo venezolano y chillan los de aquí. También despeja dudas el comentario de uno de los periodistas que emite el video, Sandra Golpe: «Nos van a dar pero bien». Despeja dudas sobre el estado de la libertad de expresión cuando no se habla de los líos del mundo del petardeo (o del fúrbo) y se mete uno en lo que los partidos hacen cuando creen que nadie les ve.

En resumidas cuentas, la situación comienza a parecerse a la de Bélgica, que estuvo un año sin Gobierno porque flamencos y valones no se entendieron. Y a falta de otra cosa, las instituciones siguieron funcionando porque el Gobierno puede estar en funciones, pero la Administración no. A Dios gracias, hay unos presupuestos aprobados y eso, al menos, significa que hay acción de gobierno cuando menos, publicada. Mientras tanto y dado que nos obligan, habrá que estar pendientes de este circo, más allá de las apelaciones a la seriedad de algunos.